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Sakkarah

Take On Me

Take On Me


Seguimos hablando
y yo no sé qué debo decir.
Lo digo de todas formas.

Hoy es otro día en el que
te encontraré huyendo.
Iré en busca de tu amor,
¿está bien?

Tómame.
(Tómame)
Acéptame.
(Tómame)

Me iré en uno o dos días.
No hace falta decir que
estoy hecho pedazos.

Pero ese que está
caminando soy yo.
Aprendiendo lentamente
que la vida está bien.

Dilo conmigo: no es mejor estar
seguro que lamentarlo.

Tómame.
(Tómame)
Acéptame.
(Tómame)

Me iré en uno o dos días.
Las cosas que dices...
¿Son en serio o sólo para
que no me preocupe?

Tú eres todo lo que
tengo que recordar.
Estás huyendo....
Iré en busca de tu amor, ¿bien?

Tómame.
(Tómame)
Acéptame.
(Tómame)

Me iré en un día.

Tómame.
(Tómame)
Acéptame.
(Tómame)

Open Your Eyes

En sus manos.

En sus manos.

En sus manos se derretirá esta nieve de invierno que hace que tirite en la soledad de la noche. Retirarás la ceniza de un fuego extinguido, y el peso de tu boca lo sentiré en los labios. Fina hierba mi piel para tu espalda.

Murmullo sagrado en el altar del amor, secreto trascendente en mi oído. Suave corcel en mi cintura, tú, enorme en todo. Tiza de vida, sello incandescente en el alma.

Un ventisquero nuestro oculto a los ojos del mundo, con el sonido de tu risa, y la luz de tu mirada.

Sakkarah

Zapatos viejos.

Zapatos viejos.

Los dejé junto a la cerca del faro, en el camino. Están viejos y gastados. Han pasado mucho tiempo conmigo, me han acompañado al pueblo, a la cantina de María, a los acantilados y a la playa. Han pisado por mi los caminos y han subido cientos de veces cada escalón de este faro con mis pies dentro. Su color de cuero se ha ido cambiando poco a poco, con el tiempo, con el uso, con la cremas...

De madrugada oí unos pasos que venían del camino y se acercaban al faro. Sentí temor y encendí las luces de la entrada. Miré por la ventana, pero aquel caminar cesó de repente y no vi a nadie; el camino estaba tan solo como yo dentro de mi faro.

Ayer, al amanecer, salí. Casi tropiezo con ellos. Alguien, la noche anterior, había cogido los zapatos viejos que dejé en el camino y los había puesto en los escalones de la puerta. Habrán pensado que estoy perdiendo la cabeza y no quieren que pierda también los zapatos, pensé.

Hoy, por la tarde, he vuelto a dejar mis zapatos viejos junto a la cerca. Hay un hombre que vaga por los caminos acompañado de un perro, que estaba solo, como él, hasta que ambos se encontraron. Igual a este hombre le hacen apaño.

Me he quedado dormido y he soñado. Soñaba que anoche, mis zapatos viejos, cobraban vida y volvían solos hasta la puerta del faro. Se saben el camino y no querían que otros pies se refugiaran en ellos. O quizás aman a este faro y a esta costa de la misma manera que yo y quieren, igual que yo, acabar sus días en el faro.

Me he despertado pensando en ellos. Acaba de comenzar a llover, he cogido mis botas y mi paraguas y he salido al camino, a donde estaban dormidos mis viejos zapatos. Se están mojando, y de sus cordones caen unas gotas de agua que parecen lágrimas. Me los he traído para dentro y los he secado.

Desde mañana estaré pendiente de ese hombre. Tengo los zapatos en una caja de cartón, sin tapadera, para que se vean, preparados junto a la ventana. Si lo veo venir los dejaré en el camino; son unos zapatos de cuero, que huelen a cuero, a zapatos nuevos. Los compré hace unos días y no los he usado. Los míos, los viejos, los he atado uno al otro con sus cordones. Dentro de un rato, cuando baje a la playa, los llevaré al hombre, para que sigan viendo este mar, para que se sigan llenando de su olor... es mi mar, y es también el suyo... Ellos verán llegar sus últimos días junto a este faro... junto a este viejo farero que puede estar perdiendo la cabeza poco a poco, pero que no va a perder sus zapatos viejos.

Viejo farero

Forever Young.

Forever Young.


Comencemos en la moda,
bailemos un rato
El paraíso puede esperar,
nosotros solo estamos mirando los cielos
Deseando lo mejor,
pero esperando lo peor
¿Vas a soltar la bomba o no?

Permitámonos permanecer jóvenes,
o permitámonos vivir por siempre
No tenemos el poder
pero nunca decimos nunca
Sentados en una excavación de arena,
la vida es un viaje corto
La música es para el hombre triste

¿Puedes imaginar cuando
el espacio se haya ganado?
Girando nuestras caras hacia el sol
Alabando a nuestro líderes,
nos estamos conectando
La música es tocada por el loco

Por siempre joven
Yo quiero ser por siempre joven
¿Realmente quieres vivir por siempre?
Por siempre, tu nunca

Por siempre joven
Yo quiero ser por siempre joven
¿Realmente quieres vivir por siempre?
Por siempre joven

Algunos son como agua,
algunos como calor
Algunos son una melodía
y otros el golpe
Tarde o temprano
todos se irán
¿Por qué no permanecemos jóvenes?

Es difícil llegar a viejo sin una causa
Yo no quiero perecer como
un caballo marchitando
Los años son como
diamantes en el sol
Y los diamantes son para siempre

Tantas ventajas dejadas hoy
Tantas canciones nos olvidamos de tocar
Tantos sueños colgando del cielo
Oh déjalo realizarse

Por siempre joven
Yo quiero ser por siempre joven
¿Realmente quieres vivir por siempre?
Por siempre, tu nunca

Por siempre joven
Yo quiero ser por siempre joven
¿Realmente quieres vivir por siempre?
Por siempre joven

En el primer cajón...

En el primer cajón...

En el primer cajón de la mesilla de noche, tiene Irene una cajita. Es una de esas que,  en su día, vendían en las tiendas con los jaboncillos de la marca Heno de Pravia. Es muy vieja, pero el estuche de rígido cartoncillo  aun sigue soportando el paso del tiempo. Comenzó la cajita siendo un costurero, en ella las hebras de hilo se impregnaban de un fino aroma..., después, con los años, se convirtió en cofrecillo donde se guardaban, más que tesoros, algún que otro secreto…, allí  iba dejando, ella,  las fotografías que le enviaban. Hasta llegar al día de hoy, que se puede encontrar, en ella,  de todo un poco...Como los recuerdos que impregnan cada una de las fibras que los componen. 

Irene, de vez en cuando, le gusta abrir el estuche. Son muchas las cosas que en el guarda y,  ha tenido que ingeniárselas para que la caja  pueda cerrarse; una cinta de raso color verde claro es la que actúa a modo de cincho, para que -aunque suene mal decirlo- todo quede bien atado. 

El ritual se inicia cuando sentada en el borde de la cama deshace la lazada que corona la parte superior. En primer lugar, que viene a ser el último escalón de su existencia, están las fotografías de su hijo; en orden cronológico las reparte por la fina colcha que cubre los pies de la cama... Las mira, una y otra vez, e intenta devolver a su memoria el tacto de aquel precioso bebe, del niño... del muchacho, ahora ya hombre. Después, algunas fotografías más, que Irene se salta... para llegar impaciente a una vieja servilleta, con dos palabras escritas en lápiz <> dos corazones y unas iniciales; se sonríe,  mientras con la yema de sus dedos redibuja el imperceptible trazo... Unas florecillas de trapo, de color violeta; las que adornaron sus cabellos el día de su boda, en aquella fría estancia del Juzgado. Cuando no estaba tan bien visto que la gente solo se casase por lo civil. Era diciembre y a pesar de lucir el sol hacía mucho frío, un frío que ya preconizaba como iban a ser los días de su futuro... 

De forma metódica, como suele hacer siempre, va extrayendo de la caja cada una de las piezas que han ido conformando el gran puzzle de su vida. En el fondo, en un rinconcito, reposa una cadena de plata, una cadena fina... un sencillo cordoncillo con el que ella -en otro tiempo- abrazaba su cintura, cuando su cintura era delgada y la longitud de ésta así lo permitía.., hoy la recoge entre sus manos y la lleva hasta sus labios, la besa, con la misma devoción que si de un rosario, para un creyente se tratase y la deja a un lado, cerca muy cerca, como cuando rodeaba su cintura, pero lejos del contacto de su cuerpo, porque hay cosas que  ya pertenecen al pasado... Una pequeña concha blanca,  y un ágata de color verde oscuro; que un admirador de juventud le trajo de Brasil y le hizo engarzar con las iniciales de su nombre. Irene mira el fondo de la caja, ya vacía.., cierra los ojos y aspira hondo, los recuerdos aun le siguen oliendo a jaboncillo de domingo. Y, allí, esparcidos encima de la cama están todos y cada uno de sus recuerdos: fotografías, cartas, los recordatorios -de quienes se fueron- cada vez más. Son objetos que para cualquier otra persona carecerían de valor... Piensa al recogerlos, con gesto resignado:  -que poco ocupa una vida-. Cuantas ilusiones y tristezas caben dentro de una cajita; vivencias,  sujetas con una cinta de raso. Para que nunca desborden los márgenes permitidos, para que nunca se escapen del cofrecillo que guarda todas las cosas...,  para que no se pierdan en la fragilidad de la memoria.

Margot

Dice...

Dice...

Dice Gracián que hoy ser sabio cuesta más que antiguamente, y que es más difícil tratar con el otro. ¿Será que con el avance tecnológico nos hemos vuelto tan complicados como las máquinas? Esto lo digo por la dificultad para tratarnos con el otro. En cuanto a la sabiduría lo entiendo, porque la sabiduría la da la vida, la experiencia y el encuentro con uno mismo en el pensamiento.

Hoy vivir se vive, pero contrarreloj, con prisas, y casi sin pensar. Nuestros movimientos a veces se hacen mecánicos, y creo que nuestra mente también. Nos ponemos unos patrones fijos y fáciles con los que podemos tener todo controlado y juzgar al otro. Todo lo que se salga de ahí lo rechazamos y no lo intentamos comprender. Claro, es que comprender al otro necesita un esfuerzo del pensamiento, o de intentar ponerse en su lugar, pero estamos tan ajustados de tiempo, que se nos hace costoso.

Pero es tontería hablar de esto, pensar no divierte, no produce dinero, ni saca billetes gratis para unas buenas vacaciones en el extranjero, o un chalet mono al que invitar a los amigos para que lo admiren como si se tratara de un museo.
 

Que cosas digo, pensar, comprender…Creo que se borraron ya del diccionario estas palabras.

Sakkarah

Buitres

Buitres

Érase un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado los zapatos y las medias y ahora me picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo, volaba en círculos inquietos alrededor y luego proseguía la obra.

Pasó un señor, nos miró un rato y me preguntó por qué toleraba yo al buitre.

-Estoy indefenso -le dije- vino y empezó a picotearme, yo lo quise espantar y hasta pensé torcerle el pescuezo, pero estos animales son muy fuertes y quería saltarme a la cara. Preferí sacrificar los pies: ahora están casi hechos pedazos.

-No se deje atormentar -dijo el señor-, un tiro y el buitre se acabó.

-¿Le parece? -pregunté- ¿quiere encargarse del asunto?

-Encantado -dijo el señor- ; no tengo más que ir a casa a buscar el fusil, ¿Puede usted esperar media hora más?

- No sé -le respondí, y por un instante me quedé rígido de dolor; después añadí -: por favor, pruebe de todos modos.

-Bueno- dijo el señor- , voy a apurarme.

El buitre había escuchado tranquilamente nuestro diálogo y había dejado errar la mirada entre el señor y yo. Ahora vi que había comprendido todo: voló un poco, retrocedió para lograr el ímpetu necesario y como un atleta que arroja la jabalina encajó el pico en mi boca, profundamente. Al caer de espaldas sentí como una liberación; que en mi sangre, que colmaba todas las profundidades y que inundaba todas las riberas, el buitre irreparablemente se ahogaba.

Franz Kafka

The rose.

The rose.


Some say love it is a river
That drowns the tender reed.
Some say love it is a razor
That leaves your soul to bleed.

Some say love it is a hunger
An endless, aching need
I say love it is a flower,
And you it's only seed.

It's the heart afraid of breaking
That never learns to dance
It's the dream afraid of waking
That never takes the chance

It's the one who won't be taken,
Who cannot seem to give
And the soul afraid of dying
That never learns to live.

When the night has been too lonely
And the road has been too long.
And you think that love is only
For the lucky and the strong.

Just remember in the winter
Far beneath the bitter snow
Lies the seed that with the sun's love,
In the spring, becomes the rose.

En la quietud.

En la quietud.

En la quietud de la ausencia tu nombre se aleja cargando con mis dudas. Esporádicas las mariposas a ti vuelan, para volver de amor vacías.


Tu corazón solo emite hacia mí un susurro lleno de silencio. El olvido se adelanta para que llegue tarde el amor.

Sakkarah

Cuando las cosas se ponen mal...

Cuando las cosas se ponen mal...

Cuando las cosas se ponen feas... es tiempo de calma. De pararse, mirar alrededor y entender por qué las cosas están siendo como son. Si vemos la solución clara, adelante a por ella; pero si por el contrario está todo enmarañado, lleno de luces y sombras, y no se ve la luz al final del túnel... sólo se ve el túnel, entonces ya no solamente debemos parar, si no sentarnos, fumar si fumamos, hacer aquello que siempre estamos postergando, o ir a ver cuánto han crecido las macetas que tenemos y que hace mucho tiempo ya que ni regamos.

Las palabras se las lleva el viento... o se pierden en un papel... o se diluyen en un foro borrado. Los sentimientos, esos que hacen que el túnel sea tan negro, deben dejarse en reposo como si de una hierba aromática se tratase, para que desprendan un poco de su olor, de su sabor... de su fuerza. Y entonces y sólo entonces es cuando hay que probar si están bien de azúcar, o de sal, o de pimienta. Que para gustos: los colores.

Y sentados en medio del túnel, negro y oscuro como la boca de un lobo, y a solas con nuestros pensamientos: esos fantasmas que a veces nos trastornan, debemos caminar hacia adelante con la mente, para aprendernos el camino y no tropezar, tanteando paredes para no hacernos daño e intentando esa intuición que nos llevará de nuevo a la luz.

Alguien dirá que todo éso es muy bonito, pero pura teoría. Que la práctica es otra cosa... porque duele, y mucho. Y tendrá razón. Duele mucho. Pero cada día que pasa es uno menos de vida. Aunque también es uno más lejos de...

Qué hacer entonces?. Quien lo sepa que lo diga, porque a mí se me acaba la noche.

Chesana

El arroyo.

El arroyo.

Ha pasado mucha agua bajo los puentes
y enormes cantidades de sangre
Pero a los pies del amor
corre un gran arroyo blanco
Y en los jardines de la luna
en los que cada día se celebra tu fiesta
ese arroyo canta mientras duerme
Y esa luna es mi cabeza
donde gira un enorme sol azul
Y ese sol son tus ojos

Jacques prévert

La inconsciente celosa.

La inconsciente celosa.

Aunque era muy celosa se casó con un viudo porque la enamoraron sus ojos siempre tristes. Pensó que, por su influjo, pronto rebosarían ale­gría, pero pasaba el tiempo y se hundían aún más en sus profundas cuen­cas -si alguna vez lloraba se estancaban en ellas sus numerosas lágrimas, ablandando su tierna, pesarosa mirada-. Que le fuese imposible olvidar a su primera esposa es algo que no dijo, mas la segunda apenas lo dudaba. Un día le nacieron unos celos violentos y estranguló, brutal, a la añorada amante que aquél resucitaba en sus recuerdos. No pensó que, al hacerlo, era, en fin, al que amaba al que en definitiva asesinaba.

 

Antonio Redondo Andujar

Mi mascota: Rose-Sak

Mi mascota: Rose-Sak

Por si alguno se despista, quiero presentaros a mi mascota. Está arriba a la izquierda del blog. Se llama Rose-Sak. Si pincháis sobre ella va cambiando de lugar. Es preciosa si os fijáis cuando está quietecita, y además trae buena suerte a quien la acaricia con el ratón

Sentenced

Sentenced

Sin haber razón alguna, esta canción es muy especial para mí. Es de las que me tocan el alma...

No tengo la letra, una pena.

Quesos,cosas,casas.


¿A dónde va?

¿A dónde va?

Agua de río
agua de mar
agua de fuego
¿a donde vas?

Sudor que rompe
lágrima que cae
sangre de hombre
¿a donde vas?

En la tierra cae
al río llega
en el mar muere
en el corazón nace

Sudor inútil
lágrima perdida
sangre derramada
¿a donde va?

En la tierra cae
al río llega
en el mar muere
en el corazón renace

Otrovador

Los días...

Los días...

Los días se suceden, mueren y nacen.

Un sentimiento sin nombre queda fijo en mi corazón,

al que ya jamás bautizaré. 

Mato los  recuerdos guillotinándolos ,

y sofoco los rescoldos.

Una manta fría tiendo sobre mi alma. 

La sangre bombea, y viaja, rosa, por las arterias.

Ya perdió su color, su consistencia.

El corazón recobra el ritmo,

diferente, lento, ausente. 

El tiempo, sólo el tiempo me liberará de mi misma.

Sakakrah

Soledad

Soledad


Viniste a mi
Como poesía en la canción
Mostrándome
Un nuevo mundo de pasión

Amándome
Sin egoísmo y sin razón
Mas sin saber
Que era el amor
Yo protegí mi corazón

El sol se fue
Y yo cantando tu canción
La soledad
Se adueña de toda emoción

Perdóname
Si el miedo robo mi ilusión
Viniste a mi
No supe amar
Y solo queda esta canción

Viniste a mi
Como poesía en la canción
Mostrándome
Un nuevo mundo de pasión

Amándome
Sin egoísmo y sin razón
Mas sin saber
Que era el amor
Yo protegí mi corazón

El sol se fue
Y yo cantando tu canción
La soledad
Se adueña de toda emoción

Perdóname
Si el miedo robo mi ilusión
Viniste a mi
No supe amar
Y solo queda esta canción

Ondulante...

Ondulante...

Ondulante dolor que espejeas en la piel como el agua

Ya no hay fortalezas en el alma, y la ciudad fue tomada

El sendero amplio y abierto, llega hasta la nada

Todo fue devastado, y ya ni humea la contienda

Yo, que fui fiel, ahora soy infiel en el olvido.

Sakkarah