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Sakkarah

Voy buscando...

Voy buscando...

Voy buscando la belleza de las cosas, y casi siempre es fácil encontrársela. Aun en el desorden, también existe.


Voy a fabricar un país de retazos, en el que me adentraré. Las bellezas colgantes invitarán a la pérdida en oníricos pensamientos. Allí, la dicha chorreará desordenadamente; la muerte tendrá pasaje de ida y vuelta. Harán de pared los óleos armónicos de la felicidad, con sus pinceladas pasteles. Guardaré un amanecer tras el armario, para sacarlo en las despedidas. Pasearé por un pasillo de espejos lujuriosos, que va a parar al salón de la sensualidad, donde tendrá lugar el encuentro con su figura. Enigma que traspasaré por el ojo de la cerradura, o por el tamiz de tímidos nervios.


Esta voluntad tan tozuda que hay en mí, hará que te encuentre.

Sakkarah

THE MAN WHO SOLD THE WORLD

THE MAN WHO SOLD THE WORLD


Subimos por las escaleras escalera,
hablamos en muros y en telarañas.
Aunque yo no estuve allí, él dijo que yo era su amigo,
y para mi fue como una sorpresa.
Le hablé a sus ojos,
pues pensé que había muerto hace mucho, mucho tiempo.
Oh no, yo no, yo nunca perdí el control,
estas cara a cara con el hombre que vendió el mundo.
Yo reí y estreché su mano,
e hice camino para regresar a casa.
Yo le busqué por tierras lejanas,
y estuve vagando desde hace años y años.
Yo estuve mirando fijamente a una mirada fija.
Andamos por millones de colinas.
Nosotros debíamos haber muerto hace mucho, mucho tiempo.
¿ Quien sabe? yo no, nosotros nunca perdimos el control,
estas cara a cara con el hombre que vendió el mundo.

Promesa

Promesa

Entraste por la puerta después de un día más de trabajo. Aún no podíamos creernos esa realidad. Fue durante tantos años un sueño, que temíamos que se nos pudiera evaporar.

En esos momentos, nuestros besos no eran esos rutinarios y acostumbrados. Por el contrario el abrazo llevaba deseo, los besos aún era ávidos; y perderme en tu boca me seguía haciendo cerrar los ojos. Nos costaba separarnos, y nuestros ojos se encontraban después a cada instante.

El sofá aún nos servía para seguir juntos arrullando sueños, para reír, para jugar... Yo había sido capaz de olvidar. Podía leer en tus ojos el gran amor que por mí sentías. Nadie fue capaz de separarnos, ni la distancia, ni las normas, ni las palabras que de manera calculada presentaban de tarde en tarde ante mis ojos para que yo desistiera.

No fue lo nuestro una aventura, ni una fogosidad que tan solo se queda en las palabras. No fue una noche de pasión como tantas otras. Era mucho más, era una promesa de amor cumplida.

Sakkarah



Tratamiento y limosnas.

Tratamiento y limosnas.

Doña ...

El tratamiento que se me debe, es el de majestad. Si le añade usted, "graciosa majestad", mejor que mejor. Yo he tenido la delicadeza, de que le den el mismo tratamiento a mi marido Francisco, en vez de que le llamen su alteza real por ser príncipe. Tanto como me critican, y lo magnánima que soy.

El besamanos sólo es para los hombres. Es todo un arte saber tender la mano con delicadeza, ligeramente blanda; no como el que va a dar una bofetada. La sonrisa debe ser discreta, para corresponder. Se nota cuando el beso te lo da un hombre mundano, o un novato. Soy experta en ello, e intuyo cuando dará lugar a un beso más elaborado.

Ustedes, las mujeres me deben hacer una reverencia.

Está bien que a mi corte se le llame la "corte de los milagros", pero no que usted aproveche y piense que en ella se fabrican ordenadores. Soy una mujer limosnera, y no me falta la mantilla; pero no soy tan analfabeta como dicen, pues aún sé que usted me habla de un artilugio muy sofisticado que utilizan para mentir.

En vez de una limosna, acepte de mí un buen consejo: Mi confesor, Antonio María Claret, siempre decía que los libros son la mejor limosna. Deje ese artilugio de mentiras, y lea, que yo la proporcionaré unos cuantos libros.

Para terminar, quiero dejar constancia de que lo que digo es cierto, dejo un soneto que me hizo Cervantes y que alude a mi bondad.

Salud.

Sakkarah en el papel de Isabel II




Serenísima reina, en quien se halla
lo que Dios pudo dar a un ser humano;
amparo universal del ser cristiano,
de quien la santa fama nunca calla;

arma feliz, de cuya fina malla
se viste el gran Felipe soberano,
ínclito rey del ancho suelo hispano
a quien Fortuna y Mundo se avasalla:

¿cuál ingenio podría aventurarse
a pregonar el bien que estás mostrando,
si ya en divino viese convertirse?

Que, en ser mortal, habrá de acobardarse,
y así le va mejor sentir callando
aquello que es difícil de decirse.

Miguel de Cervantes Saavedra

En el lejano azul.

En el lejano azul.

En el lejano azul vive su sombra,
Y mi mirada se pierde hasta encontrarla.
Asida de su mano camino por el paraje oscuro.

Un muro transparente me separa,
Al que acaricio en silencio.
Mis labios se sellan en mi promesa.

Una lluvia fina, de sentimiento
Lava mi alma, que para él habilita
Un surco lleno de primavera.

Sakkarah

Algo contigo.


¿hace falta que te diga
que me muero por tener algo contigo?
¿es que no te has dado cuenta
de lo mucho que me cuesta ser tu amigo?

ya no puedo acercarme a tu boca
sin deseartela de una manera loca
necesito controlar tu vida
saber quien te besa y quien te abriga

hace falta que te diga
que me muero por tener algo contigo
es que no te has dado cuenta
de lo mucho que me cuesta ser tu amigo

ya me quedan muy pocos caminos
aunque pueda parecerte un desatino
no quisiera yo morirme sin tener
algo contigo

ya no puedo continuar espiando
día y noche tu llegar adivinando
ya no se con que inocente excusa
pasar por tu casa...

ya me quedan muy pocos caminos
aunque pueda parecerte un desatino
no quisiera yo morirme sin tener
algo contigo,
sin tener, algo contigo,
sin tener, algo... contigo.

Proverbios

Proverbios

Todos los hombres estamos hechos del mismo barro, pero no  del mismo molde. 

Proverbio Mexicano  

Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.    

Proverbio Griego  

Con la mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver 

Proverbio Judío  

Las palabras son enanos, los ejemplos son gigantes 

Proverbio Suizo  

La sabiduría inútil sólo  se diferencia de la tontería en que damucho más trabajo. 

Proverbio Sueco  

La unión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre. 

Proverbio africano  

El  corazón  en paz ve una fiesta en todas las aldeas. 

Proverbio Hindú  

Excava el pozo antes de que tengas sed.        

Proverbio chino  

No hay árbol que el viento no haya sacudido.

Proverbio Hindú 

La violencia es el refugio de las mentes pequeñas. 

Proverbio chino   

Repara tu trineo en el verano, y tu carreta en  el invierno 

Proverbio Armenio  

Si te caes siete veces, levántate ocho. 

Proverbio chino

"Autumn Leaves"

Uno es mi camino.

Uno es mi camino.

Uno es mi camino, un único fin que no me fue revelado. Según voy andando se me  muestran muchas cosas entre las que puedo elegir. Algunas me facilitaran la caminata, si es que elijo con inteligencia. Otras, me llenarán de pasiones con las que me sentiré viva. El saco es grande, pero la carga pesa, seguramente es mejor ir más liberada.

Las flores más hermosas requieren mi esfuerzo, pues me he de desviar por caminos escarpados; pero su aroma....me da alas. El sol me llena de luz y las estrellas me hacen soñar. Bajo la luna se enciende el amor.

Un recinto amplio se me ha dado para ajardinar, donde yo siembro delicadas flores, pero siempre se destaca mi rosal. Atravieso desiertos y, en mis espejismos, el aparece para calmar esta sed.

Deberían andar ágiles mis manos para moldear esta escultura que llena la vista; pero aun me gustan más las pinceladas de color para el cuadro de mis sentimientos.

A veces desfallezco, pero yo....camino.

Sakkarah

La no violencia

La no violencia

La no-violencia es la más alta calidad del corazón. La riqueza no sirve para conseguirla, la cólera la desvía, el orgullo la devora, la gula y la lujuria la oscurecen, la justicia la vacía, toda prisa injustificada la compromete.

Está muy bien hablar de Dios cuando se ha desayunado bien y se espera hacer un almuerzo todavía mejor; pero es imposible calentarse al sol de la presencia divina cuando millones de hambrientos llaman a tu puerta.

La humanidad no puede liberarse de la violencia más que por medio de la no violencia.

Vigila tus pensamientos, porque se convierten en palabras.
Vigila tus palabras, porque se convierten en actos.
Vigila tus actos, porque se convierten en hábitos.
Vigila tus hábitos, porque se convierten en carácter.
Vigila tu carácter, porque se convierte en tu destino.

Las seis palabras más importantes:
"Confieso que he cometido un error"

Las cinco palabras más importantes:
"Has hecho un buen trabajo"

Las cuatro palabras más importantes:
"Y tú, ¿qué opinas?"

Las tres palabras más importantes:
"Ten la bondad"

Las dos palabras más importantes:
"Muchas gracias"

Mahatma Gandhi

Darle muerte al amor.

Darle muerte al amor.

La niebla campeará sobre el amor muerto. Con mi propio cuchillo corté sus venas, para una muerte dulce. Un mar de sangre irá anegando los suspiros. Es necesario. No puede cabalgar el corazón por tierras yermas, no se puede saquear, ni invadir.

Dormirá para siempre, en un sueño tan hondo, que no habrá despertar.

Quizá quede la ternura, exenta de pasiones. Ella se asomará tímidamente hasta donde le abran la puerta. No debastará. Tenue, como el rumor del agua, no necesita el fuego, húmeda pasea sobre la piedra inerte.

En el entramado del corazón, iré desatando los lazos del fuego.

Sakkarah

Respiro

Respiro

Hasta la locura hace pausa con el cansancio.
El corazón late despacio,
las palabras se vuelven remolonas,
y una serena decepción arropa el alma.

En la mirada el torrente, seco y apagado.
Alguien cometió un crimen sin sujeto.
Oculto y lejano paraíso
que se me va antojando impensable.
Le voy dando la mano
a la comodidad del aire, respiro.
La canción eterna del aliento de vida,
sosiego sin suspiro.

Sakkarah

Cada quien con su quimera.

Cada quien con su quimera.

Bajo un vasto cielo gris, en una gran llanura polvorienta, sin sendas, sin hierva,sin cardos sin ortigas, encontré varios hombres que andaban encorvados.

Cada uno llevaba sobre su espalda una enorme quimera,tan pesada como saco de harina o carbón, o el correaje de un infante romano.

Pero la monstruosa bestia no era peso inerte; por el contrario, envolvía y oprimía al hombre con sus músculos elásticos y poderosos; se agarraba con sus dedos vastas garras al pecho de su montura, y su cabeza fabulosa superaba la frente del hombre, como aquellos cascos horribles con los que antiguos guerreros
esperaban provocar más terror en el enemigo.

Interrogue a uno a dónde iban así. Repuso que no sabían nada, ni él ni los otros, pero que evidentemente iban hacia alguna parte, pues estaban impelidos por una necesidad de caminar.

Curiosa anotación: ninguno de los viajeros tenía aire de estar irritado contra la bestia feroz, colgada de su cuello y pegada a su espalda; se diría que la consideraban parte de sí mismos. Estos rostros cansados y serios no testimoniaban ninguna desesperación; bajo la tediosa cúpula del cielo, los pies hundidos en el polvo de una tierra tan desolada como este cielo, caminaban con el aspecto resignado a quien está condenado a esperar siempre.

Y el cortejo pasó junto a mí y se hundio en el atmósfera del horizonte, por el sitio donde la superficie redondeada del planeta se oculta a la curiosidad de la mirada humana.

Por instantes me obstiné en comprender este misterio, pero pronto la irresistible indiferencia se apodero de mí, y fui abrumado con más peso que ellos mismos con sus quimeras aplastantes.

Charles Baudelaire

Quiero imaginar.

Quiero imaginar.

Quiero imaginar el sabor de tus labios, dulce-amargo quizá. Herméticos, cerrados para mi como cremallera de noes.

Hoy acaricié la coraza adherida a tu cuerpo, descarga eléctrica en mis dedos tiernos.

Eres el fruto del árbol más alto, ahora, que no me quedan fuerzas para trepar. Me he sentado al pie, y entre luces y sombras te miro. Me gusta el colorido que desprendes entre las hojas. Un juego para mi mirada. Sueño lejano para mi mente, adiós en este corazón enamorado.

Un temblor sacude hoy mi cuerpo, al romper las columnas de mi bella quimera. Entre sus ruinas emerge mi mano amiga, fría, helada como un pasado, pero tendida hacia la tuya.

Sakkarah

No se puede.

No se puede.

No se puede oprimir el sentimiento, cuando el espacio es infinito en el Universo. Para los muros de piedra, la sustancia del ánima. Hay que ser mariposa que atraviesa los setos del camino.

Una pirámide, es el santuario de tu amor para mí, y voy descifrando el jeroglífico que me abra las puertas. Eres centinela despistado que deja libre el camino para entrar...La luz que yace entre tinieblas cobra vida, los dioses levantan la mano. Un regalo de magia para tu pecho.

Alados corceles rondan el cielo, mientras una pluma, blanca como tu palabra, desciende y se posa en mi centro.

Sakkarah

Hoy en la noche...

Hoy en la noche...

Hoy en la noche vi la sombra de la soledad en la pared.
Me senté en la cama, tenia un aura de blanca clausura.
Había Soñado la nostalgia en una cubierta de un barco.
El timón dirigido por la invisible melancolía,
Los marineros, ahogados en un mar de añoranzas.
El sonido de las danzas ausentes, en el salón de baile.
Y un polizón atado a la tristeza.
Me sentí sola, compañera soledad.
Grité, escuchando mi eco ensordecido
Pregunté, respondiéndome el desamparo.
Un capitán decapitado por el destierro
Conducía la solitaria nave.
Consulté mi destino, y una voz aislada
Pronuncio secamente:
A la isla soledad.

Sakkarah

¿Realidad o sueños?

¿Realidad o sueños?

Me suelo preguntar si la realidad y los sueños, van aparte uno de otro; y llego a la conclusión de que los sueños pertenecen a la realidad.

Todo hombre sueña, por lo tanto es una realidad. Cuando nos dicen: " Pon los pies en la tierra", está mal dicho. ¿Qué sería del hombre sin sueños que perseguir?. Cuando uno sueña, no deja de saber lo que está sucediendo a su alrededor, o incluso en el mundo; pero se permite una liberación de lo que los humanos hemos hecho tan crudo. Estos sueños ayudan a mejorar esa realidad, porque en ellos encontramos lo que nos hace felices.

Nuestra acción, no sólo depende de lo palpablemente vivido, sino que se entrelaza con la parte soñada.

Sakkarah

La mujer perfecta.

La mujer perfecta.

Nasrudin conversaba con un amigo.


- Entonces, ¿Nunca pensaste en casarte?

- Sí pensé -respondió Nasrudin. -En mi juventud, resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco, y conocí una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo.

Continué viajando, y fui a Isfahan; allí encontré una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita.
Entonces resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa, y conocedora de la realidad material.
- ¿Y por qué no te casaste con ella?

- ¡Ah, compañero mío!  Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.
Cuento Sufi

Caballo.

Caballo.

El caballo corría desbocado levantando la tierra en polvo de silencio. En su entraña, el corazón palpitaba airado con la vida; la rabia daba fuerza a su galope hacia ninguna parte.

Una búsqueda constante e inmisericorde del raciocinio, le llevaba hacia la desesperación del que nunca lo podría albergar en si. Búsqueda inconclusa era la suya, mientras sus herraduras se oponían a dar tregua.

Relinchaba y se elevaba incontenible. Sus crines al viento quedaron como símbolo de la pasión estática.

Sakkarah