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Sakkarah

Surfin Usa.

Surfin Usa.


If everybody had an ocean
Across the u. s. a.
Then everybody’d be surfin’
Like californi-a
You’d seem ’em wearing their baggies
Huarachi sandals too
A bushy bushy blonde hairdo
Surfin’ u. s. a.

You’d catch ’em surfin’ at del mar
Ventura county line
Santa cruz and trestle
Australia’s narabine
All over manhattan
And down doheny way

Everybody’s gone surfin’
Surfin’ u.s. a.

We’ll all be planning that route
We’re gonna take real soon
We’re waxing down our surfboards
We can’t wait for june
We’ll all be gone for the summer
We’re on surfari to stay
Tell the teacher we’re surfin’
Surfin’ u. s. a.

Haggerties and swamies
Pacific palisades
San anofree and sunset
Redondo beach l. a.
All over la jolla
At waimia bay

Everybody’s gone surfin’
Surfin’ u.s. a.

Everybody’s gone surfin’
Surfin’ u.s. a.

Everybody’s gone surfin’
Surfin’ u.s. a.

El aura...

El aura...

El aura de la luna ilumina el pensamiento

y el pañuelo de estrellas cae

hasta abrazar los sueños.

Los párpados se cierran

centrándose en tu imagen,

cuando las nubes tienden un puente

para llegar a tu lado.

En tu abrazo me quedo hasta el alba

Sakkarah

Cuando el amor.

Cuando el amor.

Cuando el amor te llame, síguelo.
Aunque su camino sea arduo y penoso.
Y cuando sus alas te envuelven, entrégate.
Aunque la espada, entre ellas disimula, te lastimara.

Y cuando te hable, cree en él.
Aunque su voz desgarre tus sueños,
como el viento del norte agosta el jardín.
Porque así como el amor te enaltece, así te crucifica.

Así como te acrece, así te poda.
Así como te eleva a lo más alto,
y acaricia tus ramas más tiernas,
que palpitan bajo el sol,
así descenderá hasta tus raíces
y las conmoverá en un abrazo con la tierra.

Todo esto hará el amor en ti,
para que puedas entender los secretos de tu corazón.
Y convertirte, por ese entendimiento,
en un fragmento del corazón de la vida.

Kalhil Gibran

Herido de amor.


Amor, amor que está herido.
Amor, amor que está herido.
Herido de amor huído.
Herido, muerto de amor.

Decid a todos que ha sido.
Decid a todos que ha sido,
El ruiseñor.
Herido muerto de amor.
Herido muerto de amor.

Bisturí de cuatro filos.
Bisturí de cuatro filos.
Garganta rota y olvido
Cógeme la mano amor.
Que vengo muy mal herido.

Que vengo muy mal herido.
Herido de amor huído
Herido, muerto de amor.
Herido, muerto de amor.

Que vengo muy mal herido.
Que vengo muy mal herido.
Herido de amor huído
Herido, muerto de amor.
Herido, muerto de amor.

Muerto de amor.

Retrato oval.

Retrato oval.

El castillo al cual mi criado se había atrevido a entrar por la fuerza antes de permitir que, gravemente herido como estaba, pasara yo la noche al aire libre, era una de esas construcciones en las que se mezclan la lobreguez y la grandeza, y que durante largo tiempo se han alzado cejijuntas en los Apeninos, tan ciertas en la realidad como en la imaginación de Mrs. Radcliffe. Según toda apariencia, el castillo había sido recién abandonado, aunque temporariamente. Nos instalamos en uno de los aposentos más pequeños y menos suntuosos. Hallábase en una apartada torre del edificio; sus decoraciones eran ricas, pero ajadas y viejas. Colgaban tapices de las paredes, que engalanaban cantidad y variedad de trofeos heráldicos, así como un número insólitamente grande de vivaces pinturas modernas en marcos con arabescos de oro. Aquellas pinturas, no solamente emplazadas a lo largo de las paredes sino en diversos nichos que la extraña arquitectura del castillo exigía, despertaron profundamente mi interés, quizá a causa de mi incipiente delirio; ordené, por tanto, a Pedro que cerrara las pesadas persianas del aposento -pues era ya de noche-, que encendiera las bujías de un alto candelabro situado a la cabecera de mi lecho y descorriera de par en par las orladas cortinas de terciopelo negro que envolvían la cama. Al hacerlo así deseaba entregarme, si no al sueño, por lo menos a la alternada contemplación de las pinturas y al examen de un pequeño volumen que habíamos encontrado sobre la almohada y que contenía la descripción y la crítica de aquellas.

Mucho, mucho leí... e intensa, intensamente miré. Rápidas y brillantes volaron las horas, hasta llegar la profunda medianoche. La posición del candelabro me molestaba, pero, para no incomodar a mi amodorrado sirviente, alargué con dificultad la mano y lo coloqué de manera que su luz cayera directamente sobre el libro.

El cambio, empero, produjo un efecto por completo inesperado. Los rayos de las numerosas bujías (pues eran muchas) cayeron en un nicho del aposento que una de las columnas del lecho había mantenido hasta ese momento en la más profunda sombra. Pude ver así, vívidamente, una pintura que me había pasado inadvertida. Era el retrato de una joven que empezaba ya a ser mujer. Miré presurosamente su retrato, y cerré los ojos. Al principio no alcancé a comprender por qué lo había hecho. Pero mientras mis párpados continuaban cerrados, cruzó por mi mente la razón de mi conducta. Era un movimiento impulsivo a fin de ganar tiempo para pensar, para asegurarme de que mi visión no me había engañado, para calmar y someter mi fantasía antes de otra contemplación más serena y más segura. Instantes después volví a mirar fijamente la pintura.

Ya no podía ni quería dudar de que estaba viendo bien, puesto que el primer destello de las bujías sobre aquella tela había disipado la soñolienta modorra que pesaba sobre mis sentidos, devolviéndome al punto a la vigilia.

Como ya he dicho, el retrato representaba a una mujer joven. Sólo abarcaba la cabeza y los hombros, pintados de la manera que técnicamente se denomina vignette, y que se parece mucho al estilo de las cabezas favoritas de Sulli. Los brazos, el seno y hasta los extremos del radiante cabello se mezclaban imperceptiblemente en la vaga pero profunda sombra que formaba el fondo del retrato. El marco era oval, ricamente dorado y afiligranado en estilo morisco. Como objeto de arte, nada podía ser más admirable que aquella pintura. Pero lo que me había emocionado de manera tan súbita y vehemente no era la ejecución de la obra, ni la inmortal belleza del retrato. Menos aún cabía pensar que mi fantasía, arrancada de mi semisueño, hubiera confundido aquella cabeza con la de una persona viviente. Inmediatamente vi que las peculiaridades del diseño, de la vignette y del marco tenía que haber repelido semejante idea, impidiendo incluso que persistiera un sólo instante. Pensando intensamente en todo eso, quedéme tal vez una hora, a medias sentado, a medias reclinado, con los ojos fijos en el retrato. Por fin, satisfecho del verdadero secreto de su efecto, me dejé caer hacia atrás en el lecho. Había descubierto que el hechizo del cuadro residía en una absoluta posibilidad de vida en su expresión que, sobresaltándome al comienzo, terminó por confundirme, someterme y aterrarme. Con profundo y reverendo respeto, volví a colocar el candelabro en su posición anterior. Alejada así de mi vista la causa de mi honda agitación busqué vivamente el volumen que se ocupaba de las pinturas y su historia. Abriéndolo en el número que se designaba al retrato oval, leí en él las vagas y extrañas palabras que siguen:

"Era una virgen de singular hermosura, y tan encantadora como alegre. Aciaga la hora en que vio y amó y desposó al pintor. El, apasionado, estudioso, austero, tenía ya una prometida en el arte; ella, una virgen de sin igual hermosura y tan encantadora como alegre, toda luz y sonrisas, y traviesa como un cervatillo; amándolo y mimándolo, y odiando tan sólo al arte, que era su rival; temiendo tan sólo la paleta, los pinceles y los restantes enojosos instrumentos que la privaban de la contemplación de su amante. Así, para la dama, cosa terrible fue oir hablar al pintor de su deseo de retratarla. Pero era humilde y obediente, y durante muchas semanas posó dócilmente en el oscuro y elevado aposento de la torre, donde sólo desde lo alto caía la luz sobre la pálida tela. Mas él, el pintor, gloriábase de su trabajo, que avanzaba hora a hora y día a día. Y era un hombre apasionado, violento y taciturno, que se perdía en sus ensueños; tanto, que no quería ver cómo esa luz que entraba lívida, en la torre solitaria, marchitaba la salud y la vivacidad de su esposa, que se consumía a la vista de todos, salvo de la suya. Mas ella seguía sonriendo, sin exhalar queja alguna, pues veía que el pintor, cuya nombradía era alta, trabajaba con un placer fervoroso y ardiente, bregando noche y día para pintar aquella que tanto le amaba y que, sin embargo, seguía cada más desanimada y débil. Y, en verdad, algunos que contemplaban el retrato hablaban en voz baja de su parecido como de una asombrosa maravilla, y una prueba tanto de la excelencia del artista como de su profundo amor por aquella a quien representaba de manera tan insuperable. Pero, a la larga, a medida que el trabajo se acercaba a su conclusión, nadie fue admitido ya en la torre, pues el pintor habíase exaltado en el ardor de su trabajo y apenas si apartaba los ojos de la tela, incluso para mirar el rostro de su esposa. Y no quería ver que los tintes que aparecían en la tela eran extraídos de las mejillas de aquella mujer sentada a su lado. Y cuando pasaron muchas semanas y poco quedaba por hacer, salvo una pincelada en la boca y un matiz en los ojos, el espíritu de la dama osciló, vacilante como la llama en el tubo de la lámpara. Y entonces la pincelada fue puesta y aplicado el matiz, y durante un momento el pintor quedó en transe frente a la obra cumplida. Pero, cuando estaba mirándola, púsose pálido y tembló mientras gritaba: "¡Ciertamente, ésta es la vida misma!”, y volvióse de improviso para mirar a su amada... ¡Estaba muerta!"

Edgar Allan Poe

Proverbios

Proverbios

Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora. 

Proverbio hindú  

El corazón es un niño: espera lo que desea. 

Proverbio ruso  

Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar. 

Proverbio japonés   

El amor y la tos no pueden ocultarse 

Proverbio italiano  

Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver. 

Proverbio judío

House Of The Rising Sun

House Of The Rising Sun


Hay una casa en Nueva Orleans
Ellos la llaman el Sol Naciente
Y ha sido la ruina de muchos pobres chicos
Y Dios sabe que yo soy uno de ellos

Mi madre era sastre
Ella cosió mis nuevos vaqueros
Mi padre era un hombre que jugaba a las apuestas
Abajo en Nueva Orleans

Ahora lo único que un jugador de apuestas necesita
Es una maleta y un baúl
Y sólo está satisfecho
Cuando está bebido

Oh, madre dile a tus hijos
Que no hagan lo que yo hice
Gastar vuestras vidas en el pecado y la miseria
En la Casa del Sol Naciente

Bueno, puse un pie en el andén
Y el otro pié en el tren
Estoy volviendo a Nueva Orleans
para llevar puesto esa bola y la cadena

Bueno, hay una casa en Nueva Orleans
Ellos la llaman el Sol Naciente
Y ha sido la ruina de muchos pobres chicos
Y Dios sabe que yo soy uno de ellos.

Bring a little loving.

Citas

Citas

¿Cómo es que siendo tan inteligente los niños son tan estúpidos la mayor parte de los hombres? Debe ser fruto de la educación. 

Alejando Dumas  

El verdadero progreso consiste en renovarse 

Alejandro Vinet  

Los mundos nuevos deben ser vividos antes de ser explicados  

Alejo Carpentier  

Es menos malo agitarse en la duda que descansar en el error 

Alessandro Manzini  

El hombre es un animal racional, pero no un animal razonable 

Alexander Hubbleton

Nos gusta quejarnos.

Nos gusta quejarnos.

Nos gusta quejarnos, y es un derecho que debemos ejercer; pero no se puede comprender una queja, si a la vez uno no pone los medios para intentar dar remedio. Es fácil quejarse para que los demás se pongan en marcha, pero hay que implicarse en las cosas. Siempre nos decimos, ¿para qué?, si no funcionará o; es imposible que yo pueda cambiar el mundo.

No lo podemos cambiar, pero hasta las cosas que da la sensación que no son importantes, forman parte de un engranaje, y son indispensables.

Otra cosa diferente, es que queramos cambiar a los demás. Todo lo que actúa en contra de nuestro gusto, lo criticamos, pero no siempre intentamos comprenderlo. ¿Podremos salir ilesos del daño que queramos hacer al otro? Seguro que no, aunque tengo mis dudas, ya que a veces te hacen daño de manera injusta y adrede, y encima eso les beneficia, y tú te quedas con el.

Bueno, parece un sermón, pero me dio por ahí.  

Sakkarah

Me equivocaría otra vez.

Me equivocaría otra vez.

Fito&Fitipaldis - ...

Se torció el camino
tu ya sabes que no puedo volver.
son cosas del destino,
siempre me quiere morder
el horizonte se confunde
con un negro telón
y puede ser…
como decir que se acabó la función.

Ha sido divertido
me equivocaría otra vez,
quisiera haber querido
lo que no he sabido querer.
Quieres bailar conmigo
puede que te pise los pies.

Soñaré solo porque me he quedao dormido,
no voy a despertarme porque salga el sol,
ya se llorar una vez por cada vez que rio,
no sé restar…
no se restar tu mitad a mi corazón.

Puede ser que la respuesta
sea no preguntarse porque,
perderse por los bares
donde se bebe sin sed.

Virgen de la locura
nunca mas te voy a rezar
que me he enterao
de los pecados que me quieres quitar.

Será más divertido
cuando no me toque perder,
sigo apostando al 5
y cada 2 por 3 sale 6.
Yo bailaría contigo
peor es que estoy sordo de un pie.

Soñaré solo porque me he quedao dormido,
no voy a despertarme porque salga el sol,
ya se llorar una vez por cada vez que rio,
no sé restar…
no se restar tu mitad a mi corazón.

Ha sido divertido
me equivocaría otra vez,
quisiera haber querido
lo que no he sabido querer.
Quieres bailar conmigo
puede que te pise los pies.

Soñaré solo porque me he quedao dormido,
no voy a despertarme porque salga el sol,
ya se llorar una vez por cada vez que rio,
no sé restar…
no se restar tu mitad a mi corazón…
no se restar…
tu mitad a mi corazón,
no se restar tu mitad a mi corazón.

El bullicio.

El bullicio.

El bullicio en las calles, con el sonido, que se hace sordo a los oídos, del tráfico; hace sentir la vida. Las almas solitarias se tropiezan, y alguien, en cualquier sitio, rayando la locura del silencio, te habla.

La ropa desvaída en su color por la polución que lleva adherida, se pega al cuerpo haciéndotela respirar ; haciéndote sentir que no estas sola en tu soledad.

Uno no se pierde cuando su paso no se dirige hacia parte alguna, la brújula invisible acompaña llevándote siempre hacia el norte de la realidad. Hacia ese encuentro, deseado o no, con lo que te pertenece. Y allí, con los ojos empañados por la tristeza, contemplas tu obra.

Sakkarah

En un soplo.

En un soplo.

En un soplo del viento, hecha brisa azul en el espacio, se posó a sus pies. Las suaves manos alcanzaron la flor con ternura. El roce de sus pétalos en ellas, le hicieron sentir un leve escalofrío, presagio de un incierto acontecimiento cercano.

El sentimiento de incertidumbre hacia el misterio sacudió su corazón, haciendo que distraidamente cerrara la mano. Un pétalo se desprendió dejando púrpura entre su dedos. La flor había cumplido su cometido pactado con las estrellas.

De cada punto purpúreo, casi imperceptibles a la vista, surgieron rayos de luz de plata cargados de sueños. Por sus estelas, unicornios y hadas se daban cita trajinando ilusiones.

Su mirada extasiada vivía admiraba de cada bello sentimiento que la vida, ante si, le iba presentando. Su sabio corazón, conmovido, le susurraba la alegría de lo arcano.

Sakkarah

I Was Hoping

Keane Bedshaped

Keane Bedshaped


Muchas son las veces que contigo bajé corriendo
las carreteras bajo la lluvia de tu antigua ciudad
Muchas las vidas que viví en cada día
y sepulté completamente
No te rías de mí
No apartes la mirada

Me seguirás
con el sol en tus ojos
y en ti
Convaleciente
y con las piernas de piedra
Pegarás a mi puerta
e iremos hacia arriba
hacia la blanca luz
No lo creo así
pero, ¿qué sé yo?
¿qué sé yo?
¡Lo sé!

Sé que piensas que me aferro a ti
y que me he quedado en el camino
y que no entiendo las cosas como tú
pero no es así

No te rías de mí
No apartes la mirada

Me seguirás
con el sol en tus ojos
y en ti
Convaleciente
y con las piernas de piedra
Pegarás a mi puerta
e iremos hacia arriba
hacia la blanca luz
No lo creo así
pero, ¿qué sé yo?
¿qué sé yo?
¡Lo sé!

E iremos hacia arriba
hacia la blanca luz
No lo creo así
pero, ¿qué sé yo?
¿qué sé yo?
¡Lo sé!

Llegó...

Llegó...

Llegó el rendimiento de mis caricias, un canto enviado a tu oído: Y como ejemplar castigo, tu silencio a mis desvergonzadas palabras. Aquí me hallo meditando como tomar enmienda.

 

Este pie flojo que tropieza y lleva repetidas veces a la misma piedra, habría que sellarlo a la tierra. Hoy desenvainaré para dar muerte al sentimiento, y una estocada certera dormirá el alma

 

Todo tiene cariz repentino, perecedero. ¿Qué puede quedar donde al completo lo abarcas tú?

Sakkarah

Eterno abrazo.

Eterno abrazo.

Todos ellos iban guardando fila ante la taquilla del " Viaje eterno". Allí recibían un billete que siempre suponía una sorpresa. Sabían que a cualquier sitio que les enviaran iba a ser un viaje a la felicidad, ese trofeo que tanto habían buscado en vida, y que sólo habían encontrado por instantes.

Cuando llegó ella, preguntó que si se podía elegir, a lo que le contestaron que no, porque uno solicitaría los mejores sitios; pero no se dio por vencida e insistió diciendo que el lugar que ella iba a pedir no lo quería nadie. Y era cierto, pues en los cementerios sólo quedaba el maltrecho cuerpo, nunca lo habitaban las ánimas.

Al fin la prestaron atención y decidieron darle el destino pedido. El taquillero pensaba que ni la muerte la había quitado la locura, pero nada costaba cederle un lugar deshabitado.

Ella se sintió feliz en esa soledad gris de aquel cementerio de pueblo. Se sentaba a recordar alguna anécdota de las que en vida le pasaron. Allí, a veces, acudían un grupo de niños buscando huesos de burro. Pensaban que los que estaban a los alrededores del lugar, pertenecía a esos animales. El ánima los tomaba del suelo y se los daba sabiendo que serían devueltos nada más que intentaran guardarlos en casa.

Así dejaba pasar las horas, entre recuerdos y visitas esporádicas de niños buscando el misterio. Era curioso que al verla no sentían miedo, y siempre volvían a visitarla. Sólo tenía un deseo, aun después de la muerte era capaz de desear como un humano. Esperaba encontrarle, ella nunca desechó su sueño en vida, pero parecía que ni en el país de la perpetua felicidad iba a conseguir lo que tanto anheló en vida.

En una de las visitas, una niña de mirada melancólica se acercó a preguntarla su secreto. Sabiendo que no la entendería, le habló de un sueño perdido. Enseguida se iluminó la sonrisa de la niña llenándose sus ojitos de chispas. La pequeña se consideraba una brujita capaz de cumplir los deseos de los tristes. Le aseguró que lo desearía tanto, que su sueño sería cumplido.

No había pasado un día completo, cuando entre la densa niebla se dibujó una figura que se acercaba a ella feliz. Fue tal la intensidad de su sentimiento, que si se descuida vuelve a la vida. Allí, en ese eterno abrazo, cayó todo obstáculo, toda zancadilla que la vida se había propuesto poner...

 

Sakkarah

Apariencias

Apariencias

Moses Mendelssohn, abuelo del conocido compositor alemán, distaba de ser guapo. Además de una estatura algo baja, tenia una grotesca joroba.

Un día visito a un mercader de Hamburgo que tenia una hermosa hija llamada Frumtje. Moses se enamoro perdidamente de ella, pero a ella le repelía su apariencia deforme. Cuando llego el momento de despedirse, Moses hizo acopio de su valor y subió las escaleras hasta donde estaba el cuarto de aquella hermosa joven, para tener la ultima oportunidad de hablar con ella. Era tan hermosa, pero a Moses le entristecía profundamente su negativa a mirarlo.

Después de varios intentos de conversar con ella, le pregunto tímidamente:

- Crees que los matrimonios se crean en el cielo?,

- Si - respondi ella, todavía mirando al suelo - Y tú ?...

- Si, lo creo - contestó -. Verás:

En el cielo, cada vez que un niño nace, el Señor anuncia con que niña se va a casar. Cuando yo nací, me fue señalada mi futura esposa.

Entonces el Señor añadió: "Pero tu esposa será jorobada". Justo en ese momento exclamé: "Oh, Señor, una mujer jorobada seria una tragedia, dame a mi la joroba y permite que ella sea hermosa".

Entonces Frumtje levantó la mirada para contemplar los ojos de Moses y un hondo recuerdo la conmovió. Alargo su mano y se la dio a Moses, tiempo después, ella se convirtió en su esposa.....

Desconocido
              

The Saints Are Coming

The Saints Are Coming


Grité a mi padre por teléfono
Cuanto tiempo falta
Hasta que las nubes desaparezcan y vuelvas a casa
La línea fue
Pero las sombras todavía permanecen durante tu descenso
Tu descenso

Los santos vienen, los santos vienen
No importa cuanto lo intento, comprendo que no hay respuesta
Los santos vienen, los santos vienen

Un dolor que ahoga inunda la pena más profunda
Cuanto tiempo falta
Hasta que un cambio de tiempo condene la creencia
La piedra dice
Esta guía paternal tuvo una vez su momento
Una vez tuvo su momento

Los santos vienen, los santos vienen
No importa cuanto lo intento, comprendo que no hay respuesta
Los santos vienen, los santos vienen

Balls To The Wall

Balls To The Wall


Too many slaves in this world
Die by torture and pain
Too many people do not see
They’re killing themselves - going insane

Too many people do not know
Bondage is over the human race
They believe slaves always lose
And this fear keeps them down

Watch the damned (God bless ya)
They’re gonna break their chains (Hey)
No, you can’t stop them (God bless ya)
They’re coming to get you
And then you’ll get your

Balls to the wall, man
Balls to the wall
You’ll get your balls to the wall, man
Balls to the wall - balls to the wall

You may screw their brains
You may sacrifice them, too
You may mortify their flesh
You may rape them all

One day the tortured stand up
And revolt against the evil
They make you drink your blood
And tear yourself to pieces

You better watch the damned (God bless ya)
They’re gonna break their chains (Hey)
No, you can’t stop them (God bless ya)
They’re coming to get you
And then you’ll get your

Balls to the wall, man
Balls to the wall
You’ll get your balls to the wall, man
Balls to the wall - balls to the wall

Come on man, let’s stand up all over the world
Let’s plug a bomb in everyone’s arse
If they don’t keep us alive - we’re gonna fight for the right

Build a wall with the bodies of the dead - and you’re saved
Make the world scared - come on, show me the sign of victory
Sign of victory - sign of victory

You better watch the damned (God bless ya)
They’re gonna break their chains (Hey)
No, you can’t stop them (God bless ya)
They’re coming to get you
And then you’ll get your

Balls to the wall, man
Balls to the wall