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Sakkarah

Mis sentimientos

Creador de sueños.

Creador de sueños.

Creador de sueños, que no encuentras uno en tu cajón para regalármelo. Atrapaba tus silencios para traducirlos en palabras, en señales, en hechos. ¡Cuántos rayos le robé al sol con mis pensamientos, que eran simples ilusiones! ¡Cuántas veces me incliné ante el rey avaricioso para que me cediera un solo suspiro! ¡Cuántas alas fabriqué, cuantas plumas sueltas al aire por cada herida...!

Un frasquito lleno de lágrimas perdidas guardo para el recuerdo. Brillan como estrellas que no alumbraron. Una sombra gigante me acompaña hasta que se haga tenue. Inmortal amor, sentimiento del que vivo enamorada. Mi semilla no fue cubierta de tierra, no hay cosechas, ni abundancia; pero siempre será como una luciérnaga perdida.

El viento se lleva mi anhelo, soplando sobre los nevados tejados, enredándose con las nubes. Ya no lo veo en el horizonte, voló sin límite.
Mi sonrisa cubre toda nostalgia. Máscara en este baile de disfraces donde hoy yo comienzo la danza.

Sakkarah

De puntillas.

De puntillas.

De puntillas cruzo el umbral, y camino muy despacio hacia el recuerdo. Allí recojo las alegrías, me complazco en cada escena con la mirada llena de sueños, y todo lo guardo aquí, en el pecho.

Rápido me doy la vuelta, para que nadie me sorprenda intentando robar aquellos instantes de felicidad. Y, cuando llego, procuro hacer acompasada mi respiración, pongo en la cara el gesto del olvido, y en mis labios las palabras frías del que todo lo supera.

Asomada a los balcones de la gran ciudad, contemplo el roce del amor en las parejas, mientras con fuerza, como si fuera una cesta, yo sujeto el pensamiento y sigo caminando.

Sakkarah

Esperanza.

Esperanza.

Me sujetaré a su sentimiento y transparencia. Asida caminaré lentamente hacia un estallido de pasión. Los días lograran poblar mi entraña de alas de mariposas.

 

Confío en que sus manos desnuden mi tristeza, hasta hacer brillar de ilusión cada poro de mi piel.

 

No sé su principio, y aún menos su final; pero él es el pilar que hoy me sostiene. Su gesto tímido arrebata mi ternura.

Sakkarah

Mis manos.

Mis manos.

Mis manos empiezan a acariciar los minutos, moldeándolos, voy a crear dicha. De cada disgusto haré un poema de esperanza creando nuevos sueños. Se me impone la vida en cada despertar.

 

Lo que es, no tiene otro color del que se ve, sólo hay que cambiar la mirada hasta recorrer el arco iris, No vale la pena el dolor, ni quien lo inflija.

 

En  mi ternura siempre irá implícita la respuesta

Sakkarah


La fijación.

La fijación.

La fijación del sol sobre el suelo confunde la vista dibujando un sueño. El verano trae la imagen de un baile sin música a pleno día. El abrazo amante e intenso que no se repite, que golpea a diario la mente hasta llegar al desaliento. La sensación de su piel no quiere oscurecerse, cada poro de la mía la ilumina; pero el tiempo galopa como pegaso alado y, en mi, la oscuridad se cierne.

Sakkarah

Se aleja.

Se aleja.

Se aleja la caricia al evocar recuerdos perdidos. Hoy cierro mi maleta de sentimiento que aun no estaba deshecha.

La palabra ha ejercido todo su poder sobre mi, como espada ha rozado mis heridas que aun no habían sanado. Y este líquido viscoso de tristeza que supura, alerta mis alarmas.

Ya sólo palabras huecas que darte. Mi boca se cierra para no herir más. La razón pone cancela a esa ventana que se abría a un nuevo día. Aire frío que no roza el calor de la llama, que no quiere convertirse en brisa.

Cada letra en mi memoria me acompaña llenándome de rubor por mi inocencia. Al ir a saltar la comba, temo que se enreden mis pies y vuelvo a casa a preparar una sábana para cubrir esta noche el cielo. Cada amanecer una lágrima de cristal borrará tu recuerdo.

Sakkarah


Melodía.

Melodía.

El arpa y la dulzaina, unidas en melodía amorosa. Música del alma, el amor, cuando sus notas se acoplan en una única partitura.

Concierto de belleza que nadie puede acallar. Fascinación de los sentidos que suspiran. Nacimos de la música y de la mano levantamos en vuelo armónico.

Este nudo que quiere asfixiar la entraña, me arrastra hacia abajo, y rompiendo una cuerda me hace desafinar. Sigue tú. Aquí me quedo, en el último bosque que me encontré contigo.

Mi aguda nota tomará el ritmo de esa hoja al caer.

Sakkarah

Respiro hondo.

Respiro hondo.

Respiro hondo y noto que no se puede retener el aire, pero el se renueva a cada instante para mi

Apretaba el amor entre mis manos y al notar que una gota se filtraba entre mis dedos, abrí la mano para que corriera en libertad como el agua del río.

Las olas rompen con fuerza contra mi piel y rápidas vuelven al mar dejándome llena de sentimiento...

Sakkarah

Un horizonte.

Un horizonte.

Un horizonte de campos amarillos y ocres, en el que se dibuja un camino. Con andares despistados, una figura se va adentrando en el plano de la lejanía. Atrás quedan las amapolas; y a la vista del espectador, una espalda indefinida va perdiendo la forma.

El sol hace una senda con sus rayos, acogiendo a esa imagen cada vez más cercana. El azul del cielo luce sin mácula, sin nubes. Hay una línea que divide lo conocido del misterio. Hacia allí, ella se encamina.

Sakkarah

Hoy.

Hoy.

Hoy la lluvia humedece la melancolía, que despierta perezosa y al paso de las horas va tomando fuerza. Hoy se adueña de mi corazón hasta hacerme sentir la soledad.

Me perderé en los bosques del silencio donde las palabras no llegan. Los sentidos se adormecen y no llega el olor a primavera, ni el tacto amable.

Al llamar a la puerta de la vida, me la abre la tristeza. Y yo me adentro, no me puedo quedar en el umbral. Aquí la melodía no tiene sonido y el sol no penetra en la estancia. Como un fantasma me dispongo a vagar por los pasillos.

Sakkarah

Balanceándome.

Balanceándome. Balanceándome en la orilla y con la certeza de que caería, me tiré al abismo. A cámara lenta me iba despojando de cada recuerdo, de aquellas miradas, de la marca de su piel sobre al mía. Caí quedando comprimida contra el suelo; sujetando algo de lo que no pude despojarme, el amor. Cristal derretido que se esparció por la tierra; y en el ambiente, un polvo espeso de derrota. Allí, entre todos los despojos, crece el tulipán del olvido; y en cada hoja, el color de un sueño dormido. 

Hoy late el silencio, y en los oídos repiquetea la ansiedad de vida.

Sakkarah

Aunque era todo previsible.

Aunque era todo previsible. Envuelta en gasas, con sus sinuosas curvas y sus movimientos cadenciosos, bailaba. Todos los ojos estaban puestos en ella, pero nadie la miraba. Sus brazos imitaban el vuelo de un ave. Su pensamiento quería planear hacia el rincón más apartado del mundo.

Dueña de nada, objeto de todos. A veces se engañaba a sí misma sintiéndose querida, pero sólo era un escape hacia la fantasía. Se preguntaba que hacer, como mejorar; y de nada servía. Embalada en el ampuloso lenguaje, lavaba sus heridas con besos de algodón.

Se sentía como una piñata de cumpleaños, sin cuerdas, a la que los niños con los ojos vendados y un palo en la mano, tenían que abrir para que cayeran todos los dulces. Allí quedaba rota cuando ellos habían agotado su contenido.

Aunque ya era todo previsible para ella; diariamente caía del escalón de un sueño.

Sakkarah

Las palabras...

Las palabras...

Las palabras murieron en mi boca. No era lícito preguntar en aquellos momentos si me amaba, habría otros instantes, otros lugares. Su mirada me hacía sentir adorable, resbalaba por mis piernas, por sus formas, mientras sus labios musitaban "te amo", Sus gestos me hablaban de algo que iba más allá del deseo.

Me acariciaba abstraído, mientras mi cuerpo se estremecía son suaves oleadas de placer, La emoción al sentirle en mí me arrastraba, haciéndome sentir el vértigo de la plenitud.

Sakkarah

No han de venir...

No han de venir...

No han de venir los científicos a descubrir que no soy el ombligo del mundo. Soy una pequeña mácula asentada en un globo de sueños que gira alrededor de mi enamorado sol. Esto, lejos de ser una ofensa para mi, es un alivio. Llevar el peso del amor sobre los hombros, casi me hace encorvar; si tan enorme fuera para que todo rondara a mi alrededor, sé que me quedaría aplastada el alma.

Orgullosa me siento de ser la amiga de mi perro fiel, y termino preguntándome si yo le tengo a él, o viceversa. Hermana y nada más de los animales soy, aunque se razonar; el instinto ante el amor me puede.

Reina en mis pensamientos, domadora de mis facultades...No, el amor me hizo perder las riendas, y desbocada, dejé que él se apoderara de mi alma.

Sakkarah

Paseo.

Paseo. Su murmullo perdido que se hace silencioso en la cadencia del motor encendido. Compendio de ruidos que forman melodía. Sólo silencio en el bullicio.

Líneas que se cruzan a tu paso de mirada sonámbula y paradas automáticas. Manchas arbóreas que rozan con rapidez la vista que no se detiene, y a la suela pegada una húmeda y viscosa hoja muerta.

Frío metal que a su roce produce un álgido respingo, reflejo inclemente de la vida.

Piel cristalizada y parquedad en la palabra, finado sueño urbano, paseo.

Sakkarah

ME LANCÉ AL VUELO.

ME LANCÉ AL VUELO.

Me lancé al vuelo sin pensar, daba igual la caída, o el choque con escarpadas rocas. Volaba hacia un sueño, el más bello. Lo hice parte de mi vida, se entretejió en mi alma con lazos fuertes de transparente de gasa.

Los problemas se retiraban a mi paso, llevaba conmigo mi aliada, la esperanza. No tenía el color verde con que la pintan, era irisada.

Fui espectadora de las secuencias de la vida, la veía pasar en una cómoda butaca.

Apareció como una ráfaga de viento que a su paso deja todo caer. No se puede atrapar el viento, y me volví espacio para poder sentirlo.

Caminó por mi alma de aprendiz, dejando hermosas huellas doradas a su paso. He conocido los parajes más hermosos de la vida. Sé que aún queda mucho por recorrer, o quizá nada; pero llevaré su sonido, esa melodía lejana que te va dando fuerza ante cualquier peligro, que te hace elevarte sobre los obstáculos.

No hallo aún donde posarme, pero al hacerlo, sé que me envolverá el recuerdo, y ya no temeré al frío

¿He cometido errores? ¡Todos! ¿He perdido los días? ¡Muchos!; pero tengo un paisaje, una figura, un beso, una caricia…Un sentimiento.

Sakkarah

SÓLO RECONOZCO.

SÓLO RECONOZCO.

Sólo reconozco en mi cuerpo la sensación de su piel y la delicadeza de sus labios. Sobre mis formas, sólo sus manos.

La magia en sus ojos, en la conexión con su mirada, su tacto, me hacía estar dispuesta siempre para el gran momento. Ningún miedo ante su sonrisa, capaz de hacer vivir cualquier fantasía.

Desconectar, sorprenderme, quedarme inmóvil ante él. No hay que romper el hielo que no ha existido nunca en nuestro encuentro. Insospechado era mi sentimiento a su primer contacto con mi cuerpo. Era mi regalo, al que iba a ir desenvolviendo poco a poco con estas manos inexpertas que temían rasgarlo.

Los besos apasionados mientras nuestras manos recorrían la espalda, las caderas. La dificultad al desabrochar su cinturón antes de dejar caer las ropas. Corrían las caricias rápidas y tiernas, en un vuelo mágico sobre la piel. Sus dedos encendiéndome mientras jugaban con mis senos, y mi cuerpo se acurrucaba contra el suyo. Entrar el la vorágine del deseo en rápidos movimientos, mientras sentía el peso de su masculinidad, y el sonido de mis quedos gemidos. La fuerza salvaje del abrazo, y mis formas dentro de su boca según sus labios las iban tomando.

Un día maravilloso como tantos, que terminó en el regreso a esta soledad, en la que hay días que las lágrimas corren por la mejillas, como trofeos de sal.

Sakkarah


PODER ROZAR TU PIEL.

PODER ROZAR TU PIEL.

Poder rozar tu piel y fijar mi vista en tu mirada, perderme en tu mundo y crear nebulosas de estrellas

Amanecer a la vida en una noche de amor y la armonía del sentimiento sujeta a nuestra piel

Los susurros elevarán los momentos que caerán en fina lluvia de caricias

Penetrando en las celdas de las entrañas va la esperanza. El sueño despierta de su letargo de ilusiones para ser real

Ríos de fantasía desembocan en un océano de realidad y te haces grande, grande...ocupando todo espacio

Los pilares de la tierra hacen sentir su temblor cuando te miro
Y tú, en mi, penetrándolo todo en una melodía salvaje

Todas las pócimas de maledicencia serán derramadas en este aquelarre de amor

Llegó mi anhelo que se muestra entre sedas recompensando mi tesón

Amarte a ti, pero amar sin medida. La razón yace derrotada y puede más el corazón

Sakkarah


ESPERABA LA MUERTE.

ESPERABA LA MUERTE. Esperaba la muerte de la mano del amor, rodeada por sus brazos. Con los ojos entornados, pero sintiendo su mirada. La veía como un paso hacia una espera llena de paciencia, en la que sería aire espeso y silencioso, sombra que apartara los obstáculos de mi amor aún viviente.

Ahora espero una muerte en soledad, con las manos entrelazadas una sobre otra, sujetando el vacío. Deseo silencio, un silencio que no me lleve a ninguna parte. Será un paso a la nada absoluta, un dejar de latir amor este corazón.

Sakkarah

TEMO.

TEMO. Temo que el silencio acuda a mi mano aprisionando y rompiendo las letras. Sé que entonces tomaré la senda del paso cansado y vacilante. No quiero llenar el tiempo de cosas, pero sí impregnar las cosas de mí. Antes tristeza que acomodo, dolor que indiferencia. Prefiero el negro intenso antes que el gris. 

Un iceberg derrite mi pensamiento.

Sakkarah