Te vi...
Te vi brillar entre la espuma y me armé para librar una nueva batalla de esta vida. Eras continente dentro de esta esfera mía. El corazón gritaba “tierra a la vista”, a la vez que iba recuperando el latido perdido.
Vi en ti un destino, y me hice a ese mar sin saber de las turbulencias de sus aguas. Emprendí un viaje de brisas, que no tardó en toparse contra el viento injusto.
En mis redes recogía las palabras enredadas a otros seres, mientras iba metiendo en los cubos besos dados a multicopista y abrazos cumplidos. La tormenta, atenta a mis manejos, esperaba el instante de cernirse con sus rayos sobre mí.
Fue en ese momento, cuando más te necesité, y quise adherirme a ti en un abrazo fuerte; pero sólo había espuma que resbalaba por mi cuerpo, y se deshacía entre mis dedos.
Marinera fui de vacíos y espuma, de quiméricos horizontes inalcanzables.
Sakkarah
Unas horas expectante deseando que llegara el veredicto, algo se hizo esperar, pero llegó. Mi mirada paseaba por bellos sitios que no le pertenecían, sólo poseía unas cuantas ruinas reflejo de un pago por haberme quejado. La desilusión fue tanta que llegó la ira, esa que no encuentra trabas en el camino, que no se detiene a pensar.
Al despertar te busco, y no tardo en encontrarte. ¿Dónde estás? Aquí, muy dentro, te llevo conmigo. Y vuelvo a cerrar los ojos para fundirme contigo en un abrazo intenso. Así, en tus brazos, no existe el tiempo y mi boca toma forma con tu beso?.
Hoy he bebido las tinieblas. La ofuscada noche se hizo en mi alma agarrándose a los barrotes de lluvia. Duerme el amor en los corazones, mientras yo paso silenciosa no queriendo ya despertarlos. Me engaño poniéndome gasas de libertad al cuello, donde antes quedaron las marcas asfixiantes del olvido.