Algo me pasa que en mi pecho existe. Vuelan hormigas y discurren peces. Suena la sangre y el tambor convoca. Hay un incendio cerca de mi pulso. De nuevo el tigre lanza su mensaje. Tiene mi cama sed de otra figura. Vuelven las venas a cantar presagios. Torna el insomnio con sus mil disfraces. Lavo mis manos para hacerlas suyas, peino el cabello, río a las vecinas. Y cuanto miro se convierte en agua. ¡Esto es amor y lo demás miseria!
Era curioso ver aparecer y desaparecer ese coche entre las nubes. Yo miraba al cielo, esperando que parara, para ver apearse a su conductor. Sentía una curiosidad extraña, movida por un sentimiento que me rondaba el estómago creándome inquietud.
En su tono verde oscuro se reflejaba una luz misteriosa. Sus matices de alumbrado no se correspondían con los procedentes del sol. Quizá otras estrellas más lejanas le utilizaran como espejo, y con ello lograban que mi pupila fuera presa de un imán poderoso que no me dejaba apartar la vista.
De manera repentina, todo el cielo se convirtió en una antorcha, como si millones de lanzallamas se aunaran para cubrirlo. Casi podía apresar el fuego entre mis dedos, pero no sentía calor. Presentía que iba a recibir una impresión demasiado intensa, y sentí miedo. Quise volver a ver el entorno donde minutos antes me encontraba, pero me resultaba imposible.
El fuego se fue convirtiendo en humo algodonoso y claro, que dejó una sombra en el centro. Era la silueta de un hombre. Al corazón, que había quedado atenazado, no le hizo falta que se despejara el enigma.
En la bóveda misteriosa, había quedado escrita la palabra eternidad, y yo soy cautiva de su imagen por siempre.
Malo es que no siendo secundada la pasión que ponemos en algo, nos cansemos dándonos por vencidos. La falta de constancia va unida a la tardanza de los resultados.
Se necesita algo más que pasión, amor, a las cosas, y a las personas para que nos quedemos al pie del cañón a pesar de las dificultades. Lo que verdaderamente se ama, no es efímero.
El que se entrega a todo sentimiento, se rompe en añicos en demasiadas ocasiones. Cada derrota hace sentir el cansancio que produce la desilusión. Siempre es un volver a empezar encendiendo de nuevo la chispa de la vida, pero es triste sentir el vacío de todo lo inacabado.
«Quien hace una pregunta teme parecer un ignorante durante cinco minutos. Quien no pregunta se mantiene ignorante toda la vida»
Ortega y Gasset
«El hombre superior no lo es tanto por sus dotes como por sus aspiraciones, si por aspiraciones se entiende el efectivo esfuerzo de ascensión y no el creer que se ha llegado.»
Ortega y Gasset
«Camina lento, no te apresures, que a donde tienes que llegar es a ti mismo.»
Ortega y Gasset
«La paradoja del amor es, ser uno mismo, sin dejar de ser dos.»
E. Fromm
«Nunca he conocido a nadie tan ignorante del que no pudiera aprender algo.»
Tú que no me pierdes de vista, que de reojo escrutas mis actos, y en ocasiones me miras con aviesa mirada.
Me detengo para que pases de largo, y poder seguir tus pasos, quiero apoderarme de tu esencia, hacerme el ama de tu secreto; pero astuta frenas para seguirme siempre a la zaga.
Enfocas tus encantos para mi recreo en la noche, la púrpura del cielo pierde mi pensamiento, y en lóbregas ramas queda prendida el alma. En vano vuelo en el día para encontrarme, y el aire envuelve los miedos a los que tu acecho me aboca.
Como llama viva enciendes mi espalda, y ciega camino en la oscuridad que me da tu sombra.
Inútil escrutar tan alto cielo inútil cosmonauta el que no sabe el nombre de las cosas que le ignoran el color del dolor que no le mata ...........................inútil cosmonauta el que contempla estrellas ...........................para no ver las ratas.
Las dos rayas = que indican igualdad comenzó a utilizarlas el matemático inglés Robert Recorde hace más de cuatrocientos años. En uno de sus libros cuenta que eligió ese signo porque "dos cosas no pueden ser más iguales que dos rectas paralelas".
Todo lo creado con ilusión nos deja una huella mágica. De esa forma construimos intervalos de caricias. Creamos un espacio seductor donde poder acercarnos, o un reclamo de atracción para nuestros particulares seres de luz.
Nos identificamos con personas pespunteadas en sueños. Patrones que terminamos desechando, o deshojando hasta adquirir una realidad que consiguió nuestro apego.
Todo lo hacemos posible en nuestra huída de la mediocre rutina.
Ella me quiso tanto... Yo la quiero todavíaa. Juntos atravesamos una puerta cerrada.
Ella, cómo os lo diríaa, era todo mi mundo entonces, cuando en la lumbre ardían sólo palabras de amor...
Palabras de amor sencillas y tiernas. No sabíamos más, teníamos quince años. No habíamos tenido demasiado tiempo para aprenderlas, acabábamos de despertar del sueño de los niños.
Teníamos bastante con tres frases hechas que habíamos aprendido de antiguos comediantes. De historias de amor, sueños de poetas, no sabíamos más, teníamos quince años...
Ella, quién sabe dónde está, ella, quién sabe dónde para. La perdí y nunca más he vuelto a encontrarla.
Pero a menudo, al oscurecer, de lejos me llega una canción. Viejas notas, viejos acordes, viejas palabras de amor...
Palabras de amor sencillas y tiernas. No sabíamos más, teníamos quince años. No habíamos tenido demasiado tiempo para aprenderlas, acabábamos de despertar del sueño de los niños.
Teníamos bastante con tres frases hechas que habíamos aprendido de antiguos comediantes. De historias de amor, sueños de poetas, no sabíamos más, teníamos quince años...
Hay cosas que se van haciendo indispensables, y parece que vivir sin ellas, ya no es posible. Es el caso de los automóviles. Hoy en día, no conducir, ya es una merma en la actividad social. Si uno quisiera vivir como en tiempos antiguos, ya le sería muy difícil. No voy a decir imposible, pero si difícil, y ante la sociedad, sería un bicho raro.
También hay otras que se van erradicando, como es el machismo, aunque aún da sus últimos coletazos, y demasiado fuertes. No todo lo pasado es lo mejor, eso está claro. Cada nueva era tienes sus valores, aunque eso no debería servir para despreciar todos los anteriores.
El caso es que somos desconcertantes, porque con lo mucho que hemos avanzado en cuestión de salud, de medios para curar enfermedades, creo que por otra parte, nos hemos empeñado en fabricar cosas que la perjudican seriamente; con lo cual hemos avanzado menos de lo que se podía esperar…
Bueno, el caso es avanzar, aunque no sepamos hacia donde vamos. Siempre tenemos mil misterios por resolver.