Navegar...
Navegar entre tormentas, casi zozobrar en un viaje por el mar lleno de peligros. Al fin eché el ancla cerca de tu puerto, en aguas tranquilas.
Los tiburones hambrientos la desligaron del barco, y ahora, a la deriva voy llevada por el viento. Aventura u odisea es lo que me espera. Quizá nuevos puertos, nuevas playas de arenas blancas.
El timón en manos del destino, mi vista en el horizonte intentando divisar cada paraje desconocido. Mi pensamiento dormido en cubierta, mientras mi corazón, mareado, aun no desea salir del camarote.
Sakkarah
Con tus palabras vas recomponiendo mi rota estructura, poco a poco, muy despacio vas devolviéndome el hálito de vida que se me fue. Me quedo escuchando una voz que no tiene sonido.