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Resumen
 Hay cosas extrañas en la vida. Yo recuerdo cantar canciones que venían a mi mente sin haberlas escuchado nunca. En aquel entonces pensaba: será que ya viví otra vida con anterioridad, será que es cierto eso de la reencarnación. Ahora no sé que pensar, pero cuando aquello me decía a mí misma que habría sido bailarina. Claro como me gusta tanto el baile...era una forma de sentirme importante, pues al fin y al cabo era una niña.
Sakkarah Etiquetas: Extraño  Cierra los ojos, siente el amor que como pluma, va cayendo cálidamente. Rumor inconexo que forma melodía en tu pensamiento. La luna coquetea en tu mirada, ronda tus ojos. Y yo, leve manto sobre tu cuerpo, viento hecho brisa sobre tu piel. Alud de amor que hace morir, sorbo de fuego en tu pecho.
Sakkarah Etiquetas: Amor  Hilos brillantes e infinitos se desplazan por el aire. Hebras de felicidad dispuestas a dejarse coger por nuestras manos. Implacables estrellas de ojos fijos nos vigilan, rutilantes siguen nuestros pasos. Ellas se dispersan en nuestra tristeza, y un polvo melancólico cae dorado sobre la tierra. La vida siempre viaja dispuesta a abducirnos de nuevo, y nos emborracha seguidamente con elixires de intensidad.
Sakkarah Etiquetas: Estrellas  Uno africano:
"Deja amar al que ama porque, si tu le dices que deje de amar a lo que ama, el seguirá amando a lo que ama y a ti te odiará"
Uno de Turquia:
"El oro no tiene lengua, pero cuando habla, todo el mundo calla"
En Dinamarca:
"El amor es como boñiga de la vaca, que cae igual sobre la ortiga que sobre la rosa"
Arabia:
"Si la mujer comete adulterio, su marido tiene algo que ver en ello"
Armenia:
"Solo una espada no se oxida jamás: la lengua de la mujer"
China:
"La virtud de la mujer no es profunda, pero su cólera no tiene fin"
Finlandia:
"La mujer ruin y el hielo son los enemigos mas grandes del hombre"
Hungría:
"Quien acepta un presente, vende cara su libertad"
Indio:
"Las manos de un abogado están siempre en los bolsillos de alguien"
Alemania:
"Guarda silencio o di alguna cosa que sea mejor que el silencio"
Holanda:
"Los jóvenes pueden morir, pero los viejos se ven obligados a ello"
Madagascar:
"Que vuestro amor sea como la llovizna, que cae fina, pero que puede hacer que se desborden los ríos"
Etiquetas: Proverbios  Einstein le leyó la cartilla a su esposa: "no esperes muestras de afecto y responde de inmediato cuando te hable" Arthur Spiegelman/reuters
Primero no podía vivir sin ella, luego no podía vivir con ella y ansiaba tanto el divorcio que le ofreció el dinero del Premio Nobel de Física si se lo concedía. Eso podría llamarse la ley personal de la relatividad de Einstein, cuyos detalles completos comenzarán a conocerse desde la próxima semana cuando la casa Christie de subastas ponga a la venta sus cartas de "amor y odio" a su primera esposa, Mileva Maric. Esta subasta incluirá un manuscrito del genio alemán donde desarrolla, en forma general, su teoría de la relatividad. Se enamoró de la mujer serbia que era cuatro años mayor y en sus primeras cartas la llama "mi gatita" y declaraba que "sin pensar en ti, no quisiera seguir viviendo entre esta lamentable manada de humanos". Einstein escribió a su prima Elsa, quien sería después su segunda esposa, que trataba a Maric como "a una empleada a la que no puedo despedir. Tengo mi propio dormitorio y evito estar solo con ella. De esta manera puedo tolerar bastante bien el tener que vivir juntos". Para el mismo año en que fracasó su primer matrimonio, Einstein ya había establecido las reglas que debía cumplir Maric si esperaba quedarse a compartir la vida con un genio:
"A. Te encargarás de que:
1 mi ropa esté en orden, 2 que se me sirvan tres comidas regulares al día en mi habitación, 3 que mi dormitorio y mi estudio estén siempre en orden y que mi escritorio no sea tocado por nadie, excepto yo.
"B. Renunciarás a tus relaciones personales conmigo, excepto cuando éstas se requieran por apariencias sociales.
En especial no solicitarás que:
1 me siente junto a ti en casa, 2 que salga o viaje contigo.
"C. Prometerás explícitamente observar los siguientes puntos cuanto estés en contacto conmigo:
1 no deberás esperar ninguna muestra de afecto mía ni me reprocharás por ello, 2 deberás responder de inmediato cuando te hable, 3 deberás abandonar de inmediato el dormitorio o el estudio de inmediato y sin protestar cuanto te lo diga.
"D. Prometerás no denigrarme a los ojos de los niños, ya sea de palabra o de hecho".
Estas estrictas normas de relaciones personales tuvieron un éxito como la teoría de que la tierra es plana y muy pronto estaba exigiendo el divorcio y tratando de determinar qué demoraría más: la Primera Guerra Mundial o la decisión de las cortes respecto a sus asuntos personales. Prometió a Maric el Premio Nobel y verdaderamente se lo dio cuando finalmente se lo concedió la Academia Sueca en 1922, tres años después del divorcio. Con el paso del tiempo, las relaciones de Einstein y Maric se tornaron más apacibles, comenzaron a intercambiar correspondencia mucho más amistosa. Sin embargo, luego de que él fue a los Estados Unidos, desalojado de Europa por los nazis, Einstein nunca más la volvió a ver. Uno de sus hijos, Eduard, sufría una enfermedad mental y murió en un manicomio. Su segundo hijo, Hans Albert, se trasladó también a los Estados Unidos y allí se convirtió en profesor de ingeniería mecánica. Las cartas se han puesto a la venta en subasta luego de que los herederos del físico alemán llegaron a un acuerdo sobre el destino de los objetos personales de Einstein.
Texto de "Cartas de amor y odio" que fueron subastadas.
Etiquetas: Einstein  Antes del tiempo te amé. Después, el hombre quiso contar las horas y poner límites a las cosas, pero no se pudo poner límite a mi amor.
Algún día, cuando el hombre decida que llegó la eternidad, tú y yo no nos extrañaremos de estar juntos; porque igual que al sacarnos de la nada, o del todo, nosotros seguimos hechos caricia, así continuaremos la vida en ese beso.
Sakkarah Etiquetas: Eternidad  No dejará la belleza de presentarse a mi vista. Pasará la tristeza, y todo llegará. No se deben retomar las cenizas de un sueño, que sólo tizna la piel.
Iré serenando el pulso hasta tomar el pálpito de las estrellas. Si el árbol se inclina a darme sombra, no necesito el sofoco que produce un corazón ajeno y atado.
No deseo una soledad con fantasmas, de un soplo saldrá por la ventana el desengaño. Sin ser una heroína, mis piernas aún caminan, y la espalda siempre cubre de la burla.
Sakkarah Etiquetas: desengaño  El conferencista en materia de motivación Patrick O’Dooley se dirige a cientos de audiencias por año. En un momento dado de sus discursos, les pide a los asistentes que le digan las palabras que emplean para describir a un "triunfador".
Se dirige a una pizarra, y a medida que el público le va diciendo las palabras que asocian con un triunfador, él anota las primeras diez.
A lo largo de los años, O´Dooley ha conservado estas listas de las 10 cualidades más resaltantes de un ganador y, recientemente, las reunió en una lista en orden de frecuencia. Ellas son las siguientes:
1. Actitud positiva. 2. Entusiasmo 3. Determinación 4. Motivación 5. Confianza 6. Optimismo 7. Dedicación 8. Alegría 9. Capacidad de escucha 10. Paciencia.
La utilidad de esta lista radica en lo que dice, y también en lo que omite. Por ejemplo, observe que ninguna de estas cualidades de un triunfador está relacionada con la capacidad física o mental.
Como O’Dooley señala, esto indica que cualquier persona en el mundo puede ser un ganador, puesto que ganar depende más de la actitud que de la aptitud. La persona determina si será un ganador o no en su vida, a menudo independientemente de sus habilidades innatas.
Al escribir la lista de las cualidades de un ganador, que el público le va diciendo, O’Dooley siempre escribe mal una de las palabras, y alguien se lo indica.
Entonces, O’Dooley revela que es disléxico y que, a menudo, invertía las letras al leer o escribir, cuando estaba en la escuela. Sus maestros pensaban que tenía una aptitud baja, por lo que O’Dooley desarrolló lo que podía controlar, es decir, su actitud, y así él ha logrado mucho más de lo que podía obtener como un simple deletreador perfecto, pero con una actitud pobre.
Para explicar esto de otra manera, O’Dooley también sugiere a los asistentes que se imaginen que algunos de ellos vuelven a nacer como una barra de hierro bruto de 8 kilos (con un valor de aproximadamente u$s 5,00) y otros como barras de oro de 8 kilos (con un valor de aproximadamente u$s 50.000). Las barras de oro son mucho más valiosas que las barras de hierro.
Sin embargo, si las personas de oro son complacientes, y las personas de hierro trabajan en sí mismas y se transforman, por ejemplo, en resortes de reloj, pueden pasar de un valor de u$s 5,00 a cientos de miles de dólares aprovechando al máximo lo que son.
En definitiva, aun cuando no podamos cambiar mucho nuestra "materia prima", O’Dodley señala que el "proceso de refinamiento es algo que sí podemos controlar"
Desconozco autor. Etiquetas: Triunfar  Enredo mis manos en el vuelo rápido del viento, para poder acercarlas a tu piel
El frío mármol que hicieron de mi pecho, lo acerco a tu torso desnudo
Con vino he mojado mis labios, en un intento de embriagarte en el beso.
Mis dedos buscan cada hueco de tu cuerpo para refugiarse en el. Perezosos se detienen donde te oyen gemir de placer.
Las espigas de mi pelo se acaman con el sol, y yo, perdida en la pasión de tu abrazo.
La tormenta de este amor, que a ti me une, y de ti me aleja.
Sakkarah Etiquetas: Enredar  Quiero reír feliz, porque no se cuando tendré que despedirme de ti sin un adiós. Batallaba con la vida con afán de resistir esperando lo que ya sé imposible. He volado alto, me subiste a la cima, y me empujaste. Cada día es más difícil escalar la ilusión, pero me aferro a las rocas fuertemente. Lucho por reflejarme un segundo en tus ojos, y hoy quiero dar fin a la batalla. Por mirarte, mis ojos han perdido el cielo. Hoy me vuelvo pez que escapa con el anzuelo herido. Moriré en mí misma, en mí silencio.
Sakkarah Etiquetas: Reír  ¡La había amado desesperadamente! ¿Por qué se ama? Cuán extraño es ver un solo ser en el mundo, tener un solo pensamiento en el cerebro, un solo deseo en el corazón y un solo nombre en los labios... un nombre que asciende continuamente, como el agua de un manantial, desde las profundidades del alma hasta los labios, un nombre que se repite una y otra vez, que se susurra incesantemente, en todas partes, como una plegaria. Voy a contarles nuestra historia, ya que el amor sólo tiene una, que es siempre la misma. La conocí y viví de su ternura, de sus caricias, de sus palabras, en sus brazos tan absolutamente envuelto, atado y absorbido por todo lo que procedía de ella, que no me importaba ya si era de día o de noche, ni si estaba muerto o vivo, en este nuestro antiguo mundo. Y luego ella murió. ¿Cómo? No lo sé; hace tiempo que no sé nada. Pero una noche llegó a casa muy mojada, porque estaba lloviendo intensamente, y al día siguiente tosía, y tosió durante una semana, y tuvo que guardar cama. No recuerdo ahora lo que ocurrió, pero los médicos llegaron, escribieron y se marcharon. Se compraron medicinas, y algunas mujeres se las hicieron beber. Sus manos estaban muy calientes, sus sienes ardían y sus ojos estaban brillantes y tristes. Cuando yo le hablaba me contestaba, pero no recuerdo lo que decíamos. ¡Lo he olvidado todo, todo, todo! Ella murió, y recuerdo perfectamente su leve, débil suspiro. La enfermera dijo: "¡Ah!" ¡y yo comprendí!¡Y yo comprendí! Me consultaron acerca del entierro pero no recuerdo nada de lo que dijeron, aunque sí recuerdo el ataúd y el sonido del martillo cuando clavaban la tapa, encerrándola a ella dentro. ¡Oh! ¡Dios mío!¡Dios mío! ¡Ella estaba enterrada! ¡Enterrada! ¡Ella! ¡En aquel agujero! Vinieron algunas personas... mujeres amigas. Me marché de allí corriendo. Corrí y luego anduve a través de las calles, regresé a casa y al día siguiente emprendí un viaje. * Ayer regresé a París, y cuando vi de nuevo mi habitación -nuestra habitación, nuestra cama, nuestros muebles, todo lo que queda de la vida de un ser humano después de su muerte-, me invadió tal oleada de nostalgia y de pesar, que sentí deseos de abrir la ventana y de arrojarme a la calle. No podía permanecer ya entre aquellas cosas, entre aquellas paredes que la habían encerrado y la habían cobijado, que conservaban un millar de átomos de ella, de su piel y de su aliento, en sus imperceptibles grietas. Cogí mi sombrero para marcharme, y antes de llegar a la puerta pasé junto al gran espejo del vestíbulo, el espejo que ella había colocado allí para poder contemplarse todos los días de la cabeza a los pies, en el momento de salir, para ver si lo que llevaba le caía bien, y era lindo, desde sus pequeños zapatos hasta su sombrero. Me detuve delante de aquel espejo en el cual se había contemplado ella tantas veces... tantas veces, tantas veces, que el espejo tendría que haber conservado su imagen. Estaba allí de pie, temblando, con los ojos clavados en el cristal -en aquel liso, enorme, vacío cristal- que la había contenido por entero y la había poseído tanto como yo, tanto como mis apasionadas miradas. Sentí como si amara a aquel cristal. Lo toqué; estaba frío. ¡Oh, el recuerdo! ¡Triste espejo, ardiente espejo, horrible espejo, que haces sufrir tales tormentos a los hombres! ¡Dichoso el hombre cuyo corazón olvida todo lo que ha contenido, todo lo que ha pasado delante de él, todo lo que se ha mirado a sí mismo en él o ha sido reflejado en su afecto, en su amor! ¡Cuánto sufro! Me marché sin saberlo, sin desearlo, hacia el cementerio. Encontré su sencilla tumba, una cruz de mármol blanco, con esta breve inscripción: «Amó, fue amada y murió.» ¡Ella está ahí debajo, descompuesta! ¡Qué horrible! Sollocé con la frente apoyada en el suelo, y permanecí allí mucho tiempo, mucho tiempo. Luego vi que estaba oscureciendo, y un extraño y loco deseo, el deseo de un amante desesperado, me invadió. Deseé pasar la noche, la última noche, llorando sobre su tumba. Pero podían verme y echarme del cementerio. ¿Qué hacer? Buscando una solución, me puse en pie y empecé a vagabundear por aquella ciudad de la muerte. Anduve y anduve. Qué pequeña es esta ciudad comparada con la otra, la ciudad en la cual vivimos. Y, sin embargo, no son muchos más numerosos los muertos que los vivos. Nosotros necesitamos grandes casas, anchas calles y mucho espacio para las cuatro generaciones que ven la luz del día al mismo tiempo, beber agua del manantial y vino de las vides, y comer pan de las llanuras. ¡Y para todas estas generaciones de los muertos, para todos los muertos que nos han precedido, aquí no hay apenas nada, apenas nada! La tierra se los lleva, y el olvido los borra. ¡Adiós! Al final del cementerio, me di cuenta repentinamente de que estaba en la parte más antigua, donde los que murieron hace tiempo están mezclados con la tierra, donde las propias cruces están podridas, donde posiblemente enterrarán a los que lleguen mañana. Está llena de rosales que nadie cuida, de altos y oscuros cipreses; un triste y hermoso jardín alimentado con carne humana. Yo estaba solo, completamente solo. De modo que me acurruqué debajo de un árbol y me escondí entre las frondosas y sombrías ramas. Esperé, agarrándome al tronco como un náufrago se agarra a una tabla. Cuando la luz diurna desapareció del todo, abandoné el refugio y eché a andar suavemente, lentamente, silenciosamente, hacia aquel terreno lleno de muertos. Anduve de un lado para otro, pero no conseguí encontrar de nuevo la tumba de mi amada. Avancé con los brazos extendidos, chocando contra las tumbas con mis manos, mis pies, mis rodillas, mi pecho, incluso con mi cabeza, sin conseguir encontrarla. Anduve a tientas como un ciego buscando su camino. Toqué las lápidas, las cruces, las verjas de hierro, las coronas de metal y las coronas de flores marchitas. Leí los nombres con mis dedos pasándolos por encima de las letras. ¡Qué noche! ¡Qué noche! ¡Y no pude encontrarla! No había luna. ¡Qué noche! Estaba asustado, terriblemente asustado, en aquellos angostos senderos entre dos hileras de tumbas. ¡Tumbas! ¡Tumbas! ¡Tumbas! ¡Sólo tumbas! A mi derecha, a la izquierda, delante de mí, a mi alrededor, en todas partes había tumbas. Me senté en una de ellas, ya que no podía seguir andando. Mis rodillas empezaron a doblarse. ¡Pude oír los latidos de mi corazón! Y oí algo más. ¿Qué? Un ruido confuso, indefinible. ¿Estaba el ruido en mi cabeza, en la impenetrable noche, o debajo de la misteriosa tierra, la tierra sembrada de cadáveres humanos? Miré a mi alrededor, pero no puedo decir cuánto tiempo permanecí allí. Estaba paralizado de terror, helado de espanto, dispuesto a morir. Súbitamente, tuve la impresión de que la losa de mármol sobre la cual estaba sentado se estaba moviendo. Se estaba moviendo, desde luego, como si alguien tratara de levantarla. Di un salto que me llevó hasta una tumba vecina, y vi, sí, vi claramente cómo se levantaba la losa sobre la cual estaba sentado. Luego apareció el muerto, un esqueleto desnudo, empujando la losa desde abajo con su encorvada espalda. Lo vi claramente, a pesar de que la noche estaba oscura. En la cruz pude leer: «Aquí yace Jacques Olivant, que murió a la edad de cincuenta y un años. Amó a su familia, fue bueno y honrado y murió en la gracia de Dios.» El muerto leyó también lo que había escrito en la lápida. Luego cogió una piedra del sendero, una piedra pequeña y puntiaguda, y empezó a rascar las letras con sumo cuidado. Las borró lentamente, y con las cuencas de sus ojos contempló el lugar donde habían estado grabadas. A continuación, con la punta del hueso de lo que había sido su dedo índice, escribió en letras luminosas, como las líneas que los chiquillos trazan en las paredes con una piedra de fósforo: «Aquí yace Jacques Olivant, que murió a la edad de cincuenta y un años. Mató a su padre a disgustos, porque deseaba heredar su fortuna; torturó a su esposa, atormentó a sus hijos, engañó a sus vecinos, robó todo lo que pudo y murió en pecado mortal.» Cuando hubo terminado de escribir, el muerto se quedó inmóvil, contemplando su obra. Al mirar a mi alrededor vi que todas las tumbas estaban abiertas, que todos los muertos habían salido de ellas y que todos habían borrado las líneas que sus parientes habían grabado en las lápidas, sustituyéndolas por la verdad. Y vi que todos habían sido atormentadores de sus vecinos, maliciosos, deshonestos, hipócritas, embusteros, ruines, calumniadores, envidiosos; que habían robado, engañado, y habían cometido los peores delitos; aquellos buenos padres, aquellas fieles esposas, aquellos hijos devotos, aquellas hijas castas, aquellos honrados comerciantes, aquellos hombres y mujeres que fueron llamados irreprochables. Todos ellos estaban escribiendo al mismo tiempo la verdad, la terrible y sagrada verdad, la cual todo el mundo ignoraba, o fingía ignorar, mientras estaban vivos. Pensé que también ella había escrito algo en su tumba. Y ahora, corriendo sin miedo entre los ataúdes medio abiertos, entre los cadáveres y esqueletos, fui hacia ella, convencido de que la encontraría inmediatamente. La reconocí al instante sin ver su rostro, el cual estaba cubierto por un velo negro; y en la cruz de mármol donde poco antes había leído: «Amó, fue amada y murió.» Ahora leí: «Habiendo salido un día de lluvia para engañar a su amante, pilló una pulmonía y murió.» Parece que me encontraron al romper el día, tendido sobre la tumba, sin conocimiento.
Guy de Maupassant Etiquetas: Muerta  La alternativa entre tener que se opone a ser, no atrae al sentido común. Parece que tener es una función normal de la vida: para vivir, debemos tener cosas. Además, debemos tenerlas para gozarlas. En una cultura cuya meta suprema es tener (cada vez más), y en la que se puede decir de alguien que "vale un millón de dólares", (En inglés de los Estados Unidos, es la manera común de decir que tiene un millón de dólares. [T.]) ¿cómo puede haber una alternativa entre tener y ser? Al contrario, parece que la misma esencia de ser consiste en tener; y si el individuo no tiene nada, no es nadie.
Sin embargo, los grandes Maestros de la Vida han considerado la alternativa entre tener y ser como el punto más importante de sus respectivos sistemas. Buda enseña que para alcanzar la etapa más elevada del desarrollo humano, no debemos anhelar posesiones. jesucristo enseña: "Porque cualquiera que quisiera salvar su vida, la perderá; y cualquiera que perdiere su vida por causa de mí, éste la salvará. Porque ¿qué aprovecha al hombre, si se granjeara todo el mundo, y se pierda él a sí mismo, o corra peligro de sí?" (San Lucas 9:24-25). El Maestro Eckhart enseñó que no tener nada y permanecer abierto y "vacío", no permitir al ego ser un estorbo en nuestro camino, es la condición para lograr salud y fuerza espiritual. Marx enseñó que el lujo es un defecto, tanto como la pobreza, y que nuestra meta debe consistir en ser mucho, y no en tener mucho. (Me refiero aquí al verdadero Marx, al humanista radical, y no a la falsificación vulgar que presenta el comunismo soviético)
Durante muchos años he estado profundamente impresionado por esta distinción, y he buscado su base empírica estudiando concretamente individuos y grupos, mediante el método psicoanalítico. Lo que he observado me lleva a concluir que esta distinción, junto con la del amor a la vida y el amor a la muerte, representa el problema más crucial de la existencia. Los datos empíricos, antropológicos y psicoanalíticos, tienden a demostrar que tener y ser son dos modos fundamentales de la experiencia, las fuerzas que determinan la diferencia entre los caracteres de los individuos y los diversos tipos de caracteres sociales.
Erich Fromm. Etiquetas: Ser, tener  Amar en un acto sereno de rendirse a la evidencia. Amar sin más, sin entrega, sin palabra, sin respuesta; pero amar.
Hay días que asemejan una eternidad, y otros, inunda los ojos una cascada de luz, por lo más nimio.
Mis manos se afanan en destruir muros, mis ojos se asoman siempre. No llego a bajar la muralla, pero he aprendido a trepar para pasear la mirada.
Sakkarah Etiquetas: Amar  Un continente tu piel para mis manos. Infinita la distancia que quiero recorrer con mi caricia. Un eco nos separa, es el abismo implacable que no salvas.
Quiere descansar este corazón agotado, y no le dejan los estertores de su agonía. No le dio tiempo a tomar altura, en su despegue ya se hirieron sus alas de fantasía. Ansia en su querer y no llegar, dolor en la impotencia, temor a la soledad eterna.
Jungla el camino hacia ti, impenetrable selva donde duermen todos mis misterios.
Sakkarah Etiquetas: Continente  Hoy me ha otorgado este premio, Minerva, una persona que siempre está llena de detalles y cariño para los demás. Me hace ilusión que alguien se recuerde de mi. Se lo agradezco en el alma. Las bases de este premio: Cada blog premiado debe exponer y exhibir el dibujo y a su autor, (correspondiente enlace), Premio "AMOR PERFEKTO" de Juan Kalvellido, http://www.kalvellido.net/ y hacer también referencias y enlace de quién lo entregó. Cada blog premiado premiará a otros 5 bloqueros a los cuales considere que Buscan o intenten Crear con sus post el "Amor Perfekto", por su calidad artística, por su humanidad, por sus sentimientos... El blog que entrega el premio hará saber a los premiados el punto 1 de estas bases. Disfrutar del premio y de la amistad que nos une a todos/as en este mundo virtual aunque nadie sea perfekto. Bueno, ahora me toca otorgar este premio a: Mar Viejofarero Kathryne Homero Margot Todos ellos lo merecen por su buen hacer, y por su forma especial de tratar el amor
Etiquetas: Premio  Ando ensimismada, y no me fijé en el cielo, ni en el frío. Me puedo olvidar de todo. La belleza y la tristeza se unen, como si fueran inseparables. No termina de reinar ninguna en mi vida.
Sé que pronto va a llegar el día que acuda ilusionada a algún lugar, pero no me preparo, no quiero volar como antes lo hacía, hasta acabar en todo, o nada. No quiero ser una figurita de porcelana que se rompa con facilidad, prefiero ser piel en otra piel.
El tiempo se ha hecho sabio en mi mente, y me dejaré arrastrar por el. Pasearé como una niña que, de las manos, la llevan en volandas. La izquierda me la da el tiempo, la derecha, la luz. Y así podré elevarme cada vez que ellos decidan tirar de mis brazos.
Me va gustando el camino.
Sakkarah 2-01-2008 Etiquetas: ensimismada  Se me va el pensamiento a tiempos de los esclavos, y no lo concibo. No concibo que el hombre tuviera la idea de esclavizar al hombre, ni que ningún humano se sintiera con derechos sobre otro igual, y con tal convencimiento.
Imagino que los que nacieran ya bajo la condición de esclavos, lo asumirían con naturalidad, pero el asombro de su alma debería ser tremendo cuando advirtiesen la suerte de vida de sus ?amos?. Sus sueños siempre rondarían el poder vivir como ellos.
Lo peor de estos casos es que si ellos tuvieran la oportunidad de llegar a ser amos, a lo mejor seguían esclavizando. Pasa con los nuevos ricos, que se olvidan de su condición.
Es difícil entender este tipo de cosas, al igual que las jerarquías nacidas del poder o del dinero. No puedo entender que el hombre no considere al resto como iguales
Sakkarah Etiquetas: Esclavos  Bajo la hierba yacen los secretos, en perpetuo silencio permanecen, despertando en las pisadas. La canción de la hierba, imperceptible para el viajero veloz, se desvive en el oído del que reposa, del que piensa y ama.
Los grillos intentan acallar el clamor de la hierba ante la señal de vida, ante el paso; y sólo la luna lo calma con su mirada penetrante de plata. Las piedras de esa ermita abandonada viven. Su corazón se agrieta con la sinfonía perpetua de la naturaleza, y allí, en su imaginario pecho, late la memoria.
Caminante, detente, calma tu amargura y vive respirando. Aquí corre el aire, y la luz no es violada por las sombras.
Sakkarah Etiquetas: hierba  Si la distancia se mide por océanos, la nuestra no existe; sin embargo, ese mar que no vio en su arena nuestras pisadas juntas, nos separa. Nos separan todos los momentos no vividos.
Los días se siguen sucediendo con un ritmo melancólico. Derramas tus caricias en tu sueño, y haces vacío en el mío permitiendo que el eco de tu palabra se apodere de mi alma.
Líquidas se hacen tus palabras a mis ojos, resbalando por las paredes del olvido que se sigue haciendo invisible a mi búsqueda.
En tus apariciones, la cúpula del cielo viene a mis manos, y sujeto el universo con mis dedos. Los latidos en mi pulso se vuelven estrellas; pero tú llevas la lona que todo lo cubre cuando te alejas.
Sakkarah Etiquetas: Distancia  No puede una lanzarse al amor Como se tira a la piscina. El agua amortigua el golpe,
El amor Puede dejarte Tetraplégica de por vida.
ÁNGELA SERNA Etiquetas: Amar, riesgo  Sí es cierto que la causa de las cosas la podemos hallar en el pasado, pero no todo, simplemente algunas que respondan a una fijación importante. Las cosas que nos impactan nos dejan huella y aprendizaje.
Hay muchas formas de pasar la vida, una de ellas es ir adaptándonos a lo que nos presenta; la otra, mucho más rica, es intentando hacerse un sitio con nuestro sello y creatividad. Yo pienso que somos creadores, que tenemos una obra para continuar, y hay mucho por hacer, tanto como para lo que de la imaginación de cada uno. No obstante, perdemos mucho tiempo, aunque quizá no se pierda, ya que pensar es importante, o tomarse descansos. También, cada persona, tendrá su ritmo amoldado a sus circunstancias.
Sakkarah
Etiquetas: Causas  El mar, como tapiz donde el amor resbala desde el delta del encuentro.
El marinero, encerrado en el camarote del alma,
mientras sus labios se posan en el esférico cristal evocando unos besos.
El corazón late como tormenta sobre las aguas
Palpita el incierto presente tomando vida.
Sakkarah Etiquetas: Mar  El último y el primero: rincón para el sol más grande, sepultura de esta vida donde tus ojos no caben.
Allí quisiera tenderme para desenamorarme.
Por el olivo lo quiero, lo persigo por la calle, se sume por los rincones donde se sumen los árboles.
Se ahonda y hace más honda la intensidad de mi sangre.
Los olivos moribundos florecen en todo el aire y los muchachos se quedan cercanos y agonizantes.
Carne de mi movimiento, huesos de ritmos mortales: me muero por respirar sobre vuestros ademanes.
Corazón que entre dos piedras ansiosas de machacarte, de tanto querer te ahogas como un mar entre dos mares. De tanto querer me ahogo, y no me es posible ahogarme.
Beso que viene rodando desde el principio del mundo a mi boca por tus labios. Beso que va a un porvenir, boca como un doble astro que entre los astros palpita por tantos besos parados, por tantas bocas cerradas sin un beso solitario.
¿Qué hice para que pusieran a mi vida tanta cárcel?
Tu pelo donde lo negro ha sufrido las edades de la negrura más firme, y la más emocionante: tu secular pelo negro recorro hasta remontarme a la negrura primera de tus ojos y tus padres, al rincón de pelo denso donde relampagueaste.
Como un rincón solitario allí el hombre brota y arde.
Ay, el rincón de tu vientre; el callejón de tu carne: el callejón sin salida donde agonicé una tarde.
La pólvora y el amor marchan sobre las ciudades deslumbrando, removiendo la población de la sangre.
El naranjo sabe a vida y el olivo a tiempo sabe. Y entre el clamor de los dos mis pasiones se debaten.
El último y el primero: rincón donde algún cadáver siente el arrullo del mundo de los amorosos cauces.
Siesta que ha entenebrecido el sol de las humedades.
Allí quisiera tenderme para desenamorarme.
Después del amor, la tierra. Después de la tierra, nadie
(Miguel Hernandez) Etiquetas: Miguel-Hernandez  El califa Abderramán III (siglo X) construyó, por amor a su esposa Zahra, una ciudadela, Madinat al-Zahra, conocida hoy como Medina Azahara, a 7 Km. de Córdoba (España), donde trasladó la espléndida corte de los califas. Esta ciudad palatina, con jardines, fuentes, piscinas... fue un recinto de ensueño. El amor, llevó a Abderramán a rodear la ciudadela de almendros con la intención de que sus flores blancas aliviaran la añoranza que sufría su esposa de las cumbres nevadas de su tierra natal. Esta obra duró poco, ya que fue arrasada pocos años después de su construcción. Desconocido Etiquetas: Abderramán-III  Capturada en un sueño, he recorrido billones de pasillos transparentes sin encontrar la salida. Sé que estoy a punto de alcanzarla, y aún miro atrás. Le veo empecinado en su quimera, lo que vuelve a empujarme en caminar hacia el fin.
Nadie me devolverá la caricia perdida, ni la palabra soñada. Aquellas que estaban sepultadas mucho antes de nacer. Mi tiempo se hizo amor, sólo fue eso. Se me hizo imposible dejar un poema en un beso muerto.
Si la verdad vence siempre, me tenderá su mano sin haber encontrado yo aún la puerta, y pegaré la vuelta para seguir anocheciendo cada día en sus ojos; para ir perdiéndome en su sueño, mientras mis dedos mueren enredándose en su pelo.
Sakkarah Etiquetas: sueño  La vida, desde que somos niños, con la muerte y separación de las cosas, nos enseña el dolor. Y a mí me han enseñado por añadido, la muerte de algo por amarlo en exceso. Quizá esta última muerte es más dolorosa que el resto.
Recuerdo bien, un pájaro desvalido que de pequeña cogí en una calle. Lo llevé a casa, lo mimé y cuidé hasta el exceso; y un día en que por unas horas me tenía que mantener alejada de él. Le dejé un gran tazón de leche dentro de su jaula, para que no le faltara de nada. El dolor llegó a mi, al verle ahogado en el, a mi vuelta. Ya siendo mayor, me pasó igual con un periquito, por exponerlo al sol pensando que hacía un bien.
No me ha sucedido con las personas, pero es aplicable igual aunque la muerte tenga otro sentido que la de de la carne. He podido comprobar, que no hay nada más propicio para matar el amor del otro, que amarle en exceso. Cuanto uno más da, menos le entienden; y, por añadido, cuando alguien cree tener el amor de la otra persona al cien por cien, lo descuida. Cuidamos, y nos preocupamos, por las cosas que no tenemos seguras. Según las aseguramos, las desechamos.
Sakkarah Etiquetas: Vida  Autor imagen: Paulo Franco Puede que el arte vaya más allá de lo que tenemos catalogado. Que arte sea todo trabajo sin esfuerzo y con gusto. Es nuestra expresión, pero la más bella, la que se hace por placer. Todos somos partícipes de la cultura, todos tenemos parte en ella, todos aportamos.
La manifestación artística entra por los ojos, hace penetrar la belleza en el otro, y por lo tanto crea un clima armónico que rompe con la fealdad. Dicen que a la pobreza se le niega el acceso al arte, y yo no estoy de acuerdo en ello, es más, puede que sean los mayores artistas; los que de casi nada pueden crear una ilusión. Quizá la mayor creatividad resida en ellos.
Sakkarah Etiquetas: Arte  | Los antiguos egipcios también utilizaban los productos de las abejas: la cera y la miel; pero sobre todo la miel. Pero la miel no solo como alimento humano, sino también como alimento de los animales sagrados. Según diversos papiros encontrados, bajo el reinado de Ramsés II (1300-1224 a. de. C.) tercer faraón de la XIX dinastía egipcia, se les daba de comer pasteles de miel al toro Apis y a 105 cocodrilos sagrados. |
| En los numerosos registros históricos encontrados en Egipto, este pueblo nos ha dejado sus técnicas apícolas. En sus bajorrelieves describen no solo los tipos de colmena, sino también la forma de extracción de la miel y los variados métodos de almacenamiento y conservación. Además, parece ser que la miel era utilizada como moneda de pago, así por ejemplo, los altos funcionarios recibían una parte de su sueldo en forma de miel.
En Egipto, en muchas de las tumbas de los faraones de las primeras dinastías se han encontrado figuras y gráficos que representan a las abejas, su mundo y su importancia. |
Además, sorprendentemente se han encontrado también los restos de pasteles hechos con miel, que se habían dejado allí como ofrenda a los faraones, y como alimentos para éstos en la otra vida.
La miel en Egipto era también uno de los ingredientes básicos utilizados para la conservación de los cadáveres de los faraones y de otros personajes pertenecientes a la nobleza, hasta su embalsamación. Los egipcios descubrieron así el poder antiséptico de la miel, utilizándola también como ungüento sobre las llagas o heridas, asegurando así una rápida cicatrización.
También en Grecia era costumbre utilizar la miel para conservar los cadáveres. Tradición que al parecer había sido importada de Asia. Sobre todo los cuerpos de los reyes y nobles cuando no eran incinerados inmediatamente o cuando se pretendía que su conservación fuera eterna. Ese fuel el caso del cadáver de Alejandro Magno, que parece ser fue sepultado en miel para evitar una rápida descomposición.
Los Romanos fueron también un pueblo que tuvo gran afición a las abejas y a los productos de la colmena: la miel y la cera. No tenemos más que leer como lo reflejaron en sus obras escritores como Plinio el Viejo, Columela y Varrón entre otros. Se observa en sus obras no solo un amor por las abejas y su mundo, sino que se demuestra también un alto grado de conocimiento sobre enfermedades y la utilización de la miel, llegando incluso a emitir leyes sobre la apicultura. |
| Era habitual en los banquetes romanos servir miel. En primer lugar, al inicio de la comida se servía la miel en forma de viejo vino melificado, el mulsum y luego como ingrediente en diferentes platos, como el lirón preparado con salda de miel, plato muy valorado en época de Nerón y elogiado por Petronio en su Satiricón. Finalmente en el postre, la miel se servía en forma líquida, en panales o diversos pasteles preparados con miel como el libum, los globos o la famosa spira.
El consumo de miel llegó a ser muy importante en todo el Imperio Romano, sobre todo debido a su comercio y al del conocido vino de miel. Y aunque la provincia Hispana era una de las principales abastecedoras de la miel, fueron también famosas las mieles de Córcega, Cerdeña y sobre todo la de Sicilia, por su delicado sabor y por su reconocidas propiedades medicinales. |
Según cuentan, cierto senador romano llamado Paulus Romelius organizó una fiesta para celebrar el centenario de su nacimiento, teniendo como invitado especial al emperador Julio César (Roma, 100-Roma, 44 a. de C.). César, sorprendido por la buena salud y el aspecto vigoroso del anciano senador le preguntó por su secreto, a lo que este contestó: "interius, mellis; extrinsecum, oleum" (interiormente, miel; exteriormente aceite). Desconocido |
Etiquetas: Miel  Al ave solitaria, en su triste vuelo, le duele el aire. Entre la espesa niebla deja sus lágrimas, lluvia en la tormenta, De las que el trueno se hace pregonero.
En la fiereza del viento mece su dolor, Pone mesura en sus alas, y en vuelo lento se recrea. De espalda al sol, su sombra la agiganta Negra, triste, desterrada...
Sakkarah 13-02-2008 Etiquetas: Ave  ¿Por qué miras siempre hacia el otro lado? ¿Por qué piensas siempre que los otros, Amigos, conocidos y vecinos son más dichosos?, y dices con ligereza: "A los otros les va mucho mejor, y yo doy lo mejor de mi y no llego a nada"
La otra orilla siempre es mas bella. Yace muy lejos.
Como petrificado, miras fijamente hacia la bella claridad. Jamás tuviste en cuenta que también los de la otra orilla te observan y piensan que posees mucha más felicidad, pues ellos sólo ven tu parte agradable.
Tus pequeñas y grandes preocupaciones no las conocen. Vivir feliz es un arte, para ello conviene sentirse satisfecho...
"La felicidad no está en la otra orilla, está en ti".
Phil Bosmans Etiquetas: Felicidad  Sentada en la butaca, la pantalla me va trayendo imágenes que no me representan. No puedo adentrarme en ellas y me muevo incómoda. Miro hacia los lados donde se refleja la amistad, la compañía; pero guardo silencio. Gusto de las cosas sin fin y me digo a mi misma que estas serán finitas, porque nadie sabe.
Y mi pensamiento me pierde, como siempre, difuminándolo todo, llego a ti. A tus idas y venidas, a todas mis acogidas con amor. Con este amor que puede con todos los obstáculos, que no se agota en la espera. Amo con tan pocos detalles...Un amor en toda su crudeza, sin revestimientos.
Mientras amo se reparten tronos, liderazgos o insultos en un mundo encogido por el odio o el resentimiento; pero el camino es más amplio, me gusta flotar en la única libertad que me concierne, la de mi pensamiento, la de mi sentimiento. Ni una sola palabra rozará este mundo tan mío, que me pertenece.
Una nueva razón para centrarme en ti, para evadirme de todo: mis primeros planes. No quiero vivir con la mente en el futuro, pero tengo una pequeña meta para hilar en el presente. Voy a acariciar al hado para que me sea favorable, para que seamos capaces de llegar a esa cueva donde me espera un sueño.
La gente se levanta, no me adentré en la película, pero me quedan tantas cosas por vivir...
Sakkarah Etiquetas: Vivir  Autor imagen: Jasinski Merodeo cerca del sol, y extraño los anchos campos de castilla. No es una jungla donde hoy quisiera adentrarme, sino pasear por el páramo con el calor pegado a mi piel. Sin rumbo, pero con la sonrisa del que sabe que una ilusión me saldrá al camino.
Y llegará la noche, y un suspiro bajo las estrellas marcará el latido feliz. Me llenaré de luz, me arroparé de luna antes de que me alcance el sueño.
En mi espalda la hierva, en mi pecho tu sombra. El silencio de un beso, en el estallido interno, y bajo los párpados un anhelo.
Oigo croar las ranas en un charco, estoy viva. He despertado de esa sordera extraña que produce la tristeza, y el delirio pisa fuerte en su camino por mis venas.
Sakkarah Etiquetas: Despertar  Dio alas a su alma, y la soltó al paso de una bandada de aves. Su curiosidad, y ansia de saber sobre el hombre, era insaciable. Pesaba el cuerpo, por eso puso élitros al espíritu.
Un largo viaje le esperaba sobre diferentes cielos con sus nubes tatuadas. Días de algodón, lluvia, y luz. Noches grises, o estrelladas; baños de plata y magia.
Los instantes los contaría en sus paradas de árboles o piedra, donde asimilaría la grandeza del cielo, y la intrincada vida de los hombres. Sobre parajes sublimes comprendería la belleza, y tomaría para sus sueños el azul de los mares.
Por su sed, entendió el deseo, desentrañó la angustia; por sus pérdidas, comprendió la soledad. En sus alas heridas pudo leer la caída de un sueño, y la locura en los picotazos de un águila.
El esfuerzo se presentó en el aire, y en esa lucha encontró su brisa, el empuje para el nuevo anhelo. Allí entendió que hay un lugar donde el mal se consume por un huracán fiero, y que el sol se hace sitio, con sus brazos de luz, entre la bruma.
Hoy ya, penetra en su cuerpo de nuevo. Consumirá todos los mundos, y en todos ellos, como norma, morir amando.
Sakkarah Etiquetas: alas  Las horas hacen pliegues escondiendo los momentos en los cajones del recuerdo. La mente, como un libro, va pasando páginas leídas; y los pétalos caen sobre lo vivido.
Siempre extraños ante los nuevos acontecimientos, y siempre con la mano agitándose en adioses.
En nuestros interiores, los abrazos cuelgan, y los besos tatúan colores en el alma. Se pierden las espaldas ante la lágrima, y mueren presurosos los suspiros.
Cada gesto no despide de nosotros mismos, cada aliento pasa a ser evocado.
Humo.
Etiquetas: humo  Autor imagen:Noyereve Para ver claro basta con cambiar la dirección de la mirada
El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe dónde va
Uno es para siempre responsable de lo que domestica
Antoine de Saint-Exupery
Etiquetas: Citas  El poder de la coma El poder de la ubicación de la coma. Lee y analiza la siguiente frase.........
"Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría a cuatro patas en su búsqueda."
Falta una coma ¿no? ¿Donde?
Solución:
Si eres mujer, con toda seguridad ha colocado la coma después de la palabra mujer.
Si eres hombre, con toda seguridad ha colocado la coma después de la palabra tiene.
Desconocido  No creo que el pasado sea recuperable, sólo se puede revivir en el pensamiento, porque las segundas partes, nunca son iguales. Eso no quiere decir que no puedan ser mejores, quizá sí, porque ya se sabe más.
Se aprende de lo que vivimos, pero no lo suficiente; y si no se aprende más, es porque cuando las cosas no han ido bien, nos preguntamos que hizo mal el otro, no terminamos de admitir lo que en nosotros falló; o lo admitimos con muchas reservas.
No siempre se nos da una segunda oportunidad, la de vivir todo aquello que fue bello e importante para nosotros, al menos, no con la misma persona.
La nostalgia es como la levadura, va llenando todo hueco que corre el peligro de quedar vacío. Lo ocupa y lo engalana de tal forma que, a veces, nos gusta ir a ocuparlo.
Sakkarah Etiquetas: Pasado  El arte es una de las facetas del hombre de la cual se debería sentir más orgulloso, y leyendo lo que sucede con las siete maravillas del mundo, se cae el alma a los pies.
La Gran Muralla china se recorre con karts que la deterioran. Resulta gracioso que hayan puesto un chiringuito de venta de bebidas en uno de sus torreones.
En Luxor, los visitantes van llevándose trozos de sus ruinas. La construcción de la presa de Asuán, hace que el Nilo acumule sal en sus orillas, lo cual contribuye a la erosión del templo
Al Machu Picchu acuden medio millón de personas al año, y el desarrollo en sus alrededores puede hacer más grave el problema de los movimientos de tierra, con lo cual se podrían desplazar.
Venecia se va hundiendo un centímetro por siglo, y en eso tienen que ver las grandes olas que provocan los cargueros y cruceros que navegan cerca de allí. También el agua que bombean del subsuelo las industrias del lugar.
En Babilonia, los militares estadounidenses han construido trincheras en sus ruinas.
El Triángulo de Coral de Indonesia, se ve amenazado por el exceso de pesca y métodos que se utilizan, como el uso de explosivos.
El hombre, al igual que artista y creador, es el mayor destructor. Penoso, pero cierto.
Sakkarah Etiquetas: Arte  En mis manos guardo tu palabra, en el cuenco, apretada con mis dedos; para que no se vaya, para que nadie profane la pureza de un recuerdo.
Un abrazo en el aire, y el aroma misterioso que sorprende un instante.
Un fogonazo de estrella extendido en el éter. Estela que rasga el silencio de las noches
Absurdo y travieso, sabedor de los recovecos del corazón, el cariño juega a esconderse donde no le reconozco.
Y en la tarde llega tu presencia, sí, esta sinrazón que se apodera de las horas. Casualidad que todo lo ocupa, azar que trajo el viento cerca de mi palabra, vestido de suspiros engarzado con letras.
Aun se sujeta el sentimiento entre las sombras. Rompe tinieblas y cielos negros, araña y rasga la tela para que siga penetrando tu luz.
Sakkarah Etiquetas: Manos  Una brújula loca en mi ser, me somete a un sin sentido sin Norte. Dando mil giros de ave me sostengo, y picoteo en todos los paseos, teniendo que huir alzando el vuelo.
Nada hay ya que me sostenga, el aire me mueve a su capricho, sin dejarme posar. No hay manos que se extiendan a mi vuelo, que me rocen, acaricien, y guarden contra su pecho.
Llevo ya el corazón agitado, nada más busco una sombra, un refugio apartado del día.
Sakkarah Etiquetas: Brújula  No creo que al nacer, nuestra mente sea una hoja en blanco. Sí es cierto que en ella se va a ir grabando cada impresión, y que todo ello hará de nosotros lo que somos; pero pienso que ya trae un pequeño código escrito que nos hará diferentes. De tal manera, dos personas con las mismas vivencias, no las sentirán de igual forma.
Yo me pregunto si todo se puede aprender. Siempre he oído decir: "lo que haga esa persona, lo podría hacer yo, todo es cuestión de proponérselo". Yo no estoy tan segura de esto, de hecho hay personas a los que se le da bien las manualidades, cuando otras son negadas para ello. Quiero decir que cada uno tenemos facultades diferentes, y que quizá haya cosas que no podamos aprender.
Sakkarah Etiquetas: Aprender  A través de tu beso penetro las estancias cavernosas del misterio. Ruedo vertiginosamente hasta perderme en ti sin encontrarte.
Me dejas hacer en tu espalda, y jamás muestras el rostro del amor.
Tu intermitente luz me vuelve loca, me ciega, me pierde. Arde lo incierto, y agotado se apaga; pero de una sola pavesa vuelve todo a resurgir.
Una sucesión de escenas eres en mi mente, un imaginario ser entregado a la caricia. Vapor, aroma, nada.
Hoy quiero verte como te representas, impasible ser de piedra o hielo,
Sakkarah Etiquetas: Beso  Abrí la parte de arriba de la puerta, y el patio parecía de plata. Invadido por la luna llamaba al viaje, a la fantasía. Subí a vestirme, algo me empujaba a pasear, a perderme por los caminos del miedo.
Las casas dormían sus fantasmas, y sus piedras estiraban sus bocas silenciosas, comunicándose con su lenguaje mudo. El río susurraba su canción eterna, dejando entrever el secreto de sus ahogados.
Mis pasos dudaban, todo mi cuerpo era atenazado por el miedo, pero una voz lejana, casi inaudible, me llamaba. Nada podía pararme ante su voz aún desconocida. Sólo era un sonido del alma.
Las estrellas rutilaban al unísono de mis temores, acompasando mi pulso. Mis pies iban adquiriendo alas mientras la piel de mis labios ardía. Allí al fondo, entre luces y sombras, rodeado de niebla, él. Sus brazos me aguardaban para el abrazo, sólo quedaba fundirme, desintegrarme en amor.
Mi pelo pudo sentir la ternura de su pecho; mi torso, sus manos mientras mi corazón paraba. El vacío me inundó mientras otra, en su estela, se llevaba mi luz. Mi soledad latía en la oscuridad, por siempre, y yo ya no temí a los lagartos. En la humedad del suelo me tendí me abandoné a esta muerte.
Sakkarah Etiquetas: Cuento  En su locura se olvidó de medio mundo. El perro la comprendía, siendo en soledad, su compañía. Los diarios golpean sus ojos ciegos con grandes titulares.
Alrededor de los pies, en el suelo, cenizas Todos los recuerdos consumidos Ardió la vida y no quedan ni pavesas.
Hace un solitario sobre la mesa, Sigue perdiendo en la baraja Los naipes se alargan como sueños muertos
Sombras, los pasos del silencio El vacío enloquece en sus oídos, Y una nana toca a muerto
Sakkarah Etiquetas: poedía
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