Junta botones de cristal en el lecho del océano. Branquias de la mente laten en aguas insondables. En el diccionario infinito descubre dorados granos de arena. Cada uno tiene su gemelo en alguna orilla del otro lado del mundo. Ciego a lo que aún no necesita, va a tientas sobre vidrio roto a la única piedra que cabe en su palma. Al abrir los ojos da a lo que contempla el reconocimiento que ninguna mirada le había otorgado. Se convierte en palabra. Estremeciéndose, toma vuelo.