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Sakkarah

Mis charlas.

¿Se puede predecir?

¿Se puede predecir?

¿Se puede predecir lo que una persona va a llegar a ser? Lo más seguro es que sean muchas las cosas que se puedan intuir de antemano, pues siempre hay signos. Lo que sucede es que, en este mundo de prisas, ¿quién se para a descifrarlos? Incluso la estadística puede ser un signo, pero no siempre fiable.

En la vida hay signos, coincidencias, casualidades... Estas últimas quizá no lo sean, pudiera ser que fueran algo establecido que tiene que suceder en este intrincado caminar por la vida.

Esto me lleva a pensar en los refranes, aunque signifique apartarse del inicio del tema. Los dichos populares suelen cumplirse. Son sentencias sabias nacidas de la observación.

En realidad nos hace falta pararnos, observar, necesitamos tiempo, o calma. Es interesante descifrar el misterio de la vida. Yo diría que mucho más interesante que ocuparnos de las entradas y salidas del vecino, o que el acoso al otro por ociosidad y aburrimiento.

Sakkarah

No estoy de acuerdo.

No estoy de acuerdo.

No estoy de acuerdo en que para acercarse a las multitudes, haya que usar un disfraz. Siempre suelen existir ciertos miedos antes de enfrentarse a un grupo de personas en el que no conoces a nadie, pero el ser sociable los vence, y una vez vencidos, da muchas satisfacciones el trato con los demás. Más que nada es que enriquece. Al igual pasa con los viajes. Yo era muy poco viajera, no me gustaba. Las personas que me oían decir esto, casi me veían como un bicho raro. La primera vez que di un viaje largo, fue a un lugar que yo encuentro lleno de magia, y eso hizo que ahora, siempre que se me presente la oportunidad, esté dispuesta a viajar, e incluso que añore los viajes cuando no los tengo.

Aun siendo bueno estar entre la multitud, no por ello es menos bueno tener momentos de soledad. Todos necesitamos de ellos. Es el momento en el que nos encontramos con nosotros mismos, y en el que asimilamos todo lo que hemos vivido.

La soledad puede estar muy bien poblada por la imaginación, por las ilusiones, por los recuerdos, etc. Una cosa es pasear en solitario, ensimismados en nuestros pensamientos, y otra, muy diferente, hacernos personas cerradas y egoístas. Puede suceder también que la pereza juegue un papel importante en la soledad, pero esa soledad, no es la soledad de la que hablo, de la que necesitamos todos al menos unos momentos.

Sakkarah

Somos difíciles.

Somos difíciles.

Hay veces que nos acostumbramos tanto a que nos regalen, que nuestro oído se hace sordo a las peticiones. Pero también puede ocurrir al contrario, que demos y demos, aun sin pedir, y recibamos poco o nada.

Es como si el mundo estuviera dividido en dos bandos: Los dadivosos, y los egoístas.

Cuando tenemos que pedir se hace triste y trabajoso. Incluso a veces el pedir lo que nos corresponde. Sin embargo hay muchas personas que se adelantan y, sin tener que hacerlo, te traen lo que saben que tú necesitas. Por regla general lo suelen hacer los amigos, o las personas que son muy detallistas. Lo malo de esto, es acostumbrarnos a los detalles; hay personas que tanto se llegan a acostumbrar, que no valoran a la persona que se los ofrece. Lo llegan a considerar incluso una obligación, y el día que les falta se quejan.

Somos difíciles.

Sakkarah

Como agua.

Como agua.

Como agua que va subiendo por las gradas del tiempo, inundado poco a poco, sepultando, así es la muerte, siempre amenazante y expectante, atenta a los tropiezos. 

En líneas escritas se esconde la vida, con retórica o no, se escapa entre los recovecos de las letras, en los suspiros del que piensa. Late en los dedos. 

Erigirse, tomar forma para nada, para que caigan los naipes del castillo,  allí tumbados no confían en las manos que vuelva a elevarlos. Aún quedan reflejos para moverse en contadas ocasiones en esta lucha constante entre vida y finitud. Pujan en el alma ante la falta de ilusión,  rompen, despedazan en sus desencuentros. 

Los pies de barro, se van deshaciendo al calor que despiden las decepciones.

Sakkarah

Tendré que sacudirme.

Tendré que sacudirme. Tendré que sacudirme para ver si estoy viva.

Colgada de los horarios, sin ganas de acudir a mis responsabilidades. Un pequeño conato de agobio al pensar en esas tareas que elegí en su día, y la cadena que tanto me pesa. Me encamino como quien se tiene que enfrentar a un destino que pusieron sobre sus hombros, sin importar el peso ni la resistencia. Son tan pocas las sorpresas que suelo encontrar, que me da la sensación que yo misma cerré el libro de la vida.

Es una neblina en el alma que hace flotar sin rumbo, que nubla los reinos reales y fantásticos. Ya ni distingo la corteza de los árboles grises. La música, parte de mi ser, no mueve un solo nervio, no impele, no me empuja como siempre. ¿Habrá algo que me asiente en el suelo y abra los abismos para que pueda ver?

Sakkarah 2005

¿Quién sobrevivirá?

¿Quién sobrevivirá?

Si nos atenemos a la idea de selección natural y evolución, en está época que nos toca vivir siempre sobrevivirá el más fuerte; pero no sólo fuerte, sino el más cruel, el más frío. Son los que más posibilidades tienen. Estos tendrán descendencia, e inculcaran a sus hijos su pensamiento.

Sakkarah

Sin esfuerzo.

Sin esfuerzo.

Sin esfuerzo crecen las flores de los árboles en primavera.

Pensando en esto, deduzco que no me debo sentir triste cuando las cosas en las que tenía puesta mi confianza no salen bien.

Quizá quiera provocar situaciones que aún no tienen que llegar. Esperaré la felicidad sin esforzarme en buscar o ir tras nada.

Difícil conseguirlo y muy fácil pensarlo; pero la vida es un campo de entrenamiento y de estudio. Me costará, pero igual que soy tan tozuda para otras cosas, tendré que hacer lo mismo con esto.

Se acabó el sufrimiento o tristeza gratuíta. No hay nada más seguro que dejarse guiar por las leyes de la naturaleza. Habrá que pararse a observarlas ya que yo formo parte de ella, y es lógico que me deje guiar.

Sakkarah

No todo...

No todo... No todo lo llevo en la memoria, hay cosas, que aún no queriendo, las guardo en el corazón.

Cuando visito algún lugar que me gusta o impresiona, más que fijarme y quedarme con todos sus datos históricos, me meto yo en su leyenda. Me siento viviendo allí, en ese tiempo pasado, e intento pensar como sería mi vida si la hubiese vivido de esa forma

Llegará un día, según me vaya haciendo mayor, que quizá la memoria no me responda; pero sé que siempre se harán presentes esas cosas que llevo tan dentro. El sentimiento nunca me podrá faltar.

Sakkarah

Siempre digo...

Siempre digo...

Siempre digo que el tiempo es un invento del hombre, pero el caso es que a mí no me puede faltar el reloj de la muñeca. Me gustaría que el día tuviera el doble de horas. Quizá el hombre creó esta medida para poder organizarse. Es como si todo nos lo tuvieran que dar dentro de un orden. Si ahora nos dijeran que nos quedamos sin él...nos iba a costar mucho vivir. ¿Cómo haríamos para quedar con los amigos?. Cuando estuviéramos hablando con alguien muy pesado, de esos que no nos sueltan, y quisiéramos irnos, ¿Qué le diríamos? ¿Me voy que llego tarde? Y para ir a trabajar a la empresa, ¿siempre seríamos puntuales? El trabajo se tendría que pagar por cantidades desarrolladas de lo que sea, no por horas.

Por una cosa o por otra, siempre vivimos dentro de esquemas, nosotros mismos a lo largo de la vida, nos hemos ido acortando la libertad.

Si no existiera el tiempo, la primavera no empezaría el 21 de Marzo, lo haría cuando los brotes en las plantas, y demás detalles lo anunciaran. Sara Montiel no se podría quitar años...y mil cosas más.

Sakkarah

Inocencia

Inocencia

Es tan fácil perder la inocencia...Pero llegando al infinito con el pensamiento, es recuperable. Sólo entendiendo toda reacción humana, se restablece. Siempre, al juzgar los hechos del otro, tenemos que movernos a su escenario, tomar el papel de la otra persona y comenzar la actuación con el pensamiento.

Ser inocente no quiere decir que nos tengamos que sentir parte de una maquinaria, ni que despreciemos el inconformismo. Eso es una gran equivocación. La inocencia hace mirar las cosas con otra perspectiva, con la novedad, pero no implica callarse o amordazar las ideas.

Sakkarah

Una atmósfera...

Una atmósfera... Una atmósfera sin color definido, mezcla de las pinceladas de la vida. En el ambiente flotan mis divagaciones; quedan, nada las destruye. ¿Dónde irán a parar? Se convierten en hechos algunas de ellas, otras siguen flotando en el tiempo y espacio.

La pereza acude a apoderarse de mí, sólo me permite recrearme en lo que pienso. Es la raíz de ese árbol que crecerá luego.

A los objetos los envuelve una neblina de ensueños, todos cobran vida expectantes. Ellos silenciosos, escuchan donde no hay palabras, y callan. Cuando pienso, el universo entero habla, me instruye.

Todo es bello, sólo necesita el lugar adecuado para guardar la armonía. Yo busco mi lugar, voy a su encuentro.

Sakkarah

En la hora mala.

En la hora mala.

En la hora mala, los asideros se alejan, la soledad nos hace isla, y el mar que nos rodea se hace intransitable. Solos ante la inmensidad del dolor, el que nadie acalla. El alma lacia, como hoja seca en un rimero del suelo, y el crujir de los pasos que aplastan haciendo añicos el espíritu. La vida como suela de bota gigante, que distraida y sin piedad nos reduce a nada.

Veneno líquido la palabra que hiere, o el acto. La serenidad se fuga ante el espejismo, porque nada nos puede dañar sin nosotros consentirlo; pero hay dardos que llevan los vocablos por los sombríos corredores de la mente hasta engañarla. Caen las endebles murallas que nos defienden Estamos abocados al vacío.

Lóbrego el paso en la desconfianza, espesa la sangre de la herida que no cierra. El dolor abarca el mayor espacio, y pocas veces deja un resquicio a la alegría.

Sakkarah

Dirigir al resto.

Dirigir al resto.

Tenemos la manía de dirigir al resto con la disculpa de que queremos lo mejor para ellos. Eso sólo hace entorpecer su libertad

Por querer tanto a un periquito, me lo cargué Pensé que lo mejor para él era estar al sol, a la luz, y...con 40º murió de una insolación. Lo pasé muy mal, y ya no tenía remedio. Con los seres humanos pasa lo mismo, no valen nuestras buenas intenciones, porque no siempre entendemos al otro Es muy difícil ponerse en la piel de los demás, y aun habiendo vivido lo mismo, nunca podrá ser igual, las circunstancias jamás se repiten

Sakarah

Esfuerzo

Esfuerzo

Yo tengo claro que todo lo que queramos conseguir ha de ser a base de esfuerzo, pero, como muchas otras cosas, aunque lo sé, no me prodigo en ello. Todo el mundo que ha conseguido algo importante, le costó mucho, y hoy me dio por pensar en ello.

Decia Tito Livio, qe todo esfuerzo se volvía ligero con el hábito, y es cierto. El hábito acelera nuestras manos, nuestro cuerpo, nuestra mente...y nos da seguridad en lo que hacemos.

Hoy en día nos gusta todo lo que no suponga trabajo, lo fácil, y esto lleva a no valorar nada, pero a la vez a perder el entusiasmo por la vida, al desencanto. De todas formas, para esforzarnos, primero hay que tener una meta clara, una ilusión por la que luchar.

Perder la esperanza...esto es otro obstáculo enorme para empeñarse en algo. Debe ser la razón por la que mi esfuerzo en la mayoría de los casos, es nulo

Sakkarah

La energía.

La energía.

Seguramente todos tenemos la misma energía, pero no todos somos tan activos, o nerviosos en apariencia. Imagino que la repartimos de forma diferente. Unos la usan buceando dentro de sí mismos, otros en locas carreras contra el tiempo.


Los primeros lograrán antes conocerse a sí mismos y al pensamiento humano, pero sufrirán más. Los segundos serán más alegres, pero tendrán menos tacto en su trato con los demás.


De todas formas, quien con normalidad utiliza esa energía hacia adentro, puede dar una sorpresa con una acción inesperada llena de fuerza. Y es que quizá el pensamiento no gaste la suficiente, con lo cual llegará a acumularla hasta reventar por algún sitio.


Es igual que la timidez. Hay tímidos que en un momento determinado se atreven a lo que al más descarado de los mortales, no se le ocurriría.

Sakkarah

¿Qué es lo objetivo?

¿Qué es lo objetivo?

¿Qué es lo objetivo? ¿Por qué razón sólo lo que se capta con los ojos? La imaginación, nuestra mente, también tiene algo que decir, es otra manera de ver. La realidad es el conjunto de la persona y lo que ella considera que compone su entorno. La verdad la da su pensamiento.

Hay personas que se infringen a sí mismas pesadas cadenas de normas, para que su voluntad las acepte. Así vivir, es como carne entre corsé. que lo único que puede hacer es llenar de moretones el alma. En realidad bastantes leyes nos impone el convivir con el resto, para encima nosotros ser nuestros propios verdugos. Además, todo por agradar al resto, o por coger un buen número en medio de verdaderos desconocidos.

El caso es que nos resulta dura nuestra individualidad, nos sentimos más felices cuando sentimos la aprobación del resto; y ser uno mismo termina siendo algo fatigoso, una intensa lucha. Hay que escoger entre la comodidad, o la alteración apasionada.

Sakkarah

¿Ángeles?

¿Ángeles? Sabíamos demasiado y nunca tendríamos paso a la libertad de buscar, de equivocarnos.

Pasó su mano uno a uno, sobre nuestra frente, borrándonos la memoria. Así nos lanzó, y se escuchó nuestro llanto.

En esta jungla improvisada para nuestra creación, nos encontramos perdidos. Los que ya llevan unos años haciéndose paso, nos quieren enseñar. Lo que no acaban de asimilar es que nuestros códigos de memoria son diferentes, que no todo lo aprendido por ellos nos sirve.

Paso a paso, en cada tropiezo, con el dolor de cada caída, vamos recordando. Sería más fácil bucear en nuestro interior para el recuerdo, pero corremos tambaleantes y predispuestos a las caídas. Es entonces cuando se van abriendo las puertas del laberinto aprendido que llevamos dentro.

Sólo somos ángeles que perdieron la memoria. Torpes para desatar nuestras alas y emprender el vuelo de la felicidad.

Sakkarah

Estoy de acuerdo...

Estoy de acuerdo...

Estoy de acuerdo con José Luis Sanpedro, en que cada cual tiene su mundo, Cada uno nos quedamos con lo que deseamos. Si yo me quedo con la tristeza, no es mi mundo por ello peor que otro, simplemente, en ese momento, es un mundo a mi medida.

 

Por todo esto, emociona penetrar en el mundo del otro, adentrarse en el. A veces hasta nos llega a dar la sensación de que lo profanamos. Hay que ir con mucho respeto, pues es de una riqueza incalculable poder observar lo que el otro nos permite ver al levantar su arcón para nosotros.

 

Me gusta la idea de hacernos lo que somos, una tarea que yo dejo de lado muy a menudo. No debemos orientar nuestro aprendizaje para ser uno más, sí para ser nosotros mismos, y escalar hasta lo más alto de ese nuestro mundo.

Sakkarah

Uno desea...

Uno desea...

Uno desea el amor, y ya no puede ser a cualquier precio. Un amor sin competencias, ya que ello es un absurdo. Uno es amado o no, ¿para qué molestarse siquiera en pensar en los rivales? Ante ellos media vuelta, y a otra cosa. Ya no está uno para luchar contra molinos de viento.

 

Tiempos ha que creí que el amor era un campo de batalla. Así me lo mostraron; pero ahora sé que yo no tengo que pelear por nada. Si equivoco mis sentimientos, el tiempo los borrará, morirán de sed.

Sakkarah

Las personas...

Las personas...

Las personas no tenemos una conducta predeterminada, creo que es eso lo que nos hace interesantes, pues nunca se sabe por donde va a salir el otro.  

Dicen que lo que nos diferencia de los animales, es que nosotros pensamos y no actuamos por instinto como ellos…Yo no me veo como un animal, pero reconozco que la mayoría de las veces actúo, y después lo pienso. No siempre me arrepiento de ser así, pero al menos si sé reconocer mis errores y pedir disculpas cuando es necesario. 

Si somos capaces de pensar, también somos capaces de hacer planes, de ir decidiendo nuestro futuro; pero yo tengo comprobado que es tontería, porque todo se te desbarata, se te descoloca, y nunca puedes hacer la actuación que tenías pensada. Es lo mismo que el cartelito ese de los bares “Hoy puede ser un día especial, pero seguro que llega alguien y lo jode” No es así, pero es parecido. Un dechado de sabiduría, porque así suele ser. 

Nuestro pensamiento, aunque parece que es lo único totalmente libre que tenemos, nos puede condicionar, y es que vamos fijando en él todas nuestras creencias, la mayoría de ellas aprendidas dentro del entorno en el que nos desarrollamos. 

Cuesta cambiar el pensamiento, pero, ¿se puede? Yo creo que sí, que incluso la experiencia de las cosas es lo que lo va transformando.

Sakkarah