¡Cuanta razón!
DILEMA DE DINER: Las corbatas limpias atraen la sopa.
DILEMA DE DINER: Las corbatas limpias atraen la sopa.
Uno crece cuando no hay vacío de esperanza, ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe.
Uno crece cuando acepta la realidad y tiene aplomo
de vivirla.
Cuando acepta su destino, pero tiene la voluntad de
construyendo lo que tiene por delante y
proyectando lo que puede ser el porvenir.
Crece cuando supera, se valora, y sabe dar frutos.
Uno crece cuando abre camino dejando huellas,
asimila experiencias... Y siembra raíces!.
Uno crece cuando se impone metas, sin importarle
comentarios ni prejuicios,
cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes,
cuando cumple con su labor, sin importarle
los otros pareceres.
Uno crece cuando se es fuerte por carácter,
sostenido por formación, sensible por temperamento...
Y humano por nacimiento!.
Uno crece cuando enfrenta el invierno
aunque pierda las hojas.
Recoge flores aunque tengan espinas y
marca camino aunque se levante el polvo.
Uno crece cuando es capaz de afianzarse
con residuos de ilusiones,
capaz de perfumarse, con residuos de flores...
Y de encenderse con residuos de amor...!
Uno crece ayudando a sus semejantes,
conociéndose a sí mismo y dándole a la vida
más de lo que recibe.
Uno crece cuando se planta para no retroceder...
Cuando se defiende como águila
para no dejar de volar...
Cuando se clava como ancla
y se ilumina como estrella.
Entonces... UNO CRECE
Desconocido
Apolo, hijo de Júpiter, conducía el carro del Sol por los cielos del Universo, iluminando y haciendo posible la vida en la tierra.
Apolo reunía todo cuanto se necesita para ser amado: a las cualidades de su espíritu, se unía la belleza del cuerpo, una voz subyugadora y un porte majestuoso.
No es de extrañar, pues, que una joven ninfa, llamada Clicia, se enamorase de él, en el mismo momento de conocerle.
También Apolo se enamoró de Clicia pero su amor duró mucho menos que el de la ninfa y pronto la abandonó por una nueva conquista.
Inconsolable y desesperada por la definitiva marcha de su amado, la joven se apartó de todo contacto humano y huyó al desierto. Allí, recostada sobre la arena abrasadora, sustentándose apenas con los mas groseros alimentos, bebiendo solo las gotas de rocío del amanecer, esperaba la salida del Sol y la mirada de sus ojos seguía el recorrido de Apolo por el cielo, mientras lloraba amargamente la pérdida de su amor.
Clicia, consumida por el dolor y viendo cercana su muerte, repetía una desesperada súplica a los dioses: que nunca la privasen de seguir viendo el rostro de Apolo. Al fin, los dioses, se apiadaron de ella y cuando Clicia estaba a punto de expirar, la convirtieron en una hermosa flor y le otorgaron la capacidad de mover su gran corola en dirección al punto en el que más brillase el Sol.
Clicia, convertida en Girasol, puede ver todos los días a su amado y así será hasta el fin de los tiempos.
Desconocido
Si me ves cansado fuera del sendero,
ya casi sin fuerzas para hacer camino.
Si me ves sintiendo que la vida es dura,
porque ya no puedo, porque ya no sigo...
ven a recordarme cómo es un comienzo,
ven a desafiarme con tu desafío.
Muéveme en el alma, vuélveme al impulso,
llévame a mí mismo.
Yo sabré entonces encender mi lámpara
en el tiempo oscuro, entre el viento frío.
Volveré a ser fuego desde brasas quietas,
que alumbre y reviva mi andar peregrino.
Vuelve a susurrarme aquella consigna
del primer paso para un principio.
Muéstrame la garra que se necesita
para levantarse desde la caída.
Si me ves cansado fuera del sendero,
sin ver más espacios que el de los abismos.
Trae a mi memoria que también hay puentes,
que también hay alas que no hemos visto,
Que vamos armados de fe y de bravura,
que seremos siempre lo que hemos creído.
Que somos guerreros de la vida plena,
y todo nos guía hacia nuestro sitio.
Y que un primer paso, y que un nuevo empeño,
nos lleva a la forma de no ser vencidos.
Que el árbol se dobla, se agita, estremece,
deshoja y retoña, pero queda erguido.
Que el único trecho que da el adelante
es aquel que cubre nuestro pie extendido.
Si me ves cansado fuera del sendero,
solitario y triste, quebrado, herido.
Siéntate a mi lado, tómame las manos,
entra por mis ojos hasta mi escondrijo.
Y dime . . . ¡SE PUEDE!, e insiste,
¡SE PUEDE!,
hasta que yo entienda que puedo lo mismo.
Que tu voz despierte, desde tu certeza,
al que de cansancio se quedó dormido.
Y, tal vez, si quieres, préstame tus brazos,
para incorporarme, nuevo y decidido.
Que la unión es triunfo
cuando hombro con hombro vamos,
¡sí, se puede!, con el mismo brío.
Si me ves cansado fuera del sendero,
lleva mi mirada hacia tu camino.
Hazme ver las huellas, que allá están marcadas,
de un paso tras otro por donde has venido.
Y vendrá contigo una madrugada,
la voz insistente para un nuevo inicio.
Que abriré otro rumbo porque sí he creído,
QUE SIEMPRE SE PUEDE...
se puede, mi amigo!
Marysol
Mujer, Jamás Permitas...
Jamás permitas que algún hombre te esclavice, tú naciste para amar y no para ser esclava.
Jamás permitas que tu corazón sufra en nombre del amor, amar es un acto de felicidad, ¿porqué sufrir?.
Jamás permitas que tus ojos derramen lágrimas por alguien que nunca te hará reír.
Jamás permitas que tu cuerpo sea usado, sabes que tu cuerpo es la morada del espíritu, entonces, ¡mantenlo apreciado!.
Jamás permitas quedarte horas esperando por alguien que nunca vendrá, ¡así te lo tenga prometido!.
Jamás permitas que tu nombre sea pronunciado en vano por un hombre, ¡que ni se sabe si tiene nombre.
Jamás permitas que tu tiempo sea desperdiciado por alguien que nunca tendrá tiempo para ti.
Jamás permitas escuchar gritos en tus oídos, ¡el amor es el único que puede hablar más alto!.
Jamás permitas que pasiones desenfrenadas te saquen de un mundo real para otro que nunca existió.
Jamás permitas que los otros sueños se mezclen a los tuyos haciéndolos girar en una gran pesadilla.
Jamás confíes que alguien pueda volver, ¡cuando nunca estuvo presente!.
Jamás permitas prestar tu útero para engendrar un hijo que nunca tendrá un padre.
Jamás permitas vivir en la dependencia de un hombre haciendo creer que tú naciste inválida.
Jamás permitas que quedes linda y maravillosa, ¡para esperar a un hombre que no tiene ojos para admirarte!.
Jamás permitas que tus pies caminen en dirección de un hombre, ¡que sólo vive huyendo de ti!.
Jamás permitas que el dolor, que la tristeza, que la soledad, que el odio, que el resentimiento, que los celos, que el rencor y todo que pueda sacar el brillo de tus ojos; haciendo debilitar la fuerza que existe dentro de ti.
Jamás te permitas perder tu dignidad de ser... ¡Mujer!.
Desconocido
Os deseo un noche de paso, bonita...Y un amanecer bello, en el que vayan surgiendo todos esos sueños que se os realizarán seguro.
Que el 2007 os llegue lleno de amor, que no podáis resistir tanta felicidad...
Besos
Cuando buscamos un símbolo del amor solemos pensar en un niño armado con arco y flechas. Esa imagen corresponde a Cupido, el dios del amor en la mitología romana. Sus flechas representan el deseo y las emociones amorosas: cuando Cupido hiere a alguien con ellas -sea dios o mortal- le condena a enamorarse profundamente. También conocido como Eros en la mitología griega, este niño es hijo de Venus (Afrodita para los griegos), diosa del deseo, la belleza y la fertilidad.
Los estudiantes de la academia de Platón dedicaban los primeros años de su formación a aprender a callar. Por su parte, un proverbio japonés reza: «Antes de hablar, asegúrate que lo que tienes que decir es más importante que el silencio», mientras que los ingleses dicen que «El verdadero gentleman es aquel que domina la gaita pero no la toca».
Éstos son sólo algunos de los beneficios del noble arte de callar:
1. Al no descubrir su juego, la persona silenciosa se dota de una aureola de misterio que la hace más atractiva para los demás.
2. Callar es indispensable para poder escuchar lo que dicen los otros.
3. Con la boca cerrada es más difícil crear malentendidos, que luego exigen mucha energía -y tiempo- para deshacerlos.
4. El silencio sobre nuestros méritos tiene una triple ventaja: a) nos permite sorprender a los demás, b) previene las envidias, c) evita el aburrimiento.
5. Si uno no tiene nada importante que decir, permanecer callado siempre puede ser percibido exteriormente como signo de inteligencia.
6. Un tiempo de espera tras una pregunta permite una respuesta más profunda y meditada.
Desconocido
Si nunca rompes un racimo de uva en el lagar, nunca tendrás un vaso de vino sobre tu mesa.
Si nunca te arriesgas a perder, nunca te das la oportunidad de ganar.
Si nunca afrontas la pena de partir, nunca conocerás la alegría del regreso.
Si nunca sufres muriéndote en la siembra, nunca te gozarás renacido en la cosecha.
Si nunca te dueles bajo el peso de tu culpa, nunca saborearás el alivio del perdón.
Si nunca mueles los granos de tu trigo, nunca conocerás el sabor del pan.
Si nunca afrontas el miedo de dejar de ser como eres, nunca descubrirás la alegría de ser como puedes ser.
Si nunca estás dispuesto a dejar todo lo que tienes, nunca sentirás que lo tienes libremente.
Si nunca estás dispuesto a morir por una causa, nunca sabrás para qué vives.
Si nunca encaras tu pena y dejas de reír para llorar, nunca conocerás la dicha del que deja de llorar para reír.
Si nunca te arriesgas a cruzar el río, nunca sabrás lo que te aguarda en la otra orilla...
Desconocido
Apoyar EN los labios los padrones o cabezas
No me fío
Quitarse con las palas el cabello de la frente
No me olvides
Abanicarse despacio
Me eres indiferente
Abanicarse deprisa
Te quiero mucho
Pasar los dedos sobre el varillaje Tenemos que hablar
Entrar en el salón o salir al balcón abanicándose
Luego salgo
Entrar en la sala o balcón cerrando el abanico
No salgo hoy
Llevar el abanico en la mano izquierda Deseo conocerte
Girar el abanico con mano derecha
No me gustas
Mirar con atención la pintura
Me gustas
Entreabierto cubriendo el rostro
Nos vigilan
Taparse el sol con el abanico Eres feo
Llevar en mano derecha Amo a otro
Pasar el abanico sobre los ojos
Lo siento
Pasar el mango por los labios Bésame
Dejar caer el abanico Te pertenezco
Abanicarse con mano izquierda
No coquetees con esa
Cerrar muy despacio con chirriar suave
Sí
Cerrar de pronto con airado semblante
No
Abrir y cerrar muy despacio Soy casada
Pasar el abanico por la mejilla Te amo
Arrojarlo con la mano Te odio
Moverlo con la mano derecha Quiero a otro
Abrir y cerrar deprisa Estoy prometida