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Sakkarah

Mis sentimientos

Deambular

Deambular

La lápida cae, la vida se limita a las catacumbas. Deambular, sólo deambular. 

Una antorcha apagada por un soplo alegre. Brisas de tristeza rozan mi tez. Los párpados caen, y la noche toma forma en el día. 

Revuelo de grajos me atormentan, pisan la losa que me cubre, danzan. 

Una lona negra se sujeta entre las nubes. Ya no refulgen las estrellas. Vuelvo la cara al astro que no se atreve a amanecer ante mis ojos.

Sakkarah

Todo se desintegra.

Todo se desintegra.

Todo se desintegra hoy en mi interior, caen los castillos alzados con mi fantasía. El estruendo me ensordece, pero quedo en silencio, como el que perdió ya toda fuerza. 

Hay que seguir adelante, y no siento ganas de dar ni un solo paso. Perezosamente tendré que mover mi cuerpo al ritmo de las horas, de los días. 

Fui ropa vieja colgada en casa de barriada, una lombriz enterrada en los imposibles. Ni siquiera puedo recoger cada palabra impulsiva que escapaba a mis labios. 

No queda tiempo para el arrepentimiento, ni para disfrutar del vacío. Quisiera dormir ese sueño que no tiene despertar

Sakkarah

Como yegua...

Como yegua... Como yegua al galope mi pensamiento escapa tras de ti. Con el viento en contra, mi nave arremete hasta tocar puerto. Las fieras aguas no la tambalean. Llego hacia tus sueños, donde desguarnecido, dejas tu piel dorada a mi caricia. Tejiendo con tu pelo una batalla, combate denodado hasta el fin, sin bajar guardia. Sólo en tu boca mi fulgor. Tus ojos se cierran en noche soñada, llama perenne que el enemigo nunca apaga. 

Mi nombre, manantial en tu boca; reguero por mis venas tu susurro.

Sakkarah

El pensamiento.

El pensamiento.

El pensamiento como lluvia me recorre, cala mi cuerpo. Lluvia fecunda que saca brotes de la tierra. Rayo que toma la espalda como vía. Transita por ella hasta sacudirme,queriendo hacer en mi una explosión de vida.

Árbol calcinado soy en este instante, desolación en un paraje que aun palpita. Pero semilla intacta que se renueva entre las cenizas. El aire sopla arrastrando lo que mi mente dejó en estado árido.

Puestos mis ojos en el futuro sol, en las noches alumbradas, en los ensueños inocentes como antaño. Así hoy doy pasos de invierno esperanzado.

Sakkarah

Con tus palabras.

Con tus palabras. Con tus palabras vas recomponiendo mi rota estructura, poco a poco, muy despacio vas devolviéndome el hálito de vida que se me fue. Me quedo escuchando una voz que no tiene sonido. Nunca llega la mágica palabra, la que no se sabe si quedará para siempre sólo suspendida en el ambiente. Mi condición impaciente siempre me pierde. Nerviosa en las esperas no puedo salir a buscar lo que no tengo. Ahora pienso en ti y se me vienen todas las injusticias de la vida de golpe. Quisiera atrapar una estrella para ponerla en tu vida, pero vuelo bajo. 

Eres brisa fresca de amaneceres,.rocío sobre una hoja muerta de otoño. Y yo deseo que la lluvia de vida escampe para que quedes perdido en los colores del arco iris.

Sakkarah

Poder rozar...

Poder rozar...

Poder rozar tu piel y fijar mi vista en tu mirada, perderme en tu mundo y crear nebulosas de estrellas

Amanecer a la vida en una noche de amor y la armonía del sentimiento sujeta a nuestra piel

Los susurros elevarán los momentos que caerán en fina lluvia de caricias

Penetrando en las celdas de las entrañas va la esperanza. El sueño despierta de su letargo de ilusiones para ser real

Ríos de fantasía desembocan en un océano de realidad y te haces grande, grande...ocupando todo espacio

Los pilares de la tierra hacen sentir su temblor cuando te miro
Y tú, en mi, penetrándolo todo en una melodía salvaje

Todas las pócimas de maledicencia serán derramadas en este aquelarre de amor

Llegó mi anhelo que se muestra entre sedas recompensando mi tesón

Amarte a ti, pero amar sin medida. La razón yace derrotada y puede más el corazón

Sakkarah

Necesito...

Necesito...
Necesito que se enciendan las estrellas. Las miro e intento seguir su rastro; pero me pierdo desesperada, porque sé que sólo tendré un destello de su luz en cierto tiempo. Y las horas pasan y se agrandan haciéndose enormes. Yo no puedo acercarme a ellas

Me metí en tormentas de polvo dorado y no sé como salir. Un ser insignificante mirado desde el firmamento, que se pierde en nieblas de melancolía. No me pueden encontrar. El brillo de mi estrella siempre será un pequeño fulgor para mi, al que no se me deja acercar.

Y seguiré teniendo miedo....y seguiré sintiendo lo que no entiendo

Sakkarah

Puedo hacer castillos.

Puedo hacer castillos.

Puedo hacer castillos y deshacerlos, puedo ser amada y no, puedo darme o recogerme. En este mundo de la imaginación todo es posible.

 

Con las palabras se juega, pero con mi sentimiento no. Ni yo, ni nadie. Hubo un día que abrí los ojos a mí misma, y me di cuenta de los andrajos que de mí hice. Aquel día se construyó un tope que ya nadie podría sobrepasar.

 

Con mis puertas abiertas, entran, se pasean, yo lo permito y acojo; pero me gusta que traten cada reliquia con cariño. Si noto desprecio, mi mano ya no tiembla, y con dolor cierro la puerta. No me gusta que arrasen sin aprecio. No hay nada de valor, pero se ve en la puerta que es sencilla como todo el edificio. No se hace ostentación.

Sakkarah

La enormidad...

La enormidad...

La enormidad de la sombras paraliza. Gigantes sin forma que desean ser creados en la mente, por la imaginación. Ellas quieren tomar vida en mí. 

Mi baluarte no deja paso, no se puede infiltrar esa mancha oscura que me acosa. Nada temo a ese inteligente gigante atormentado que se alza en las noches. 

La luna sabe por el paso de los días, y la nieve preserva un cálido tesoro para mí.

Sakkarah

Te veo.

Te veo.

Te veo, y te acompaño con la imaginación en cada gesto. Adoro tu piel, tu pecho que queda al descubierto al caer la camisa. Soy el agua que cae con fuerza, para resbalar lentamente por tu dermis en una caricia infinita donde el amor quita el respiro. 

Allí estoy, en ese espejo que te devuelve tu imagen después de adorada. Duende en cada esquina de la estancia de tu aseo, o tu recámara. Camino a tu lado paseando donde la naturaleza se recrea coqueteando contigo. Mi dolor en tu pensamiento perdido, y el amor en el mío. 

Aún no comprendo esta enfermedad de amarte. No encuentro el motivo que incendio alma. Sé que tú lo vales todo, hasta mi soledad. 

¿Quién eres? Lo eres todo, mi amor.

Sakkarah

Conduzco mis sueños.

Conduzco mis sueños.

Conduzco mis sueños por el camino de los precipicios. Sé que están destinados a caer, pero mientras, no hay nadie que me impida encarrilarlos sintiendo el vértigo de este amor. 

Errante voy en las noches presagiando un final para mí.  Quieres orientarme al olvido, no soy nadie para ti, sólo un tiempo perdido. 

La tierra duerme sin devolver la cosecha de mis lágrimas. Nada en tu nada soy. No quiero que despiertes, duerme tu sueño, yo soy una mera espectadora acunando un amor muerto. 

Soy el vacío que se escapa al abrir tu puerta.

Sakkarah

Estoy allí.

Estoy allí.

Estoy allí, donde la esperanza es una quimera, donde no puedo detenerme, y tengo que vivir amordazada. Detrás de cada puesta del astro me encuentro, hecha sol y silencio. 

Habito lejos de tu pensamiento, descolgada de tu rebosante corazón, apartada en tus esperas. Soy la flor diminuta entre la hierba cuando tu pie la pisa y hace sombra. 

Ave lejana soy, pluma en la distancia, nada.

Sakkarah

No es absurdo.

No es absurdo.

No es absurdo ni aburrido que el corazón salte, que el alma se estremezca. En tu mundo no puedes sentirme, pero tampoco incluirme entre los seres absurdos sin sentido. 

Uno de mi sentidos, tú, el imposible. Agitas mi vida, y me siento viva. No me detengo, voy de paso en esta soledad que me envuelve. Ya no puedo pararme, pero tengo derecho a vagar por el éter donde te contemplo. Sin ti cojeo sí, y eres una muleta invisible en mi caminar. No te molesto, un día me esconderé en el silencio.

Sakkarah

Atado...

Atado...

Atado a fuertes cadenas, allí en el fondo estás. Me siento a mirarte y me pierdo en las horas. Tus ojos ciegos no me ven, y mis pupilas traspasan tu alma.

He recogido tu impotencia en un saco, me la cargué al hombro para dejarte ligero. En tus manos dejo un corazón, rojo sangre. Tus dedos, al rozarlo descubrirán su forma. Yo me alejo, perdiéndome entre las estrechas calles.
 

Utiliza el valor ahora, que ya no estaré yo para mirar. Mi beso queda en el aire, como brisa de la nada.

Sakkarah

Corazón

Corazón

Líquido corazón, que al escapar te haces etéreo. Latente amor al que pones un cerrojo de silencio. No hay láminas para que no te infrinjan heridas, sólo el disimulo como protección.

Tu pulso asusta, y con agilidad te apartan. Castigado estás en las cavernas del alma, mí alma. Rebosas sin poder mostrarte, y mueres en este destierro.

Abriré las ventanas para que la magia te asista. Cada vez más sabio, corazón, te harás cisne en otra esencia.

Sakkarah

Como un hilo.

Como un hilo.

Como un hilo de seda serpentea el río entre los retazos verdes o amarillos de aquel paisaje. Su fondo, de arquitectura cavernosa, toma caprichosas formas, donde se solazan las truchas esquivas con su piel de plata. 

Mis pies resbalaban sobre sus piedras, mientras las verdes algas abrazaban mi tobillo. Finas ataduras como las del sentimiento que me sostiene a su lado, mientras él, ausente a mis pensamientos, se desliza como espuma por sus aguas. 

En el terruño se pierde el eco de mi palabra que reverbera entre los árboles, volviendo a mí como silencio.

Sakkarah

Agarro tu recuerdo.

Agarro tu recuerdo.

Agarro tu recuerdo con fuerza, como si fuera un estandarte. Sin tu saberlo desgranas felicidad y luz. Tú el rey de la tiniebla. Tu profundidad es como el mar, y tu fuerza de carácter como las olas al romper sobre el acantilado en días de tormenta. Prado verde en la caricia.

 

¿Cómo abarcar el misterio del Universo, su belleza? Semejante a tu hermosura es, inabarcable. Eres el rey de cada estrella que gobierna mis noches, tu estela dibuja el firmamento, decora mis sueños. Guerrero indomable de la nada, gobernador del vacío.

 

Espada que corta esa tela de araña que tejo en soledad de amor. Emperador de la ausencia. Azul de mis sueños, de mis vuelos. Alas que admiro, ave extraña y lejana.

 

Imposible amor donde se pierde mi mirada en esta caricia silenciosa.

Sakkarah

¿Por qué?

¿Por qué?

¿Por que es todo o nada? Siempre entre los excesos sin poder dosificar los días, sin igualar la balanza. Siempre corriendo tras la ilusión sin detenerme a recoger las sorpresas, a esperarlas.

 

Pinto sueños y los borro mientras el lienzo resiste. Un cielo desgastando nubes, un sol que ciega , una luna impaciente en la espera.

 

Y hoy, un árbol de otoño que ve caer las hojas sin poder inclinarse.

Sakkarah



Hay momentos...

Hay momentos...

Hay momentos en que el pensamiento revolotea, y se vuelve tozudo. Una orden dada con anterioridad, de no volver al pasado, la cumple con tenacidad. Hace piruetas en el éter, juega con las nubes, alejándose de las pasiones. Te eleva llevándote de manera vertiginosa hacia el horizonte, donde la incandescencia del sol hace que sientas el roce de sus llamas sobre tu piel. Ora te acuesta en la hierba cual pastor, o te levanta impelido como el perro que azuza las ovejas. Amordaza al corazón, y huye presuroso a mirar el reflejo que la montaña hace en las aguas del lago.

En esos momentos te sientes desprendido del mundo, hasta que una criaturita de forma humana, diminuta, y alada, se descuelga por tu pelo jugueteando con el. Allí te extasías con sus rápidas cabriolas. Te hipnotiza con sus juegos y, tomándote la mano, te hace levantar para seguirla adentrándose en un bosque.

Escondida entre las hojas, hoy salgo de la realidad, para descansar allí, donde a veces, me rapta la fantasía.

Sakkarah

Me siento...

Me siento...

Me siento como unos tacones hincándose en un prado sobre el manto de hierba, rompiendo el paisaje. Como el objeto anacrónico de un cuadro, o el madroño que crece asociado a un pino. Fuera de lugar, en mi misma, y consagrada a mi eterno culto.

Sensible, al querer identificarme con un paisaje al que desconozco, me vuelvo una flor de Almendro que se desprende silenciosa; o musgo en árbol que me regala su sombra.

Soy una gota de agua intentándose filtrar por el gran muro de la vida.

Sakkarah