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Sakkarah

Mis charlas.

Cada persona es un mundo.

Cada persona es un mundo.

Cada persona es un mundo. Ante el dolor todos reaccionamos de forma diferente, lo mismo sucede con el resto de las cosas. También es verdad que nos pueden infringir diversos tipos de dolor. Al referirme al dolor me refiero al psíquico en este caso.

 

El dolor que puede producir el fracaso tras una ilusión, lo afrontamos de manera diferente. Para muchos es una enseñanza para no volver a dar los mismos pasos, pero no así paro los que caen una y otra vez. En este último caso se encuentran los empecinados por seguir creyendo, por confiar en lo que siempre confiaron.

 

Los hay, que tras el dolor dicen no querer seguir caminando; pero se diga como se diga, los pasos siguen aunque sean más inseguros, aunque sean pasos arrastrados por el peso que se lleva; pero todo el mundo sigue adelante. En lo que sí estamos casi todos de acuerdo es en la dificultad de la vida, aunque yo diría que somos nosotros mismos quienes la complicamos; que hay muchas cosas con soluciones simples y que son nuestros miedos quienes nos frenan.

Sakkarah

No siempre es fácil.

No siempre es fácil.

No siempre es fácil coger el punto en el amor, o mejor dicho, no siempre es fácil tener que medir cuando amamos. Hay veces que el amor es tan enorme, que agobiamos al otro, o nos volvemos posesivos. Esto puede llegar a matarlo; pues el amor, para que aguante y dure, debe ser en libertad.

Si esa libertad se usa mal, es que no hay demasiado amor en esa persona.

Hay una poesía que a mi me gusta mucho de Alfonsina Storni, "Date a volar". Si hay amor, aunque haya vuelos, siempre se toma el camino de regreso. Además el amor necesita aire para no caer en la rutina.

Sakkarah

Arden las estrellas.

Arden las estrellas.

Arden las estrellas siendo llama que alumbra la noche, sin embargo, bajo la mirada fría pueden parecer de hielo.

Estelas dejan en sus vaivenes, en sus fugaces recorridos buscando el cuenco de la mano capaz de contenerlas y arrullarlas, o el iris enamorado que les sirve de espejo.

La tierra se hunde bajo los pasos decididos. Se aleja del vuelo libre de alas desplegadas, y ronda al sol, merodeando en círculo, buscando su pasión ardiente, su luz.

Nada ni nadie es capaz de ocupar un gran espacio que opaque al resto. Todo tiene su lugar bajo el sol. Todo es posible bajo la amalgama misteriosa del firmamento

Sakkarah

Seguramente...

Seguramente...

Seguramente tengamos la necesidad de ser bastantes para poder existir. En cuanto nos quedamos solos, nos viene la idea de la muerte.

El egoísmo de mirar mi ombligo, y estar pendiente de lo que siento, hace que a veces vaya a una sala de tortura; Y si por el contrario me entrego por completo a los otros, me llega la angustia cuando noto que necesito un momento exclusivo para mí.

Un término medio sería lo indicado. Una programación inteligente, pero…al ser seres sociales, nos programamos siempre dependiendo del otro, del exterior.

Estamos condenados a ser la mayor parte del tiempo infelices.

Sakkarah

Miedos, manías y fobias.

Miedos, manías y fobias. Me pregunto que, las manías que tenemos, ¿por qué nos vienen? El caso es que eso sigue para adelante y en aumento, de tal forma que al hacernos ancianos, algunos se vuelven insoportables.

Una manía mía es que no me puedo pringar las manos, en el momento, en el instante, me las tengo que lavar; o sea que mientras cocino...es exagerado. Si me cae una mínima mancha en la ropa, y no me puedo cambiar en ese momento; aunque los demás no lo noten, yo ya no estoy tranquila. Y así podríamos seguir...

¿Qué fobias tengo? Las arañas, es superior a mi; las tengo un terror incalculable. Lo que también he notado, no sé si a todo el mundo le pasará, es que hubo una temporada que no podía entrar en un espacio super cargado de gente. Más adelante me di cuenta que debía ser que andaba medio depre, porque nunca más me volvió a suceder.

¿Y mis miedos? Tengo terror a la violencia, o a quedarme encerrada en un ascensor... Pero..hablando de miedos, hay gente que le teme al compromiso; también los hay que tienen miedo a las decisiones...Hay miedos, fobias y manías para todos los gustos.

Sakkarah

Me siento...

Me siento...

Me siento al fondo, me apetece tomarme algo fumándome tranquila un cigarro y, como siempre, pensar. Si tuviera que contar a alguien lo que por mi cabeza pasa, no les interesaría, son mis cosas, pero quizá una sola persona me prestara atención. Yo de esa forma evitaría que quedara grabado en el subconsciente, ya que a veces los pensamientos ahogan.

En estos momentos soltaría una buena parrafada, diría que no me gusta la gente que se deja llevar por el correveidile, la gente que juzga al otro por el cotilleo de trastienda. Resumiendo, la gente manipulable. Hay intereses tan tontos detrás de las palabras...

El caso es que después nos gusta hablar de lo originales que somos, de nuestro carácter, de la personalidad; y ni siquiera eso lo hacemos nuestro. Zutanito tuvo novia, y esta le dijo que no hablara a menganita porque era tonta; y el tal zutanito se dedicó a evitarla. Menganito tiene un grupo muy majo de amistades, entres ellos tres cotillas muy simpáticas; se puede dirigir a zutanita, pero después, cuando llegue al corro, le abuchearán. ¿Cómo iba a quedar el tan mal?. Intelectualito a conocido a fulanita, le resulta agradable, la verdad, pero sabe que si se baja a hablar con ella, pierde prestigio entre sus admiradores, por eso siempre la evita.

Pero, ¡eso sí!, todos tenemos mucha personalidad. Además nunca nos atreveríamos a juzgar sin conocer. Si menganita se ocultara estaríamos encantados de entablar conversación con ella. Y...menganita es tan tonta que cuando quiere trato, se oculta.

Que cosas tan raras pueden acudir a la cabeza cuando se toma una un café en soledad. Mejor lo termino, pago, y me voy de compras. Ya están las prendas de temporada y quiero comprarme algo rosa.

Sakkarah

Batalla

Batalla

Frente al hombre que destruye, está el soñador que ama. En una guerra despiadada, la naturaleza acompaña al creador ilusionado. Batalla eterna que se libra en el terreno de la vida.

Resuenan los cascos de los caballos montados por los destructores; los mueve el odio y la desazón. Mientras, silenciosos, avanzan lo soñadores. Sus metas utópicas serán alfombra para el paso del hombre, cubriendo caminos hacia la ilusión.

Si el amor es el motor de la vida, los que destruyen van abocados al fracaso.

Sakkarah

Todos...

Todos...

Todos somos diferentes, pero todos somos. Eso es lo que realmente importa. Da igual que le gustemos o no a este o a aquel, no por ello dejaríamos de ser tan importantes como el otro.

Sucede que nos gusta gustar, pero deberíamos prescindir de ello, o al menos intentarlo.

¿Qué me importa que tal persona no me quiera, si yo soy? Lo malo de esto es que se presenta otro problema: que tú si quieras a ese otro, y somos caprichosos, pues cuando queremos algo o a alguien, lo queremos poseer. Al decir poseer no lo digo en plan cautividad, pero sí nos gustaría tenerlo cerca.

La solución a este problema no se cual es, pero creo que es el olvido de lo que nunca se acercará a nosotros. Somos seres que nos pasamos la vida olvidando.

Sakkarah

El amor...

El amor... El amor es un bello sentimiento cuando es real. Cuando es algo más que un juego o una ilusión.

Como todo lo hermoso, tiene un principio y un fin. Este último viene dado por una de las partes, lo que no quita para que la otra, en un futuro próximo pueda ser muy feliz, ya que el amor se renueva, y no se puede vivir en el sufrimiento, ni en el desamor.

Es un sentimiento tan noble, que yo jamás haría un mal uso de el. Cuando te encuentras con alguien que tiene una pareja, sabiéndolo, no entrarías en medio; pero si sucediera de esa forma, jamás me regodearía del amor ante quien ha perdido. Las personas que hacen eso, que disfrutan regodeándose ante quienes perdieron, tienen al amor como un trofeo, lo cual está muy lejos de ser ese sentimiento noble, y muy cerca de ser un simple juego. No se dan cuenta, que lo que es caduco, lo es para todos. Nada es eterno. Además es más bonito, al menos para mí, guardar intimidad en el amor.

Creo que las personas se conocen por sus actos, por su ética. Quien hace daño sabiendo que lo hace, no puede esperar no recibir más de lo mismo en un futuro no tan lejano.

Sakkara

Dicen...

Dicen...

Dicen que cocinar es como un ritual, yo pienso que no, que sólo lo es para los que les gusta guisar. 

A mí me sale bien la comida, pero no me gusta, y la hago con prisas, queriendo terminar cuanto antes. Al que le gusta pone amor en ello, dedicación, al igual que lo pondré yo en otras cosas. 

Lo cierto es que es donde se suelen pasar más horas, entre unas cosas y otras. Si me obligaran a estar, ocuparía mi tiempo en fregar pilares enormes de cacharros. Lo prefiero antes de cocinar, y eso si sería como una letanía: uno, otro, y otro. 

A los que les guste, pueden pensar que están en un laboratorio, donde cada cantidad debe ser medida. Eso sí, lo malo si prepara un explosivo…que muchos lo hacen. 

 

No, no hay manera que le coja yo el gusto. Prefiero comer, que para ello también hay que tener valor.

Sakkarah

Cada uno lee con sus ojos.

Cada uno lee con sus ojos.

Cada uno lee con sus ojos, con su mirada del mundo. El mismo libro es diferente en distintas manos, y escapa siempre del pensamiento de su autor. El escritor ofrece muchos mundos imaginarios, los que esparce la editorial.

 

Todo pensamiento es una acción futura, o sea, que los libros en cierta medida son responsables de algunas de nuestras acciones. Excitan nuestra imaginación para poder soñar, para poder crear…

Sakkarah

Nos gusta quejarnos.

Nos gusta quejarnos.

Nos gusta quejarnos, y es un derecho que debemos ejercer; pero no se puede comprender una queja, si a la vez uno no pone los medios para intentar dar remedio. Es fácil quejarse para que los demás se pongan en marcha, pero hay que implicarse en las cosas. Siempre nos decimos, ¿para qué?, si no funcionará o; es imposible que yo pueda cambiar el mundo.

No lo podemos cambiar, pero hasta las cosas que da la sensación que no son importantes, forman parte de un engranaje, y son indispensables.

Otra cosa diferente, es que queramos cambiar a los demás. Todo lo que actúa en contra de nuestro gusto, lo criticamos, pero no siempre intentamos comprenderlo. ¿Podremos salir ilesos del daño que queramos hacer al otro? Seguro que no, aunque tengo mis dudas, ya que a veces te hacen daño de manera injusta y adrede, y encima eso les beneficia, y tú te quedas con el.

Bueno, parece un sermón, pero me dio por ahí.  

Sakkarah

El bullicio.

El bullicio.

El bullicio en las calles, con el sonido, que se hace sordo a los oídos, del tráfico; hace sentir la vida. Las almas solitarias se tropiezan, y alguien, en cualquier sitio, rayando la locura del silencio, te habla.

La ropa desvaída en su color por la polución que lleva adherida, se pega al cuerpo haciéndotela respirar ; haciéndote sentir que no estas sola en tu soledad.

Uno no se pierde cuando su paso no se dirige hacia parte alguna, la brújula invisible acompaña llevándote siempre hacia el norte de la realidad. Hacia ese encuentro, deseado o no, con lo que te pertenece. Y allí, con los ojos empañados por la tristeza, contemplas tu obra.

Sakkarah

A veces...

A veces...

A veces tropiezas con gente que lleva baja la mirada, el cuerpo como cansado de un largo caminar, o de un caminar lleno de obstáculos. Quizá no saben todo lo que son, todo lo que valen. Hay gente con la facultad de hacerle sentir al otro pequeño.


También puede suceder que haya habido una mala elección en los sueños. Hay sueños que doblan las espaldas. Un sueño es bonito cuando no te pesa o te domina, cuando está hecho a tu medida, de tal manera que requiera esfuerzo, pero no demasiado, y que siempre lleve una alta dosis de ilusión.


Cuando vemos un camino no es necesario ponerse a andar y andar hasta extenuarse. En los caminos hay sombras donde apetece sentarse a descansar, también se puede admirar el paisaje, para lo cual hay que pararse.


En la calle también se encuentra uno con personas que tienen la mirada despectiva, son los que ya lo miran todo con indiferencia. Imagino que son aquellos que se quitaron esa quimera tan pesada de encima, y pensaron que era imposible continuar ilusionándose.


Soy un poco vaga, quiero un sueño ligero que me llene de ilusiones y mantenga el brillo en mi ojos.

Sakkarah

He escuchado...

He escuchado...

He escuchado de personas que fuera de su país trabajan duro y, sin embargo, en el suyo son indolentes. Es un fenómeno curioso pero que puede ser real. Hay personas, y lo sé de cierto, que si están fuera de su casa son de lo más trabajador, y en su casa no.

La única razón que encuentro para esta actitud, es la necesidad de dar una imagen en la sociedad, la competencia. Y en los países, quizá un deseo de dejar alto el pabellón de su país, o la expectativa de mejores puestos, que quizá en su lugar la perdieron.

Pienso que este tipo de personas, son gente con ideales sencillos, por eso en su lugar adoptan la ley del mínimo esfuerzo.

Sakkarah

Existe el cinismo.

Existe el cinismo.

Existe el cinismo, y existe la tontería, o desesperación, no sé como llamarle. Te prometen una piel lisa (sin operación), por una buena cantidad de dinero, y allá va uno a tirarlo. En el fondo se sabe que los milagros no existen, pero quizá la ingenuidad, o en algunos la desesperación, hace caer en la trampa.

Imagino que las firmas de cosméticos, intentan dar soluciones verdaderas; pero saben bien que aún no las hay, y también saben que el negocio es redondo. Cuántas cantidades de dinero se pagan por taladrar la mente de los consumidores con los anuncios; pero también tienen la culpa quienes se dejan arrastrar. Esto formará parte de nuestra fragilidad.

Para que haya abusones, a la vez deben existir los débiles, o ingenuos.

Sakkarah

No solemos...

No solemos...

No solemos pensar en la muerte, porque normalmente eludimos lo que nos interesa. ¿Para que pensar? A pesar de quejarnos de la vida, la amamos lo suficiente para ignorar el deceso. Pero, cuando nos roza, nos entran las prisas por apurar el cáliz de la existencia.

En esos momentos, uno no puede echar marcha atrás para recuperar lo pasado, sólo queda la loca carrera para intentar completar al máximo las ilusiones que nos quedan por vivir. También empezamos a dar más valor a los pequeños detalles, a los diarios sucesos que nos parecen monótonos. Encontramos la belleza en casi todo; pero...¡qué poco nos dura! en cuanto pasa el peligro de morir, y se va olvidando el miedo que cogimos, volvemos a nuestro vivir rutinario. Aunque si lo pensamos bien, tan rutinario no es, sólo es apariencia.

La vida da giros imprevisibles, y no somos dueños del destino.

Sakkarah

¿Quién se libra?

¿Quién se libra?

¿Quién se libra de los enemigos? Es una dualidad más en la vida: Amigo ... enemigo.

Hay diversas causas por las que uno se crea enemigos, y el quid de la cuestión está en que no terminamos de asimilar que todos somos diferentes y que en eso está lo que da algo de color a la vida. Digo algo, porque hay momentos en los que se nos presenta gris.

Que opinemos de forma diferente no nos tenía que llevar a la enemistad. A las personas se las debe querer por lo que son, y si es así, se entiende que aceptamos esa parte que nosotros no compartimos. No se puede hacer todo bien, pero en vez de admirar al que en algo destaca, lo que hacemos es no perdonarle. Nos cuesta asimilar el éxito del otro.

Lo curioso del caso es que lo normal es que cuando se ve al otro infeliz y desgraciado, no digno de admiración por ello, deberíamos estar a su lado; pero aún así no siempre nos sustraemos de envidiarle.

Otra costumbre que tenemos, es la de encasillar a las personas. Ejemplo: Si una mujer ha ejercido de fulana, porque así lo deseó durante algún tiempo, y un buen día decide cambiar de hábitos, borrar su pasado, nunca se lo permitiríamos. Así somos.

Eso sí, lo que no se nos suele olvidar es juzgar al otro sin conocerle, o hacerlo de oídas.

Sakkarah

Sentir

Sentir

Sentir la vida más plena, o sentirme más plena de vida; ¿dónde?. Dejo volar la imaginación volviendo a desandar lo andado y explorando cada sensación. En la ciudad todo es rítmico, rápido. Se suceden todos los acontecimientos posibles en el ser humano, amistad, amor, encuentros, desencuentros, arte, ayuda...¿Me falta el aire? No. Hay grandes jardines que hacen de pulmón; me falta el sentirme unida al único lugar del que me llega la armonía: la naturaleza. Encuentro mi plenitud al estar en ella, en un pinar, en soledad, dejando fluir cada recuerdo. Es entonces cuando todo lo vivido es pleno, cuando le quito magnitud a unas cosas y se las añado a otras que me pasaron desapercibidas.


Cada cual tiene su paraíso. El pensamiento vuela al lugar donde ha vivido o le gustaría vivir las mejores escenas; recreando el sentimiento más preciado.


Ahora, la gran ciudad me reclama. En compañía viviré todas las realidades; Injusticias, despechos, venganzas, peloteos, miedos, adhesiones interesadas, prepotencias, dudas, presunciones.... Y quizá también amor, o, el tesoro de encontrar una mano tendida sin pretensión alguna.

Sakkarah

Si la luz roza la palabra.

Si la luz roza la palabra.

Si la luz roza la palabra, esta se alinea musicalmente, se hace poesía. Va nombrando los objetos que captó en su esencia más bella. Insufla un hálito de magia en lo que toca; corriente que envuelve al autor añadiéndole un halo misterioso.

Se cuela entre las sombras del alma, serpenteando. Brota de las cuevas más tenebrosas del individuo, recorriendo vertiginosamente el pensamiento; buscando una salida en su huída hacia el otro, después de haber hurtado la entraña misma de un sentimiento.

Fugitiva y cleptómana palabra hecha poema.

Sakkarah