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Sakkarah

Mis charlas.

A pesar de...

A pesar de...

A pesar de que muchas personas tengan un don innato, es claro que hay que leer para escribir; recibir para dar, y llenarse para vaciarse.

Hay personas que llevan el sello de sus escritores más leídos, otras se ven menos afectadas por ello. Yo pienso que siempre hay que intentar innovar. No siempre lo mejor es transitar por caminos andados; motiva más hacer camino.

No es malo que se nos seque el cerebro como a el Quijote, ya que de vez en cuando en las personas debiera aparecer un rasgo de locura; ese rasgo que los hace diferentes del resto, originales, mágicos...

Sakkarah

UN LUGAR

UN LUGAR

Una atmósfera sin color definido, mezcla de las pinceladas de la vida. En el ambiente flotan mis divagaciones; quedan, nada las destruye. ¿Dónde irán a parar? Se convierten en hechos algunas de ellas, otras siguen flotando en el tiempo y espacio.
La pereza acude a apoderarse de mí, sólo me permite recrearme en lo que pienso. Es la raíz de ese árbol que crecerá luego.
A los objetos los envuelve una neblina de ensueños, todos cobran vida expectantes. Ellos silenciosos, escuchan donde no hay palabras, y callan. Cuando pienso, el universo entero habla, me instruye.
Todo es bello, sólo necesita el lugar adecuado para guardar la armonía. Yo busco mi lugar, voy a su encuentro.

Sakkarah

El gran amor.

El gran amor.

En el amor siempre se reciben heridas, la mayoría de la veces, la razón es que estamos muy sensibles y cualquier cosa nos hace sentirnos tristes.

Es difícil amar. ¡Cuántas veces la comodidad nos hace no movernos en busca del amado, aun sabiendo que un minuto junto a él, es toda una vida de felicidad! ¡Cuántas veces sentimos frío en las entrañas al sentirnos olvidados!

Amar es deseo de sentirle a nuestro lado, deseo de sentir las palabras bonitas que todos necesitamos. Si se nos niega este deseo, no por eso disminuye el amor, pero se nos está negando un trocito de felicidad que nos pertenece.

En el amor todo es magia, misterio .Hay que cuidar el amor como si cada instante fuera el último. No sabemos en que momento podemos perder a la persona amada. Nunca es bueno llenarse de seguridad, la vida es impredecible.

Un amor capaz de albergar la fantasía, es un amor más bello. La distancia se alimenta de fantasía , sabiendo que la realidad de la unión supera todos nuestros sueños. Uno se pasa la vida soñando el amor y cuando llega el momento se da cuenta que el sentimiento es más grande que toda la imaginación que nuestra mente y corazón es capaz de crear. Si esto sucede, podemos estar seguros de que es un gran amor. La realidad de la presencia debe superar en belleza a la fantasía de la distancia

Sakkarah

Dicen...

Dicen...

Dicen que la vista es uno de los sentidos más toscos; por eso las cosas hay que mirarlas desde dentro. Dejar que entren por nuestros ojos y examinarlas con el corazón. Así nos será más fácil encontrar la belleza.

No nos tenemos por que enamorar sólo de las personas. Es bonito sentirse enamorado de la vida, enamorado de las cosas.

Cuando nos dejamos guiar por la música, todo es diferente. Los problemas parece que quedan apagados, dormidos. En ese momento pierden la gran importancia que les damos. Y es que somos melodía y belleza; esa es la razón por la que todo lo que vemos lo deberíamos tamizar dentro, retenerlo un tiempo en nuestro interior antes de emitir un juicio sobre ello.

Sakkarah

La esperanza.

La esperanza.

Juzgar es facilísimo, nos salen las palabras con una rapidez impresionante; pero que difícil se suele hacer hablar sólo de lo que realmente se ha visto, se ha palpado. Y, para algunas personas, que difícil les parece decirle al otro lo bueno que ven en él; pero que fácil a la hora de sacar los defectos.

El valle será valle, lo queramos o no. Las montañas serán difíciles de escalar, al menos algunas. Lo agreste tardaremos en dominarlo, o hacerlo jardín. Y todo lo que está torcido, nos va a costar trabajo enderezarlo.

Sólo la esperanza como compañera, para que ella nos pueda traer la ilusión de hacer algo realmente decente, de ser casi felices. ¿Un día seremos libres? Soñemos.

Sakkarah

Sentir la vida.

Sentir la vida.

Sentir la vida más plena, o sentirme más plena de vida; ¿dónde?. Dejo volar la imaginación volviendo a desandar lo andado y explorando cada sensación. En la ciudad todo es rítmico, rápido. Se suceden todos  los acontecimientos posibles en el ser humano, amistad, amor, encuentros, desencuentros, arte, ayuda...¿Me falta el aire? No. Hay grandes jardines que hacen de pulmón; me falta el sentirme unida al único lugar del que me llega la armonía: la naturaleza. Encuentro mi plenitud al estar en ella, en un pinar, en soledad, dejando fluir cada recuerdo. Es entonces cuando todo lo vivido es pleno, cuando le quito magnitud a unas cosas y se las añado a otras que me pasaron desapercibidas.

Cada cual tiene su paraíso. El pensamiento vuela al lugar donde ha vivido o le gustaría vivir las mejores escenas; recreando el sentimiento más preciado.

Ahora, la gran ciudad me reclama. En compañía viviré todas las realidades; Injusticias, despechos, venganzas, peloteos, miedos, adhesiones interesadas, prepotencias, dudas, presunciones.... Y quizá también amor, o, el tesoro de encontrar una mano tendida sin pretensión alguna.

Sakkarah

Hoy leí...

Hoy leí...

Hoy leí un artículo sobre el acné, y me transportó a esa adolescencia, que ya me va quedando lejana. Me ha hecho mucha gracia, que advierten que no tiene nada que ver con la masturbación, y es que hace tiempo, por lo que yo escuchaba, se creía así, pero en los hombres.

Recuerdo que había gente que se veían muy afectados, incluso se quedaban llenos de señales. Yo no tuve demasiado, algo me salía por la frente, porque usaba flequillo, pero me preocupaba mucho. El chocolate era mi perdición, las tabletas volaban, y los foskitos, unos bollos riquísimos; pero…me dijeron que  sacaba granos, y lo dejé ipso facto. Y es que a veces, en mi vida, tengo arranques de voluntad.

Algo bueno tiene esto de ir envejeciendo…se acaba el acné.

Sakkarah

Sueños reveladores.

Sueños reveladores.

Dicen que hay sueños reveladores, y miedo me da. La mayoría de las veces no recuerdo lo que sueño, y cuando lo recuerdo suele ser una pesadilla. Si son reveladores, lo tengo claro en la vida.

Sólo recuerdo uno que sí lo fue. Viví tres años en una ciudad y, antes del traslado, soñé con tres mujeres que acudían a mi casa y me ayudaban a hacer la mudanza. Siempre he pensado que las tres viejas eran los tres años que estuve allí, y la mudanza me fue anunciada de antemano. Lo que no termino de comprender, es por qué tenían que ser viejas y enlutadas.

Qué jaleo me llevo yo de sueños...

Sakkarah

Vamos...

Vamos...

Vamos por la vida despidiéndonos de las cosas. Realizamos ilusiones, y volvemos a crear, dejando atrás todo a nuestro paso, o al paso del otro, o al de la vida. No es el tiempo, es el movimiento incesante. 

Enriquecemos el corazón con cada sentimiento, con cada amor, con cada renuncia. Lo engordamos con la experiencia, para un buen día dejarlo yacente, sin saber siquiera si será el fin. Misterio que en este palpitar no podemos descubrir. 

Construir, destruir, acariciar, golpear, susurrar, chillar, y todo al paso, como si fuéramos la estela de una estrella. Imparables...

Sakkarah

Tales de Mileto...

Tales de Mileto...

Tales de Mileto decía que no adornáramos nuestro exterior, que lo que embellecía era la forma de vivir. Pero la gente se cuelga adornos en todo. Digo yo que para conocer a la persona habrá que ir despojándola uno a uno, y que de primeras debe ser entretenido, pero…¿Qué se encuentra uno cuando ve el alma desnuda? No sé si merecerá la pena el trabajo de despojar para encontrarse con un vacío, o adornarse para que después descubran algo tan anodino que era imprescindible adornar.

También decía que la ignorancia es un fardo muy pesado, y no se equivocaba, a mi ya me tiene arrengada.

Sakkarah

Leí...

Leí... Leí en algún lugar, que lo mejor de tener parientes ricos es que no hay que mantenerlos; pero yo me pregunto si hoy en día las personas aún tienen esas caridades para con los demás, aunque sean familia. Y es que se escucha cada caso... y se ve lo que se suele hacer con los padres ancianos, que no es extraño preguntárselo. 

Seguro que hemos avanzado muchísimo con tanta tecnología, pero hemos ido perdiendo en humanidad. Y, lo malo de esta historia es que nuestros hijos harán lo que estén viendo, lo que han vivido ellos. Yo no quiero pensar que me pasará cuando sea mayor; pero tampoco quiero pensar que me pasaría si los parientes me tuvieran que mantener.

Sakkarah

La letra...

La letra...

La letra es un canto, y cada uno canta la melodía que lleva dentro. Es una de las muchas luchas internas que sale fuera, que mueve nuestros dedos.

Impactos que llegan de fuera, que siempre remueven algo dentro y después pugnan por salir. Otros son la traducción de nuestro propio subconsciente.
 

A veces el que escribe es un radiólogo que nos deja la radiografía de un evento, de un lugar... Y siempre, la escritura es un escape donde se fugan las letras en una danza melódica.

Sakkarah

Va levantando el tiempo.

Va levantando el tiempo.

Va levantando el tiempo, y yo empiezo a salir del letargo. Es como un dulce despertar a lo desconocido. Nunca mejor dicho, porque he borrado todo recuerdo, es un empezar de cero. 

Sí, sé que me dirán que los recuerdos están ahí, lo sé; pero siempre los duermo, y esta vez dormí hasta los más recientes. Quedan las personas, sólo ellas.

La vida es sencilla, y yo me la complico. Todas las cosas vienen y se van, el éxito de la vida está en saber decir adiós, sin retener siquiera el pensamiento. Vivir es un arte que me he propuesto aprender. 

Me he pasado la vida preocupada en exceso por todo lo que me rodea, y el alma no puede con tanto, llega un momento que algo se desgarra dentro, y que en tus manos, solo hay aire que se escapa al abrirlas. No quiero guardar nada en su hueco, pero ese aire lo convertiré en brisa, y el soplo saldrá de mis labios siempre.

Sakkarah

Dice...

Dice...

Dice Gracián que hoy ser sabio cuesta más que antiguamente, y que es más difícil tratar con el otro. ¿Será que con el avance tecnológico nos hemos vuelto tan complicados como las máquinas? Esto lo digo por la dificultad para tratarnos con el otro. En cuanto a la sabiduría lo entiendo, porque la sabiduría la da la vida, la experiencia y el encuentro con uno mismo en el pensamiento.

Hoy vivir se vive, pero contrarreloj, con prisas, y casi sin pensar. Nuestros movimientos a veces se hacen mecánicos, y creo que nuestra mente también. Nos ponemos unos patrones fijos y fáciles con los que podemos tener todo controlado y juzgar al otro. Todo lo que se salga de ahí lo rechazamos y no lo intentamos comprender. Claro, es que comprender al otro necesita un esfuerzo del pensamiento, o de intentar ponerse en su lugar, pero estamos tan ajustados de tiempo, que se nos hace costoso.

Pero es tontería hablar de esto, pensar no divierte, no produce dinero, ni saca billetes gratis para unas buenas vacaciones en el extranjero, o un chalet mono al que invitar a los amigos para que lo admiren como si se tratara de un museo.
 

Que cosas digo, pensar, comprender…Creo que se borraron ya del diccionario estas palabras.

Sakkarah

La belleza de lo amado.

La belleza de lo amado.

Dice Hesse que el alma de las cosas, su belleza, sólo se nos revela cuando no codiciamos nada. Podría suceder que viéramos la belleza de lo amado, en su totalidad, cuando perdiéramos toda esperanza de acaparar su amor.

 

Mientras pretendamos sentirnos amados, tener compañía, y otras tantas cosas por el estilo, al no tenerlo, nuestra forma de mirarlo no será nítida, estará empañada por la frustración de un deseo no complacido.

 

Es difícil no desear, no ir en busca de las cosas; pero es el estado ideal, dejar que se acerquen a nosotros. Si el destino existe, nos vendrá todo lo que necesitamos; si no, quizá nos quedemos sin disfrutar las cosas que esperaban nuestro esfuerzo.

Sakkarah

Los límites los ponemos nosotros.

Los límites los ponemos nosotros.

Las personas solemos crecer de acuerdo con el ambiente que nos rodea. Crecer, no físicamente, sino emocionalmente, intelectualmente, etc.


Un escrito de Coelho, hablaba de la carpa japonesa, que crece dependiendo de la capacidad del sitio en el que habite. En un pequeño tanque, será muy pequeña, pero si la dejan en un lago se hace mucho más grande.


Ella está obligada a aceptar esos límites, pero nosotros somos libres y podemos establecer las fronteras de nuestros sueños. Si somos más grandes que el lugar en el que estamos habitando, lo lógico es que busquemos otros lugares, aunque al principio nos cueste adaptarnos a ellos

Sakkarah

Es inutil.

Es inutil.

Es inútil intentar encontrarle un sentido a la vida. La clave es darle el sentido que parece no tener.

Solemos quitar importancia a las palabras agradables por parecernos que pueden ser aduladoras; pero, sin ellas aún nos encontramos más perdidos. Si uno es consciente de lo poco que hace, y a eso se le añade una dura crítica, te termina de chafar. Aunque pudiera ocurrir que hiciera de resorte para rebelarse y superarse.

Hay veces que uno se para a pensar en la vida del otro para poder encontrar el eslabón que se le perdió; una razón para vivir. En esos momentos te das cuenta del mucho esfuerzo del trabajo para abocar en espacios vacíos. Estos espacios vacíos los rellenamos de ilusiones, los pintamos con colores para no ver su gris realidad.

Sakkarah

La razón.

La razón.

A veces, en la vida, no sólo se nos presentan dos caminos, sino varios a la vez; de tal forma que parecemos indecisos. Puede ser que tomemos la decisión precipitadamente, por el brillo de cualquiera de ellos.

En un caso que se pueda prestar a confusión lo mejor es serenarse y no dedicarse a razonar. No siempre la razón es la que debe dirigir. La razón parte de las premisas de lo que nos han enseñado, no es libre puesto que no es lo que nos sale de lo profundo, de lo que llamamos corazón.

Sólo cuando podemos invadir la libertad del otro, o nuestro sentimiento se dirige a herir, es cuando debemos sacar el arma que llevamos guardada, la razón.

Sakkarah

Humanidad.

Humanidad.

Coge altura mi persona cuando intento elevarme a los sueños. El campo me invita a ser natural, a despojarme de todo adorno superfluo, y cuando piso el asfalto me hace recordar la dureza de la vida, y del hombre.

El río se lo llevan las prisas, la brisa la envuelven los papeles. Rimero de bicicletas sobre la fuente, cemento sobre los huertos. Actividad fatal que acude a la añoranza en los tiempos serenos.

Prisa, tiempo, distancia, miedos…

Hoy, al sol, me sentaré a soñar en ese lugar solitario. Hoy sentiré toda mi humanidad, dejaré que pese sobre mis hombros.

Sakkarah

De niña.

De niña.

De niña me encantaban los cuentos, me pasaba la vida pidiendo que alguien me los relatara. Tenía a mi abuela materna, y una tía muy cuentera. Ella sólo tuvo hijos, y deseaba una hija, sería por eso que se complacía pasando mucho tiempo contándomelos.

Imagino que a todos nos sucedía lo mismo, lo que no sé es si todos tuvieron la suerte de tener quien se los narrara.

Otra cosa que recuerdo, es que me obligaban a echar la siesta en verano. Me veían muy delgaducha, y querían engordarme de esa manera; por eso, siempre odié dormir en la tarde. Las personas la duermen en verano, quitándose esas horas de tórrido calor; y yo en cambio, voy buscando a mi amado sol para pasear.

Todo esto viene a cuento de una leyenda argentina que leí, "El Yassi", una especie de enano que robaba a los niños que no se echaban siesta.

Sakkarah