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Sakkarah

Unas pocas palabras.

Unas pocas palabras.

Unas pocas palabras en tu oído diría.
Poca es la fe de un hombre incierto.
Vivir mucho es oscuro, y de pronto saber no es conocerse.
Pero aún así diría. Pues mis ojos repiten lo que copian:
tu belleza, tu nombre, el son del río, el bosque,
el alma a solas.

Todo lo vio y lo tienen. Eso dicen los ojos.
A quien los ve responden. Pero nunca preguntan.
Porque si sucesivamente van tomando
de la luz el color, del oro el cieno
y de todo el sabor el pozo lúcido,
no desconocen besos, ni rumores, ni aromas;
han visto árboles grandes, murmullos silenciosos,
hogueras apagadas, ascuas, venas, ceniza,
y el mar, el mar al fondo, con sus lentas espinas,
restos de cuerpos bellos, que las playas devuelven.

Unas pocas palabras, mientras alguien callase;
las del viento en las hojas, mientras beso tus labios.
Unas claras palabras, mientras duermo en tu seno.
Suena el agua en la piedra. Mientras, quieto,
estoy muerto.



Vicente Aleixandre

Nessum dorma

Jamás permitas.

Jamás permitas.

Mujer, Jamás Permitas...


Jamás permitas que algún hombre te esclavice, tú naciste para amar y no para ser esclava.

Jamás permitas que tu corazón sufra en nombre del amor, amar es un acto de felicidad, ¿porqué sufrir?.

Jamás permitas que tus ojos derramen lágrimas por alguien que nunca te hará reír.

Jamás permitas que tu cuerpo sea usado, sabes que tu cuerpo es la morada del espíritu, entonces, ¡mantenlo apreciado!.

Jamás permitas quedarte horas esperando por alguien que nunca vendrá, ¡así te lo tenga prometido!.

Jamás permitas que tu nombre sea pronunciado en vano por un hombre, ¡que ni se sabe si tiene nombre.

Jamás permitas que tu tiempo sea desperdiciado por alguien que nunca tendrá tiempo para ti.

Jamás permitas escuchar gritos en tus oídos, ¡el amor es el único que puede hablar más alto!.

Jamás permitas que pasiones desenfrenadas te saquen de un mundo real para otro que nunca existió.

Jamás permitas que los otros sueños se mezclen a los tuyos haciéndolos girar en una gran pesadilla.

Jamás confíes que alguien pueda volver, ¡cuando nunca estuvo presente!.

Jamás permitas prestar tu útero para engendrar un hijo que nunca tendrá un padre.

Jamás permitas vivir en la dependencia de un hombre haciendo creer que tú naciste inválida.

Jamás permitas que quedes linda y maravillosa, ¡para esperar a un hombre que no tiene ojos para admirarte!.

Jamás permitas que tus pies caminen en dirección de un hombre, ¡que sólo vive huyendo de ti!.

Jamás permitas que el dolor, que la tristeza, que la soledad, que el odio, que el resentimiento, que los celos, que el rencor y todo que pueda sacar el brillo de tus ojos; haciendo debilitar la fuerza que existe dentro de ti.

Jamás te permitas perder tu dignidad de ser... ¡Mujer!.

Desconocido

Gracias...

Gracias...

Tómame de la mano. Vámonos a la lluvia
descalzos y ligeros de ropa, sin paraguas,
con el cabello al viento y el cuerpo a la caricia
oblicua, refrescante y menuda, del agua.

¡Que rían los vecinos! Puesto que somos jóvenes
y los dos nos amamos y nos gusta la lluvia,
vamos a ser felices con el gozo sencillo
de un casal de gorriones que en la vía se arrulla.

Más allá están los campos y el camino de acacias
y la quinta suntuosa de aquel pobre señor
millonario y obeso, que con todos sus oros,

no podría comprarnos ni un gramo del tesoro
inefable y supremo que nos ha dado Dios:
ser flexibles, ser jóvenes, estar llenos de amor

Juana de IBARBOUROU

Independencia.

Independencia.

Esta bien eso de ser independiente, pero…todo el mundo no lo es, o, al menos, no todo el que lo dice. Quizá no dependamos de otras personas económicamente, o de otra forma visible; pero podemos depender del deseo, de la presencia, de las caricias del otro…O podemos depender del tabaco, del alcohol, del chocolate…

Es cierto que no es buena ninguna dependencia, nos resta mucha libertad. Puede que la independencia sea una utopía, no siempre nos bastamos solos para las cosas, necesitamos ayuda, y eso es dependencia. Hemos nacido seres sociales y por tanto dependientes. Seguramente está mal dicho eso de “seres sociales”, pero yo me entiendo. Podemos estar un tiempo de soledad, pero no todo. Al fin y al cabo un eremita depende de las plantas, del abrigo de las rocas…

De todas formas siempre debemos intentar valernos por nosotros mismos en el mayor número de cosas.

Sakkarah

Date a volar.

Date a volar.


Anda, date a volar, hazte una abeja,
En el jardín florecen amapolas,
Y el néctar fino colma las corolas;
Mañana el alma tuya estará vieja.

Anda, suelta a volar, hazte paloma,
Recorre el bosque y picotea granos,
Come migajas en distintas manos
La pulpa muerde de fragante poma.

Anda, date a volar, sé golondrina,
Busca la playa de los soles de oro,
Gusta la primavera y su tesoro,
La primavera es única y divina.

Mueres de sed: no he de oprimirte tanto...
Anda, camina por el mundo, sabe;
Dispuesta sobre el mar está tu nave:
Date a bogar hacia el mejor encanto.

Corre, camina más, es poco aquéllo...
Aún quedan cosas que tu mano anhela,
Corre, camina, gira, sube y vuela:
Gústalo todo porque todo es bello.

Echa a volar... mi amor no te detiene,
¡Cómo te entiendo, Bien, cómo te entiendo!
Llore mi vida... el corazón se apene...
Date a volar, Amor, yo te comprendo.

Callada el alma... el corazón partido,
Suelto tus alas... ve... pero te espero.
¿Cómo traerás el corazón, viajero?
Tendré piedad de un corazón vencido.

Para que tanta sed bebiendo cures
Hay numerosas sendas para tí...
Pero se hace la noche; no te apures...
Todas traen a mí...

Alfonsina Storni

Su corcho.

Su corcho.

Su corcho grisáceo se impone en la noche. Grueso tronco anudado por los años, seco de caricias.

He llegado tarde, pero aquí me tienes haciéndote compañía cuando declinas. Hoy te puedo abrazar, darte todo el cariño que dejé perdido en la multitud. Aún se aferran a ti las hojas amarillas, inseparable amor del ser que no he sabido yo sentir. Y te envidio...

He descubierto la calma de tu silencio, en él la caricia perdida de mi alma, la que hoy curará heridas. En tu sabia raíz descubierta por el tiempo, me siento a escucharte. Tú sólo haces el eco de mi corazón.

El cielo nos abraza sereno, las estrellas nos lanzan su tímida luz de la espera. En nuestro abrazo, quizá una fugaz nos anuncie la sorpresa de estar vivos.

Sakkarah

The Eagles Best of My Love

El año más largo.

El año más largo.

Hasta el año 46 a. C. se utilizaba el calendario egipcio. Éste, como carecía de años bisiestos, había acumulado una diferencia de bastantes días. Julio César resolvió parcialmente el problema del calendario egipcio introduciendo un día extra cada 4 años (años bisiestos). Para compensar el deslizamiento del calendario egipcio, al año 46 a. C. se le añadieron 2 meses extra, así como 23 días más en Febrero. Así, el año 46 a. C. es el año más largo registrado, con 455 días.

Esta mejora también producía desplazamiento de las estaciones, aunque más lentamente (más de 7 días cada 1000 años). Como fundador, Julio César se dedicó un mes a sí mismo, el de julio, con 31 días. Cuando su sobrino Octavio Augusto se convirtió en emperador de Roma, también se apropió de un mes, el de agosto, al que le añadió un día más, quitándoselo al mes de febrero.

Descnocido

Carlos II (IV y final)

Carlos II (IV y final)

Mas no se terminó con ésto el problema pues desde Viena y enviado por Leopoldo I, llegó a Madrid otro visionario, el capuchino Fray Mauro Tenda que interrogó terroríficamente al pobre Monarca concluyendo que no estaba endemoniado pero sí hechizado y propuso un plan muy de tipo psicológico, concluyendo finalmente que “si la receta falla y el dolor persiste, será señal de que la dolencia tiene causas naturales y ha de ser curada por los médicos”.

Y aquí es donde llegan mis colegas que ayudan a mal morir al enfermo. Ya en marzo del 98 el Marqués D´ Harcourt escribía a Luis XIV: ”Es tan grande su debilidad que no puede permanecer más de una o dos horas fuera de la cama” y unos idas después, en otra carta: ”cuando sube o baja de la carroza siempre hay que ayudarle”. También señala la hinchazón de pies, piernas, vientre y cara y “a veces hasta la lengua, de tal forma que no puede hablar”. Suponemos que todo esto fuera debido a una nefropatia consecutiva a las infecciones por calculosis renal como se vió en la autopsia y además conocemos que presentó hematuria en varias ocasiones. Esta hinchazón de pies le obligaba a cambiar de calzado por la tarde. La fatiga era intensa y además presentaba con frecuencia diarreas incoercibles, en ocasiones provocadas por los mismos médicos para “eliminar la materia corrupta”. Como consecuencia de una de ellas, hizo 18 deposiciones y luego quedó inconsciente unas horas.

Patología muy compleja la del pobre Rey: edemas, fatiga, decaimiento, ataques epilépticos, diarreas, fiebres y encima, remedios increíbles: pichones recién muertos sobre la cabeza para evitar la epilepsia y entrañas calientes de corderos para sus procesos intestinales. A todo esto, se movían con la mayor celeridad con embajadores y partidarios de los pretendientes de aquel saldo de la monarquía Española: los austríacos y los franceses. Luchas increíbles en las que la Reina iba de un lado a otro de la contienda.

Desde septiembre de 1700 las noticias sobre la salud del Monarca se envían casi diariamente. El 5 de octubre escribe el Dr. Goleen: “Su Majestad recibió los Sacramentos e hizo testamento el día 2 aunque se ignora su contenido pues se guarda absoluta reserva. La enfermedad es grave pues en pocos días ha tenido más de 200 cursos (deposiciones); perdió el apetito y está extenuadísimo, al punto de parecer un esqueleto” Todavía duró tres semanas más. Extenuado, respirando fatigosamente, haciendo sus numerosas deyecciones en la cama y tras dos días en coma, precedido de una fiebre alta, murió el día l de noviembre de 1700 “entregando su alma a Dios a las dos y cuarenta y nueve de la tarde”. Enseguida se hizo público el testamento en el que nombraba sucesor al Duque de Anjou, el futuro Felipe V.

En la autopsia apareció el corazón muy pequeño, “del tamaño de un grano de pimienta, los pulmones corroídos, los intestinos putrefactos y gangrenosos, en el riñón tres grandes cálculos, un solo testículo, negro como el carbón y la cabeza llena de agua”.

Así terminó la dinastía enferma y Carlos II, una patología completa.

Dr. Antonio Castillo

Cotidiana.

Cotidiana.

Tras una discusión, coloqué a mi mujer sobre la mesa, la planché y me la vestí. No me sorprendió que resultara muy parecida a un hábito.

Miguel Gomes

Inteligencia...

Inteligencia...

Inteligencia es nada,
si falta sabiduría...

Optimismo no es suficiente,
si falta el ánimo...

Vida no es nada,
si falta mística...

Amistad no tiene contenido,
si falta la confianza...

Amor es nada,
si falta el valor

Yo no soy nada,
si me faltas tu...

Hans Kruppa

Dar gato por liebre.

Dar gato por liebre.

En la antigúedad las hospederías gozaban de una más que dudosa fama, sobre todo en materia de la calidad de las viandas que servían. Por poner un ejemplo, los venteros de antaño eran a menudo acusados de echar un asno en adobo y servirlo como ternera a los sufridos clientes, y de servir platos cuyo contenido no se sabía si era ternera, cabrito, liebre o gato.



Era tanto el descrédito que llegaron a acumular estos lugares, que entre los comensales se popularizó un conjuro previo al acto de sentarse a comer, Puestos en pie, los clientes recitaban así delante del asado:



Si eres cabrito,

mantente frito;

si eres gato,

salta del plato.



No creemos que este conjuro particularmente tuviera la virtud de arreglar las cosas, pero lo que sí es cierto es que una de las estafas más comunes era la de dar carne de gato por la de liebre. De ahí que este dicho se utilice cuando se intenta engañar en la calidad de una cosa ofreciendo otra de peor calidad que se le asemeja.

Desconocido

Consuelo.

Consuelo.

Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa
a dónde vaya en este roto tiempo. Ya no es mi amor: el
que quiera puede hablarle. Ya no se acuerda: ¿quién en
verdad le amó?

     Mi amor busca su semejanza en la promesa de las
miradas. El espacio que recorre es mi fidelidad. Dibuja
la esperanza y en seguida la desprecia. Prevalece sin
tomar parte en ello.

     Vivo en el fondo de él como un resto de felicidad.
Sin saberlo él, mi soledad es su tesoro. Es el gran meridiano
donde se inscribe su vuelo, mi libertad lo vacía.

     Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa
a dónde vaya en este roto tiempo. Ya no es mi
amor: el que quiera puede hablarle. Ya no se acuerda:
¿quién en verdad le amó y le ilumina de lejos para que
no caiga?

René Char

Más cerca de la belleza.

Más cerca de la belleza.

Está más cerca de la belleza el hombre herido, que el satisfecho. El lisiado del alma busca una respuesta a su infortunio, quiere apurar la vida para encontrar una solución, o un cambio. Se refugia en el placer de la naturaleza, donde se pierde su melancolía. La rotura le hace no seguir una cadena ociosa a la que se aboca el victorioso.

En su aparente debilidad, busca el lazo que le haga fuerte, y se acerca más a los parajes paradisíacos desde donde le llegan hilos armónicos que le calman. El que se cree feliz posa la mirada sobre su hombro para atisbar la miseria, donde fácilmente se enredará en sus lodos siendo pie o trampolín para que el miserable pueda atisbar un rayo del paraíso deseado.

Los satisfechos deseos embotan la mente hasta atar la palabra, mientras de la mano del triste brota la poesía.

Sakkarah

El aire...

El aire...

El aire va y viene,
atraviesa el mundo,
abarcando el tiempo;
pero siempre vuelve
en ráfaga de amor.

Río de sentimiento
que corre apasionado
hacia un mar de dicha,
aunque lo apresen
en lagos de ternura.

Fuego que quemó mi piel,
y en ascuas
mantiene vivo este corazón

Tú en mi, a mi lado,
conmigo, amor.

Sakkarah

Carlos II (III)

Carlos II (III)

Alguien nos ha comentado que el Síndrome de Klinefelter se acompaña de talla alta, de tipo eunucoide con extremidades largas y de ginecomastia, cosa que no tenía el Rey pero es que, aparte de las lesiones óseas propias de su raquitismo, podría tratarse de una variante de este mosaicismo con fórmula 46XY/47XXY con talla normal y sin ginecomastia y sin embargo, siempre con azoospermia, retraso mental, y a veces lesiones cardiacas y tiroiditis auntoinmunes.

Durante los casi diez años que duró su matrimonio, la salud de don Carlos fue siempre deficiente y sobre todo, envejeció rápidamente. Puede decirse que pasó de la juventud a la senectud sin pasar por la madurez. Por eso don Gregorio Marañón le diagnosticó de Panhipofisarismo con progeria (senilismo). Otra patología frecuente fueron las alteraciones digestivas, atribuidas a su glotonería y a una mala masticación por su prognatismo familiar que con la edad se hacía más patente originando diarreas, vómitos y fiebres que los médicos trataban con las consabidas purgas, sangrías y dietas. También María Luisa tuvo bastantes cólicos y problemas intestinales a causa de las pócimas y al régimen de “friuras” o sea, alimentos fríos que le hacían tomar para concebir pues entonces no pensaban que el varón pudiera ser estéril y aun menos si se trataba del Soberano.

Cuando murió la Reina el 12 de febrero de 1689 a consecuencia de una apendicitis aguda con reacción peritoneal y no de envenenamiento ni a consecuencia de un golpe en el vientre que se dió montando a caballo, el Rey quedó destrozado pues en verdad que la amaba mucho, pero como la vanidad del hombre es grande, Carlos II acogió con alegría la proposición que a los diez días del óbito real le hizo el Consejo de Estado para que se volviera a casar. Eligieron a Mariana de Neoburgo, una princesa cuyo único mérito era el que sus padres, los Electores de Sajonia habían tenido 23 hijos. Las nupcias se celebraron en Valladolid el 4 de mayo de 1690 pero a pesar de su valioso antecedente genésico, no hubo manera que llegase la suspirada descendencia y eso que ayudada por un trío poco recomendable, la Baronesa de Berlips, que el pueblo llamaba “La Perdiz”, Enrique Wise, “El Cojo” y el Dr. Galeen, varias veces simuló estar embarazada. Por otra parte le dió por intervenir en política y de modo muy directo en la posible sucesión del Monarca sobre todo después de la muerte de su suegra doña Mariana a consecuencia de un terrible “zaratán”, o sea, cáncer de seno en 1696. También intervino en los tristísimos y truculentos episodios del hechizamiento del Rey, vergüenza de la Iglesia, de la Medicina y de la Sociedad.

El mismo don Carlos, ya en tiempos de la Reina María Luisa, sospechaba que la Marquesa de Soisson, célebre envenenadora de la Corte de Luis XIV le había privado con sus hechizos de la facultad de engendrar y cuando ya en plena decadencia física, en 1698 el propio Rey pidió al Inquisidor General, Cardenal Rocaberti que investigara su posible encantamiento, aprovechó el Confesor Real Padre Froilan Diaz para organizar aquel increible proceso. Sabía que en Caldas de Tineo había un Convento que acogía varias monjas posesas y que el capellán, Fray Antonio Alvarez Arguelles, tenía poderes para pedir al Diablo que le revelara cómo, porqué y por quién el Rey estaba hechizado. ¡Cómo es posible que se creyeran aquellas patrañas que según el fraile aseguró, el mismo Demonio había pronunciado jurando ante el Santísimo Sacramento¡. Satanás dijo “que el hechizo se lo habían dado en una taza de chocolate el 3 de abril de 1675 en la que habían disuelto sesos de un ajusticiado para quitarle el gobierno; entrañas para quitarle la salud y riñones para corromperle el semen e impedir la generación y que la causante fue la reina Viuda doña Mariana para seguir gobernando”. Al pobre Rey le dieron una serie de asquerosas pócimas que empeoraron su delicada salud y viendo tan mal su estado, doña Mariana de Neoburgo preguntó al Consejo de la Inqusición si aquellos métodos eran adecuados. En respuesta, el Padre Froilán fue procesado.

Dr. Antonio Castillo

Cotinuará...

Todavía

Todavía

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría


palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo

tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto


nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa


sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía


pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro


y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido


y si beso la osadía
y el misterio de tus labios
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.

Benedetti

Poder...

Poder...

Poder rozar tu piel y fijar mi vista en tu mirada, perderme en tu mundo y crear nebulosas de estrellas

Amanecer a la vida en una noche de amor y la armonía del sentimiento sujeta a nuestra piel

Los susurros elevarán los momentos que caerán en fina lluvia de caricias

Penetrando en las celdas de las entrañas va la esperanza. El sueño despierta de su letargo de ilusiones para ser real

Ríos de fantasía desembocan en un océano de realidad y te haces grande, grande...ocupando todo espacio

Los pilares de la tierra hacen sentir su temblor cuando te miro
Y tú, en mi, penetrándolo todo en una melodía salvaje

Todas las pócimas de maledicencia serán derramadas en este aquelarre de amor

Llegó mi anhelo que se muestra entre sedas recompensando mi tesón

Amarte a ti, pero amar sin medida. La razón yace derrotada y puede más el corazón

Sakkarah

La gran estupidez.

La gran estupidez.

La gran estupidez de la humanidad
consistió en considerar el amor como
una idea. El amor es un instinto.
Darle cerebro es afligirlo.

Godofredo de Alancar