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Sakkarah

Mis sentimientos

Navegar...

Navegar...

Navegar entre tormentas, casi zozobrar en un viaje por el mar lleno de peligros. Al fin eché el ancla cerca de tu puerto, en aguas tranquilas. 

Los tiburones hambrientos la desligaron del barco, y ahora, a la deriva voy llevada por el viento. Aventura u odisea es lo que me espera. Quizá nuevos puertos, nuevas playas de arenas blancas. 

El timón en manos del destino, mi vista en el horizonte intentando divisar cada paraje desconocido. Mi pensamiento dormido en cubierta, mientras mi corazón, mareado, aun no desea salir del camarote.

Sakkarah

No empuñaré...

No empuñaré...

No empuñaré la vanidad, porque me bajarían los humos enseguida. Realizando temores, se quitan mis miedos; y mi riqueza es vivir sin mendigar. Odio la violencia, la rehuyo incluso en las palabras; creo que es la desazón del que sabe que no tiene la razón. No he sido capaz de odiar, pero he andado muy cerca, y prefiero alejarme de ese sentimiento. A pocas cosas soy indiferente, la pasión no me deja utilizar ese arma tan letal y certera. 

No sé vivir en la mentira. Es un laberinto donde el mismo mentiroso se termina perdiendo. Las lágrimas me han mostrado mi humanidad, y la soledad, mi ego. 

A pesar de todo, a pesar de la vida. Yo seguiré perdiéndome en algún sueño. O en un pensamiento, como en estos instantes.

 

Sakkarah

No escucho...

No escucho...

No escucho el rumor del viento cuando lo corta, lo desgarra este ave de metal. Sé que, enfadado, lo mece desestabilizándolo.

 

Pierdo mi mirada en paisajes de azules y algodones. Atrás queda mi terruño, el que me vio en mi batallar diario. Hoy quiero escrutar nuevos horizontes con la vista.

 

Este pájaro mecánico lleva prisa; la misma que el olvido. Un cinturón sujeta mi incertidumbre por el futuro incierto.

 

Placer o dolor, todo será azar.

Sakkarah

No queriendo...

No queriendo...

No queriendo nadar en el estanque, mis pies se acercan a la cascada del río. Desde allí, viendo su paso, el equilibrio se pierde y me lanzo a la corriente. El frío del agua sobre mi nuca me hace despertar a la vida. Hoy mi vestido es cristal, es transparencia; los tacones son losas que  me sujetan a la tierra. Mi cuerpo caña mecida por el viento, mi corazón trigo molido en piedra.

 Corre el tiempo sin cesar mientras se desperdigan los recuerdos. Va y va, pero no viene. Averigüe la nada en su palabra.

Sakkarah

Hace tiempo...

Hace tiempo... Hace tiempo que no emprendo el gran viaje hacia mi misma. Es hora de poner en orden cada sentimiento, y cada pensamiento. Tendré que apuntalar mis ideas para hacerlas firmes. Puede resultar amargo en algún encuentro; pero hay que dar espacio a los pasillos para no andar tropezando. Hay que bajar las aguas de la desilusión, para procurar que nadie herede las goteras.

A mi lengua le pondré tuercas para poder pararla; que deje espacio al silencio, que no salte con un resorte antes de enviarla el pensamiento. 

Hay que quitar las algas de mi río de ternura, si no terminará cenagoso. Quiero que corra limpio como antaño, antes de conocer el dolor. Voy a quitar las pesadas cadenas a mis fantasmas, pues se me están haciendo viejo,s y hacen demasiado ruido por los corredores.

Me observo, y aún no encuentro mi reflejo; pero terminaré destapando la caja de la luz.

Sakkarah

No hace falta mucho.

No hace falta mucho. No hace falta mucho, sólo que sea inmenso a nuestro ojos. Minúsculas partículas forman la piel que hace crecer en mi el deseo de acariciarla, por la que, al resbalar el agua, se vuelve mar de turquesa, tesoro y coral.

Juego sobre tablero de nácar nuestro amor, equilibrio del alma, dueño de cielos

Sólo entiendo la vida en ti, donde todo pierde la medida, donde el amor se hace inconmensurable.

Sakkarah

No veo...

No veo...

No veo oscuro el camino hacia la sombra. Llevo un impermeable en mi piel, y un borrón en mi cabeza. 

No puedes olvidar lo que no has recordado, no llegaste a ver esta casa fantasmal habitada; pero al pensar que no jugaré en tu mente, me viene una tristeza tierna, que me doy prisa en ahogar. 

Me perdí en tu carácter, te miré fijamente, te hablé con el alma, y no encontré en ti mi reflejo. 

Crecí escuchándote, y me hice nada al comprender que no me hablabas.

Sakkarah

Sol

Sol

Diariamente aparece más madrugador, pero mis ojos, a veces, con la telilla de brumas no lo ven, y estas cuatro paredes no me lo dejan sentir. Otras son la fantasía algodonada que lo oculta.

Yo sé, que en la espera me adentro mirando las sorpresas que me dejó en su día, para luego resurgir mi piel a su caricia, y adquirir ese tono tostado que me habla de ilusiones. Sé que sembrará la tierra de flores para mi, bello regalo para recrearme.

Intenso amor que me penetra cuando en soledad reposo en la hierba, cuando respiro los aleados aromas que se desprenden para ensimismarme en esa felicidad interna. Mis ojos se hacen trasparentes para adquirir el vivo colorido que se propaga para mi.

Y al fondo ellas, manteniéndose alejadas respetando mi armónica estancia.

Sakkarah

Las aguas...

Las aguas...

Las aguas, hoy transcurren tranquilas; no son aguas dulces, tan siquiera amargas, son serenas e insípidas, pero no se estancan.

Los silencios son fructíferos; ahondan y encuentran. El espejo me devuelve una imagen que me complace, en la que me reconozco y me acepto. Acostumbrada a la ausencia, ya nada me enerva.

El aire trae melodías que dejaron de ser nanas. Ya no mece un corazón asustado, su vaivén mueve los sentimientos envalentonados.

Hoy puedo ser luz para ciertas miradas. Incandescente para quien mi fuego aviva, inocua para el resto, y eje para mí misma.

El amor se asoma a las balconadas de mis ojos, se me escapa por los poros de la piel. Se prende en cada mirada, en cada caricia. Como rama se enreda a tu corazón.

Sakkarah

Se puede...

Se puede...

Se puede amar el misterio sin amar la soledad. O, en el fondo mi alma es solitaria. Parece que son sentimientos encontrados, pero sé que pueden convivir la sociabilidad con la melancolía. De esta forma se necesita bastante espacio para uno mismo, sin por ello dejar de ceder lugares a los demás.


No hacen falta las palabras para acompañar, a veces se necesita la simple presencia.


No entiendo la arenga sin actos, ni la soledad sin extravío. En la soledad, son indispensables las pérdidas en esos mundos existentes y desconocidos del reino de la imaginación. Quizá quien no soporte un destierro, es que no se soporta a sí mismo.


Yo tengo una soledad caprichosa, que cuando debe estar en silencio, busca compañía, y cuando debe estar acompañada, elige la clausura

Sakkarah

La noche.

La noche.

La noche es tan fantasiosa como yo, se llena de estrellas, y baña en plata de luna. Siembra farolas para espiar los amantes, y sorprende como un ogro a los que rebeldes se adentran en su oscuridad. Me invita a ponerme un vestido de lentejuelas, y confundirme con un cielo.

Le gusta hacer bailar las llamas en el reducido círculo de las velas. Su sudor de nácar engalana su textura. Orgullosos candelabros se prestan para el misterio, y así quiere que yo sujete la flama de mi corazón. Los grandes cortinones la alejan, al igual que mis sábanas cubren mi piel del roce de su tenebrosa existencia.

Intenta ahogarme con recuerdos, y hacer de mis ojos cascadas, o nubes de rocío. Me enlaza el corazón, intentando estrangular el sentimiento. Ella hace que mis alarmas se enciendan cada atardecer.

Sakkarah

 

Creo

Creo

Creo en tu esencia, en un compendio de ti, sin dividirte ni escrutar parte por parte.

Un sueño grande, lejano e inalcanzable, aposentado en un templo al que cada día acudo a contemplarte, amarte y adorarte.

Tu voz aún danza en mis entrañas abriendo sensaciones desconocidas y extrañas. Eres misterio que morirá arcano.

Gigante que se hace presente en mil despedidas. Instalado en mi universo te has apoderado de mi latido. Muere hoy mi ambición, renuncio, doy paso a tu libre albedrío donde no prometo estar siempre.

No encontrarás en mis estancias brillos, ni telones que den paso a una obra de teatro.Una verdad cruda y sencilla, lo que se ve, visión que no pueda dar lugar a decepciones.

En mi locura de amor habito, acompañada o sola, las puertas de mi pasión tienen sus hojas batientes.

Sakkarah

 

La vida.

La vida.

Abandonos y encuentros,
heridas y caricias
pesadillas y sueños
Sombra y luz,
trueno y bonanza,
fuego y aire

Zigzagueando voy sin detenerme,amo la vida, y siempre el aire me transporta más allá,hacia un nuevo misterio. En el camino me encuentro los ungüentos para curar los rasponazos de cada caída,y esta pasión no me abandona.

Sakkarah

 

Con tus palabras.

Con tus palabras. Con tus palabras vas recomponiendo mi rota estructura, poco a poco, muy despacio vas devolviéndome el hálito de vida que se me fue. Me quedo escuchando una voz que no tiene sonido.

Nunca llega la mágica palabra, la que no se sabe si quedará para siempre sólo suspendida en el ambiente. Mi condición impaciente siempre me pierde. Nerviosa en las esperas no puedo salir a buscar lo que no tengo.

Ahora pienso en ti y se me vienen todas las injusticias de la vida de golpe. Quisiera atrapar una estrella para ponerla en tu vida, pero vuelo bajo.

Eres brisa fresca de amaneceres,.rocío sobre una hoja muerta de otoño. Y yo deseo que la lluvia de vida escampe para que quedes perdido en los colores del arco iris.

Sakkarah

Pequeño demonio.

Pequeño demonio.

Pequeño demonio rojo que salta en mi oído con voz de arcángel, y ante mi vista hace que las letras bailen una danza macabra que me enamora. 

Esclava soy de unas apariciones, con el corazón y las manos sujetas, que no se escape la caricia. En espera incierta me consumo, sabiéndome enamorada de la nada. 

Esta cadena invisible y silenciosa me hace caminar despacio. Paseo por los pasillos del desamor, tan oscuros y conocidos.

Sakkarah

Una cara...

Una cara...

Una cara que con seguridad al verla te hubiera pasado desapercibida, aquí se puede convertir en el arcano de todos tus sueños. Encima le pones mil máscaras diferentes que le representan según aviva o no tus sentimientos. La imaginación se apodera de una figura inexistente para darla vida.

Pones amor a la nada, a los impulsos de un sentimiento que vierte palabras, y lo haces tu universo, tu lugar sagrado donde sublimas y tamizas todos los defectos que le hallas.

Después, cuando apremia el trabajo, despiertas en esa loca angustia que te hace saberte derrotada, sola. Tan solo eres una estatua fría amparada al calor de mucha gente. Hielo difícil de gotear esperanza. No existes ya, no eres nada.

Sakkarah

Dibujo...

Dibujo...

Dibujo la vida en tu espalda mientras vibras como el aire encajonado. 

Un camino incierto, en mi caricia, se abre paso por tu cuerpo. Las columnas de tu templo se estremecen, y entre ellas ulula un viento atroz, el miedo. 

El imán de tu piel me impide alejarme, el fuego de tus poros me abrasa. Cada vértebra en tu espalda, un escalón hacia tu misterio, y allí, me envuelvo entre  tu torturado pensamiento. 

Es tu pecho una pista de nácar para la yema de mis dedos.

Sakkarah

Ahora...

Ahora...

Ahora todo está en silencio dentro de mi alma. Fuera el aire entreteje discordias, mentiras, hipocresías, olvidos… 

Aquí todo está quieto, o en mutación imperceptible. Es el sosiego de la nada. 

El sufrimiento hizo nácar; de ahí la dureza de mi concha,  hoy, perdida en esta inmensa playa, envuelta en su arena. He cortado los hilos que me unían al mundo. Me he despedido del guiñol.

Sakkarah

Luna

Luna

La luna, guardiana de la noche, espectadora de la retrospección. Siempre atenta guardando silencio sin defraudar. Acoge el secreto misterioso de cada ser humano.

Sabedora del destino, de los pasos errados. Cada pena, cada derrota y cada sentimiento, es huella en su textura plateada.

Estelas de misterio deja en el mar, para que el pensamiento surque las aguas evitando la incógnita de las profundidades. Noche de sentimiento eterno y caduco con la luz del día. Luna relegada a las sombras y apartada de la actividad. Sólo puede ser admirada desde el sino romántico que todo hombre lleva.

Sakkarah

Mis pasos.

Mis pasos.

Mis pasos han perdido fuerza, mi caminar se hizo lento. Creyendo que no encontraba el camino, olvidé que es la senda de mi corazón. En él encontraré a las personas que libremente deseen acudir.

Hoy me mueve crecer, haré que esta ilusión me impulse. Cada brizna de luz que caiga, alumbrará lo necesario. Hoy sé que las cosas vendrán a mi en el momento en que realmente las necesite. Yo tan sólo he de corretear por mi senda.

Sakkarah