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Sakkarah

Desterrada...

Desterrada...

Desterrada del país de los nadies,

no tengo un nombre que llevar a mis labios para diseñar un sueño.

He cerrado la verja del recuerdo,

y me siento libre al saberme no afincada en  el pensamiento de nadie.

No fui yo palabra que escapara en sus suspiros

cuando le llevaba en mi alma como vocablo de luz.

Fui planta que floreció en la mentira,

y acudió la realidad a marchitarme.

Hoy la melodía es suave y diáfana,

y me asiento en el vórtice del idilio sin nombre

Sakkarah

Un día más...

Un día más...

Un día más, amanece, y el amor se expande, se estira abarcándolo todo. Toma el camino secreto donde ha hallado un refugio para esconderse.

 

Ella, mientras tanto, aparenta ser compañera de la soledad y del vacío; pone escarcha alrededor de su corazón para ocultar que late, y se asienta sobre una roca para adquirir firmeza.

 

Como pez en lo profundo, baila el amor en su alma. Serpentea lleno de color, y no necesita salir a la superficie.

Sakkarah

En una rama...

En una rama...

 

En una rama me columpio dejando pasar el tiempo. Es divertido sentir como te azota el viento. Todo se calma, el sentimiento duerme, descansa.

 

Me adentro en el corazón del bosque, donde siempre acude en mi auxilio la fantasía. Hadas, brujas, gnomos, luciérnagas, tiran de mí. Me llevan al rincón más verde, y me hacen sentir libre. Saben que los sentimientos atan, y desenredan el amor que va liado a mi vida.

 

Los búhos asustan a los fantasmas que me rondan, y la luz de las estrellas los desintegra.

 

Una vez que todo está en calma, es hora de danzar…

 

Enseñanza de la mujer celta.

Enseñanza de la mujer celta.

Las  mujeres de origen Celta eran criadas tan libremente como los hombres. A ellas les era dado el derecho de elegir sus compañeros y nunca podrian ser forzadas a una relación que no querian. Eran enseñadas a trabajar para que pudieran garantizar su sustento, eran excelentes  amantes, amas de casas y madres.

La primera lección era:

 

“Ama a tu hombre y siguelo, pero solamente si ambos representaran, uno para el otro, lo que la Diosa Madre enseño:

Amor, compañerismo y amistad”

 

Jamas permitas que ningún hombre te esclavice: naciste libre para amar, y no para ser esclava.

 

Jamas permitas que tu corazón sufra en nombre del amor. Amar es un acto de felicidad, por que sufrir?

 

Jamas permitas que tus ojos derramen lágrimas por alguién que nunca te hará sonreir!

 

Jamas permitas que el uso de tu cuerpo sea cercenado. Tu cuerpo es la morada del espíritu. Por que mantenerlo aprisionado?

 

Jamas te permitas estar horas esperando  alguién que nunca vendrá, aunque te lo haya prometido!

 

Jamas permitas que tu nombre sea pronunciado en vano por un hombre cuyo nombre ni siquiera sabes!

 

Jamas permitas que tu tiempo sea desperdiciado con alguién que nunca tendrá tiempo para vos!

 

Jamas permitas oir gritos en tus oidos. El Amor es lo único que puede hablar mas alto!

 

Jamas permitas que pasiones desenfrenadas te lleven de un mundo real para otro que nunca existio!

 

Jamas permitas que otros sueños se mezclen a los tuyos, volviendolos una gran pesadilla!

 

Jamas creas que alguién pueda volver cuando nunca estuvo presente!

 

Jamas permitas vivir en la dependencia de un hombre como si hubieras nacido inválida!

 

Jamas te pongas linda y maravillosa

a fin de esperar un hombre

que no tendra ojos para admirarte!

 

Jamas permitas que tus piés

caminen en dirección de un hombre que solo vive huyendo de vos!

 

Jamas permitas que el dolor, la tristeza, la soledad, el odio, el resentimiento, los celos, el remordimiento y todo aquello que pueda sacar el brillo de tus ojos, la dominen, haciendo enfriar la fuerza que existe dentro tuyo!

 

Y, sobre todo, jamas permitas perder la dignidad de ser... MUJER

Desconocido

siempre...

siempre...

Siempre viajamos hacia lo desconocido, y el presente es una atalaya desde donde miramos lo perdido, e intentamos descifrar sin éxito el futuro.

 

Andamos perdidos en la llanura inmensa del siguiente instante, y nos rodean montañas inexpugnables. Gigantes misteriosos que rozan el cielo que no nos permiten planear. Como topos nos escondemos a llorar nuestra impotencia, sin saber que por esos subterráneos, corre cristalina el agua.

 

No sabemos beber la dicha, y se escancia entre los dedos, hasta tocar un fondo que no nos pertenece; pero hay muchos montículos, desde los cuales seguiremos ensayando los fallidos vuelos.

Sakkarah

Una vez...

Una vez...

Autor imagen: Selina Fenech

Una vez alguien me dijo que los sueños están hechos para los valientes, y así es; pero no sólo los sueños, sino también la vida. No es lo mismo vivir corriendo hacia delante, sin ver los obstáculos; a ir despacio, y no llegar casi nunca. Ir con retraso.

 

El valor tiene una llave. De mi llavero cuelgan manojos, pero son pocas las que utilizo. El miedo es un brujo que invoca a traviesos demonios, y estos salen prestos a atormentarte.

 

El misterio se ofrece siempre a ser descubierto. Se viste sus mejores trajes para estar apuesto. Su entrada es oscura como un tren de la bruja, y hay que estar dispuestos a recibir escobazos, pues a la larga, merece la pena.

Sakkarah

Entre las transparencias.

Entre las transparencias.

Entre las transparencias tu opacidad,

 tu color negro, tu ala acechante

 

Ave que se separó de la bandada,

viajera en cielos tenebrosos.

Ave negra de afilado pico.

 

Anhelante de un aroma muerto, picoteas la vida.

 

Tú, sombra de la estrella, nube gris, borrón del cielo;

 has inmovilizado mi alma, y no se desasirme de tus garras.

 

Al umbral me asomo esperanzada.

Una batida hará retornar mis azules.

Sakkarah

El ratón y el gato.

El ratón y el gato.

Alguno que ha alabado una obra ignorando quién es su autor, suele vituperarla después que lo sabe

  Tuvo Esopo famosas ocurrencias.
¡Qué invención tan sencilla! ¡Qué sentencias!
He de poner, pues que la tengo a mano,
una fábula suya en castellano.
«Cierto -dijo un ratón en su agujero-:
no hay prenda más amable y estupenda
que la fidelidad; por eso quiero
tan de veras al perro perdiguero».
Un gato replicó: «Pues esa prenda
yo la tengo también...» Aquí se asusta  
mi buen ratón, se esconde,
y torciendo el hocico le responde:
«¿Cómo? ¿La tienes tú?... Ya no me gusta».
   La alabanza que muchos creen justa,
injusta les parece  
si ven que su contrario la merece.
«¿Qué tal, señor lector? La fabulilla
puede ser que le agrade y que le instruya».
«Es una maravilla;
dijo Esopo una cosa como suya».  
«Pues mire usted: Esopo no la ha escrito;
salió de mi cabeza». «¿Conque es tuya?»
«Sí, señor erudito;
ya que antes tan feliz le parecía,
critíquemela ahora porque es mía».

Tomás de Iriarte

Cómo ser afortunado.

Cómo ser afortunado.

Autor imagen: A.B. Frost 

"Así habló Arkad, y cuando terminó su narración, uno de sus amigos declaró:

-Ciertamente fuiste muy afortunado, porque Algamish te nombró heredero de una parte de sus bienes.

-Fui afortunado únicamente porque tuve el deseo de prosperar desde mucho tiempo antes de conocerlo. ¿Acaso durante cuatro años no mostré lo definido de mi propósito, al guardar la décima parte de todo lo que ganaba? ¿Llamarías afortunado a un pescador que durante aáos ha estudiado los hábitos de los peces, de tal manera que cada vez que cambia el viento puede arrojar sus redes cerca de ellos? La oportunidad es una diosa altanera que no pierde su tiempo con aquellos que no se han preparado.

"Hiciste gala de una gran fuerza de voluntad al seguir adelante después de perder los ahorros de tu primer año y en esto eres una persona extraordinaria", habló otro.

-"Fuerza de voluntad", replicó Arkad. -Qué disparate. ¿Creen que la fuerza de voluntad le otorga a un hombre la fortaleza suficiente para llevar sobre los hombres un peso que el camello no puede llevar, o de arrastrar una carga que el buey no puede mover? La fuerza de voluntad no es otra cosa que el indomable propósito de llevar a cabo una tarea que se ha fijado, hasta terminarla. Si me propongo desempeñar una tarea, por muy insignificante que sea, lo haré hasta el fin. ¿De qué otra manera podría tener confianza en mí mismo cuando se trata de hacer cosas importantes? Si llegara a decirme a mí mismo, 'Durante cien días, cuando cruce el puente que lleva a la ciudad, tomaré un guijarro del camino y lo arrojaré hacia la corriente', así lo haría. Si el séptimo día llegase a cruzar sin acordarme de hacerlo, no me diré, 'Mañana arrojaré dos guijarros en vez de uno, y será lo mismo'. En vez de ello, volvería sobre mis pasos y arrojaría el guijarro. Y el veinteavo día tampoco me diría a mí mismo, 'Arkad, todo esto es en vano. ¿En qué te beneficia el hecho de arrojar un guijarro cada día? Arroja un puñado de una vez y habrás terminado'. No, no diría ni haría eso; cuando me fijo una tarea, debo llevarla a su término, de manera que tengo buen cuidado de no iniciar tareas difíciles e imprácticas, porque me agradan mucho mis ratos de ocio".

 

                          George S. Calson

No es fácil...

No es fácil...

No es fácil cambiar el rumbo del pensamiento. El es rebelde y díscolo, se contradice siempre. Te hace razonar unos hechos, para después impulsarte a los contrarios. Es como si jugara contigo, como si quisiera admirarte en un abanico de reacciones diferentes.

 

Estoy a su merced, el me gobierna y me hace inconstante en mis decisiones.

 

La mayoría de las veces me arroja al foso de los leones, donde peleo con fuerza por salvarme; al final ya me dejo devorar por ellos. Se ha convertido en algo fácil dejarse morir, ya que el, de nuevo me da vida.

Sakkarah

Un poema.

Un poema.

Soñaba en ese entonces en forjar un poema,
de arte nervioso y nuevo obra audaz y suprema,

escogí entre un asunto grotesco y otro trágico
llamé a todos los ritmos con un conjuro mágico

Y los ritmos indóciles vinieron acercándose,
juntándose en las sombras, huyéndose y buscándose,

ritmos sonoros, ritmos potentes, ritmos graves,
unos cual choques de armas, otros cual cantos de aves,

de Oriente hasta Occidente, desde el Sur hasta el Norte
de metros y de formas se presentó la corte.

Tascando frenos áureos bajo las riendas frágiles
cruzaron los tercetos, como corceles ágiles
abriéndose ancho paso por entre aquella grey
vestido de oro y púrpura llegó el soneto rey,

y allí cantaron todos... Entre la algarabía,
me fascinó el espíritu, por su coquetería
alguna estrofa aguda que excitó mi deseo,
con el retintín claro de su campanilleo.

Y la escogí entre todas... Por regalo nupcial
le di unas rimas ricas, de plata y de cristal.

En ella conté un cuento, que huyendo lo servil
tomó un carácter trágico, fantástico y sutil,

era la historia triste, desprestigiada y cierta
de una mujer hermosa, idolatrada y muerta,

y para que sintieran la amargura, exprofeso
junté sílabas dulces como el sabor de un beso,

bordé las frases de oro, les di música extraña
como de mandolinas que un laúd acompaña,

dejé en una luz vaga las hondas lejanías
llenas de nieblas húmedas y de melancolías

y por el fondo oscuro, como en mundana fiesta,
cruzan ágiles máscaras al compás de la orquesta,

envueltas en palabras que ocultan como un velo,
y con caretas negras de raso y terciopelo,

cruzar hice en el fondo las vagas sugestiones
de sentimientos místicos y humanas tentaciones...

Complacido en mis versos, con orgullo de artista,
les di olor de heliotropos y color de amatista...

Le mostré mi poema a un crítico estupendo...
Y lo leyó seis veces y me dijo... «¡No entiendo!».

José Asunción Silva

 

En vivo en Live Aid, 1985

Cerrar música de fondo al final de la página.




En pie o caídos
A la historia no le interesa en absoluto
Prepara la cama, enciende la luz
La Dama Piedad no estará en casa esta noche

No pierdas el tiempo
No oyes el timbre pero contestas
Te ocurre lo que a todos nosotros
Estamos esperando a que caiga el martillo

Oh, cada noche y cada día
Un poco de ti se hunde
Pero hazte un lifting al modo occidental
Fortalece tus músculos mientras tu cuerpo se descompone

Tira de tu cuerda y juega con nosotros
Deja que la anestesia lo cubra todo
Hasta que algún dia te llamen por tu nombre
Y sepas que ha llegado la hora de que caiga el martillo

Rico o pobre o famoso por tu verdad, es igual
Cierras la puerta pero la lluvia entra por la ventana
Cariño, ahora tu lucha es inútil

Para los que crecimos altos y orgullosos
A la sombra del hongo nuclear
Convencidos de que nuestras voces no se oirían
Queremos gritarlo cada vez más fuerte

¿Para qué demonios luchamos?
Ríndete y no dolerá en absoluto
Sólo tienes tiempo para rezar
Mientras esperas que caiga el martillo

Letra de canción

No espero...

No espero...

No espero ninguna noticia que quebrante mi paz, por eso me muevo en armonía, sin estar expectante, sin anhelos que puedan quedar incumplidos. Todo lo que me venga será un regalo inesperado.

 

Ya no hay carreras que sofocan, ni metas para las que se necesite un primer puesto. Vivo en una pradera sin paredes de piedra, y los ríos que la atraviesan no tienen barrancos, ni son profundos. Se cruzan sin dificultad, y sus aguas corren alegres, pero con ritmo sereno.

 

Pongo mis manos alrededor de mis labios, y grito; pero no hay eco. Entonces me digo que nadie me oirá, que no vale la pena buscar quien haga que me escucha. En silencio quedo, y admiro la belleza espontánea de las cosas. Ella me cala el alma, suspiro, y agradezco esta soledad.

Sakkarah

No sé...

No sé...

No sé si es bueno ser propenso a la vagancia, pero tanto relax, después deja un mal gusto de boca, pues uno se detiene a pensar cuánto tiempo ha perdido sin vivirlo, en un descanso prácticamente inactivo.

 

Por otra parte, el que trabaja en algo que no le gusta, también tiene que tener el regusto amargo de la pérdida de vida. Ya se sabe que en la vida se hace indispensable el trabajo, pero no es lo mismo hacerlo con alegría, que con incomodidad.

 

Alguien puede pensar que la cosa está en aceptar lo que hay, que es la mejor manera de ser feliz; pero esto es más bien una palabrería fácil, de esa que queda muy bien decirlo, pero en la práctica cuesta mucho, o es casi imposible.

 

La vida está mal hecha, y somos los únicos culpables. Seguramente es que las normas a las cuales nos atenemos, tienen una mala base, o una base que no se adapta al bien de la mayoría.

 

Deberíamos tener mucha más capacidad de elección, pero depende de tantas cosas…

Sakkarah

No pueden...

No pueden...

No pueden acostumbrarse los ojos, al paisaje fijo de tu mirada.

Puse mi cielo en ellos, y quise hacer parar el tiempo,

mi mente no concebía el aliento sin respirarte.

 

Ahogo se hacía la espera de lo que jamás vendría,

y costó acostumbrar mi pulmón a tu ausencia.

Perenne se hizo el olvido que desbancó al amor.

 

La desmemoria del placer habitó la razón,

que hoy empuja firme y constante en mi vacuo pensamiento

Sakkarah

Hans Christian Andersen...

Hans Christian Andersen...

Hans Christian Andersen fue mundialmente conocido por su cuentos. Pero, antes de ser famoso, durante un viaje por Europa, se encontró al escritor francés Victor Hugo, al cual pidió un autógrafo.

Victor Hugo, desconfiado y temeroso de que su firma fuera usada como reconocimiento de una deuda económica que se pudiera insertar encima, accedió finalmente a firmar el autógrafo, pero escribiendo su nombre en el extremo superior derecho de la hoja de papel en blanco que le ofrecía Andersen.

Desconocido

Informe...

Informe...

Informe, sin aroma, sin vistosa apariencia, pasea la soledad.

Entre el silencio se va desenvolviendo la belleza, que rauda huye.

El espesor oscuro ralentiza la mente, que ya no desea pensar.

 

No hay objeto que la atención atraiga, y aparece la pereza como lastre.

La danza ha cejado en sus intentos, y en huelga permanece. La carne no se siente.

 

Vengo del lugar donde el agua estancada huele a putrefacta.

Entre nauseas enterró un tesoro,

y su faz petrificada se diluye hasta desprenderse de mi alma.

Sakkarah

Un caballo negro.

Un caballo negro.

Un caballo negro, alado, traspasa mi cielo.

 

Aunque no lleva silla, yo lo monto a pelo.

 

El frío de la noche lo aplacan las estrellas.

 

Galopo hacia lo más recóndito,

 

Voy sin riendas,

 

Y mis manos se pasean por la crin del jaco.

 

Un riacho de ternura resbala por su lomo

 

Anegando el paraje de la tristeza.

Sakkarah

Las letras...

Las letras...

Las letras se me presentan claras, sin misterio. No tengo que gastar el tiempo en descifrar, y sin embargo, ya perdieron todo el encanto.

 

En el misterio andaba entrelazada la esperanza, pero en lo diáfano acampa la certeza. Como espadachín inquieto se ha hecho hueco la realidad con su crudeza.

 

Hay otros puntos donde dirigir la vista, hay otras aristas desde las que descolgarse a la vida.

Sakkarah

Vi...

Vi...

Vi un interrogante en su mirada, y quise ser respuesta.

 

Era perfecto cada uno de sus gestos, los guardianes del vacío.

 

Al traspasar el umbral, no contenía nada.

 

Su neurona estaba acondicionada para engañar.

Sakkarah