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Sakkarah

Mis charlas.

Si mañana...

Si mañana...

Si mañana me fuera...¿Habría alguien que me hubiera comprendido bien? Seguramente unos me tendrían idealizada, otros confundida...Algunos verían en mi un ser terrorífico creado por sus deseos.

Aunque estoy segura, que todos ellos hablarían bien de mi al haber dejado esta graciosa vida.

Los que pensaban mal de mi, hablarían bien, pues ya no sería rival en nada. Y unos por otros me sacarían en hombros.

Sakkarah

La música y yo.

La música y yo. En su melodía se hace un divino viaje por los mundos mentales, donde se recrea uno en las diferentes partes sensibles de nuestro ser. Recorre cada gruta, explorándolo todo, despertando cada rincón dormido que se abre a la vida.

Fugaces momentos en los que aflora el sentimiento dando vida a toda articulación. Alas que transportan al olvido del dolor, creación que eleva al misterio del universo.

Somos música, notas caídas de la melodía cósmica.

Sakkarah

Allí

Allí

 Autor de la imagen: Dominik Broniek

A veces entre la maleza, entre los cardos; cuando el camino es largo, llega la alfombra verde sólo adornada de alguna flor puesta por azar.

Ante la dureza de la piedra, sólo ver la vida que bajo ella discurre, o la hierba que se entretiene en acariciarla.

El viento no descansa en su mecer las plantas. A veces tan suave, que a su roce adquieren aún más belleza; otras, las zarandea como si jugara con ellas, que se crecen en su delicada fuerza.

Allí donde unos ojos soñadores las admiran, haciéndose espejo de su hermosura, hay poesía.

Sakkarah

El autodominio.

El autodominio.

Autor imagen: Joleen Frasher

Los maestros de la moral que ordenan al hombre ponerse bajo su propio poder, el dominio de sí mismo; le hacen padecer una peculiar enfermedad, una continua irascibilidad ante todas las emociones e inclinaciones naturales; digamos que una especie de escozor.

Todo lo que pueda empujarle, atraerle, seducirle, incitarle; siempre le parece a este como si su autodominio cayese en peligro. No se confía a ningún instinto, ni a un libre batir de alas. Está siempre a la defensiva, armado contra sí mismo. Se convierte en un centinela de su fortaleza.

Así puede ser grande, pero resulta, que se hace insoportable para los otros. Lleva una carga pesada para sí mismo y se queda empobrecido y separado de los más hermosos azares del alma.

Y lo que es peor, se priva de la enseñanza, ya que al no caer en nada, no aprende con esas experiencias.

Sakkarah

Soy yo.

Soy yo.

Autor imagen : Caroline Gold

Me paro a pensar, ¿puedo estar orgullosa del deber cumplido?, pues no siempre; pero cuando ha sido así me he sentido bien, es una descarga.

Después vienen esos momentos únicos, los que sabes que no se repetirán de igual forma. Gusta recordarlos, pero siento rabia porque se fueron. Fui feliz, es cierto y lo seguiré siendo en otros momentos, pero eran tan bellos que me siento impotente por no haberlos podido guardar en mi mano y abrirlos a cada instante.

Incógnitas hay muchas, siempre me gustó ir tras ellas, y nunca pude resolver todas, pero esa es la sal de la vida. Muchos se preguntan : ¿Ser o no ser? Yo siempre he pensado que soy, nunca me he planteado el no ser. Yo soy.

La vida es una lucha de imágenes y de lo que está mucho más profundo. Una lucha de silencios, de palabras que son agua, armonía, melodía. De palabras que traen malestar, que dañan. Las risas, los llantos y todo eso una pugna dentro de uno mismo.

Y hay un callar sabio y otro cobarde. Hay una siembra y un huracán que arrasa. Quiero volar, lo intento. Mi vuelo es largo, y cuando miro, no he avanzado, estoy donde empecé a volar y no me he alejado de nada.

Una lucha con el tiempo, querer que no pase, y, a veces querer que corra veloz. ¿Es amigo o no? Es el tiempo y me marca.

Todo esto, todas estas luchas, descansos y aventuras, todo...soy yo.

Sakkarah

Paulo Coelho...

Paulo Coelho...

 Imagen de Mel Gama

Paulo Coelho contaba que. como en el tráfico, también hay señales en la vida. Hay unos momentos en los que nos tenemos que detener, o sortear caminos, otros en lo que todo es recto, autovía y seguir adelante.

Si nos encontramos perdidos, seguimos la corriente, pero prestamos atención por si acaso hay alguna señal que nos indique la dirección correcta. Si tenemos una prohibición para seguir adelante, pues siempre hay un camino para sortear ese obstáculo.

Pero nosotros, como con el tráfico, muchas veces nos saltamos las señales una y otra vez, con los semáforos, por ejemplo. Hay veces que no sucede nada, pero otras podemos tener un grave accidente.

Debemos tener claros cuales son nuestros sueños y no malgastar nuestra suerte en cosas que no merezcan la pena.

Sakkarah

Seguramente...

Seguramente... Seguramente una vida insignificante y monótona, haya que adornarla ante los demás. No sé si será por justificarse, o por sentirse uno derrotado al no poder hacer un edén de ella.

Hay que ser capaces de dejar al otro con la boca abierta; pero...¿para qué sirve? Si mi vida la envuelvo en ropajes principescos para presentarla ante el otro, al darme la vuelta no sólo me sentiría tan desnuda como estoy, sino que me vería andrajosa.

Ya se que hay que llevar un rol, hasta los cocineros lo hacen, como leí por algún sitio: "Pechugas de pollo con abrigo de espinacas" Debe ser que así saben mejor.

¡Cuánto cuesta aprender a vivir de cara a la galería!

Sakkarah

En el invierno...

En el invierno... En el invierno me da la sensación de que algo duerme, hasta que llega la primavera y llena el ambiente de aromas, alegría...

Cuanto me cuesta dejar el abrigo, soy una friolera; aunque también puede ser que todo cambio me presenta dificultad. Al salir y ver brillar el sol, da la sensación que los pulmones se llenan de felicidad según va entrando el aire en ellos. Me encanta que sus rayos rocen mi piel.

Me gusta pasear sin rumbo, no me importa ir sola, me siento feliz y voy inmersa en mis pensamientos, con lo cual, nunca me aburro. Hay tantas cosas en mi mundo...

Estoy pensando que me quejo mucho, que todos los días estoy viendo amanecer, que el sol, ese amigo tan querido, brilla para mi. Cuando se esconde, es con la firme promesa de volver. Si miro alrededor, los jardines, la gente, los niños...¿qué más puedo pedir?¡¡Cuánto me quejo!!

Hoy es un nuevo día, seguramente tendré muchas ocasiones para demostrar el cariño a todos los que tengo cerca. Quizá tenga que echar una mano a cualquiera que lo necesite. Sé que después de hacerlo me sentiré feliz.

Sakkarah

En su período...

En su período...

En su período vital las mutaciones muestran las carencias de los seres, de las cosas. Ayer joven, hoy sus huesos porosos le sostienen con dificultad. Ayer lucía en belleza plena, hoy se desvaneció su hermosura. Imperio glorioso que cayó. Fuerza hercúlea convertida en flácida carne.

El nacimiento nivela el desencanto sorprendiéndonos en medio del declive. La acción en el recuerdo alimenta la mente abocada a la desilusión.

Sakkarah

Se desborda...

Se desborda... Se desborda el sentimiento, la idea. Hacedores de palabras somos, y no podemos contenerlos. Ni el juego de los gestos que acompaña, es capaz de sujetarlos en un hatillo que de luz al otro.

En el camino de la expresión andamos. Bebemos de cada nota que se escapa en el intento, creamos...Arquitectos de castillos en el país de la expresión; magia que no es capaz de sujetar un pensamiento.

Sakkarah

(...) la palabra humana es como un caldero rajado sobre el cual tocamos melodías para hecer danzar a los osos cuando quisiéramos enternecer a las estrellas (Flaubert).

Hoy uno...

Hoy uno... Hoy uno se avergüenza ya del reposo. Emplear tiempo en meditar produce remordimiento de conciencia. Se piensa con el reloj en la mano, así como se come al mediodía con los ojos puestos en las noticias de la bolsa de valores o la prensa del corazón. Se vive como uno que continuamente pudiera perder algo. Es preferible hacer cualquier cosa antes que nada.

Se nota hasta en el trato con los amigos; se va perdiendo todo espíritu de conversación. Antes se tenía más tiempo para ceremonias. La virtud ahora consiste en hacer algo en menos tiempo que el otro. Ya somos sobrios hasta para la felicidad; parece que nos avergonzamos en dejar tiempo para la alegría y nos tenemos que justificar diciendo que es preciso que haya reposo.

Pienso en ese amigo al que me gustaría escuchar, y nunca tendrá tiempo para dedicarme. Aunque bien pudiera ser que no lo hiciera, porque su escaso tiempo lo emplee en escuchar a gente que le parece más interesante que yo. De todas formas, sea como sea, nos hemos vuelto esclavos del tiempo.

Sakkarah

Dicen que los jóvenes...

Dicen que los jóvenes... Dicen que los jóvenes de hoy viven el presente sin querer ver el futuro, que por eso viene el derroche de drogas y alcohol. Yo me pregunto, si no será que no lo quieren ver porque se les ha pintado muy negro y se les cierra muchas puertas, creyéndolos incapaces de hacer nada

La juventud siempre ha demostrado audacia, pero creo que nosotros les llenamos de miedos. Ellos también nos pueden enseñar desde su perspectiva.

La experiencia es buena, pero a veces mata. Para cada nueva situación que se nos presenta ponemos nuestra experiencia para juzgarla. Si las viviéramos de una manera más novedosa, los resultados serían muy diferentes

Yo confío en los jóvenes

Sakkarah

No sé...

No sé...

Imagen de Mel Gama

No sé si es necesario pero, a veces, uno puede hacerse una especie de burbuja para vivir. Allí recibes sólo las señales que deseas recibir, y otras, que también pertenecen a tu realidad, las olvidas con facilidad. Te sientes dispersa, aunque en realidad estás fijando tu atención en cosas concretas de las que has hecho tu mundo aparte.

Yo no soy capaz de odiar la vida, siento gran apego por ella, y no hay tristeza que me haga desistir en este anhelo mío de vivir. Los ojos llegan a ser fuentes secas, a los que ya pocas veces afloran las lágrimas; aunque siempre te sorprendes llorando ante lo más inesperado.

Quizá sea mejor no saber lo que nos espera, lo arcano es interesante, y saberlo todo produce aburrimiento; pero…sí puedo adivinar mi futuro sin temor a equivocarme mucho. Me fastidia que en mi vida es todo predecible, y aunque en el fondo me resulta cómodo, yo odio la monotonía.

Sakkarah

Nada...

Nada...

Nada de lo que veo, de lo que me sucede, me puede atormentar. Es mi sentimiento respecto a ello.

 

Aunque me cueste asimilarlo, cada tristeza que yo tenga, es cuestión mía, de mi forma de ver lo que sucede, de la opinión que me formo sobre las cosas.

 

Pero...no me convencen mis propias palabras, porque para no sentir tristeza, o para que algo que me resulte odioso, lo vea bien; yo debería cambiar mis opiniones, lo que podría equivaler a pasar por todo y no tener un criterio propio. Con lo cual el sentimiento que tengo respecto a las cosas, prefiero que siga siendo el mismo, o que sólo cambie siempre que yo vaya evolucionando con naturalidad.

Sakkarah

Estoy convencida...

Estoy convencida...

Estoy convencida que es cierta la frase de: “Unos nacen con estrella, y otros nacen estrellados”. Habiendo igualdad de condiciones, hay a personas que la suerte se les presenta de cara, cosa que a otras no. Siempre hay sorpresas, pero no están justamente repartidas. No sé de qué dependerá esa fortuna, si será de una especie de imán.

Sé que me dirán que hay personas que teniendo la misma capacidad de otra, a lo mejor carecen del talante que tiene la que se  abre paso… pero yo he conocido casos que no, que simplemente no hay las mismas probabilidades para todos, que la fortuna sólo se deja ver por sus preferidos, y que es demasiado escogida y caprichosa.

Mira que intento conocerla…pero no le gusto nada.

Sakkarah

Creo que...

Creo que... Nadie me parece más desgraciado que el que nunca experimentó una desgracia. Piensa que entre los males que parecen tan terribles, no hay ninguno que no podamos vencer; ninguno sobre el cual no hayan triunfado los grandes hombres.¡Sepamos triunfar también nosotros sobre algo!"

(Séneca)  

Creo que Séneca tiene toda la razón. No sabemos lo que somos capaces de soportar hasta que no nos ponen a prueba. Siempre decimos, esto no podría yo con ello, pero si nos viene, al menos lo sabemos llevar, ya no digo triunfar, 

A mí el que no ha experimentado una desgracia, no me parece desgraciado, creo que tiene suerte; pero sí pienso que le es más difícil comprender a los demás. No hay mejor cosa para comprender al otro, que haber pasado por ello. 

Otra pregunta que me hago yo, es: ¿Es más feliz el que menos vicisitudes ha pasado? Pues creo que no, porque al que no tiene grandes problemas, los pequeños les parecen enormes, O sea que casi somos un poco sufridores, y si no tenemos algo gordo por lo que entristecernos, lo hacemos por cosas que al otro le parecerían nimiedades. 

Voy a ver si le hago caso a Séneca y soy capaz de triunfar sobre las cosas.

Sakkarah

Sentir...

Sentir...

Sentir la vida más plena, o sentirme más plena de vida; ¿dónde?. Dejo volar la imaginación volviendo a desandar lo andado y explorando cada sensación. En la ciudad todo es rítmico, rápido. Se suceden todos  los acontecimientos posibles en el ser humano, amistad, amor, encuentros, desencuentros, arte, ayuda...¿Me falta el aire? No. Hay grandes jardines que hacen de pulmón; me falta el sentirme unida al único lugar del que me llega la armonía: la naturaleza. Encuentro mi plenitud al estar en ella, en un pinar, en soledad, dejando fluir cada recuerdo. Es entonces cuando todo lo vivido es pleno, cuando le quito magnitud a unas cosas y se las añado a otras que me pasaron desapercibidas.

Cada cual tiene su paraíso. El pensamiento vuela al lugar donde ha vivido o le gustaría vivir las mejores escenas; recreando el sentimiento más preciado.

Ahora, la gran ciudad me reclama. En compañía viviré todas las realidades; Injusticias, despechos, venganzas, peloteos, miedos, adhesiones interesadas, prepotencias, dudas, presunciones.... Y quizá también amor, o, el tesoro de encontrar una mano tendida sin pretensión alguna.

Sakkarah

Aunque...

Aunque...

Aunque todos al unísono, no pudiéramos tener la misma meta, hay cosas que se dan por sentadas, como los derechos humanos. Este, por naturaleza, es el deseo de la mayoría; al menos de los que tienen un buen estado de salud mental.

Hay maneras diferentes para ver la misma cosa: Suponiendo nuestras diferencias, se puede competir o, por el contrario, aunar esas características diferentes para compartirlas. Creo que esto último es más enriquecedor, pues en la competencia siempre hay un perdedor. Siendo esto algo tan fácil de dilucidar, el empeño suele ser el contrario; y es que nos dejamos ganar por nuestros egoísmos, y por las envidias que nacen de la competencia.

Siempre nos queda el no callar, y el no conformarse con lo que no es justo. Nos queda la palabra y la acción no violenta.

Sakkarah

No hay método...

No hay método...

No hay método propiamente dicho para amar, ni para adquirir intensidad; pero sí es un ejercicio del corazón durante años. De ahí nuestra diferente capacidad de sentir por el entorno que nos sirvió de entrenamiento. 

Como llevamos la sensibilidad al límite, todos nos creemos que somos los que más amamos, y no se puede medir. Aunque existe la suerte del enamoramiento mutuo, y más si la persona que amas tiene una capacidad enorme de sentimiento. 

No sé si existe el amor eterno, pero su búsqueda es el pilar de los grandes amores, de los que en la vida se tiene uno, o ninguno. También es cierto que el último es el que suele parecer más grande, porque es el que se está viviendo y el recuerdo está fresco. 

El otro nunca es perfecto, pero le hacemos un dios. Sublimamos sus defectos hasta llegar a creer nosotros mismos que nos gustan así de defectuosos. Incluso la mayoría siente predilección por los menos perfectos. 

Hablamos de idealizar, y normalmente no se idealiza, porque uno es muy consciente de todo lo que el otro hace mal, pero tenemos tanto afán que lo revestimos de un aura sentimental y mágica.

Sakkarah

No puede ser...

No puede ser...

No puede ser que los días pasen sólo para acumular los años. No debe ser que un día pase sin tener algo interesante. Odio los días anodinos, no los quiero. 

Entiendo que aceptar la sencillez, es el secreto de la felicidad. Aceptarse uno mismo, en su todo. Si hay infelicidad, es porque hay algo en nosotros con lo que no estamos de acuerdo, y que inconscientemente rechazamos. A veces, la infelicidad es producto de las competencias, y quien compite es que valora en exceso al otro. 

Alas de mariposa desde hoy tendré para disfrutar la vida.

Sakkarah