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Sakkarah

El cuadro con más personas.

El cuadro con más personas.

Destacamos, sobre el siglo XV de entre los pintores flamencos, la sobresaltada carrera artística y solitaria de Jeroen Anthoniszoon van Aeken (1450-1516), fue uno de los revolucionarios a quitar el tabú del sexo en la época mediaval.

Es sin duda, el cuadro con más personas en un diametro tan pequeño de dibujo, solo en la tabla central de este tríptico aparecen más de 450 personas, además de multitud de animales. También nos aparecen dibujadas especies cuya existencia es inexistente, como unicornios o sirenas, la tabla central representa un jardín también nombrado el jardín de las delicias, nombre que da vida al nombre del cuadro y este representa a hombre y mujeres desnudos entregados haciendo multitudes juegos amorosos.

Desconocido

Al alba.

¿Por qué estás silenciosa?

¿Por qué estás silenciosa?

¿Por qué estás silenciosa? ¿acaso es tu amor
Una planta tan deleznable y pequeña,
Que el simple aire de la ausencia lo marchita?
Escucha gemir la voz en mi garganta:

Yo te he servido como a regia Infanta.
Soy mendigo que amores solicita,
¡Oh limosna de amor! piensa
Que sin tu amor mi vida se quebranta.

¡Háblame! no hay tormento peor que la duda:
Si mi amoroso pecho te ha perdido
¿No te conmueve esta triste imagen?.

¡No permanezcas a mis ruegos muda!
Que estoy más desolado que, en su nido,
El ave a la que blanca nieve cubre.

WiLLiaM WoRDSWoRTH

Heligábalo.

Heligábalo.

Uno de los caprichos de Heliogábalo (204-222), emperador romano (218-222), era servir a sus invitados manjares de cera que imitaban a los platos que él degustaba ante los presentes y éstos eran obligados, bajo pena de muerte, a simular que estaban comiendo.

Desconocido

Hace falta ser...

Regresa a mí.

A veces...

A veces...

A veces me pregunto si la belleza del amor se puede encontrar en un cuerpo, en unos ojos…Para mí sólo existe la belleza con vida, la belleza animada por el sentimiento de la persona que admira, y, en el caso humano, de quien la refleja.

Amar en la distancia, pero sintiendo el amor. De nada sirve ser amado sin tener la sensación del leve roce del amado en la piel, en el alma. La distancia no tiene espacio cuando las alas de la ilusión hacen volar al encuentro. Es bello ser espejo de un sentimiento vivido, reflejar luz de besos.

Espero como arena alejada de su playa, a sentir el embate de la ola. Un rimero de sensaciones guardo por si sube la marea

Fue aire en mi abrazo, cristal en mi beso. Aroma sellado en un minúsculo frasco que no roza el viento. Alas extrañas le cubrían haciéndole alejarse. Hoy corto el hilo brillante que lo sujeta, y en una burbuja de silencio, floto.

Mi alma como un surco árido, como acequia seca. Bloque de cemento al sol. Cofre abierto para renovarse. Echo en el, despacio, un pequeño pastillero de esperanza. No giro la llave para seguir llenando.

Sakkarah

Tú has de volver.

Tú has de volver.

Tú has de volver a mí ¿cuándo?

¡Quién sabe?

Pero, has de retornar ¡lo he presentido!
Tú volverás a mí, cual vuelve el ave
tras larga ausencia al suspirado nido.

Retornarás, cual la abatida nave
regresa al puerto que juzgó perdido;
y encontrarás una sonrisa suave
y el fuego de mi amor siempre encendido.


Te aguardaré paciente en el sendero,
desde la aurora hasta el fulgor postrero
del astro rey. Y cuando Febo vierta


su luz de plata, encenderé mi cirio;
para aguardar con férvido delirio,
que amante vuelvas a tocar mi puerta.


Abelardo Barrera Osorio

Citas.

Citas.

 "Nada revela tan fiablemente el carácter de una persona como su voz. "

Benjamín Disraeli 

"El amor como principio, el orden como base, el progreso como fin."  

Auguste Compte

"El mal genio es lo que nos mete en líos. El orgullo es lo que nos mantienen en ellos."  

Neil Simon

"El hombre es mortal por sus temores e inmortal por sus deseos." 

Pitágoras

"El que vive de esperanzas corre el riesgo de morirse de hambre"

Benjamín Franklin

You'Re The First, The Last, My Eve

Ritual de mis piernas.

Ritual de mis piernas.

largamente he permanecido mirando mis largas piernas, 
con ternura infinita y curiosa, con mi acostumbrada pasión, 
como si hubieran sido las piernas de una mujer "divina"
profundamente sumida en el abismo de mi tórax:
y es que, la verdad, cuando el tiempo, el tiempo pasa, 
sobre la tierra, sobre el techo, sobre mi impura cabeza, 
y pasa, el tiempo pasa, y en mi lecho no siento de noche que una 
                [mujer está respirando, durmiendo desnuda y a mi lado,
entonces, extrañas, oscuras cosas toman el lugar de la ausente, 
viciosos, melancólicos pensamientos
siembran pesadas posibilidades en mi dormitorio, 
y así, pues, miro mis piernas como si pertenecieran a otro cuerpo, 
y fuerte y dulcemente estuvieran pegadas a mis entrañas.

Como tallos o femeninas, adorables cosas, 
desde las rodillas suben, cilíndricas y espesas, 
con turbado y compacto material de existencia;
como brutales, gruesos brazos de diosa, 
como árboles monstruosamente vestidos de seres humanos,
como fatales, inmensos labios sedientos y tranquilos, 
son allí la mejor parte de mi cuerpo:
lo enteramente sustancial, sin complicado contenido
de sentidos o tráqueas o intestinos o ganglios:
nada, sino lo puro, lo dulce y espeso de mi propia vida, 
guardando la vida, sin embargo, de una manera completa.

Las gentes cruzan el mundo en la actualidad
sin apenas recordar que poseen un cuerpo y en él la vida, 
y hay miedo, hay miedo en el mundo de las palabras que designan el cuerpo, 
y se habla favorablemente de la ropa, 
de pantalones es posible hablar, de trajes, 
y de ropa interior de mujer (de medias y ligas de "señora"), 
como si por las calles fueran las prendas y los trajes vacíos por completo
y un oscuro y obsceno guardarropas ocupara el mundo.

Tienen existencia los trajes, color, forma, designio, 
y profundo lugar en nuestros mitos, demasiado lugar, 
demasiados muebles y demasiadas habitaciones hay en el mundo, 
y mi cuerpo vive entre y bajo tantas cosas abatido, 
con un pensamiento fijo de esclavitud y de cadenas. 
Bueno, mis rodillas, como nudos, 
particulares, funcionarios, evidentes, 
separan las mitades de mis piernas en forma seca:
y en realidad dos mundos diferentes, dos sexos diferentes
no son tan diferentes como las dos mitades de mis piernas.
Desde la rodilla hasta el pie una forma dura,
mineral, fríamente útil, aparece, 
una criatura de hueso y persistencia, 
y los tobillos no son ya sino el propósito desnudo, 
la exactitud y lo necesario dispuestos en definitiva.

Sin sensualidad, cortas y duras, y masculinas, 
son allí mis piernas, y dotadas
de grupos musculares como animales complementarios, 
y allí también una vida, una sólida, sutil, aguda vida
sin temblar permanece, aguardando y actuando.
En mis pies cosquillosos, 
y duros como el sol, y abiertos como flores,
y perpetuos, magníficos soldados
en la guerra gris del espacio,
todo termina, la vida termina definitivamente en mis pies,
lo extranjero y lo hostil allí comienza:
los nombres del mundo, lo fronterizo y lo remoto, 
lo sustantivo y lo adjetivo que no caben en mi corazón
con densa y fría constancia allí se originan.

Siempre,
productos manufacturados, medias, zapatos,
o simplemente aire infinito,
habrá entre mis pies y la tierra
extremando lo aislado y lo solitario de mi ser,
algo tenazmente supuesto entre mi vida y la tierra, 
algo abiertamente invencible y enemigo.

Pablo Neruda

Tú.

Tú.

Tu piel de caricia, pluma de ave, alas de amor.

Chorro de fuente, labios húmedos, beso.

Incandescente, fuego, apasionado.

Luz, amanecer, sueño.

Rumor de entraña, mariposa traviesa, sensación.

Camino, viaje, eterno amor.

Lujuria, hambre, atlético cuerpo.

Rocío, amapola, hierba, tendido.

Rama, nido, mi vida, tú.

Sakkarah

Te necesito.

Y...

Y...

Y las escarchas

en ti lágrimas suaves, gota a gota,

destilaran los ojos de los astros,

que darme no supieron mejor suerte.

Al-Mu'tamid, rey y poeta

Clicia.

Clicia.

Apolo, hijo de Júpiter, conducía el carro del Sol por los cielos del Universo, iluminando y haciendo posible la vida en la tierra.

Apolo reunía todo cuanto se necesita para ser amado: a las cualidades de su espíritu, se unía la belleza del cuerpo, una voz subyugadora y un porte majestuoso. 

No es de extrañar, pues, que una joven ninfa, llamada Clicia, se enamorase de él, en el mismo momento de conocerle.

También Apolo se enamoró de Clicia pero su amor duró mucho menos que el de la ninfa y pronto la abandonó por una nueva conquista. 

Inconsolable y desesperada por la definitiva marcha de su amado, la joven se apartó de todo contacto humano y huyó al desierto. Allí, recostada sobre la arena abrasadora, sustentándose apenas con los mas groseros alimentos, bebiendo solo las gotas de rocío del amanecer, esperaba la salida del Sol y la mirada de sus ojos seguía el recorrido de Apolo por el cielo, mientras lloraba amargamente la pérdida de su amor. 

Clicia, consumida por el dolor y viendo cercana su muerte, repetía una desesperada súplica a los dioses: que nunca la privasen de seguir viendo el rostro de Apolo. Al fin, los dioses, se apiadaron de ella y cuando Clicia estaba a punto de expirar, la convirtieron en una hermosa flor y le otorgaron la capacidad de mover su gran corola en dirección al punto en el que más brillase el Sol.

Clicia, convertida en Girasol, puede ver todos los días a su amado y así será hasta el fin de los tiempos.

Desconocido 

De niña.

De niña.

De niña me encantaban los cuentos, me pasaba la vida pidiendo que alguien me los relatara. Tenía a mi abuela materna, y una tía muy cuentera. Ella sólo tuvo hijos, y deseaba una hija, sería por eso que se complacía pasando mucho tiempo contándomelos.

Imagino que a todos nos sucedía lo mismo, lo que no sé es si todos tuvieron la suerte de tener quien se los narrara.

Otra cosa que recuerdo, es que me obligaban a echar la siesta en verano. Me veían muy delgaducha, y querían engordarme de esa manera; por eso, siempre odié dormir en la tarde. Las personas la duermen en verano, quitándose esas horas de tórrido calor; y yo en cambio, voy buscando a mi amado sol para pasear.

Todo esto viene a cuento de una leyenda argentina que leí, "El Yassi", una especie de enano que robaba a los niños que no se echaban siesta.

Sakkarah

En ocasiones.

En ocasiones.

En ocasiones el cielo aparece ante mi vista amenazante, queriendo mostrar ni pequeñez humana. Es entonces cuando al mirarlo, le envío el reflejo de tus ojos. El se calma, menguando, ante el poder del amor. Y otras muchas, me hace sentir sus lágrimas de soledad con su lluvia. Es en estos momentos, cuando con mi mano acaricio sus gotas contra mi piel.

Ni el viento, con su rugir vehemente, es capaz de achicar mi sentimiento. Impotente se me hace brisa, para emular tu caricia.

Sakkarah

El crecimiento de un poeta.

El crecimiento de un poeta.

Junta botones de cristal en el lecho del océano.
Branquias de la mente laten en aguas insondables.
En el diccionario infinito descubre
dorados granos de arena. Cada uno tiene su gemelo
en alguna orilla del otro lado del mundo.
Ciego a lo que aún no necesita,
va a tientas sobre vidrio roto
a la única piedra que cabe en su palma.
Al abrir los ojos da a lo que contempla
el reconocimiento que ninguna mirada le había otorgado.
Se convierte en palabra.
Estremeciéndose, toma vuelo.

Denise Levertov

Cuore

El caballo de Calígula.

El caballo de Calígula.

Incitatus (que significa “impetuoso”) llegó a Calígula desde Hispania para las carreras. El emperador adoraba al animal, así que mandó construir una caballeriza de mármol con pesebre de marfil. Más tarde le edificó una casa–jardín con sirvientes para que al corcel nunca le faltase nada y pudiera recibir a los invitados que el propio Calígula mandaba para que visitasen a “Incitatus”.

Desconocido

Golondrina inquieta.

Golondrina inquieta.

Golondrina inquieta revoloteando en círculos alrededor del nido de cigüeña. Se aleja de la bandada, por instantes, para visitar a D. José. Él, sentado a la vera de la casona rememora los lugares en que hizo alusión a las ancianas de las aldeas. Al sol, sin más razón que ensimismarse en el pensamiento. Este, fugaz, corre de un momento a otro, del pasado al presente, al futuro.

Allí estaba ella sentada, mirándolos al pasar. Con la mirada curiosa para desvelar la procedencia de esa pareja, ya madura, que se amaban. En sus miradas, en su abrazo, se notaba que era un encuentro furtivo y fugaz. Y ahora él la recuerda con ese misterio indescifrable en sus ojos, con esa ternura que se asoma al mirarle. Y sus manos…Aún las siente posadas en su cintura. Delicadas manos incansables a la caricia.

No se sentía solo, la golondrina le traía su aliento, sus palabras de amor por siempre. Ella en la espera, él deseando partir a su encuentro. Convertido en cuenta cuentos, romántico en la palabra. Él, un truhán, un jugador, el mayor seductor; ahora la recordaba. Y…¡Cómo lo hacía! Si ella lo imaginara, si la muerte sólo fuera un paso…

Sí, ahora se daba cuenta de cuánto la amaba.

Sakkarah