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Sakkarah

Mi poesía

Camino de los sueños.

Camino de los sueños.

Camino de los sueños,

con el paso lento, aunque sea el final.

Separados por una amplia banda,

mirándonos, sin podernos rozar

Una locura seguir la pista hacia la nada.

Quiza haya que dejarse llevar.

Me ofrezco a la vida,

me recuesto sobre sus brazos,

y cierro lo ojos.

Ella me posará

como si se tratara del despertar de un cuento

Mi pelo al viento,

como alazán al galope entre praderas

Ya no hay obstáculos,

mi mente ha bajado la guardia.

Aferrada a la vida paseo en la ventisca

Sakkarah

Oso

Oso

Oso hembra, perezoso y triste.
Hoy se revuelca al lado de la fuente,
donde una corriente de mentiras
resbalaba hacia su estómago.

El sol no se inmuta
ante la crueldad de sus estertores.
Habrá herida,
y brotara la sangre que teñirá el níveo manto.
Mientras la pena acompañará
cada movimiento de dolor.

La música no lleva una nota
adecuada al llanto interno.
Hasta el trueno se silencia
en este viaje amargo;
pero allí cerca está la flor,
que impávida no pierde su belleza.

La llama corre por su estómago, y arde.
La noche se confunde con el humo
mientras muere.

Sakkarah

Ya es tarde.

Ya es tarde.

Sobre el cuerpo muerto revolotean las mariposas

Hacen cabriolas,

no se alejan del fétido olor de la nada.

El difunto no va a abrir los ojos,

no verá los colores tras esta lluvia de besos

Vivo encerrada en el cementerio de las sensaciones rotas,

con la lápida abierta en espera del suicidio del amor.

A punto de inmolarme, tarde para mi, te he descubierto,

imposible y grande, dentro habitarás conmigo.

Sakkarah

Las gotas...

Las gotas...

Las gotas de agua, que tras el baño,
resbalan por tu piel, hablan de ausencia.
Semejantes a la lágrima
que en mis ojos pujaba por salir en cada despedida.

Tras de ti las olas murmuran sobre nuestro amor.
El cielo va vistiendo su velo tormentoso,
afligido en nuestro adiós.
Al abrirse tus labios
dejan morir la siniestra palabra
mientras los míos rozan.
Y un eterno beso desvanece el entorno,
descoloca la vida.

Sakkarah

Una canción...

Una canción...

Una canción como el agua brota con tus recuerdos

Abstracto sentimiento lleno de colorido

En el aire quedan difuminadas tus palabras

Como el rumor del mar es el murmullo de tus labios

Impreso en mi ser vas como luz irisada que acompaña

Pozo que sólo recoge lágrimas de sentimiento por tu ausencia

Sakkarah


Con fina lluvia.

Con fina lluvia.

Con fina lluvia se derrite el hielo,

y esta tierra queda hecha pasto fértil.

Siempre luz, aurora, color y sol.

 

Sólo es angustia su ausencia.

Témpano gris entre vivo fuego.

En alga me convierto para enredar su piel,

en ese mar seco de gramíneas.

En la quietud de cada día, le amo en silencio.

 

Él es paisaje en lo yerto.

Una mancha de color

sobre fino papel transparente.

Naranja amanecer es mi nostalgia.

Mi figura, una estatua a la esperanza.

Sakkarah

Viví y fui.

Viví y fui.

ví y fui.

Pluma capaz de sujetar el peso del mundo.
Nube que cubre la luna al anochecer.
Encrespado mar que arremete contra rocas,
difuminados ojos, cuencas vacías.

Busqué amor

Amanecí dorada con sus manos ausentes
sujetando mi luz
Paredes pinté, con brocha, en mil colores

Sonreí

Traspasé la ternura en la mirada
Fui hoguera que arde sola hasta consumirse

Ráfaga de brisa
Tormenta eterna
Noche y lágrima

He sido.

Sakkarah

Mujer despistada.

Mujer despistada.

Mujer despistada
que tienes olvidado el camino que transitas.
Sin anclaje, de todos y de nadie.
Vacío tu nido de paja, te extraña la sombra del árbol.
El pinchazo de la vida te impele, no puedes parar.
La siega se llevó tu corazón

No guardaste la llave del mañana
Como lobo aullando a la luna, la imprecas,
y una estela de dudas atraviesa el cielo
Como semilla caída en el campo abandonado
es tu palabra. Cardo en su eterna espera.

Sakkarah

Este vaivén.

Este vaivén.

Este vaivén que no acaba de alojarme en ti,

Y que me llevará al más absoluto desinterés,

Me hace mecer desnuda,

mostrando la realidad cruda

Y preparándome para el buzo

Con el que emprenderé de nuevo la vida 

Balanceo entre tímidas caricias

Que se escapan silenciosas de mis manos.

Yo, que en rayo podría transformarme,

Me sujeto a la tierna lluvia, sin remedio 

Sin nacer la luz,

soy acechada por las sombras.

Asediada por el imposible nací.

Me reflejo en tu oscuridad,

me envuelvo en ella

En un intento de abrazarme a ti,

de sentirte. 

Mi trofeo es el frío, el hielo.

En el anegaré mi amor,

lo enterraré en silencios.

Sakkarah

Tras la puerta.

Tras la puerta.

Tras la puerta se esconde la vida

comprimida con todos sus secretos.

Este calor huérfano oculta el frío.

Invulnerable este sentimiento,

resistente a la noche y el silencio

Sueño gaseoso, imposible de abrazar

Pero siempre me queda imaginar

tus ojos entornados

Si alguna vez rozas un frío inexplicable,

esa es mi caricia muerta.

Sakkarah

Te veo lejano.

Te veo lejano.

Te veo lejano, de espaldas,

mirando un horizonte azul en la espera. 

Te sueño sin remedio,

y sin remedio daré la vuelta,

cuando grabe a cincel

tu imagen en mi retina. 

Allí en lo alto te espera un sueño.

Yo piso tierra,

sólo aparto las lianas de mi quimera

para abrirme paso  

Tengo un dolor de mil formas geométricas, 

plano en silencio,

cabe bajo la puerta de salida. 

Mientras tú te elevas

por los muros que contienen tu amor,

yo me diluyo como río 

que sólo queda en arroyo,

y se estanca en una sequía. 

Mientras pides auxilio,

no escuchas mi llamada.

Me ahoga el silencio.

Sakkarah

Uno clama...

Uno clama...
Uno clama cuando está fuera de su lugar. 
Yo en el frío no soy nada
En la sequedad del desamor me ahogo.
 
La realidad no es más que una fantasía grotesca.
Mi raíz está en el sueño.
Sólo la placidez me avisa cual es mi lugar.
 
Fuera de tu nada me entierra un rimero de tristeza.
Juega el amor a repetirme donde todo sobra.
Me lleva a amaneceres ocupados 
que hacen de mí una noche sin estrellas
 
Debo emprender el vuelo hacia mi propio mundo
De donde no debí salir, 
donde la ilusión mora, donde todo es posible, 
hasta las sombras sin tu nombre, 
mi fantasía
 
Sakkarah

Todo

Todo

Eres nadie y lo eres todo. 

Libre te quiero, yo me alejo 

No fue en mí  

en quien tus ojos se posaron. 

Soy tabla de naufragio 

A la deriva en día de tormenta 

En mi pensamiento la soledad 

En mi alma, extensa, la vida. 

Nada, hoy soy nada.

Sakkarah

Indefenso en tu sueño.

Indefenso en tu sueño.

Indefenso en tu sueño, en reposo de amor
como la concha fina que arrastra la ola.
Te encontré, y tu sino tiene un lugar en mi.

Como rosa con pétalos de seda en la caricia
y espinas de amor loco.
Larga batalla sensible la nuestra.

Presa de tu bello corazón,
tu llama roza mi piel abrasándola

Perdida en los sueños me encuentro
cuando en tu boca escucho mi nombre.
Vísteme de besos y no me devuelvas al mundo.

Sakkarah

El miesterio...

El miesterio...

El misterio va enlazado a ese viento huracanado

que pasó arrasándome.

 

Vuela sujeto al pasado,

y me va arrastrando al vacío

 

Esclava soy de sus apariciones,

de sus brisas amigas

 

Desheredada del amor le sigo enamorada,

en silencio.

 

El dicta mis latidos sin saberlo,

y yo conservo su palabra que es ajena a mí

 

Hoy doy cerrojo a mis labios, ya nunca sabrá.

No le interesa.

 

Soy un vino digerible en el olvido.

Sakkarah

En tus ojos.

En tus ojos.

En tus ojos estará el instante perdido

Aquel que busco en todos los horizontes

Dulces, con chiribitas de genio encendidas. 

Tu espejuelo sugerente, consigue

que me conforme con nada.

Sólo tu alma allí donde yo la encuentro

para acurrucarme en ella.

Extraña manera de ser feliz. 

Me avisabas cada instante de la nada,

y aún así preferí perderme en ella. 

 

No dejes de encontrarme en tu vacío

Sakkarah

Hoy llueve.

Hoy llueve.

Hoy llueve sobre el fuego,

apareció la mentira

reclamando su mirada,

y miró.

 

Todo resbala por mis manos.

La verdad lleva aceite

que se adhiere a la piel.

 

Sólo queda la queja en la palabra.

Hay un resto perdido para los elegidos.

 

El agua se va llevando todo,

y esta tristeza

se agarra como una lapa al alma.

 

No quiero una eternidad,

ni lunas para alumbrar mis noches

 

Hay lágrimas de nácar

en el altar del embuste.

 

Una estrella

alumbra mis labios secos, sellados,

donde murieron los besos.

Sakkarah

Nubes en la mirada.

Nubes en la mirada.

Nubes en la mirada,

y guirnaldas de esperanza

colgadas en el aire.  

Invisible y sentido beso,

que hace que mi mano

se tienda hacia la nada,

queriendo atrapar caricias que vagan. 

Un ave bate las alas

hasta estremecer las hojas del árbol.

Intento hacer el mismo movimiento,

y solo sostengo fantasía en mi espalda.

Tu corazón no se estremece. 

Soy el polvo que levantan tus pies cuando caminas,

y…no te enteras

Sakkarah

El aura...

El aura...

El aura de la luna ilumina el pensamiento

y el pañuelo de estrellas cae

hasta abrazar los sueños.

Los párpados se cierran

centrándose en tu imagen,

cuando las nubes tienden un puente

para llegar a tu lado.

En tu abrazo me quedo hasta el alba

Sakkarah

Eres...

Eres...

Eres cielo cuando mis ojos alzo,
y serpenteas como agua bajo mis pies,
haciendo arrumacos en ellos
Tu voz es lluvia que apaga mi sed,
diluvio amado.
Nostálgica ciudad de ensueños
en la que penetro cada noche.
Clan de letras en instrucción
para ambientar el amor
Me envuelve tu risa.
Hice una estancia para tu descanso
y en ella te amo en silencio.

Sakkarah