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Sakkarah

Mi poesía

Amapola

Amapola

Amapola perdida
entre las espigas que mece el aire.
Aun escondida
te dejas ver por tu color intenso.
Sencillo cuerpo que refulge a los ojos del ave
que corre a posarse cerca para poder admirarla.

Sólo la lluvia te acaricia la piel desnuda,
y en su sonido sordo
deja que escuches una plegaria de amor.

Te meces en sensual baile que enamora al sol,
y en su rayos te enredas hasta tu perdición.

Sakkarah

Ondas...

Ondas...

Ondas que vibran de amor, vagan en el espacio.

No se sabe el lugar en el que quedarán ubicadas,

si se incrustarán en la piel de cualquier ser,

si rebotarán en una pared

llenando el suelo de partículas invisibles en el estallido...

Quizá las absorba el  rayo en su haz de luz. 

Lluvia de besos que aumenta la sed en los labios,

ronroneo del estómago,

tierna mirada al horizonte,

zarza que enreda el amor entre sus finos ramajes,

amanecer suspirando.

Sólo tú.

Sakkarah

Poder...

Poder...

Poder besar tus manos al mirarte

Oír tu voz, cuando esta es tierna

Acariciar tu cabello mientras sueño

Poder suspirar de felicidad...


Mis labios en tu piel, rozándola

Mientras te habla el alma

Sentir tu mirada de amor

Y abrazarte, para ya no separarme más

Acariciar tus párpados con un beso

Ser la sombra que siempre te acompaña


velar tu sueño con ternura

Adentrarme para siempre en tu corazón

Sakkarah

Polen

Polen

Polen de amor en el éter. Grandeza.

Sentimiento líquido

Bóveda que cubre mis sentidos,

sonido del agua que brota

y en su nota golpea mi recuerdo.

Llena de la libertad que os corresponde,

emprendo el vuelo.

Atrás las velas van apagándose,

hasta dejar que la espesa noche

se apodere de lo que fue.

Eres pétalo que se deshace

en mis manos apretadas de dolor.

Mi alma aún vive y toma decisiones,

sin por ello dejar de volar enamorada. 

La tierra resquebrajada clama con sed.

Mi riego se desparrama en las orillas.

Voy muriendo a la vida, viviendo a la muerte.

En un paseo de almendros pierdo mis sueños,

donde las piedras que caen de un muro,

hieren a las flores. 

El aire frío, rila hoy por mi canto dulce,

que se posa en el rocío de la madrugada.

El puente es la corona del paisaje,

por el traspaso a la otra orilla,

donde el sol agostó las quimeras.

Sakkarah

Leve

Leve

Leve la consistencia de este hilo

que no acaba de romper.

No hay amagos, ni pasos adelante.

Huyen mis pies de las llamas

intentando el vuelo incierto,

y cometa me vuelvo en tus manos.  

Mis labios depositan un beso al aire,

y el sobre se cierra

sellando la narrativa de un amor sin origen.

Sakkarah

La lluvia...

La lluvia...

La lluvia cae en balde en la desesperanza

Ni dolor, ni alegría. Derrota. 

No hay humedad en la mejilla.

El mundo se pierde en la sequedad de los ojos. 

Las miradas muertas no se encuentran

Sale humo de las ruinas. Soledad.

Sakkarah

Marcaron...

Marcaron...

Marcaron una senda para mis pies desnudos,
y una estrella para mi caminar errante.
Sombra y luz, sol y lluvias,
y el frío intenso que no cesa.
El camino de un hormiguero
que no permite salirse de la hilera.
Pie gigante que amenazante aplasta,
muerte.

Nube de transporte a los sueños.
Algodonosa espuma que se hace agua.
Muesca de tristeza en los labios,
donde no encaja el beso.
Vuelta a la serenidad del mar, balsa.
Un viaje al horizonte zozobrando.
Zigzag ascendente de brutal caída.
Vida.

Sakkarah

Sin...

Sin...

Sin marchitar aún, sin vida propia, adiós.
Sin mí, sin mi dolor, sin mi obsesión.

Un espectro entre tu corazón y el mío.
Un resorte de palabras muertas
que nadie jamás podrá escuchar.

Un muro con nombre eterno que nunca escalaré.
Tú allí, en un jardín donde yo soy langosta,
Rodeado de cielo, me miras ausente.
Aquí yo, en esta concurrida soledad,
acabada quedo en la derrota.

Tu salvoconducto te permitirá
acercar a ver los despojos.
Todo humo, carne muerta,
y el silencio enarbola una bandera blanca.

No puedo más, el alma está rota.

Sakkarah

Ando...

Ando...

Ando entre la maraña,
sin más oficio que los desenredos.
La ansiedad resta fuerza a los pasos cansados.
Libé las hieles del dolor, crecí.
Perezosa en el vivir me he vuelto,
y me retraigo.
Soy eje del desconcierto, virtud dormida.
No se hace la luz entre las hojas en mi bosque,
y llevo la inquietud
de una gota de rocío al contacto con el sol.

Sakkarah

Recién nacidos...

Recién nacidos...

Recién nacidos morían.

La distancia se encargaba

de sellarlos en el recuerdo,

para que de esa manera

pervivieran sosteniendo

un amor imposible y unilateral.

 

Tras un encuentro eterno en el tiempo,

en sus labios volvían a posarse,

evocando el juego húmedo

de su lengua en el pasado,

y atesorando de nuevo el néctar

que se diluiría en instantes.

 

En el árbol del frío, hay un nido escaso,

débil en su construcción.

Allí el ave que en su día alzó el vuelo,

no se posará.

Unos labios coralinos lo esculpieron

susurrando un nombre sin respuesta.

 

Nido de piedra te hicieron y,

el aire va llevando las tiernas ramas que

un día, tú y yo tejimos ente el frío.

Sakkarah

Roturando

Roturando

Roturando la vida con la fuerza de un arado.

Ahogando su hiel con la palabra de agua.

Mudo corazón ante el granizo de sentimientos.

Canto risueño para el oído de quien ama.

Inmenso y anónimo, ante mis ojos se muestra.

Un lago en el que leo y no descifro.

Movimiento silencioso y felino de atractivo recorrido.

Presencia entre la luz, tú

Sakkarah

Melodía en un beso.

Melodía en un beso.

En el horizonte sin límite,
unidos en el suave color del sentimiento.
Lejanos al bullicio,
perdidos en la caricia.

Amor que da la vida,
ardiente pasión en los silencios,
melodía en un beso

Sakkarah

Ser aire.

Ser aire.

Ser aire quisiera para penetrar en ti cuando respires,

y besar tu piel sin que lo notes.

Mantenerte abrazado, volar contigo.

Rozar tus labios

para arrancarte de ellos una palabra amable.

Aire que calma la sed en tu boca,

y al oído te musita un” te amo.”

Sakkarah

Eres...

Eres...

Eres cielo cuando mis ojos alzo,
y serpenteas como agua bajo mis pies,
haciendo arrumacos en ellos
Tu voz es lluvia que apaga mi sed,
diluvio amado.
Nostálgica ciudad de ensueños
en la que penetro cada noche.
Clan de letras en instrucción
para ambientar el amor
Me envuelve tu risa.
Hice una estancia para tu descanso
y en ella te amo en silencio.

Sakkarah

Emigran

Emigran

Emigran las aves del sentimiento

Se perfilan en el aire hasta desaparecer.

Desterrado el amor, se acaban las sombras. 

Se deslíen las nubes grises

Dando paso a los azules más intensos.

Sobre la tierra el fuego como imán

Y yo, un gato escaldado de sus cercanas aguas  

En un barril me emborracho de vida

Mi voz se traba, y tambaleante avanzo.

Me marea lo ingerido,

y entre cartones reposaré el olvido. 

Sakkarah

Rogaba

Rogaba

Rogaba frente al hueco oscuro.

Pretendía ver una pequeña luz,

Y era todo noche. 

Lacio está el día

en que la realidad se desploma sobre mí. 

Una hemorragia de sentimientos perdidos

me llevan a la lasitud de la desgana. 

No suena tu voz en mi oído,

sólo el eco de mi torpeza. 

He besado tu espalda,

y despacio dejo que pase el aire. 

Hoy me cierro en el secreto

Sakkarah

Sólo mirarte.

Sólo mirarte.

Sólo mirarte, saltan mil destellos de la fantasía.

Enredadera por las paredes de tu alma,

Con mi oído puesto en cada latido de tu corazón 

Mago en  el eco de mi sonrisa

Sueño grabado en mi retina

Reflejo de color en el iris

Caricia en mi mirada, eso eres 

Quisiera que mis labios,

al rozar tu agonía,

la poseyeran hasta hacerla desaparecer de ti.

Quisiera ser antídoto

que te devolviera el amor por la vida

aunque después tuviera que evaporarme. 

Quisiera ser la llama que hace ceniza tu pena,

Si mis besos fueran corrosivos para el dolor,

te llenaría de ellos. 

Soy tu sonrisa,

reflejo de tus caricias. 

Ahogaría con mis lágrimas

los rescoldos de tu infierno

Perdería mil batallas,

si en cada una,

cayera uno de tus fantasmas. 

Siempre estarás allí, en las estrellas,

donde los sueños que no me pertenecen,

que no puedo hacer míos;

pero al menos, quiero poder siempre ser

un pequeño reflejo de tu luz. 

Eres mi quimera,

como un peluche entre los brazos de mi fantasía.

Así, en ese reino, te abrazo,

te consuelo, te hago mío sin estorbarte.

Sakkarah

Tu voz...

Tu voz...

Tu voz me despierta a la vida

Tu mirada me lleva de la mano

por esos parajes de felicidad

tan desconocidos para mi. 

Un reflejo de mis sueños

hay en tus ojos.

Un aliento en tu boca

que me hace sentir, ir despertando.

Tu paso marca el ritmo

que llevará mi vida,

las raíz del árbol se estremece

queriendo hacer brotar

primaveras en invierno.

Y en la noche,

un tálamo de seda

dispuesto para este amor.  

Toda soy en ti,

y tú, latido que agita mi pecho,

idea y sueño en mi mente

Con un roce en tus labios

a ti quedo prendida,

para que allí donde estés,

por donde pases,

arda en tu piel el recuerdo de la mía.

Sakkarah



En el lejano azul.

En el lejano azul.

En el lejano azul vive su sombra,
Y mi mirada se pierde hasta encontrarla.
Asida de su mano camino por el paraje oscuro.

Un muro transparente me separa,
Al que acaricio en silencio.
Mis labios se sellan en mi promesa.

Una lluvia fina, de sentimiento
Lava mi alma, que para él habilita
Un surco lleno de primavera.

Sakkarah

Respiro

Respiro

Hasta la locura hace pausa con el cansancio.
El corazón late despacio,
las palabras se vuelven remolonas,
y una serena decepción arropa el alma.

En la mirada el torrente, seco y apagado.
Alguien cometió un crimen sin sujeto.
Oculto y lejano paraíso
que se me va antojando impensable.
Le voy dando la mano
a la comodidad del aire, respiro.
La canción eterna del aliento de vida,
sosiego sin suspiro.

Sakkarah