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Sakkarah

Mis sentimientos

El sonido...

El sonido...

El sonido ya no hacía eco. El viento había llevado los últimos vestigios del amor. Las manos extendidas dejaban caer las caricias como cera derramada. El olvido de la piel resbalaba por el cuerpo como lluvia. En la cintura una rama muerta señalaba la senectud de ese amor.

El silencio de la risa como hoja de otoño rozando con el asfalto. Las palabras no saben ya tejerse para expresar sentimientos, o posturas. Un sueño abordado en mal momento, destruido. Y tú fugitivo y furtivo para siempre.

La ansiedad se aposenta en el estómago, el aire se ausenta y cuesta respirar. Corta y seca unas rosas para el amor que fue. Marchitas, déjalas caer sobre la lápida de lo que fue mi vida.

Sakkarah 2005

El destino...

El destino...

El destino desvió el camino angosto y recto. La valla fue puesta cuando no quedaba tanto para llegar a la meta del sueño. Sueño entregado, que no robado.

Con las alas protegidas esta vez, y un corazón creativo que va a seguir volando. Un nuevo camino lleno de incógnitas, a lo desconocido; pero el misterio siempre seduce.

Virus que deteriora el sentimiento, malestar que quedará oculto tras mil sonrisas. Una parte de mi vida se la llevan, pero mi ser no se entrega ante nada, ni ante nadie. Íntegro queda para el sueño, para nuevos vuelos. Hoy corren ríos de esperanza, las nubes pasan blancas, la brisa es suave.

Sakkarah

Este taco...

Este taco... Este taco tan abultado, con santoral y citas incluidas, pasa lleno de vacíos que no he sabido llenar. Hoy es un buen día para llenar sus hojas de sueños, de vuelos, de instantes vividos y felices. Lo llenaré de nombres, pero no de los insignificantes; sino con esos nombres que al repetirlos, se llena el alma. Desde hoy en mi memoria sólo habrá letras grabadas en oro, de las que nunca se borran y brillan se les pasas la bayeta.

En mi sueño dormido encontré un cuento. En él las figuras interpretaban, de la forma más bella, todos mis deseos. Hoy, ya sólo me queda empezar a vivirlo.

Sakkarah

Desliándote

Desliándote Desliándote me enmaraño en tus propias ataduras. Terapia, necesidad, sólo tú el bálsamo para mi vida.

La sociedad me presiona de tal manera, que mi canto sale entrecortado. Busco la salida de este patio de geranios. Sus grandes verjas sólo me recrean; pero se alzan hasta rozar el negro cielo del convicto. Las neuronas juegan, se revuelven creando fantasías de escape. Las ordeno, echándolas un sermón, toda seria. Hay que contar con lo que realmente tengo, tengo que organizarme dentro de un hábito. Conseguiré saltarla siendo el hilo que forma la cuerda.

Sólo la ética del sentimiento me vale, arraso las normas. Me asustan los corsés que aprietan el cuerpo. Necesito aire. Ancho Universo nos rodea, no quiero que le pongan una tapadera como si fuera una olla. En el vapor me escaparé, y, como una gota caeré en tu piel para acariciarla. Resbalaré suavemente hasta abrasarme con tu vehemencia. Serás ímpetu que da vida a mi esencia.

Hoy no se ve la línea del horizonte. El mar se pierde en cielo azul. La arena no estorba nuestros pasos. Mi mirada se pierde en la tuya. A través de ella veo las aguas. Casi no siento su roce, estoy a tu lado. Nuestro paseo por la cima del sueño, nuestro sueño. Lo más bello del amanecer, será el reflejo en tu cara.

Sakkarah

No sé...

No sé...

No sé si es más fuerte la imagen de su cuerpo, o su palabra. En esta mirada ausente, aún pudo esculpirse su figura, a golpe de cinceladas tenues y profundas.

Lejos, rompe las capas de distancia para, de una forma u otra, acercarse a mi pensamiento.

Hay un mundo imaginario grabado con sus caricias, donde todo arde, donde la aventura ocupa todo instante.

No he de profanar su mirada, ni su templo, pero le rozaré el aura en cada sueño, intentando en vano acercarme a su piel.

Su voz ocupó un espacio donde alienta mi quimera, y aviva el deseo de lo incierto.

Sus manos, suavemente, rozan el recinto sagrado.Son antorchas en esta noche tan mía, y guian mi camino que no se dirige a ninguna parte.

No me hace falta esperanza para hacerte presente, si solo pido estos instantes de contemplación.

No hay desventura en lo imposible, en el tenue aroma que solaza el corazón.

Sakkarah



Envuelta

Envuelta Envuelta en un torbellino me adentré en el túnel sin fin. La vida sorprende, pero no hasta el punto de nunca poder presagiar el siguiente instante. Planear con metas coherentes, meticulosas, de nada sirve. Lo más ínfimo te lo desbarata, dando un giro a la vida. No hay final sin dolor. La vida es una cadena de rupturas que desgarran la seda de la inocencia. Todo color llamativo, termina en gris por envejecimiento.

Languidecía por la necesidad de una palabra. La impotencia se apoderaba de mi. La ausencia de explicaciones dolía, pasando la mente a torturarse con suposiciones que brotaban de la imaginación. Mis pies se tropezaban con la estima al pisarla y enredarse en ella; por eso me miraba en el espejo de las diosas. Aborrecía la imagen que me era devuelta, el ánimo marchaba portando su maleta.

El mar inundaba la cubierta de la felicidad al saber su mirada reflejada en otra. El mareo por el giro de la diosa me hacía desvanecer. Martillea en mi cabeza la imagen del tacto del pétalo seco de una rosa. La blanca pluma del alma no se pierde; pero de nada sirve.

Él camina en un sueño mientras yo me arrastro por la realidad de los colores desvaídos.

Sakkarah

La cuesta de la vida.

La cuesta de la vida. La cuesta de la vida se desdibuja al escucharte. Un sentimiento sin final, anárquico, fuera de toda regla; y no por eso menos bello.

La puerta de la fantasía queda abierta al saber de ti; penetro en ella para olvidarme de la distancia, para en cada instante sentarme a tu lado. Entre tus brazos, todo lo que al hombre daña, pierde sentido. Quiero repostar en tus besos para seguir viviendo.

Dibujo en el aire tu nombre ante la dificultad, y la fuerza acude a este alma cansada de un bagaje sin sentido. En volutas aromáticas se convierte, borrando cada sinsabor, penetrándolo todo. Tú, mi amor, apartas de mi todo lo ajeno a nuestro sentimiento. Y sigo el camino segura, para esperarte siempre.

Sakkarah

Se difumina...

Se difumina... Se difumina la imagen con los días, pierde la fuerza por el peso del tiempo y la desidia.

En sueños, con mis manos en concha, intento tomar los recuerdos como si fueran valiosas piedras; pero entre mis dedos se hacen líquidas y escapan. Ya sólo queda el pesar de la pérdida, cuando mirando hacia el suelo veo la ilusión derramada.

Como cuerpo inerte al que sólo alcanza un leve hálito de vida; un tenue sonido de máquina que respira, es tu recuerdo. Ola que en resaca se escapa de mi piel, aire que mis manos deja vacías cuando le intento atrapar; nube que veloz corre para remover la tormenta. Así tu recuerdo que se aleja?No lo dejes morir, sálvalo.

sakkarah

Muchas lágrimas...

Muchas lágrimas...

Muchas lágrimas asomaron a mis ojos, pero no secaron el alma. Noches de amor insomne en soledad.


Nuestros caminos se cruzaron por dictado de las estrellas; pero la fuerza del rayo, su ronca voz, los agrietaba separándolos. Yo tendía mi mano, necesitando que me tomaras en tus brazos, para saltar los abismos.


Muchas veces me aupaste en ellos, y en el encuentro, sólo brotaba el amor. Se olvidaban los ecos que querían repetir mis derrotas; pero esa herida necesitaba una lágrima de tu corazón para lavarla, y no se producía.


La herida queda aún sin cerrar, pero mi pensamiento es tuyo.

Sakkarah 2005

Hoy penetro...

Hoy penetro...

Hoy penetro por los pasillos de un sueño, sin miedo, el paso es rápido, y sé que terminaré corriendo hasta alcanzarlo, quizá volando prendida a su cometa. No sé adonde me llevará, pero apostaré fuerte. 

Voy a moldear el aire con mis manos, y haré figuras con su aliento. Sujetaré cada palabra perdida, que quedará prendida de imperdibles de color sobre el viento

Sakkarah

En soledad...

En soledad... En soledad por un día, pero triste soledad. Hasta encontrarme contigo todo es vacío.

Quiero que pase veloz el tiempo y en tu corazón se forme una nube de ternura que anhele mi cernía. La vida pasa veloz, no te detengas, no lleves la contraria al tiempo. Este amor requiere de tu lucha hasta el bello encuentro.

La tierra dio sus frutos cuando cavó el hombre y araño sus entrañas. Quiero hacer jirones la tela de la distancia. No quiero vivir sin tu presencia. No quiero morir sin el roce de tu piel .

Sakkarah

No soy capaz...

No soy capaz... No soy capaz de soñar una vida sin amor, y soy incapaz de no soñar. Los sueños elevan, son motor que impulsa vida.

La vida es un sueño, es bella...Es una batalla por alcanzar felicidad.

Hay sueños enamorados, sueños de paz, sueños de justicia...Yo hago de todo un gran sueño; pero sueño para realizar. A veces hay que desprenderse de alguno, si es que se luchó en mil batallas y se perdió, pero todo vuelve porque el amor nunca se acaba.

Dejar de soñar es herir las alas del ave y echarle un borrón oscuro a la realidad.

Sakkarah

Rompe la luz.

Rompe la luz.

Rompe la luz al nacer el día, el sol se desenfunda y despereza para salir a mi encuentro.

Rompiendo las nostalgias de la noche, destruye la pereza en la que se envuelve el sueño.

Despojando a la luna de su magia, crea ilusiones en mi piel. La Impregna, haciéndola dorada a la caricia, para invitar al amor.

La tibieza dilata el corazón que se prepara, y silencioso, envía las notas desacordes que no formarán melodía hasta tu encuentro.

Sakkarah

Mi casa...

Mi casa...

Mi casa tiene innumerables puertas, pero todas de salida. Por tal razón, no hay aromas nuevos, y el ambiente se ha hecho espeso. 

Una tienda sin pedidos, regalos apuntados en el debe de la memoria del tiempo. Siempre urgente, atravieso las puertas al exterior, como un misil que explota antes de llegar a su destino. La aldaba cuelga llena de orín, sin conocer el toque de la mano suave. 

Un rumor de voces claman, rebelándose, por no recibir nunca el refuerzo. Salen las palabras y no vuelven; un pueblo que habita mi mansión en aras de extinguirse. Engalanadas con sus barrocos trajes, siempre esperan a la reina que no llega. Salió prometiendo su vuelta, y su trono ha sido habitado por pequeños arácnidos que tejen la desdicha. 

Amor, palabra que salió acompañada de un batallón de sentimientos, y no encuentra la entrada en esta heredad de evasiones.

 

Sakkarah

Como el ruído del agua.

Como el ruído del agua.

Como el ruido del agua al brotar del manantial, siempre será tu voz, tu palabra. Tu lugar, un jardín lejano con altos setos que lo alejan de mi. Y en él, las más bellas flores que tu recreas con tus manos.

Guardaré silencio para escuchar su murmullo que no riega mi espacio. Me esconderé en el rocío, que al no lograr saltar la tapia, desparramó su transparencia en el pavimento gris.

Sakkarah

Mi corazón...

Mi corazón...

Mi corazón late y no se mueve la vida. Miro y no traspaso el misterio de las cosas, pero los sonidos siguen insistentes afuera, en la calle, indiferentes a los problemas se amplifican en los oídos que piden silencio. El frío se encoge, se esconde ante la grandeza del sol. Mi piel se prostituye con sus rayos, y el sentimiento se aletarga. 

Al llegar la noche, las mortecinas bombillas danzan ofreciendo una luz adulterada que me hace recordar que no soy mas que una lagartija entre el misterio; un ente desubicado y acorralado sin más salida que vivir, y no sabiendo como hacerlo. 

Mi todo es un cúmulo grotesco de tiempo, mi nada es la existencia.

Sakkarah

Nadie...

Nadie...

Nadie podía asomarse al precipicio de su corazón. Escarpadas rocas hablaban de una pasión a la que difícilmente se podía acceder para ser comprendida. Día a día caían por su pendiente los segundos inertes, vacíos de palabras y llenos de ausencia. Allí en el fondo estaba la llama perenne que nunca se apaga, que los encendía.

La luna era el espejo de su cara, su sueño. Piedra de luz que despertaba cada noche su sentimiento. La curva de su cintura desierta, estaba hecha al molde de su mano

Una mirada ausente, de flores tristes, una carta vacía y un oído expectante y ya dormido. La luminaria pasaba fugaz de tarde en tarde para hacerla latir, en su boca un sabor a piel que no se ausenta.

Sakkarah

Fuerza sexual...

Fuerza sexual...

Fuerza sexual en la palabra que rasga el cristal que separa la piel. En la vista, las letras se transfiguran en ardientes caricias. Van calando, buscando un resquicio que traspase la pantalla hasta alcanzar cada rincón del cuerpo idealizado.

Sensación mágica que, como invisible pétalo, roza los sentidos. Chispa que prende convirtiéndose en llama. Éxtasis platónico que altera la emoción.

Sakkarah

En el reflejo.

En el reflejo.

En el reflejo de la luna deposito un beso con los párpados cerrados, y tu silueta informe y misteriosa se hace presente al contacto.

 

Un escalofrío recorre mi cuerpo al soñarte, y silente, pienso, te arrullo en mi pecho. Aprieto muy fuerte, y el aire se escapa entre mis brazos. Sigo tras el, que me conduce por el camino hacia la nada; paseo entre luciérnagas que irisan mis sueños.

 

Mis miedos me persiguen sin darme caza, hasta tus miedos de hormigón. Al pie me siento, e impotente y sin otra salida, hago el camino de regreso.

 

Paseando entre vacíos se pasa la vida.

Sakkarah

Ave alada.

Ave alada.

Ave alada que resurge cuando ya no quedaban rescoldos. La brisa roza un negro corazón, tan tenuemente que insufla vida. El cráter se abre con su pisada llenándolo todo de lava encendida. Tierno amanecer en el vacío cuando del fuego brotan flores. 

Este espectro se siente vivo.

Sakkarah