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Sakkarah

Escritores y poetas.

No es que muera de amor...

No es que muera de amor...

No es que muera de amor, muero de ti.
muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que me faltas,
en la calle donde mi abrazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triangulos obscuros e incesantes.
Me muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.

Jaime Sabines

Mad world.


Todo a mí alrededor son caras conocidas
sitios gastados, caras gastadas.
Listas y despiertas para sus carreras diarias
hacia ningún sitio, hacia ningún sitio.
Sus lágrimas empañan las gafas
inexpresivas, inexpresivas.
Oculto mi cabeza, quiero ahogarme en mi pena
no hay mañana, no hay mañana.

En cierto modo resulta divertido, en cierto modo triste.
Los sueños en los que agonizo son los mejores que he tenido.
Resulta duro de decir, duro de aceptar
cuando la gente camina en círculos.
Es un mundo desquiciado.

Niños esperando el día en que se sentirán bien
Feliz cumpleaños, feliz cumpleaños
Programados para sentir en el modo en que deberían
Siéntate y escucha, siéntate y escucha.
En el colegio estaba muy nervioso
Nadie me conocía, nadie me conocía.
Maestro dime cual es mi lección
mira a través de mi, mira a través de mi.

En cierto modo resulta divertido, en cierto modo triste.
Los sueños en los que agonizo son los mejores que he tenido.
Resulta duro de decir, duro de aceptar
cuando la gente camina en círculos.
Es un mundo desquiciado.
Amplia tu mundo.
Mundo loco.

El hombre político.

El hombre político.

Es cangrejo porque se vuelve atrás de sus mismas opiniones francamente: abeja en el chupar: reptil en el serpentear: mimbre en lo flexible. aire en el colarse: agua en seguir la corriente: espino en el agarrarse a todo: aguja imantada en girar siempre hacia su norte: girasol en mirar al que alumbra: muy buen cristiano en no votar: y asemejarse, en fin, por lo mismo al camello en poder pasar largos días de abstinencia; así es que en la votación más decidida álzase el ministerial y exclama: Me abstengo: pero como aquel animal, sin perjuicio de desquitarse de la larga abstinencia a la primera ocasión.

Mariano José de Larra

Pequeñas memorias.

Pequeñas memorias.

Caía la lluvia, el viento zarandeaba los árboles deshojados, y de tiempos pasados viene una imagen, la de un hombre alto y delgado, viejo, ahora que está más cerca, por un camino inundado. Trae un callado al hombro, un gabán embarrado y antiguo, y por él se deslizan todas las aguas del cielo. Delante vienen los cerdos, con la cabeza baja, rozando el suelo con el hocico. El hombre que así se aproxima, difuso entre las cuerdas de lluvia, es mi abuelo. Viene cansado, el viejo. Arrastra consigo setenta años de vida difícil, de privaciones, de ignorancia. Y no obstante es un hombre sabio, callado, que sólo abre la boca para decir lo indispensable. Habla tan poco que todos nos callamos para oírlo cuando en el rostro se le enciende algo así como una luz de aviso. Tiene una manera extraña de mirar a lo lejos, incluso siendo ese lejos la pared de enfrente. Su cara parece haber sido tallada con una azuela, fija aunque expresiva, y los ojos pequeños y agudos, brillan de vez en cuando como si algo que estuviera pensando hubiera sido definitivamente comprendido. Es un hombre como tantos otros en esta tierra, en este mundo, tal vez un Einstein aplastado bajo una montaña de imposibles, un filósofo, un gran escritor analfabeto. Algo que no podrá ser nunca.

(...) Pero la imagen que no me abandona en esta hora de melancolía es la del viejo que avanza bajo la lluvia, obstinado, silencioso, como quien cumple un destino que no podrá modificar.

José Saramago

Poesía pura.

Poesía pura.
Deshaced este verso.
Quitadle los caireles de la rima
el metro, la cadencia
y hasta la idea misma.
Aventad las palabras,
y si después queda algo todavía
eso
será la poesía.

León Felipe

Soy

Soy

Soy el que sabe que no es menos vano

Que el vano observador que en el espejo

De silencio y cristal sigue el reflejo

O el cuerpo (da lo mismo) del hermano.

Soy, tácitos amigos, el que sabe

Que no hay otra venganza que el olvido

Ni otro perdón. Un dios ha concedido

Al odio humano esta curiosa llave.

Soy el que pese a tan ilustres modos

De errar, no ha descifrado el laberinto

Singular y plural, arduo y distinto,

Del tiempo, que es de uno y es de todos.

Soy el que es nadie, el que no fue una espada

En la guerra. Soy eco, olvido, nada.

Borges

Florecer...

Florecer...

Florecer desan ellas

y florecer es mostrar la propia hermosura

Madurar queremos nosotros

y eso es ser algo sin to oscuro

y esforzarte sin tregua.

Rilke

 

El adiós.

El adiós.

Entró y se inclinó hasta besarla
Porque de ella recibía la fuerza.

(La mujer lo miraba sin respuesta.)

Había un espejo humedecido
Que imitaba la vida vagamente.
Se apretó la corbata,
El corazón,
Sorbió un café desvanecido y turbio,
Explicó sus proyectos
Para hoy,
Sus sueños para ayer y sus deseos
Para nunca jamás.

(Ella lo contemplaba silenciosa.)

Habló de nuevo. Recordó la lucha
De tantos días y el amor
Pasado. La vida es algo inesperado,
Dijo. (Más frágiles que nunca las palabras.)
Al fin calló con el silencio de ella,
Se acercó hasta sus labios
Y lloró simplemente sobre aquellos
Labios ya para siempre sin respuesta.

José Ángel Valente

Vieja canción inglesa.

Vieja canción inglesa.

Ni un beso... ni siquiera una sonrisa
he de pedirte yo.
Con la dicha de un beso de tus labios
no ha soñado jamás mi corazón.

¿Sabes tú lo que quiero, lo que ansío
en mi amoroso afán?
Sólo besar el aire embalsamado
que con tus alas te besó al pasar

Alphonse Lamartine

Se suspende el crepúsculo.

Se suspende el crepúsculo.

Mi callada nostalgia se agigantó una tarde
cuando el azul del cielo se perdía entre las nubes;
se observaba borrosa la silueta de un sueño
que acarició placeres de una niña infinita.

Tus besos encendían el origen ameno
de una palabra incauta que el viento hizo pedazos;
luego fueron cayendo los débiles momentos,
que iban esfumando la ausencia de una pena.

Se suspende el crepúsculo en medio de la tarde,
se arrastra la alborada buscando la mañana,
la mañana de ausencia, de enrojecidos sueños,
que se desvanecieron al saberte lejana.

Y mi mundo amanece como todas las veces.
Ya el cielo desnuda su cuerpo azulado,
cuando tristemente se aleja lo ameno
y el dolor eleva su grito triunfal.

Cae una palabra como una hoja seca,
que el viento a empujones destroza a su antojo.
Se va una sonrisa con semblante ausente
y crece la inocencia que anida en mi alma.

Mis manos se hacen nudos, impacientes, sedientas;
extrañan el camino que formaba tu cuerpo.
Más que mías eran tuyas de tanto conocerlas,
porque tú las sentías más que a tu propia piel.

En los brazos del viento descansan mis palabras,
en la sonrisa tibia de un lento atardecer,
en el perfume húmedo de rosas bailarinas,
en el enjambre inquieto del beso de un adiós.

Te presentí tan cerca, silenciosa y ausente,
y luego tan distante con tu furioso encanto.
Soy un astro sin brillo, inútil en su empeño;
fuiste avasalladora como una gran tormenta.

Mi penar se refleja cuando te estoy pensando,
y me apresuro a veces para ser siempre el mismo.
Me adelanto en mi furia, mas siempre estoy inmóvil
en un silencio frío tristemente salvaje.

Cuando vertí en tu cuerpo mis caricias volcánicas,
quede henchido de ti, como tarde soleada.
Después de iluminar como un rayo en la noche,
dejas que las tinieblas ahora cubran mi alma.

Francisco Santana.

Rayuela

Rayuela

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.


Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y los ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Julio Cortazar

Gracias...

Gracias... Gracias, amor, de nuevo tu criatura
se inclina al vasallaje de tu peso.
Encadenado estoy, me tienes preso
entre la red sin par de tu hermosura.
Gracias, amor, por esta cosa pura
que a través de la carne te alza ileso.
poder la boca convertirse en beso
es ser el fruto sólo la dulzura.
No importa, amor, que el labio ante el abismo
del gozo haya quedado silencioso
si es casi el pasmo como el verso mismo.
Gracias, pues tu lenguaje me ha enseñado
que en el silencio todo es más hermoso
y lo callado es más que lo cantado.

Jorge Rojas

Arco iris.

Arco iris.

A veces
por supuesto
usted sonríe
y no importa lo linda
o lo fea
lo vieja
o lo joven
lo mucho
o lo poco
que usted realmente
sea

sonríe
cual si fuese
una revelación
y su sonrisa anula
todas las anteriores
caducan al instante
sus rostros como máscaras
sus ojos duros
frágiles
como espejos en óvalo
su boca de morder
su mentón de capricho
sus pómulos fragantes
sus párpados
su miedo

sonríe
y usted nace
asume el mundo
mira
sin mirar
indefensa
desnuda
transparente

y a lo mejor
si la sonrisa viene
de muy
de muy adentro
usted puede llorar
sencillamente
sin desgarrarse
sin desesperarse
sin convocar la muerte
ni sentirse vacía

llorar
sólo llorar

entonces su sonrisa
si todavía existe
se vuelve un arco iris.



Benedetti

Yo no sé...

Yo no sé...

Autor imagen: CoccaOn

Yo no lo sé de cierto
Yo no lo sé de cierto, pero supongo
que una mujer y un hombre
algún día se quieren,
se van quedando solos poco a poco,
algo en su corazón les dice que están solos,
solos sobre la tierra se penetran,
se van matando el uno al otro.

Todo se hace en silencio.
Como se hace la luz dentro del ojo.
El amor une cuerpos.
En silencio se van llenando el uno al otro.

Cualquier día despiertan, sobre brazos;
piensan entonces que lo saben todo.
Se ven desnudos y lo saben todo.

(Yo no lo sé de cierto. Lo supongo)

Jaime sabines

Humildad

Humildad

Esto de la humildad es también un truco, una manera de conseguir una posición segura. Al que se rebaja, ya no hay manera de rebajarle. La humildad tiene una fuerza terrible

José Luis Sampedro

Lasitud

Lasitud

Encantadora mía, ten dulzura, dulzura...
calma un poco, oh fogosa, tu fiebre pasional;
la amante, a veces, debe tener una hora pura
y amarnos con un suave cariño fraternal.

Sé lánguida, acaricia con tu mano mimosa;
yo prefiero al espasmo de la hora violenta
el suspiro y la ingenua mirada luminosa
y una boca que me sepa besar aunque me mienta.

Dices que se desborda tu loco corazón
y que grita en tu sangre la más loca pasión;
deja que clarinee la fiera voluptuosa.

En mi pecho reclina tu cabeza galana;
júrame dulces cosas que olvidarás mañana
Y hasta el alba lloremos, mi pequeña fogosa.

Paul Verlaine

Sólo yo.

Sólo yo.

Sólo yo lo sabía,
y la noche
lo sabía en silencio,
pero estabas de siempre en el alma
que acaricia los sueños.

Sólo yo lo sabía,
y el aire
lo sabía en sus dedos,
pero estabas por siempre dormido
en las alas del tiempo.

Sólo yo lo sabía,
del agua
lo sabía el reflejo,
pero estabas de siempre en las fuentes
de los cántaros llenos.

Sólo yo lo sabía,
y el campo
lo sabía en su seno,
pero estabas por siempre florido
en la flor del espliego.
Sólo yo lo sabía,
y el alma
lo sabía en secreto,
pues estabas de siempre en la vida
que latía en su centro.

(Antonia Álvarez)

Dolor

Dolor

 No hay otra verdad que el dolor; no hay otra realidad que el sufrimiento; dolor y sufrimiento en toda gota de agua, toda hoja de hierba, en cada sonido de voz viviente, en sueño y vigilia, en vida, antes de la vida y tal vez después de la muerte.

Ivo Andric

Ojalá

Ojalá

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabé la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones...

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

Silvio Rodríguez

Cuando el amor.

Cuando el amor.

Cuando el amor te llame, síguelo.
Aunque su camino sea arduo y penoso.
Y cuando sus alas te envuelven, entrégate.
Aunque la espada, entre ellas disimula, te lastimara.

Y cuando te hable, cree en él.
Aunque su voz desgarre tus sueños,
como el viento del norte agosta el jardín.
Porque así como el amor te enaltece, así te crucifica.

Así como te acrece, así te poda.
Así como te eleva a lo más alto,
y acaricia tus ramas más tiernas,
que palpitan bajo el sol,
así descenderá hasta tus raíces
y las conmoverá en un abrazo con la tierra.

Todo esto hará el amor en ti,
para que puedas entender los secretos de tu corazón.
Y convertirte, por ese entendimiento,
en un fragmento del corazón de la vida.

Kalhil Gibran