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Sakkarah

Mis sentimientos

Te vi...

Te vi...

Te vi brillar entre la espuma y me armé para librar una nueva batalla de esta vida. Eras continente dentro de esta esfera mía. El corazón gritaba “tierra a la vista”, a la vez que iba recuperando el latido perdido. 

Vi en ti un destino, y me hice a ese mar sin saber de las turbulencias de sus aguas. Emprendí un viaje de brisas, que no tardó en toparse contra el viento injusto. 

En mis redes recogía las palabras enredadas a otros seres, mientras iba metiendo en los cubos besos dados a multicopista y abrazos cumplidos. La tormenta, atenta a mis manejos, esperaba el instante de cernirse con sus rayos sobre mí. 

Fue en ese momento, cuando más te necesité, y quise adherirme a ti en un abrazo fuerte; pero sólo había espuma que resbalaba por mi cuerpo, y se deshacía entre mis dedos. 

Marinera fui de vacíos y espuma, de quiméricos horizontes inalcanzables.

Sakkarah

Tu alma...

Tu alma...

Tu alma escalonada, de vivos colores misteriosos. Incógnita atrayente y, como tal, lejana. Esas verjas no me han permitido subir un segundo escalón. En la cancela me quedé mirando largo tiempo, esperando que acudieras con la llave. Escalones más arriba se encuentran personas que participan de tus noches, y que me miran desde allí pequeña. Tan minúscula me han hecho sentir, que soy agua derramada en el asfalto. 

Escalones de oro hacia tu templo, que mis piernas no alcanzan, que ni a gatas poseo. Ciega la humedad en mis ojos por el deseo de quien se hace imposible, y haciendo otro jirón más en mi alma doy la vuelta a seguir caminando sin norte en mi soledad sin ti.

Sakkarah

Van subiendo.

Van subiendo.

Van subiendo como globos de gas de diferentes colores. Mi mirada va tras ellos, se pierde y vuelve. Medio cegada queda, poco más que bultos adivina. Fuegos artificiales sobreviven en la oscuridad de mis ojos al cerrarse. Cada chispa prende campos de amapolas, dejándolas en llamas. Arde con ellas el alma, evaporándose hacia el infinito. 

La tierra, caliente, se deja sentir bajo mis pies y, a saltos consigo avanzar. Las huellas quedan endebles, imperseguibles,  Mi camino queda perdido, escondido a la ceguera de los topos. Todo quedó asolado la mañana que me aclaró su desvío.

Sakkarah

Un paso.

Un paso.

Un paso de gigante que me aplasta, la sombra se acerca y quiero correr. Me quedo inmóvil, a la espera de nada.

 

Ya todo es igual, no me funciona ni el último resorte. La curiosidad por lo incierto tampoco me llama. Paralizada sólo late el corazón. Queda mucho por hacer, pero tengo la certeza de no ser indispensable en nada. Sólo puse mis manos sobre el barro, lo rocé imperceptiblemente, y habrá otras manos que le darán forma.

 No dejo estela, ni huella. No quedan tras de mi indicios. Sin anhelos me voy, con el corazón dormido antes del viaje.

Sakkarah

Voy buscando...

Voy buscando...

Voy buscando la belleza de las cosas, y casi siempre es fácil encontrársela. Aun en el desorden, también existe.


Voy a fabricar un país de retazos, en el que me adentraré. Las bellezas colgantes invitarán a la pérdida en oníricos pensamientos. Allí, la dicha chorreará desordenadamente; la muerte tendrá pasaje de ida y vuelta. Harán de pared los óleos armónicos de la felicidad, con sus pinceladas pasteles. Guardaré un amanecer tras el armario, para sacarlo en las despedidas. Pasearé por un pasillo de espejos lujuriosos, que va a parar al salón de la sensualidad, donde tendrá lugar el encuentro con su figura. Enigma que traspasaré por el ojo de la cerradura, o por el tamiz de tímidos nervios.


Esta voluntad tan tozuda que hay en mí, hará que te encuentre.

Sakkarah

Uno es mi camino.

Uno es mi camino.

Uno es mi camino, un único fin que no me fue revelado. Según voy andando se me  muestran muchas cosas entre las que puedo elegir. Algunas me facilitaran la caminata, si es que elijo con inteligencia. Otras, me llenarán de pasiones con las que me sentiré viva. El saco es grande, pero la carga pesa, seguramente es mejor ir más liberada.

Las flores más hermosas requieren mi esfuerzo, pues me he de desviar por caminos escarpados; pero su aroma....me da alas. El sol me llena de luz y las estrellas me hacen soñar. Bajo la luna se enciende el amor.

Un recinto amplio se me ha dado para ajardinar, donde yo siembro delicadas flores, pero siempre se destaca mi rosal. Atravieso desiertos y, en mis espejismos, el aparece para calmar esta sed.

Deberían andar ágiles mis manos para moldear esta escultura que llena la vista; pero aun me gustan más las pinceladas de color para el cuadro de mis sentimientos.

A veces desfallezco, pero yo....camino.

Sakkarah

Darle muerte al amor.

Darle muerte al amor.

La niebla campeará sobre el amor muerto. Con mi propio cuchillo corté sus venas, para una muerte dulce. Un mar de sangre irá anegando los suspiros. Es necesario. No puede cabalgar el corazón por tierras yermas, no se puede saquear, ni invadir.

Dormirá para siempre, en un sueño tan hondo, que no habrá despertar.

Quizá quede la ternura, exenta de pasiones. Ella se asomará tímidamente hasta donde le abran la puerta. No debastará. Tenue, como el rumor del agua, no necesita el fuego, húmeda pasea sobre la piedra inerte.

En el entramado del corazón, iré desatando los lazos del fuego.

Sakkarah

Quiero imaginar.

Quiero imaginar.

Quiero imaginar el sabor de tus labios, dulce-amargo quizá. Herméticos, cerrados para mi como cremallera de noes.

Hoy acaricié la coraza adherida a tu cuerpo, descarga eléctrica en mis dedos tiernos.

Eres el fruto del árbol más alto, ahora, que no me quedan fuerzas para trepar. Me he sentado al pie, y entre luces y sombras te miro. Me gusta el colorido que desprendes entre las hojas. Un juego para mi mirada. Sueño lejano para mi mente, adiós en este corazón enamorado.

Un temblor sacude hoy mi cuerpo, al romper las columnas de mi bella quimera. Entre sus ruinas emerge mi mano amiga, fría, helada como un pasado, pero tendida hacia la tuya.

Sakkarah

No se puede.

No se puede.

No se puede oprimir el sentimiento, cuando el espacio es infinito en el Universo. Para los muros de piedra, la sustancia del ánima. Hay que ser mariposa que atraviesa los setos del camino.

Una pirámide, es el santuario de tu amor para mí, y voy descifrando el jeroglífico que me abra las puertas. Eres centinela despistado que deja libre el camino para entrar...La luz que yace entre tinieblas cobra vida, los dioses levantan la mano. Un regalo de magia para tu pecho.

Alados corceles rondan el cielo, mientras una pluma, blanca como tu palabra, desciende y se posa en mi centro.

Sakkarah

El amor.

El amor.

El dolor en el amor dura lo que tarda la caricia que consuela. Todo lo que pase de esto, es dolor por desamor.

Asedia el corazón, y lo circunda haciéndolo suyo. Batalla contra toda traba que sale a su encuentro, vence siempre.

Tamiza las heridas y los llantos, en harina fina de zalemas los convierte. Golpea en la pared del pensamiento, ocupándolo todo. Satura el ambiente de ilusión.

Su imagen es a la mirada un aleteo de pájaros lentos, un pozo de agua tras un caminar bochornoso.

Es el columpio que mece y recrea los mejores instantes.

Sakkarah

Mirarse

Mirarse

Mirarse en los ojos del amor, es recibir el mejor reflejo de uno mismo. Ellos traspasan toda imperfección, y bucean sacando el tesoro que quedó atrapado en el naufragio de la vida. Es donde uno se siente grande aun sin méritos.

Esa mirada te devuelve lo que desearías ser. Allí estás, con tus mejores trajes, tus delicados gestos. Es un resorte que te impele a superarte. Cuando queda mudo el tacto, sientes como tu piel se eriza presa de una caricia imaginaria, pero tan real…

Los ojos fijos, perdidos es esa quimera, donde el tiempo se hace silencioso omitiendo su tic-tac , y toma la forma de sombra salpicada de soles que habla de eternidad

Sakkarah

Arboleda

Arboleda

Entre ellos palpita la humedad apoderándose del aire que penetrará mis sentidos. El fragor de la batalla de asfalto se apaga lentamente, y el silencio parece detener el corazón.


Allí se deja escuchar la voz que sólo yo conozco, la única respuesta. Arrinconada suele bostezar de aburrimiento, y no ignoro que huir no sirve; que su poderoso imán se adueñará nuevamente de mí.


La magia se produce, como una bengala encendida en la noche serena. Todo pierde la magnificencia que le daba. Allí me encuentro, allí mi amor.

Sakkarah

Unas horas...

Unas horas... Unas horas expectante deseando que llegara el veredicto, algo se hizo esperar, pero llegó. Mi mirada paseaba por bellos sitios que no le pertenecían, sólo poseía unas cuantas ruinas reflejo de un pago por haberme quejado. La desilusión fue tanta que llegó la ira, esa que no encuentra trabas en el camino, que no se detiene a pensar.

Ahora, ya tranquila, pienso en su felicidad. La vida está llena de caminos en los que te encuentras alguna señal de prohibido, y solo tienes que dar un giro para encontrar la vía en que te permiten pasear.

Se aprende, y yo aprenderé a no esperar ni desear. La pasión no siempre es un valor, la puedo desechar. No sé si volveré a sentirla, pero no es preocupante, ya que es como subirte a una gran torre para que después te empujen. Y las caídas duelen tanto...

Sakkarah

Cambiaré...

Cambiaré...

Cambiaré la faz de la luna, para hacerla mía. Al acudir a ella, no veré vuestras sombras, solo el eclipse de la figura amada frente a mis ojos.

Sustituiré lo pinos tristes, por los paseos románticos de jardín. El cristal de la lluvia no quedará empañado, sino por el vaho que salga de mis labios al evocarle. Otras fuertes manos ceñirán mi cintura y acariciarán mis sienes. Anda cerca el amor sin juego a los olvidos.

El pasado se pierde en mi memoria, en las mazmorras bajo el frío túnel. Un vergel, el oasis que acampa sobre tus desiertos. No pierdo lo que nunca tuve, ni lo reclamo. He dejado caer los pétalos de las rosas secas, desgranándolos al abandono de unas pisadas.

No pagaré nunca más un bello instante con postreras lágrimas. 

Sakkarah                                                                                   

Te extraño.

Te extraño. Al despertar te busco, y no tardo en encontrarte. ¿Dónde estás? Aquí, muy dentro, te llevo conmigo. Y vuelvo a cerrar los ojos para fundirme contigo en un abrazo intenso. Así, en tus brazos, no existe el tiempo y mi boca toma forma con tu beso?.

Como una película repaso tu vida imaginaria aquí en mi pecho. Y te admiro en cada gesto, y me contengo por no poder salir corriendo a tu encuentro.

En este momento, todo se vuelve silencio, es extraño el vacío que deja tu ausencia. El amor pone mil estados diferentes, sensaciones distintas que se van sucediendo. Ahora quiero sentir tu pecho junto al mío, nuestras manos enlazadas?.El corazón se apresura al sentirte.

Te extraño

Sakkarah

Un sentimiento.

Un sentimiento.

El fuerte viento de la vida va desnudando mi alma. Sin protección me expongo, tanto a los rayos de luz solar, como a las brumas. La lluvia de mis ojos de nube regó senderos intransitados, y cada tormenta me sacudió, y zarandeó sin piedad. Aún en pie, trato de sostenerme en el corto espacio que el tiempo ya me brinde.

Mis manos intentaron amasar ternuras, quedando vacías al escapar el aire entre sus dedos. Se entrelazan una a otra, apoyándose en su soledad.

Dañada fui en cada comparación. Ni cielo, ni agua. Tierra árida donde las flores no crecieron.

El alma no tiene piel que se pueda acariciar, pero mil alfileres se van clavando en ella, dándole la forma de un sentimiento.

Sakkarah

Me encamino...

Me encamino...

Me encamino hacia la puerta; hay una sola en el laberinto, y yo al fin la encontré. Sólo quedan unos pasos para abrir y asomarse a lo desconocido. Aún estoy apegada a los cristales nítidos; tantos giros y vueltas, tantos encuentros entre los perdidos, hacen que sienta abandonarlo.


Al tirar de la manija, resolveré el misterio. Alegrías y llantos van empujando hacia obtener la única respuesta que nunca podré dar a conocer. No siento curiosidad, ni siquiera miedo o incertidumbre. Sólo experimento rabia por mi fijación contra el cristal de los sueños, donde pintaba nubes con el vaho de amor que salía de mis labios.


Sin mirar atrás ya no vacilarán mis pasos, voy contando los espacios como si mis pies fueran pisando las tablas de un rail. Sólo soy el tren con destino a ninguna parte, y no tomaré descanso en la última estación.

Sakkarah

El dolor formó un nudo en el estómago. Era un vacío profundo que anudaba, estrangulaba. Desatado fue subiendo, mientras a su paso todo lo abrasaba, hasta asomar a la garganta.

El fuego cauteriza, y sólo quedan los últimos vestigios, un ligero humo que poco a poco saldrá por la nariz, haciéndome parecer la chimenea de una casa perdida en el campo, entre los rigores del invierno.

Ahora siento el vuelco del aire que levantan unas alas en sus primeros intentos de vuelo. Los cimientos se asientan tomando posesión del terreno, y este edificio hoy toma fuerza. Altivo se alza como si fuera el campanario de una ermita; pero sé que todos los alrededores se irán poblando, que volverán las aves a formar nidos, y que estas paredes serán cubiertas por enredaderas.

Quemé una etapa más

Sakkarah

acercate

acercate

Acércate, ven, pon tu oído en mi corazón. Mira como late, ¿lo sientes? Sí, es amor, su ritmo, su cadencia...Es lo que por ti siento. Abierto está para ti, puedes penetrar en él y sentirte acariciado por su latido. Todo tuyo es, no tengo más tesoros que ofrecerte, simplemente soy corazón. No vayas más allá, no hay otra cosa que amor.

Ya sé, te entiendo, no es suficiente. Este fuego no termina de abrasarte, lo comprendo. Hay alguien más que cubre todos tus anhelos. Esta mueca de mi cara es sólo un gesto, fue sólo una punzada, un dolor en él. Sí, ha sido fuerte, pero no te preocupes, pasará.

¿Qué hago?, coso. La arteria que bombeaba pasión parece que se ha roto. Sí, la pérdida es importante, pero aún no he muerto. Intento cerrar la herida. Más que coser, bordo con recuerdos. No, ya no abre la puerta, se han cerrado todas sus estancias, dejó de latir y guarda silencio. Ese crespón negro lo colgó la tristeza. Así es ella, infinita, lúgubre...

Sakkarah 

Hoy

Hoy Hoy he bebido las tinieblas. La ofuscada noche se hizo en mi alma agarrándose a los barrotes de lluvia. Duerme el amor en los corazones, mientras yo paso silenciosa no queriendo ya despertarlos. Me engaño poniéndome gasas de libertad al cuello, donde antes quedaron las marcas asfixiantes del olvido.

En el desierto de sus palabras, mis pasos hacen eco, y duelen los ojos en el silencio de las estrellas. Se ha desprendido la palabra Amor de mis escritos, y enredada a mis tobillos la llevo arrastrando como serpentina al acabar la fiesta.

Traspasando el encapotado cielo, vela una luz. Aún mis dedos no tienen fuerza para tirar del fino hilo de luminosa seda.

Sakkarah