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Sakkarah

La vuelta al bar.

La vuelta al bar.

La vuelta al bar, después de haber pasado meses, no tenía nada sorprendente. Adosados a su barra, más o menos los de siempre. Algunos de ellos en su rincón favorito, porque somos animales de costumbres, y nos asociamos siempre, o casi siempre, a unos lugares determinados.

La única ocupación posible en él, es pedir un café, para dejar pasar las horas. Siempre hay familia pululando para sentarte con ella; y, como no, te encuentras rodeada por las dos mesas de la partida de cartas de mujeres. Entre los dos grupos se llevan fatal, se lo pasan de miedo mientras cotillean unas de las otras; pero no pierden la oportunidad de acribillar con la mirada al "veraneante". Después, aparece un murmullo de gallinas silenciadas.

La dueña tiene la costumbre de tener puestos los CD a todo volumen, mientras van pasando las imágenes en la televisión. Cuando se alborota el gallinero de las cartas. Sube el volumen de esta, hasta hacer un gran estruendo en el choque de sonidos. Es entonces cuando la lanzan esa mirada de mala baba, a la que ella tuerce el morro, como diciendo: " te jodes"

Te vas a casa con la sensación de que te regalaron una vida para perderla, para dejarla derramada por cualquier lugar.

Sakkarah

Oso

Oso

Oso hembra, perezoso y triste.
Hoy se revuelca al lado de la fuente,
donde una corriente de mentiras
resbalaba hacia su estómago.

El sol no se inmuta
ante la crueldad de sus estertores.
Habrá herida,
y brotara la sangre que teñirá el níveo manto.
Mientras la pena acompañará
cada movimiento de dolor.

La música no lleva una nota
adecuada al llanto interno.
Hasta el trueno se silencia
en este viaje amargo;
pero allí cerca está la flor,
que impávida no pierde su belleza.

La llama corre por su estómago, y arde.
La noche se confunde con el humo
mientras muere.

Sakkarah

Safo

Safo

la razon 24/06/05

Hallan en una momia un poema de Safo, la poeta del erotismo femenino

El texto, escrito hace 2.600 años, versa sobre el paso del tiempo en su cuerpo

Gonzalo Suárez


Londres- Una conocida revista literaria británica publicó ayer un supuesto poema inédito de la poetisa griega Safo, descubierto el año pasado en un papiro empleado para recubrir una momia egipcia. El texto, de 101 palabras en su versión inglesa, aparece en la nueva edición de «The Times Literary Supplement» en la traducción de Martin West, un reputado experto en la Antigua Grecia y profesor del prestigioso College of All Souls de la Universidad de Oxford. De confirmarse la autenticidad de la pieza, sería un descubrimiento de enorme relevancia en este campo, pues hasta ahora sólo se conservaban otros tres poemas completos de la poetisa griega.


El envejecimiento. En el texto, escrito hace unos 2.600 años, Safo aborda uno de sus temas más recurrentes: el paso del tiempo y los efectos del envejecimiento sobre su organismo.

«Mi una vez tierno cuerpo ha alcanzado la edad adulta/

Mi cabello se ha vuelto blanco en vez de oscuro/

Mi corazón se ha vuelto pesado, mis piernas ya no me sostienen»,

dicen tres de los versos rescatados por West.

«No envejecer, siendo humanos, es imposible»,

concluye luego. Las 101 palabras están estructuradas en doce versos que forman seis parejas. Aproximadamente el 90 por ciento del texto es original, y el traductor sólo ha tenido que rellenar varios huecos de las cuatro primeras líneas.
Nacida en Lesbos en el año 625 antes de Cristo, Safo es considerada una de las mejores poetisas de la antigüedad, principalmente por sus textos de temática amorosa. Según «The Guardian», Platón llegó a decir que no sólo debe considerársela una gran poetisa, sino también una Musa, las diosas que inspiran la producción artística. De hecho, su brillante reputación se debe principalmente a comentarios de este tipo, pues apenas se conservan muestras sustanciosas de su trabajo: además del texto publicado ayer, se conocen otros tres poemas completos, 63 versos aislados y un total de 264 pequeños fragmentos.


En un papiro. El poema ha tenido que sobrevivir una enrevesada existencia para llegar a las páginas del «Times Literary Supplement». Su redescubrimiento comenzó con la aparición de un misterioso papiro en la cobertura de una momia egipcia. Tras intensas investigaciones, un equipo de expertos se dio cuenta de que diversas partes de uno de los poemas encajaban con fragmentos de otra obra de Safo descubierta en Egipto en 1922. Al combinar ambos textos, se pudo rescatar una pieza casi al completo. Según Martin West, se trata del manuscrito más antiguo que se conserva de un poema de Safo, pues fue copiado en el siglo III antes de Cristo, unos 300 años después de su redacción.
«Este poema es una pequeña obra maestra: simple, conciso, perfectamente formado, una expresión honesta y nada pretenciosa del sentimiento humano, dignificada por su moderación», escribe el profesor de la Universidad de Oxford en el breve ensayo que acompaña el texto. «Emociona tanto por lo que dice como por lo que deja en silencio. No nos da ningún tipo de argumentos para pensar que la reputación poética de Safo no era merecida».
De la obra de Safo, que al parecer constaba de nueve libros de extensión variada, se han conservado algunos Epitalamios, cantos nupciales para los cuales creó un ritmo propio y un metro nuevo, que pasó a denominarse sáfico, y fragmentos de poemas dirigidos a algunas de las mujeres que convivían con ella. En ellos se entrevé la expresión de una subjetividad que se recrea en sutiles oscilaciones de ánimo, en un intento de dar forma a la pasión. Presenta la pasión amorosa como una fuerza irracional, situada entre el bien y el mal, que se apodera del ser humano y se manifiesta en diversas formas.

Autor: norlingen

La energía.

La energía.

Seguramente todos tenemos la misma energía, pero no todos somos tan activos, o nerviosos en apariencia. Imagino que la repartimos de forma diferente. Unos la usan buceando dentro de sí mismos, otros en locas carreras contra el tiempo.


Los primeros lograrán antes conocerse a sí mismos y al pensamiento humano, pero sufrirán más. Los segundos serán más alegres, pero tendrán menos tacto en su trato con los demás.


De todas formas, quien con normalidad utiliza esa energía hacia adentro, puede dar una sorpresa con una acción inesperada llena de fuerza. Y es que quizá el pensamiento no gaste la suficiente, con lo cual llegará a acumularla hasta reventar por algún sitio.


Es igual que la timidez. Hay tímidos que en un momento determinado se atreven a lo que al más descarado de los mortales, no se le ocurriría.

Sakkarah

Quiero...

Quiero...

Quiero emprender el camino de un sueño, y la mente me lleva lejos, muy lejos. Llego a perderme en la fantasía, vivo el futuro en su reino; pero de repente despierto, y me doy cuenta que he corrido mucho, demasiado. Mi imaginación ha recorrido largos y anchos caminos, se me fue por autovías. Es entonces cuando me paro y recapacito. Me digo que no, que seguramente mi gran sueño me anda rondando cerca, tan cerca que aún no he sido capaz de verlo.

Esta manía mía, de correr y adelantarme a los acontecimientos, siempre me lleva a la equivocación. Es una falta de paciencia, o un exceso de pasión.

Sakkarah

Funeral de un jefe vikingo.

Funeral de un jefe vikingo.

«Un día murió uno de los jefes de la expedición vikinga y el embajador pudo seguir los ritos funerarios desde su comienzo hasta su final. Para empezar colocaron el cadáver en una tumba provisional sobre la que instalaron un tosco tejado y allí estuvo durante diez días mientras le confeccionaban el vestuario mortuorio.

»Si el difunto era un hombre pobre construían una rudimentaria barca en la que le colocaban y le quemaban después. Pero si era un hombre rico, de su fortuna hacían tres partes: una para su familia, otra para los vestidos mortuorios y otra para preparar una bebida muy fuerte, llamada nabidh, que los deudos y amistades del difunto bebían sin descanso hasta el día de la incineración del cadáver.

»Cuando un gran personaje muere los familiares preguntan a sus esclavos, hombres y mujeres, quién quiere morir con él y acompañar al difunto a ultratumba. Si alguien dice «yo», ya no puede volverse atrás. La esclava, porque generalmente son mujeres las que se ofrecen para el sacrificio, se ve separada de la familia y confiada a dos jóvenes muchachas que cuidan de ella, la acompañan adondequiera que va y la lavan cuidadosamente.

»Mientras tanto se confeccionan los vestidos que ha de llevar el cadáver y la esclava bebe y canta continuamente sin perder la alegría.

»Cuando llegó el día en que el hombre tenía que ser incinerado y la muchacha con él, los asistentes cogieron una barca, la colocaron sobre las arenas de la playa y a su alrededor pusieron gran cantidad de madera.

»Sobre la barca depositaron la cama en que había dormido el difunto y la cubrieron con colchones y almohadas de brocado. Llegó en esto una vieja, a la que llamaban el Angel de la Muerte, encargada de arreglar todo el paramento que se había preparado y de matar a la esclava.

»Fueron luego todos a la tumba en que habían sepultado al muerto, al que desenterraron junto con unas botellas de nabidh, frutas y otros alimentos. Vistieron el cadáver con pantalones, botas, una túnica y un caftán de brocado con botones de oro y colocaron sobre su cabeza una gorra de brocado y pieles de marta. Le llevaron a la barca, le sentaron sobre el colchón y lo sostuvieron con cojines y almohadas. Colocaron junto a él el imprescindible nabidh, frutas, plantas olorosas, pan, carne y cebolla. Después partieron en dos a un perro y lo dejaron a sus pies. Mataron dos caballos a los que previamente habían hecho correr hasta que estuvieron sudados, los cortaron a trozos con los sables y su carne fue colocada sobre la barca; lo mismo hicieron con dos vacas, un gallo y una gallina.

»Mientras esto sucedía la esclava que debía morir visitaba a los diversos jefes del campamento y se unía sexualmente con ellos, que, cuando terminaban la agradable ceremonia, le decían: «Di a tu amo que lo hemos hecho por amor a él."

»Cuando llegó el momento de la oración del viernes pusieron los hombres a la esclava sobre una ancha tabla y la levantaron tres veces lo más arriba que podían mientras ella pronunciaba unas palabras. Cuando terminó la ceremonia le presentaron una gallina a la que cortó la cabeza y que fue depositada en la barca como se había hecho con los otros animales.»

El viajero que narra esta ceremonia preguntó a un intérprete qué había dicho la muchacha mientras la elevaban sobre la tabla. La primera vez había dicho: «He aquí que veo a mi padre y a mi madre.» La segunda vez: «He aquí que veo sentados a todos mis parientes muertos.» Y la tercera: «He aquí que veo a mi amo sentado en el paraíso y el paraíso es hermoso y verde. Con él hay hombres y muchachas y me llama. Llevadme hacia él.»

«La llevaron a la barca, en donde ella se quitó dos brazaletes y los entregó a la mujer llamada el Ángel de la Muerte. Dio otras joyas a las muchachas y subió inmediatamente a la barca funeraria.

»Después los hombres la rodearon con escudos y bastones. Le entregaron una copa de nabidh que bebió de un trago. Después cantó la joven unas estrofas con las que se despedía de sus compañeras. Le entregaron una segunda copa y varias más, tras lo cual entró en el lugar que ocupaba el cadáver de su amo.

»Los hombres golpeaban sus escudos para que no se oyesen los gritos de la esclava y uno tras otro, hasta seis, cohabitaron con ella. A continuación la acostaron al lado de su amo. Dos la cogieron por los pies y otros dos por las manos. El Angel de la Muerte le colocó una cuerda en el cuello dándole una vuelta y entregó las extremidades a dos hombres para que tirasen de ella. Se acercó a la muchacha y con un puñal le atravesó el corazón mientras los dos hombres la estrangulaban.

»A continuación el más joven de los parientes del muerto cogió una antorcha y completamente desnudo, con una mano cubriendo el orificio de su ano, prendió fuego a los maderos que rodeaban la barca. Después todos, con teas y leños, ayudaron a propagar el incendio, que destruyó la barca y todo lo que contenía. »

Extractado del libro "Intimidades de la Historia", de Carlos Fisas, editorial Planeta.

Comedida y discreta.

Comedida y discreta.

Yo, reina del Nilo y reencarnación de Isis, amo mi tierra, pero tengo que soportar la afrenta de que se me considere alejandrina, lo cual quiere decir tierra de nadie. A pesar de ello me he molestado en tomar la legua egipcia

Me gusta representarme como Isis y él ,sé que me considera una mujer superior, pero el amor sólo es posible desde la admiración

Me tachan de tentadora, intrigante y pendón, pero soy mucho más que todo eso. No fue difícil ganarme la confianza del Cesar con mis encantos, pero se necesita ser valiente como yo lo soy 

El, mi gran amor usó perfume de ambrosía, el que utilizaban los dioses para hacerse irresistibles y esa divina fragancia me despertó. Le ofrecí mi cautivadora sonrisa y sintió avivarse su deseo acercándose a mi inmediatamente. Me dio su corazón.

Yo como bien podréis imaginar me alegré al percibir su belleza, y su amor fluía a través de su cuerpo. Todo se llenó de aroma celestial en nuestro encuentro

Como buena egipcia soy comedida y discreta para los temas relacionados con mi sexualidad, dejo todo a vuestra imaginación

Tomad mi mano....

Sakkarah haciendo de Cleopatra

Ya es tarde.

Ya es tarde.

Sobre el cuerpo muerto revolotean las mariposas

Hacen cabriolas,

no se alejan del fétido olor de la nada.

El difunto no va a abrir los ojos,

no verá los colores tras esta lluvia de besos

Vivo encerrada en el cementerio de las sensaciones rotas,

con la lápida abierta en espera del suicidio del amor.

A punto de inmolarme, tarde para mi, te he descubierto,

imposible y grande, dentro habitarás conmigo.

Sakkarah

¿Qué es lo objetivo?

¿Qué es lo objetivo?

¿Qué es lo objetivo? ¿Por qué razón sólo lo que se capta con los ojos? La imaginación, nuestra mente, también tiene algo que decir, es otra manera de ver. La realidad es el conjunto de la persona y lo que ella considera que compone su entorno. La verdad la da su pensamiento.

Hay personas que se infringen a sí mismas pesadas cadenas de normas, para que su voluntad las acepte. Así vivir, es como carne entre corsé. que lo único que puede hacer es llenar de moretones el alma. En realidad bastantes leyes nos impone el convivir con el resto, para encima nosotros ser nuestros propios verdugos. Además, todo por agradar al resto, o por coger un buen número en medio de verdaderos desconocidos.

El caso es que nos resulta dura nuestra individualidad, nos sentimos más felices cuando sentimos la aprobación del resto; y ser uno mismo termina siendo algo fatigoso, una intensa lucha. Hay que escoger entre la comodidad, o la alteración apasionada.

Sakkarah

Debí asustarme.

Debí asustarme.

Debí asustarme cuando, en la nada de mi recuerdo, sentí la vida. Un sueño, aún no soñado, se presentaba con luces en mis ojos.

Reflejos olvidados iban sacudiendo mi memoria. Inservibles para evitar los tropiezos, hacían luz en mí tardíos; pero cada inflexión de ellos me hacia avanzar hacia sueños que parecían inalcanzables.

Sólo se puede vivir lo soñado. ¿Qué pesadillas pudo albergar mi mente para los instantes aciagos? Intuyo que fueron impulsos para esta onírica vivencia en que me encuentro.

Sakkarah

Las gotas...

Las gotas...

Las gotas de agua, que tras el baño,
resbalan por tu piel, hablan de ausencia.
Semejantes a la lágrima
que en mis ojos pujaba por salir en cada despedida.

Tras de ti las olas murmuran sobre nuestro amor.
El cielo va vistiendo su velo tormentoso,
afligido en nuestro adiós.
Al abrirse tus labios
dejan morir la siniestra palabra
mientras los míos rozan.
Y un eterno beso desvanece el entorno,
descoloca la vida.

Sakkarah

Florecer...

Florecer...

Florecer desan ellas

y florecer es mostrar la propia hermosura

Madurar queremos nosotros

y eso es ser algo sin to oscuro

y esforzarte sin tregua.

Rilke

 

¿Ángeles?

¿Ángeles?

Sabíamos demasiado y nunca tendríamos paso a la libertad de buscar, de equivocarnos.

Pasó su mano uno a uno, sobre nuestra frente, borrándonos la memoria. Así nos lanzó, y se escuchó nuestro llanto.

En esta jungla improvisada para nuestra creación, nos encontramos perdidos. Los que ya llevan unos años haciéndose paso, nos quieren enseñar. Lo que no acaban de asimilar es que nuestros códigos de memoria son diferentes, que no todo lo aprendido por ellos nos sirve.

Paso a paso, en cada tropiezo, con el dolor de cada caída, vamos recordando. Sería más fácil bucear en nuestro interior para el recuerdo, pero corremos tambaleantes y predispuestos a las caídas. Es entonces cuando se van abriendo las puertas del laberinto aprendido que llevamos dentro.

Sólo somos ángeles que perdieron la memoria. Torpes para desatar nuestras alas y emprender el vuelo de la felicidad.

Sakkarah

Sentir...

Una canción...

Una canción...

Una canción como el agua brota con tus recuerdos

Abstracto sentimiento lleno de colorido

En el aire quedan difuminadas tus palabras

Como el rumor del mar es el murmullo de tus labios

Impreso en mi ser vas como luz irisada que acompaña

Pozo que sólo recoge lágrimas de sentimiento por tu ausencia

Sakkarah


Estoy de acuerdo...

Estoy de acuerdo...

Estoy de acuerdo con José Luis Sanpedro, en que cada cual tiene su mundo, Cada uno nos quedamos con lo que deseamos. Si yo me quedo con la tristeza, no es mi mundo por ello peor que otro, simplemente, en ese momento, es un mundo a mi medida.

 

Por todo esto, emociona penetrar en el mundo del otro, adentrarse en el. A veces hasta nos llega a dar la sensación de que lo profanamos. Hay que ir con mucho respeto, pues es de una riqueza incalculable poder observar lo que el otro nos permite ver al levantar su arcón para nosotros.

 

Me gusta la idea de hacernos lo que somos, una tarea que yo dejo de lado muy a menudo. No debemos orientar nuestro aprendizaje para ser uno más, sí para ser nosotros mismos, y escalar hasta lo más alto de ese nuestro mundo.

Sakkarah

Kings of the Wild Frontier.

Citas

Citas

El joven conoce las reglas, pero el viejo las excepciones 

Holmes, Oliver Wendell  

No hay nada que un hombre no sea capaz de hacer cuando una mujer le mira 

Casanova, Alejandro  

Se necesita poco para hacer las cosas bien, pero menos aún para hacerlas mal 

Paul Bocuse  

Se puede comprender la vida hacia atrás; vivirla siempre hacia delante. 

Sören Kierkegaard  

El hombre que se levanta es aún más grande que el que no ha caído 

Arenal, Concepción

Los manteleros...

Los manteleros...

Los manteleros se adelantaron hoy, cubren la luz cosiendo sus trapos al cielo, con puñales. Un descanso para mis ojos esta oscuridad que me habla de mi ceguera. Noche de tinieblas, de incógnitas sin resolver. Lóbrega mente que enturbia el corazón.

Donde se suponían estelas sólo hay humo. Mi pasión escupe ese polvo negro de quemar vacíos. Los grillos exaltados me esperan, quieren gritarme al oído su canción desesperada. Escucharé su comparsa con las aves, mientras mis pasos van ebrios de miseria. Daré bandazos hasta la caída eterna.

El silencio pasó anudando mis vísceras, y la voz  se arrastra diseminada, sin acordes, hacia la boca. Allí mis labios abortan mis sinsentidos.

Sakkarah

Bastards Of Young.