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Sakkarah

Molde mortero.

Molde mortero.

Un molde vacío, y en el fondo unos ojos que no quieren mirar. Al asomarse, se cierran por miedo a llenarse.

¿Qué mar será su contenido? Sereno o bravo, mar misterioso que atemoriza. ¡Tantos ríos plateados van a dar a el! Mejor aire que no pesa, y en una brisa se escapa todo deseo.

Molde seco, quizá sólo mortero. Es igual, es mi deseo.

Sakkarah

Sweet Harmony.

Sweet Harmony.

Autor imagen: Joleen Flasher

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¿Está bien o está mal?
Intenta encontrar un lugar
Al cual todos nosotros podamos pertenecer
Ser como uno solo
Intenta seguir sobreviviendo
Si nos unificamos
Realmente deberíamos intentar...

Todo este tiempo
Dando vueltas y vueltas
Cometimos los mismos errores
Que siempre hemos encontrado
Seguramente ahora
Podríamos continuar
Hacer un mundo mejor
No, no puede estar mal

Vengamos juntos
Ahora mismo
Oh si
En dulce armonía

Vengamos juntos
Ahora mismo
Oh si
En dulce armonía

Vengamos juntos
Ahora mismo
Oh si

El tiempo se está pasando
Deja que no haya dudas
Debemos ordenar las cosas
Si nos preocupamos
Como decimos que lo hacemos
No sólo palabras vacías
Por una semana o dos

Haz del mundo
Tu prioridad
Trata de vivir tu vida
Ecológicamente
Juega una parte
En un esquema mayor
Trata de vivir el sueño
En una escena más ancha

Vengamos juntos
Ahora mismo
Oh si
En dulce armonía

Vengamos juntos
Ahora mismo
Oh si
En dulce armonía

Vengamos juntos
Ahora mismo
Oh si
En dulce armonía

Vengamos juntos
Ahora mismo
Oh si
En dulce armonía

Oh si
Oh si
Oh si
Oh si
Oh si
Oh si

Vengamos juntos
Ahora mismo
Oh si
En dulce armonía

Vengamos juntos
Ahora mismo
Oh si
En dulce armonía

Vengamos juntos
Ahora mismo
Oh si
En dulce armonía

Vengamos juntos
Ahora mismo
Oh si

La esposa del sol.

La esposa del sol.

Sedna era una muchacha Inuit que había provocado la ira de su padre al rechazar a todos sus pretendientes humanos, se casó con un perro y alumbró varios cachorros. Horrorizado, su padre la lanzó al mar, y le cortó los dedos cuando trató de subirse nuevamente a la barca. Sedna se hundió en el fondo del mar donde se conviritó en un poderoso espíritu y sus dedos cortados se transformaron en las primeras focas.

Como señora de los mares, Sedna es importantísima para la supervivencia humana. Sin embargo, el maltrato que recibiera por parte de su padre la ha hecho muy caprichosa, por lo cual si no es aplacada de manera constante se ocupa de encerrar a los animales marinos, y la humanidad muere de hambre. Cuando esto sucede, un chamán debe viajar hasta su casa y enfrentarse a los terribles guardianes hasta implorar a Sedna, cara a cara.

Para los Inuit todos los pecados de la humanidad caen en el océano y se acumulan en el pelo de Sedna en forma de grasa y suciedad. Cuando el Chaman viaja hacia Sedna, debe ocuparse de limpiar y trenzar sus cabellos porque ella no puede hacerlo ya que su padre le cortó los dedos. En agradecimiento por esta tarea, Sedna libera a los animales y la humandidad vuelve a comer.

Anónimo

P.D. Pertenece a la mitología esquimal.

Noche

Noche

Sigilosa se va acercando a mi, y en mis ojos pone la neblina del sueño. Como siempre me resisto, pero hoy no puedo acompañarla. Ha pesado la tristeza.

Un foco se ha encendido en mi interior. Alumbra potente dejando pasar la película de la obra interminable. Mi cerebro maquina y labora hasta que mis párpados se niegan a cerrarse.

Las sábanas se pliegan al roce de mi piel hasta llegar a molestarme, y, en un acto olímpico, decido levantarme. El estómago me susurra, de manera tenue, que necesita un trasvase de líquidos. Me convence con promesas de que alcanzaré el sueño.

Mi mirada todo lo abarca, y desespero al pensar que cortas son las horas, que larga es esta obra; pero como siempre la calma llega a mi en la confianza de que mañana será otro día.

No me niegues los sueños para acompañar tu oscuridad, hoy quisiera en ellos sentir, el amor de él.

Sakkarah

El roce...

El roce...

El roce de tus labios en mis párpados
Creó un campo de ternura
cuyas ondas se extienden hoy
rozando todas las paredes del alma

No caigo de ese campo ni en tiempo, ni en espacio.
Una palabra no es capaz de emborronar su recuerdo,
tampoco el granizo de dolor que a acuda a mi.

Me ceñiste en tu mirada con este traje cómodo
que ya no me permite salir de ti.
Y tu voz, ese canto lejano
que me hace andar como sonámbula en un sueño

Tu beso es llama,
quemadura que no deja de arder en el recuerdo.
Y yo siempre sumida en esta locura.

Sakkarah

Breve elogio de la omphaloskepsis

Breve elogio de la omphaloskepsis

(...)

Pero díganme, ¿hay algo más noble y más digno de alabanza que la
contemplación del ombligo con el fin de conducir el pensamiento hacia los
inextricables laberintos de la cavilación? ¿No es este, acaso, el ideal del
filósofo que nos propone Aristóteles? ¿Qué cosa más loable que, partiendo de
esa humilde cicatriz que nos recuerda nuestra fábrica mortal, elevarnos
hacia las inmateriales regiones de la especulación inane? La omphaloskepsis
no solo no es criticable, es un desiderátum, un camino de perfección del
espíritu, una meta sublime. Mirarnos el propio ombligo -con reconcentrada
atención, con infinita paciencia, con íntimo cariño- luego, despejando la
mente de cualquier preocupación mundana, subir, subir, subir, hasta
perdernos en el vacío de la nada inconmensurable. ¿Qué utopía más bella que
esta? En una de las formulaciones del imperativo categórico, Kant afirmaba
algo así como: "obra de tal manera que el principio que guía cada uno de tus
actos pueda ser elevado a ley universal". Si aplicamos esta máxima a la
cuestión en debate, resultaría un mundo de "omphaloskepticos", es decir,
miríadas de contempladores del propio ombligo. ¿Se imaginan lo que sería
eso?: una multitud de pura pasividad, un manso paraíso. Nada de las
angustias del 12%, de tener que sufrir porque no tenés subsidio con el que
seguir trabajando, de calcular si te conviene pedir el retiro voluntario y
comprar un taxi, de despertarte a la mitad de la noche pensando que tiraste
los mejores años de tu vida por algo que nunca existió -o, al menos, que ya
no existe-. No señor, nada de eso ocurriría si todos nos ejercitáramos
asiduamente en la práctica de la omphaloskepsis. En lugar de trabajos y
afanes, encontraríamos la etérea pero nunca defraudadora sensación de vagar
eternamente por áticas colinas, ocasionalmente iluminadas por lagos donde,
como otros tantos Narcisos, pudiéramos contemplar con serenidad la
incomparable imagen de nuestro propio rostro.

(...)

Claro, algunos objetarán que el ombligo es un accidente algo indigno de
nuestra anatomía, un reservorio de mugre, una inesperada solución de
continuidad en la línea que une (o separa) el vientre y el abdomen. Puede
ser. Pero hay que tomar también en cuenta los valores simbólicos asignados
al ombligo por distintas culturas. Es sabido que Cuzco significa ombligo
(del cosmos), que el omphalós era la piedra cónica colocada en el templo de
Apolo en Delfos y considerada el centro del mundo, así como la isla de
Calypso es llamada ombligo en la Odisea, por ser el centro del mar. Si los
griegos, esos sabelotodos, reverenciaban un vulgar pedruzco, ¿por qué no
habremos nosotros de elevar a la dignidad de objeto privilegiado de nuestra
mirada a ese resto carnal de nuestra dependencia nutricia? En el Diccionario
Hispánico Universal de editorial Jackson (sí, la del Tesoro de la Juventud)
se afirma que la onfalomancia es el arte de adivinar cuántos hijos tendrá
una mujer a partir de examinar cuántos nudos trae el cordón umbilical de su
primer bebé.

(...)

Finalmente, no nos queda más remedio que recurrir a ese diccionario del
dialecto madrileño conocido como "de la Real Academia". Allí dice que,
"encogérsele a uno el ombligo", es una expresión que significa amedrentarse
o desalentarse, mientras que "haberle cortado el ombligo a uno" quiere decir
tener captada su voluntad. Bueno, debo confesar que, en varios sentidos, mi
ombligo está ya bastante encogido. En cuanto a que me lo hayan cortado, ah
no, eso no: mi ombligo, mi aliento y mi voluntad siguen ahí, resistiendo a
pie firme. Y para hacer justicia a lo que predico, ya es hora que abandone
este inútil discurso y me sumerja en la honda, insondable, beatífica
contemplación de mi adorado pupo.

Miguel de Asúa

Me gusta...

Me gusta...

Me gusta mi nombre cuando lo pronuncian tus labios. El reposo toma mi cuerpo dejando abierta la puerta a tu recuerdo. Furtivamente tomaste mi corazón, rescatándolo de las tinieblas.

Eres como el delicado tejido que uno gusta de acercarse a la cara entornando los ojos, Me elevas al sueño aunque yo me resista. Medito sobre tu misterio, eres como el arcón milenario que se guardó protegiéndolo. Lo abro, y entre sedas me extravío, sin poder llegar al fondo.

En una espiral infinita, me pierdo amándote.

Sakkarah

Sobre lo políticamente correcto.

Sobre lo políticamente correcto.

Si uno no se encuentra en una determinada situación no puede saber qué palabra molesta y ofende a aquellos que sí se encuentran en esa situación; por consiguiente, debe aceptar su propuesta. El caso típico es la decisión de utilizar la palabra invidente en lugar de ciego. Se puede considerar legítimamente que no hay nada ofensivo en el término ciego y que su uso no solo no merma, sino que refuerza el sentido de respeto y solidaridad que se debe a quienes están incluidos en esta categoría (siempre se ha hablado con cierta nobleza de Homero como del gran vate ciego); pero si quienes pertenecen a esa categoría se encuentran más cómodos con la designación de invidentes, estamos obligados a respetar su deseo.

¿Le molesta el nombre de barrendero a la persona que se dedica a ese honrado trabajo? Pues bien, si así lo desean quienes ejercen ese oficio, utilizaremos la palabra técnico ecológico. Paradójicamente, si algún día los abogados se sintieran molestos con esta denominación (tal vez por el eco de términos despectivos como abogaducho o abogado de causas perdidas) y pidieran ser llamados técnicos legales, sería una muestra de cortesía atenerse a este uso.

¿Por qué a los abogados no se les ocurriría nunca cambiar su denominación (imagínense a Gianni Agnelli pidiendo ser llamado el técnico legal Agnelli)? Porque, obviamente, los abogados están bien considerados en la sociedad y disfrutan de una excelente situación económica. Por tanto, lo que ocurre es que muchas veces la decisión PC representa una forma de eludir problemas sociales no resueltos aún, enmascarándolos mediante un uso más educado del lenguaje. Si se decide que a las personas que van en silla de ruedas ya no se las llama minusválidas ni tampoco discapacitadas, sino personas con capacidades diferentes, y luego no se les construyen rampas para acceder a los lugares públicos, evidentemente se ha suprimido la palabra, pero no el problema. Lo mismo cabe decir de la sustitución de desempleado por desocupado de larga duración o de despedido por en transición programada entre cambios de carrera. Véase a este propósito el libro de Edoardo Crisafulli, Igiene verbale. Il politicamente corretto e la libertà linguistica, editado por Vallecchi, que desvela todas las contradicciones, los pros y los contras de esta tendencia.

Esto explica por qué un sector exige el cambio del nombre y poco después, aunque se mantienen intactas algunas condiciones de partida, exige una nueva denominación, en una huida hacia delante que podría no tener fin si, además del nombre, no cambia también la cosa. Se producen incluso saltos hacia atrás cuando un sector exige el nuevo nombre, pero luego en el lenguaje privado mantiene el antiguo, o vuelve a él como un desafío (Wikipedia observa que en algunas bandas juveniles afroamericanas se utiliza de forma arrogante la palabra nigger, pero ¡ay del que se atreva a utilizarla si no es uno de los suyos!; es parecido a lo que ocurre con los chistes de judíos, de escoceses o de leperos, que solo pueden contarlos los judíos, los escoceses o los habitantes de Lepe).

(…)

 

Otro caso problemático ha sido el de las lesbianas: durante mucho tiempo el que deseaba parecer correcto temía utilizar esta palabra, del mismo modo que no utilizaba los términos despectivos habituales para referirse a los homosexuales, y hablaba tímidamente de sáficas. Luego se descubrió que los hombres homosexuales deseaban ser llamados gays, y las mujeres se definían tranquilamente como lesbianas (debido, asimismo, a la carga literaria que encierra el término), por lo que era del todo correcto llamarlas así.

(…)

La exportación de lo PC a otros países ha dado lugar a nuevos retorcimientos del lenguaje, y es de sobra conocida por todos la polémica (no zanjada) sobre si es más respetuoso llamar a una mujer abogada o abogado, y he visto que en un texto estadounidense se preguntan si es realmente correcto llamar poetess a una mujer poeta, como si fuese tan solo la mujer de un poeta (y también en este caso entran en juego los usos consolidados, porque entre nosotros poetessa [poetisa] está ya tan aceptado como professoressa [profesora], mientras que sonaría extraño y hasta ofensivo banchieressa o banchiera [banquera]).

En Estados Unidos, las degeneraciones de lo PC han impulsado la aparición de una gran cantidad de falsos y divertidísimos diccionarios PC, en los que a veces no se sabe muy bien si cierto término en realidad ha sido propuesto o se ha inventado con intención puramente crítica. De hecho, junto a sustituciones ya corrientes, se encuentran socialmente separado por encarcelado, funcionario del control bovino por cowboy, corrección

geológica por terremoto, residencialmente flexible por vagabundo, ereccionalmente limitado por impotente, horizontalmente accesible por mujer de mala vida, regresión folicular por calvicie y hasta carente de melanina para indicar un hombre blanco.

(…)

Como puede verse, se trata de una cuestión complicada. Solo nos queda establecer que es políticamente correcto usar las palabras, incluida la de PC, en su sentido propio y, si se quiere ser PC en ese sentido, hacerlo utilizando el sentido común (sin llamar a Berlusconi persona verticalmente desfavorecida pendiente de poner remedio a una regresión folicular), ateniéndose solamente al principio fundamental de que es humano y civilizado eliminar del lenguaje corriente las palabras que hacen sufrir a nuestros semejantes.

UMBERTO ECO

Vocabulario

Vocabulario

Autor imagen: Valentina Maldinger

" Por supuesto, te acuestas como un ángel de nieve
más pesado que el bronce, más ligero que el corcho
sobre el amante cuyo espasmo finalmente te regocija
bajo tu fuego helado la carne se hace estatua
y a la larga, es preciso que, muerto, me acostumbre
a recibirte en mi lecho.
"

Jean cocteau

No sé.

No sé.

No sé por qué estoy aquí, pero sé que hay caminos al frente, y debo elegir, seguir adelante. Nunca hay vuelta atrás.

Hay formas de pasar, ensuciando, o no dejando una huella de tropiezo. Tengo una mente tan amplia que puede crear, nos da la oportunidad; pero puedo atrofiarla, o llenarla de sombras.

Me he encontrado monstruos, y luz. Todo es cuestión de saber apartar, de saber borrar y andar.

El todo no lo puedo modificar, pero puedo allanar el camino, limpiar los abrojos, facilitarlo. Alguien caminará detrás.

Yo he decidido dar los pasos suaves para no arrancar la hierba.

Sakkarah

Esa linterna...

Esa linterna...

Esa linterna me persigue para que no se haga oscuridad en mí. A veces me deslumbra. A la luz quedo, para que en mi se fijen. Diana de todos los dardos.

Rutilando están las estrellas fijas en todos los acontecimientos, guardianas. Mis pisadas se posan sobre el dorado polvo. Huella de elefante para el enemigo es.

Las rejas forjadas por los sentimientos, me oprimen, y me cuesta partir. Peregrina seré sin caminos trazados, huyendo de toda estancia en donde la luz se espese.

Sakkarah

La montaña.

La montaña.

La montaña se había visto cubierta por los hielos, su corazón frío la alejaba, la hacía inhóspita. El sol se ocultaba como si necesitara de su alegría para aparecer radiante.

Azotaban fuertes vientos contra ella, y, a la mirada del viajero, aparecía hierática, distante, incluso tenebrosa.

El desgaste de los días la iba achatando, se iba a dejar envejecer. Pero la vida, en sus giros llevó al águila a anidar en ella. Todo el interior de la montaña, al sentir la huella que dejaba el ave, se removía. La naturaleza dio paso a un milagro de alegría. La cubrió de ternura la hierba. Los árboles la acariciaban con su sombra, el sol la daba vida.

A sus pies, muy escondida nació una flor preciada llenándola de sentimiento. Su orquídea silvestre cada noche se renovaba en ella cuando el ave reposaba en su dominio.

El águila la llenaba de primavera.

Sakkarah

NO A LA EXPLOTACIÓN INFANTIL.

NO A LA EXPLOTACIÓN INFANTIL.

Nada nos pordría hacer más inhumanos...

No podemos permitirlo.

No es absurdo...

No es absurdo...

No es absurdo ni aburrido que el corazón salte, que el alma se estremezca. En tu mundo no puedes sentirme, pero tampoco incluirme entre los seres absurdos sin sentido.

Uno de mi sentidos, tú, el imposible. Agitas mi vida, y me siento viva. No me detengo, voy de paso en esta soledad que me envuelve. Ya no puedo pararme, pero tengo derecho a vagar por el éter donde te contemplo. Sin ti cojeo, sí, y eres una muleta invisible en mí caminar. No te molesto, un día me esconderé en el silencio.

Sakkarah

Llena...

Llena...

Llena de signos y de árboles,
ella cruza la noche como un fuego o un río,
asciende en el silencio y la memoria,
es infinita como un hecho,
la existo, la conduzco, yo soy su certidumbre.

Juan Gelman

Un recuerdo...

Un recuerdo...

Un recuerdo ya lejano.

Un deseo que agoniza

Un pensamiento

 

La estancia vacía

Mi soledad desnuda.

Tu voz llena el aposento.

Evoco tu piel perlada que transpira

y hace resbalar mis dedos.

Oscuridad.

 

Falta tu dermis rozando mi cuerpo

Pero está la huella

En esta imagen que llevo dibujada

En tantas otras

 

Eres acuarela en cada anhelo

Sakkarah

Sin condiciones.

Sin condiciones.

Llevas ya tanto tiempo dirigiendo

tus proyectiles a mi fortaleza.

Siempre dan en el blanco. Se diría

que es un arquero zen quien los dispara.

Me aburre ver mis muros abatidos

por tus bombas, y ver mis baluartes

convertidos en ruinas, y a mis hombres

negándose a luchar. Tendré que hacerlo.

Si supieras lo mucho que me cuesta.

Luis Alberto de Cuenca

Yo, el gato.

Yo, el gato.

La verdad es que ya me tienen bastante harto. Me prohíben pasear por donde yo quiero. Que si en las alturas no, que si me cuelgo de la lámpara, que si se cayó un tiesto, y que si la dama de porcelana la endiñó. Me tienen agobiao, no puedo hacer mis necesidades a no ser que sea entre piedras, eso sí, ellos tienen su lugar especial para no magullar sus carnes, y su papel.

 

Después los niñitos, que sí, que los quiero, pero ya son pesaditos con tanto sobeteo. Y cuando viene el vecino, va y me tira del rabo. ¡Si entendiera lo que le digo en esos momentos…!, el niño tiraría de donde yo le dijera.

 

No, yo ya he tomao mi lugar, y aquí voy a descansar, además esto es paso obligado de ratones. A ver quien es el chulo que me hace levantar de aquí.

Sakkarah

Premio honor 2008.

Premio honor 2008.

Katherine, me ha concedido este premio. Ya siento apuro, de verdad; pero el detalle tan bonito se lo agradezco en el alma.

 

Me encantaría premiar a todos, pero la lista es larga. Hoy se lo doy a estos blogs, por los mismos motivos que doy los otros: por ser especiales, y por el cariño que les tengo.

 

Kamal

 

Nace la noche

 

Viejo farero

 

A mi manera

 

Distinto

Nada que perder.

Nada que perder.

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Nunca se me dió demasiado bien poner las cartas sobre la mesa. Nunca se me dió demasiado bién. Y ahora nos volvemos a encontrar y me prenguntasque tal me va.


Quisiera ser capaz de decirte la verdad, decirte que me va realmente mal. No te logré olvidar, ni lo intenté quizás. Quisiera ser capaz, mirarte y no temblar, decirte que nadies me volvió a besar. No te logré olvidar, ni lo intenté quizás.

Y en lugar de eso sonrío y tiemblo, y te cuento que ya acabé la facultad, me puse a trabajar y me volví a enamorar. Y en lugar de eso sonrío y pienso por qué no seré capaz de decir la verdad. Te pierdo una vez más.


Y ahora me quedan dos opciones: quedarme quieta o echar a correr. Y me pongo a correr, ya que puedo perder, veras es que no me va demasiado bién. No te logré olvidar, ni lo intenté quizás.

Y me pongo a correr ya que puedo perder, veras es que nadie me volvió a besar. No te logré olvidar ni lo intenté quizás.

Y ahora ya te toca a ti acabar con esta historia, y ahora ya te toca a ti decir las cosas. Pon un punto y final o besame sin más.

Y ahora ya te toca a ti, no vale callar, esta vez no volveré a perderte una vez más. No me voy a marchar sin saber el final.

Nunca se me dió demasiado bién poner las cartas sobre la mesa, nunca se me dió demasiado bién. Y aho9ra nos volvemos a encontrar y me preguntas que qué tal me va. Y yo ya no sé, ya no sé ni que contestar.


Letra música.