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Sakkarah

Mi poesía

Hoy en la noche...

Hoy en la noche...

Hoy en la noche vi la sombra de la soledad en la pared.
Me senté en la cama, tenia un aura de blanca clausura.
Había Soñado la nostalgia en una cubierta de un barco.
El timón dirigido por la invisible melancolía,
Los marineros, ahogados en un mar de añoranzas.
El sonido de las danzas ausentes, en el salón de baile.
Y un polizón atado a la tristeza.
Me sentí sola, compañera soledad.
Grité, escuchando mi eco ensordecido
Pregunté, respondiéndome el desamparo.
Un capitán decapitado por el destierro
Conducía la solitaria nave.
Consulté mi destino, y una voz aislada
Pronuncio secamente:
A la isla soledad.

Sakkarah

Templo

Templo

Hoy respiraba un limpio aroma.
Resplandece este templo al amor.
La mirada se posa magnánima
Mientras repuja sus paredes de oro.
La pira arde alta y emplia
Ondeando sus reflejos luminosos.
Porcelana sus suelos
Bajo la pisada cálida de mis pies
En su extenso recorrido.
Sensuales esencias ambientan mi estancia.
Dos aves establecen el nido en un friso,
Donde se besan con su pico entreabierto.
Mi cintura ceñida de raso rojo.
Y una túnica vigilante desea
el holocausto apasionado.
Un velo cubre al amado en su estancia.
Dejando ver el brillo en su mirada.
En mi cuello el collar
a la espera
De la huella de sus manos.
Húmedos, mis labios tiemblan.
Esperando su alivio.
La tardanza hace zozobrar
El palpitante pecho.
Su pausada voz rompe el silencio,
Y en melódica danza me alcanza su aliento.
Mi agitación ignora sus pasos,
Y unas alas fugitivas raptan mi alma.

Sakkarah

Si siento

Si siento

Si siento que no siento, es sentir.
Una ola gigante que inunda de nostalgia la garganta,
Y su sonido al romper, que golpea el alma.

Vacío de amor donde cabe lo bello, lo ciego, lo triste.
Ademán que impulsa a buscar tu piel.
Gigante que se subleva necesitándote

Cada día engendro amaneceres para pensarte.

Sakkarah

El sutidor.

El sutidor.

El surtidor esparce la pasión en sus tonalidades rojas.
Allí lavo mis manos, donde su fuerza salpica el alma,
se disgregan los matices, se expande el sueño.

Sinfonía del silencio, en donde te escucho.
Me aislo a disfrutar del hermoso sentimiento
que tu voz en mi produce.

Pira interna que abrasa,
y pluma tenue de ternura que aplaca la sed.
Leve recorre mi cuerpo, en su corto vuelo.
Almohada, de chispas de locura, llena
a la que me abrazo.

Sakkarah

Te miro

Te miro

Tras el día, el apagón

Tras el amor, abandono

Un instante, cada estrella

Y la sombra, nuestro alivio

Viene el aire de golpe

Tambaleando mi cuerpo, mi columna

Se desencaja el alma, vibra,

Y se repliega

Fiel a su monotonía

Cómodo trono en donde asiento mi seguridad

Y desde aquí te diviso,

Eres mi obra

Escondida entre la niebla,

Mi abandonado busto

En la esquina de la estancia.

Te miro, pero ya no me acerco.

Sakkarah

A su paso.

A su paso.

La piedra aflora a cada paso haciéndote un arroyo.
No eres río caudaloso,
pero haces escuchar la canción eterna del agua.
En tu orilla le pienso,
mientras mi sentimiento se escapa entre los arbustos,
se enreda en los árboles.
Tu rumor entona un susurro de amor en mi oído,
y mi soledad adquiere la inmensidad del cielo

Sakkarah

El aire...

El aire...

El aire, por error, movió una montaña
Llega el tiempo y la veda se levanta
La actividad del campo se acrecienta

Las nieves se hacen agua, ríos.
Los ojos mueven al párpado hacia un lento despertar
El aliento sale quedo, sin palabras.
En cambio tú, empiezas a ser conocedor de mi sentimiento

Las letras del Universo están preparadas para alinearse
Fijas en nuestras manos, un nuestros labios.
Esperando una leve señal
En tus ojos se reflejan las estrellas
Y quiero ver en ellos la vía de mis sueños

Tu grandeza, es una mole que rechaza el mal augurio
Eres baluarte al que me mantendré abrazada.
Mi hoy tímida caricia, llegará a prender fuego
Y ese día el humo se hará aroma
El cielo tomará posesión de tus ojos

Una vez más, el roce de las piedras hará saltar la chispa
La brisa de olvido, en su huida, deja paso a una ráfaga de amor
Palabra que escucharé renovada en mi oído

Serás rocío en mi vida

Sakkarah

Te miro.

Te miro.

Te miro con ojos de distancia,
aun equidistando sólo a un soplo.
En tu explicación de la vida me pierdo,
matando los instantes de amor álgido.
Envuelta en sabias palabras asesino el tiempo.
Soy la sombra alargada del amor, unida a tu paso.
Una ínfima partícula, en el hombro del misterio.

Sakkarah

Serpentina

Serpentina

Serpentina voraz que recorre mis venas
Deshilachada máscara que deja verlo todo
Embriaguez de instantes que dan paso al retroceso.
Enamorado recuerdo de unos labios.

Estertor agonizante que aún no acaba
Revoloteo de silencios en el abdomen
Amenazantes abejas que no alcanzan el enjambre
Fustigación incesante de la ternura.

Entrelazados dedos presos por la caricia.
Labios que aun conservan la mueca erótica.
Llevas mi rúbrica en tu piel de raso
Aun vibra en mi boca el rocío de tu lengua.

Vive aún en mi tu recuerdo de hierba e interiores

Sakkarah

Y yo.

Y yo.

El roce de tus labios en mis párpados
Creó un campo de ternura
cuyas ondas se extienden hoy
rozando todas las paredes del alma

No caigo de ese campo ni en tiempo, ni en espacio.
Una palabra no es capaz de emborronar su recuerdo,
tampoco el granizo de dolor que a acuda a mi.

Me ceñiste en tu mirada con este traje cómodo
que ya no me permite salir de ti.
Y tu voz, ese canto lejano
que me hace andar como sonámbula en un sueño

Tu beso es llama,
quemadura que no deja de arder en el recuerdo.
Y yo siempre sumida en esta locura.

Sakkarah

Tras la cortina de luz

Tras la cortina de luz

Tras la cortina de luz dejé escondidos los sueños.
Tendidas mis palabras en las ramas del viejo árbol.
Hay impresas en mi alma transparentes huellas,
De tal forma, que mis ojos no puedan leer en ellas

Como una flor, cercada por el arrastre de la víbora
de la apariencia engañosa, fui yo.
Inclinaba mis pétalos en forma de caricia,
y su roce eléctrico, me despojó de la inocencia.

Ahora frío mármol
que entorna los ojos al calor del fuego, pero no se licua.
Laguna de hielo que devuelve el brillo,
y no se enternece en aguas.

Hoy vivo alejada de los húmedos silencios.

 

 

 

 

Sakkarah

Recipente

Recipente

Recipiente con un fondo de agua clara
en el que vierten los despojos.
La base se fue horadando lentamente,
volviéndose arena para abrazarse al agua.

Cansada laja que sólo fía ya del destino,
expuesta a que roben el polvo que la cubre.
Esa gravidez sobre ti sólo estará;
El peso de la vida que no el mío.

Encadenada a lo ignoto,
mi risa es caudal que no quiere agotarse.
Transito en el camino de mis desconocidos sueños.

Sakkarah

En el reino de la rosa.

En el reino de la rosa.

En el reino de la rosa,
la soledad del jardín, me pierdo.
Ebria de mi perfume cierro los ojos
ya no quiero llenar el corazón
con palabras que a mi me hieren.

Sólo mi aroma es real,
en un capullo cerrado al mundo, al oro.

El viento y la lluvia llevan mis pétalos
meciéndose en lo etéreo,
donde nadie podrá ya alcanzarme.

Las palabras adquieren alas
en mi soplo por ignorarlas

Lejana aún la oscuridad del otoño,
el sol me ciega.
Siento el dolor de mis propias espinas.

Silencio haré entre la hierba.
No calificaré lo que siento,
lo dejaré sin nombre en mi propio olvido

Sakkarah

Sólo tú.

Sólo tú.

Cuando fluyen las lágrimas, el alma rebosa sentimiento
Llegar a ti es morar en la mansión de la belleza
Ya te soñaba en la cuna y de tu mano voy
por reinos de tinieblas o luces, pero a tu lado

Por encima del sol está un lugar para nosotros,
más allá de las estrellas, más allá de la fantasía;
en dónde sólo cabe el eco del amor,
con el color de tu nombre y la luz de tu mirada

Sólo tu podrías rasgar la vida,
sólo tú abrazas este sentimiento
en una caricia que me llega a lo profundo

Lo ocupas todo, te apoderas hecho melodía
A la justicia das sentido, eres el soplo de la libertad

Y en un abrazo me pierdo en tu mundo,
en el mío, el que será nuestro

Sakkarah

En la oscuridad.

En la oscuridad.

La oscuridad de la noche

quiere cubrir tu cuerpo,

Pero piedras preciosas en tu piel,

hacen de lente.

Mis labios, en silencio recorriéndolo

Bajo el baño de tu luz,

pista de almíbar en que me pierdo.

 

Lagos son en tus cuencos

las lágrimas del deseo, amor.

En tu garganta,

en la concavidad con tu hombro,

reposa mi tez.

 

En cascada mi pelo por tu pecho,

lo acaricia, 

mi boca se hace presa en tu cuello

 

 

 

 

Sakkarah

Un despertar.

Un despertar.

El dolor huye dando paso a la euforia, la sonrisa.
Mi cabello esparcido en tu pecho
Mientras mis brazos te abarcan.
Ahora, sí viene la placidez del sueño
Hasta que al roce de tus labios
Mis párpados tomen vida.

Sakkarah

Cada señal...

Cada señal...

Cada señal me orienta al camino del absurdo.
Descanso en las letras.
Un alfiler de esperanza permanece
hiriéndome el pensamiento.
Los instantes se escapan
por la ranura de mis dedos
goteando en la incertidumbre que me acompaña
Monótonos mis días
llenos de amor vivo y agitado
Sólo me limitan mis fantasmas.

Sakkarah

Nana

Nana

Duerme mi niña, cierra los ojos,
quizá tengas un bello sueño.
Hoy la vida no te ha traído lo que más amabas,
lo que deseabas.
Quizá lo puedas soñar.

Tu sigue amando, sigue esperando,
Abre la puerta de tu corazón cada mañana,
quizá el un día decida entrar y quedarse.
Quizá un día te recuerde,
quizá se de cuenta que te ama
y note el gran amor que tu le entregas.

Duerme mi niña, cierra los ojos,
quizá mañana al despertar.
Siempre hay algún milagro,
nunca pierdas la esperanza.

La vida ha sido injusta contigo,
tu te equivocaste, pero ya pagaste.
Ahora estás muy enamorada
y no puedes vivir este amor.
Él se aleja siempre,
pero quizá se de cuenta alguna vez
de que te ama y...
que tu no eres culpable de tu situación.

Duerme mi niña, cierra los ojos,
Un día, al despertar,
quizá la vida te quiera sonreir y tengas su amor

Tu has intentado hacer siempre lo mejor,
y te has enamorado con un loco amor.
Estás llena de pasión, pero no sabes de él

Duerme mi niña, cierra los ojos,
quizá mañana...
Sueña cosas bellas mientras esperas.

Sakkarah

Noche

Noche
Está la noche tranquila
y la fuerte luz de las estrellas
bordan el manto del cielo.

Yo camino bajo palio
dejando prendidos de su tapiz
todos mis deseos

En el silencio
se oye el arrastre de la hierba
por algún animal nocturno,
pero yo voy haciendo recuento de anhelos.

El amanecer recogerá mis sueños

sakkarah

Mil lazos.

Mil lazos.

Mil lazos invisibles a ti me atan
Me abandono en tus palabras
No dejo de soñar sentidas caricias
Besos, que como el licor, embriagan

Sakkarah