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Sakkarah

Encallado...

Encallado...

Encallado quedó aquel velero viejo, agotado.

 

Surcó el mar desgastándose, hasta ser esqueleto de naufragio. Arreciaba la tristeza amarrada al viento, sacudiéndolo, en zarandeos tenaces, y el, bizarro, intentaba sostenerse.

 

Por tripulación sólo llevaba el amor dormido siempre en cubierta, expectante de un horizonte muerto, producto de una quimera.

 

La traición fue el sabotaje contra una nave aterida de ternura, y hoy hecho tablas, duerme el velero junto a una isla desconocida. Los sentimientos que llevaba por enseres, yacen en el fondo de ese océano misterioso. Quizá hayan quedado anudados a un arrecife de coral.

Sakkarah

4 comentarios

Sakkarah -

Muchas gracias...

Yo creo que no lo tenía, ¿eh?

¡Un beso!

Ocasiones -

"Por tripulación sólo llevaba el amor dormido siempre en cubierta"
Me quedo con esa frase, me ha enamorado.
Triste barco, que perdió a su tripulación por ansiar algo que ya tenía y no quiso darse cuenta.
Un beso!

Sakkarah -

Jajajaja, bonito final feliz para el cuento.

Muchos besos.

Cris de Gramont -

La historia sigue asi...
Un buscador de corales
que por ahí pasaba,
corto una pieza de coral
que que le deslumbraba
sin saber que un corazón triste de una bella dama
en el dormitaba.
Su intención era vender el coral
pero no podía
pues algo en el le atraía
y su mirada no podía apartar
Tanto tanto lo admiró
que el corazón dormido se despertó
y el de ella y ella de el se enamoró.
Chin pon
No me hagas mucho caso que se me va la olla jaja