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 La máxima imprudencia es poner en duda nuestra inmortalidad. -- El amor es un pajarito de muchas jaulas. -- Llora, Diana, llora... Es necesario echar fuera toda la sal que te di en mis besos.
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Que sólo sea digno de convencerte quien esté convencido; pero que sólo la verdad te convenza.
-- ¿Qué hombre no ha querido explicarse al hombre? Pero, ¿quién lo ha conseguido?
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Necesitaría esas interminables horas de razonamiento de que no dispongo para explicarme el sentido que tiene el esfuerzo que hacemos los seres humanos en atribuirnos enteramente nuestra legítima aptitud para ambicionar la grandeza.
Federico Hernández Aguilar Etiquetas: Escritores  ¿Cómo sujetar mi alma para que no roce la tuya? ¿Cómo debo elevarla hasta las otras cosas, sobre ti? Quisiera cobijarla bajo cualquier objeto perdido, en un rincón extraño y mudo donde tu estremecimiento no pudiese esparcirse.
Pero todo aquello que tocamos, tú y yo, nos une, como un golpe de arco, que una sola voz arranca de dos cuerdas. ¿En qué instrumento nos tensaron? ¿Y qué mano nos pulsa formando ese sonido? ¡Oh, dulce canto!
Rainer María Rilke Etiquetas: Rilke  " La borró de la fotografía de su vida no porque no la hubiese amado, sino, precisamente, porque la quiso. La borró junto con el amor que sintió por ella. La gente grita que quiere crear un futuro mejor, pero eso no es verdad, el futuro es un vacío indiferente que no le interesa a nadie, mientras que el pasado está lleno de vida y su rostro nos excita, nos irrita, nos ofende y por eso queremos destruirlo o retocarlo. Los hombres quieren ser dueños del futuro sólo para poder cambiar el pasado. Luchan por entrar al laboratorio en el que se retocan las fotografías y se rescriben las biografías y la historia. "
_ Milan Kundera _ Etiquetas: risa, olvido, Milan-Kundera  Regresa pronto a mí Sin ti me asalta el miedo Nunca antes como ahora Tan profunda yo te sentí. Todo cuanto yo quiero Lo veo en realidad. Ya no siento celos Sin embargo, te llamo.
Osip Mandelstam Etiquetas: Regreso  No cabe duda de que los años tienen patas. De otra manera no podrían distribuir vejeces ni emprender olvidos que ofrecen de casa en casa, ni cruzar umbrales en busca de herrumbre, ni trepar hasta la azotea que es siempre más enana, ni subir a los autobuses para rasgar los asientos, ni comprar en los comercios tintura de canas, ni ofrecer a los insectos el papel de la prensa del fin de semana, ni tomar fotografías de cuartos de siglo, ni podar las ramas de los árboles, ni ir de bares escupiendo en las botellas que han de añejarse, ni destruir la relevancia de las alianzas. No cabe duda de que los años tienen patas. De otra manera no podrían pisotearnos.
Jorge Gómez Jiménez Etiquetas: Años  Autor imagen: Millais I En las aguas profundas que acunan las estrellas, blanca y cándida, Ofelia flota como un gran lirio, flota tan lentamente, recostada en sus velos... cuando tocan a muerte en el bosque lejano. Hace ya miles de años que la pálida Ofelia pasa, fantasma blanco por el gran río negro; más de mil años ya que su suave locura murmura su tonada en el aire nocturno. El viento, cual corola, sus senos acaricia y despliega, acunado, su velamen azul; los sauces temblorosos lloran contra sus hombros y por su frente en sueños, la espadaña se pliega. Los rizados nenúfares suspiran a su lado, mientras ella despierta, en el dormido aliso, un nido del que surge un mínimo temblor... y un canto, en oros, cae del cielo misterioso. II ¡Oh tristísima Ofelia, bella como la nieve, muerta cuando eras niña, llevada por el río! Y es que los fríos vientos que caen de Noruega te habían susurrado la adusta libertad. Y es que un arcano soplo, al blandir tu melena, en tu mente traspuesta metió voces extrañas; y es que tu corazón escuchaba el lamento de la Naturaleza –son de árboles y noches. Y es que la voz del mar, como inmenso jadeo rompió tu corazón manso y tierno de niña; y es que un día de abril, un bello infante pálido, un loco miserioso, a tus pies se sentó. Cielo, Amor, Libertad: ¡qué sueño, oh pobre Loca! . Te fundías en él como nieve en el fuego; tus visiones, enormes, ahogaban tu palabra. –Y el terrible Infinito espantó tu ojo azul. III Y el poeta nos dice que en la noche estrellada vienes a recoger las flores que cortaste , y que ha visto en el agua, recostada en sus velos, a la cándida Ofelia flotar, como un gran lis.
Rimbaud Etiquetas: Ofelia  Te deseo primero que ames, y que amando, también seas amado. Y que, de no ser así, seas breve en olvidar y que después de olvidar, no guardes rencores. Deseo, pues, que no sea así, pero que sí es, sepas ser sin desesperar.
Te deseo también que tengas amigos, y que, incluso malos e inconsecuentes sean valientes y fieles, y que por lo menos haya uno en quien confiar sin dudar
Y porque la vida es así, te deseo también que tengas enemigos. Ni muchos ni pocos, en la medida exacta, para que, algunas veces, te cuestiones tus propias certezas. Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo, para que no te sientas demasiado seguro
Te deseo además que seas útil, más no insustituible. Y que en los momentos malos, cuando no quede más nada, esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.
Igualmente, te deseo que seas tolerante, no con los que se equivocan poco, porque eso es fácil, sino con los que se equivocan mucho e irremediablemente, y que haciendo buen uso de esa tolerancia, sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no madures demasiado de prisa, y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer, y que siendo viejo no te dediques al desespero. Porque cada edad tiene su placer y su dolor y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.
Te deseo de paso que seas triste. No todo el año, sino apenas un día. Pero que en ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana.
Te deseo que descubras, con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo, que existen, y que te rodean, seres oprimidos, tratados con injusticia y personas infelices.
Te deseo que acaricies un perro, alimentes a un pájaro y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal, porque de esta manera, sentirás bien por nada.
Deseo también que plantes una semilla, por más minúscula que sea, y la acompañes en su crecimiento, para que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol.
Te deseo, además, que tengas dinero, porque es necesario ser práctico, Y que por lo menos una vez por año pongas algo de ese dinero frente a ti y digas: "Esto es mío". sólo para que quede claro quién es el dueño de quién.
Te deseo también que ninguno de tus defectos muera, pero que si muere alguno, puedas llorar sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable.
Te deseo por fin que, siendo hombre, tengas una buena mujer, y que siendo mujer, tengas un buen hombre, mañana y al día siguiente, y que cuando estén exhaustos y sonrientes, hablen sobre amor para recomenzar.
Si todas estas cosas llegaran a pasar, no tengo más nada que desearte. Etiquetas: Poema  En tiempos de siembra aprende, en la cosecha enseña y en el invierno goza.
Conduce carro y arado sobre los huesos de los muertos.La senda del exceso lleva al palacio de la sabiduría.
La prudencia es una fea y rica solterona cortejada por la incapacidad.
Quien desea y no actúa engendra la plaga.
El gusano cortado perdona el arado.
Sumergid en el río a quien ama el agua.
El necio no ve el mismo árbol que ve el sabio.
Aquel cuyo rostro no irradia luz nunca llegará a estrella.
La eternidad está enamorada de las creaciones del tiempo.
A la atareada abeja no le queda tiempo para la pena.
Las horas de la locura el reloj las mide; pero ningún reloj puede medir las de la sabiduría.
Ningún alimento sano se atrapa con red ni trampa.
Expone número, peso y medida en año de escasez.
No hay pájaro que vuele demasiado alto si lo hace con sus propias alas.
El cuerpo muerto no venga injurias.
El acto más sublime consiste en poner a otro ante ti.
Si el necio persistiera en sus necedades llegaría a sabio.
La necedad es el atuendo de la bellaquería, la vergüenza es el atuendo del orgullo.
Las prisiones se construyen con piedras de Ley; los lupanares con ladrillos de religión.
La altivez del pavo real es la gloria de Dios.
La lujuria del chivo es la liberalidad de Dios.
La cólera del león es la sabiduría de Dios.
La desnudez de la mujer es obra de Dios.
El exceso de pena ríe; el exceso de dicha llora.
El rugir de los leones, el aullido de los lobos, el oleaje furioso del mar huracanado y la espada destructora son porciones de la eternidad demasiado grandes para que las aprecie el ojo humano.
El zorro condena a la trampa, no a sí mismo.
El júbilo impregna; las penas procrean.
Que el hombre vista la melena del león y la mujer el vellón de la oveja.
Para el pájaro el nido, para la araña su tela, para el hombre la amistad.
El egoísta y sonriente necio y el necio que frunce malhumorado el ceño han de considerarse sabios, que podrían ser cetros.
Lo que hoy está probado, en su momento era sólo algo imaginado. La rata, el ratón, el zorro y el conejo vigilan las raíces; el león, el tigre, el caballo y el elefante vigilan los frutos.
La cisterna contiene; el manantial rebosa.
Un pensamiento llena la inmensidad.
Presto has de estar para decir lo que piensas que así el ruin te evitará.
Todo lo que es posible creerse es imagen de la verdad.Nunca el águila malgastó tanto su tiempo como cuando se avino a aprender del cuervo.
El zorro provee para sí mismo; pero Dios provee para el león.
Piensa por la mañana, actúa a mediodía, come al anochecer y duerme por la noche.
Quien ha sufrido tus imposiciones, te conoce.
Como el arado sigue a las palabras, Dios recompensa las plegarias.
Los tigres de la ira son más razonables que los caballos de la instrucción.
Del agua estancada espera veneno.
No sabrás lo que es bastante hasta saber lo que es más que bastante.
¡Escucha los reproches de los tontos! ¡Forman un título regio! Los ojos del fuego, las narices del aire, la boca del agua las barbas de la tierra.
El débil en coraje es fuerte en astucia.
El manzano nunca pregunta al haya cómo ha de crecer tal como el león no interroga al caballo sobre cómo atrapar la presa.
Quien recibe agradecido da copiosas cosechas.
Si otros no hubiesen sido tontos, tendríamos que serlo nosotros.
El alma de la dulce delicia no puede mancillarse. ver un águila ves una porción de genio.
¡Alza la cabeza!Tal como la oruga elige las hojas mejores para depositar en ellas sus huevos, el sacerdote reserva su anatema para las mejores dichas.
Crear una florecilla es labor de eras.
La condena estimula, la bendición relaja.
El mejor vino es el más añejo; la mejor agua, la más nueva.
¡Las oraciones no aran!¡ Los elogios no cosechan!La cabeza es lo Sublime; el corazón, lo patético; los genitales, la Belleza. Como el aire es al ave o el mar al pez es el desdén para el despreciable.El cuervo quisiera que todo fuese negro; el buho, que todo fuese blanco.La exuberancia es belleza.
Si el león recibiese consejos del zorro, sería astuto.
El perfeccionamiento traza caminos rectos; pero los torcidos y sin perfeccionar son los caminos del genio.
Donde no está el hombre, la naturaleza es estéril. La verdad nunca puede decirse de modo que sea comprendida sin ser creída.
¡Basta! o demasiado.Los antiguos poetas animaban todos los objetos sensibles con dioses o genios.
Les prestaban nombres de bosques, ríos, montañas, lagos ciudades, naciones y de todo lo que sus dilatados y numerosos sentidos podían percibir.
Y en particular estudiaban el genio de cada ciudad o país y los colocaban bajo el patrocinio de su divinidad mental.
Hasta que se formó un sistema del cual algunos se aprovecharon para esclavizar al vulgo pretendiendo comprender o abstraer las divinidades mentales de sus objetos.
Así comenzó el sacerdocio.Que escogió formas de culto tomándolas de cuentos poéticos. Hasta que por fin sentenciaron que eran los dioses quienes habían ordenado aquello.Así los hombres olvidaron que todas las deidades residen en el pecho humano
(William Blake) Etiquetas: Proverbios  En mi cielo al crepúsculo eres como una nube y tu color y forma son como yo los quiero. Eras mía, eres mía, mujer de labios dulces y viven en tu vida mis infinitos sueños. La lámpara de mi alma te sonrosa los pies, el agrio vino mío es más dulce en tus labios, oh segadora de mi canción de atardecer, cómo te sienten mía mis sueños solitarios!
Eres mía, eres mía, voy gritando en la brisa de la tarde, y el viento arrastra mi voz viuda. Cazadora del fondo de mis ojos, tu robo estanca como el agua tu mirada nocturna. En la red de mi música estás presa, amor mío, y mis redes de música son anchas como el cielo. Mi alma nace a la orilla de tus ojos de luto. En tus ojos de luto comienza el país del sueño.
Rabindranath Tagore Etiquetas: Tagore  Autor imagen: T. Lumikko Toda la naturaleza, escribió Yeats, está llena de gente invisible. Algunos de ellos son feos y grotescos, otros, malintencionados o traviesos, muchos tan hermosos como nadie haya jamás soñado, y los hermosos no andan lejos de nosotros cuando caminamos por lugares espléndidos y en calma”. ¿Qué significan estas palabras del gran poeta irlandés? Que hay que saber relacionarse con lo que no conocemos, con lo que no se entrega fácilmente a nuestros sentidos o nuestra comprensión. De todo esto hablan los cuentos que contamos a los niños. Nos prometen la compañía insuperable, la conversación en una gruta del bosque, el juego en el río con los seres de las corrientes, el encuentro con un elfo de la luz, que son las criaturas más delicadas que existen. Los cuentos hablan de lo que no hemos vivido, de ese lugar donde algo se perdió o donde no pudimos penetrar nunca. Su reino no es el reino de lo probable, sino el de lo posible. Es decir, el reino del alma. Es un error pensar que los adultos no tenemos que escucharlos.
Gustavo Martín Garzo Etiquetas: Amor, naturaleza, Gustavo-Martín-Garzo  Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad. ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se le puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada. Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes como te digo que te quiero cuando digo: “qué calor hace”, “dame agua”, “¿sabes manejar?”, “se hizo de noche”…Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho “ya es tarde”, y tú sabías que decía “te quiero”.) Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tu quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar aun panteón.
Jaime sabines Etiquetas: Jaime-Sabines  Había estado diez días en el frente cuando ocurrió. La experiencia de ser impactado por una bala es muy interesante y pienso que merece la pena describirla con detalle. Fue en la esquina de un parapeto, a las cinco en punto de la mañana. Esta era siempre una hora peligrosa, porque teníamos el amanecer a nuestras espaldas, y si sacabas la cabeza por encima del parapeto su silueta se delineaba perfectamente contra el cielo. Estaba hablando con los centinelas que se preparaban para un cambio de guardia. De repente, a mitad de decir algo, sentí --es muy difícil describir lo que sentí, aunque lo recuerdo con la mayor de las vivezas. Por decirlo de alguna manera fue como la sensación de estar en el centro de una explosión. Pareció haber un sonoro bang y un flash cegador de luz alrededor mío, y caí en un tremendo shock - sin dolor, sólo un violento shock, como el que obtienes de una terminal eléctrica; con él una sensación de debilidad absoluta, un sentimiento de ser golpeado y blanqueado hasta la nada. Los sacos de arena enfrente de mí retrocedieron a una inmensa distancia. Me imagino que es sentir lo mismo que si te cayera un rayo. Supe inmediatamente que me habían dado, pero por el ruido y la luz pensé que fue un rifle cercano que se había caído accidentalmente y se había disparado. Todo ocurrió en un espacio de tiempo mucho menor que un segundo. Al momento siguiente mis rodillas cedieron y estaba cayendo, mi cabeza golpeando el suelo con un violento choque que, para mi alivio, no dolió. Tenía una sensación de indiferencia y sorpresa, una conciencia de estar malherido, pero sin dolor en el sentido ordinario. El centinela americano con el que hablaba dijo: ¡Hey! ¡Estás herido! La gente se arremolinó alrededor. Hubo el revuelo habitual - ¡Levantádle! ¿Dónde le han dado? ¡Abridle la camisa! etc. etc. El americano pidió un cuchillo para cortar mi camisa, Sabía que había uno en mi bolsillo e intenté cogerlo pero descubrí que mi brazo derecho estaba paralizado. No teniendo dolor, sentí una vaga satisfacción. Esto debería satisfacer a mi esposa, pensé; ella siempre me quiso herido, lo que me salvaría de ser muerto cuando la gran batalla viniera. Fue entonces que se me ocurrió preguntarme dónde estaría herido y cómo de grave. No podía sentir nada, pero era consciente de uqe la bala me había impactado en algún lugar del cuerpo por delante. Cuando intenté hablar descubrí que no tenía voz, sólo un débil gritito, pero al segundo intentó conseguí preguntar dónde había sido herido. En la garganta dijeron, Harry Webb, nuestro camillero, había traído una venda y una de las pequeñas botellas que nos daban con las vendas de emergencia para disparos. Conforme me levantaron un montón de sangré salió de mi boca. Sentí el alcohol, que de normal escocería como el demonio, caer en la herida con un agradable frescor. Me tumbaron de nuevo mientras alguien traía una camilla. Tan pronto supe que la bala había cruzado limpia mi cuello, pensé que estaba acabado. Nunca había oído de hombre o animal que sobreviviera a una bala que le atravesara el cuello. La sangre se derramaba por una comisura de mi boca. "La arteria está destrozada", pensé. Me pregunté cuánto duras cuando tienes la carótida cortada. No muchos minutos presumiblemente. Todo estaba muy borroso. Debieron pasar unos dos minutos en los cuales asumí que me habían matado. Y eso fue también interesante --quiero decir, es interesante conocer cuáles serían tus pensamientos en ese momento. Mi primer pensamiento, bastante convencional, fue para mi esposa. Mi segundo fue un violento resentimiento de tener que dejar este mundo que, cuando todo está dicho y hecho, encaja conmigo bastante bien. Era hora de sentir eso vívidamente. La mala suerte me enfureció. ¡La ausencia de sentido en todo eso! Caer, no en la batalla, sino en una esquina perdida de las trincheras, ¡por el descuido de un momento! Pensé, también, en el hombre que me había disparado --Me pregunté cómo sería, si sería español o extranjero, si sabía que me había dado y todo eso. No tuve ningún resentimiento hacia él. Reflexioné que siendo un fascista yo lo habría matado si hubiera podido, pero si hubiera sido hecho prisionero en ese momento y traído ante mí, simplemente le hubiera felicitado por su buena puntería. Puede ser, en cambio, que si de verdad te estuvieras muriendo tus pensamientos fueran bastante diferentes. Me acababan de poner en la camilla cuando mi brazo paralizado volvió a la vida y empezó a doler como un maldito. Imaginé que me lo debía haber roto en la caída; pero el dolor me dio confianza, porque sabía que las sensaciones no se vuelven más agudas cuando uno se está muriendo. Comencé a sentirme más normal y a compadecerme de los cuatro pobres diablos que sudaban y andaban a tumbos con la camilla a hombros. Había milla y media hasta la ambulancia, un mal viaje por una vía resbaladiza y con escombros. Supe qué esfuerzo era ese, ayudando a cargar un herido uno o dos días antes. Las hojas de álamo plateado que, a veces, poníamos en las camillas me rozaban el rostro. Pensé que era una buena cosa estar vivo en un mundo donde crecen álamos plateados. Pero con todo el dolor de mi brazo era diabólico, haciéndome jurar y luego intentando no jurar, porque cada vez que respiraba demasiado fuerte, sangre emergía de mi boca.
George Orwell Etiquetas: Bala, George-Orwell  Autor imagen: Monica-Steward
Cuando nos vimos por primera vez,
no hicimos sino recordarnos.
Aunque te parezca absurdo, yo he llorado
cuando tuve conciencia de mi amor hacia ti,
por no haberte querido toda la vida.
Antonio Machado Etiquetas: Machado  Autor imagen: Valentina Maldinger " Por supuesto, te acuestas como un ángel de nieve más pesado que el bronce, más ligero que el corcho sobre el amante cuyo espasmo finalmente te regocija bajo tu fuego helado la carne se hace estatua y a la larga, es preciso que, muerto, me acostumbre a recibirte en mi lecho. "
Jean cocteau Etiquetas: Vocabulario  Llena de signos y de árboles, ella cruza la noche como un fuego o un río, asciende en el silencio y la memoria, es infinita como un hecho, la existo, la conduzco, yo soy su certidumbre.
Juan Gelman Etiquetas: Juan-Gelman, poesía  Llevas ya tanto tiempo dirigiendo tus proyectiles a mi fortaleza. Siempre dan en el blanco. Se diría que es un arquero zen quien los dispara. Me aburre ver mis muros abatidos por tus bombas, y ver mis baluartes convertidos en ruinas, y a mis hombres negándose a luchar. Tendré que hacerlo. Si supieras lo mucho que me cuesta.
Luis Alberto de Cuenca Etiquetas: Luis-Alberto-de-Cuenca, poesía  Te amo no tengo otro remedio tanto como a las banderas rotas tanto como a los caídos de la Comuna que admirábamos sospechosamente como tercos topos esperando resurrecciones.
Y te necesito porque llegas tarde a casa con vocabularios aprendidos muy lejos voces que hablan de olas azules rizadas por la ilusión de un verano soleado No estemos tristes
Amor mío los ríos siguen corriendo y los niños juegan con pelotas coloreadas como aquellas que absorbieron las horas de nuestra infancia delicadamente viciada por la oscuridad de los años de terror que surgirían.
Cualquiera escribe un innumerable poema de amor justo Algún día leerás las palabras una detrás de otra como los oscuros días del pueblo trabajador sin apenas esperanza
Escucharemos mañana una suave canción de Leonard Cohen y volveremos a la feria de la opresión en la que siempre nos tocará ser perdedores porque dicen que las cosas están difíciles pero quién sabe
Por eso nos amamos porque miramos los mismos cromos desde hace tiempo porque compartimos el miedo cuando los policías buscaban a los agitadores porque tus ojos me gustan y es que me saben a miel
Por eso el mundo es lento y caligráfico por eso la vida por eso estamos aquí como un volcán que va a estallar inconteniblemente Y no habrá cauces que le marquen ni estrellas que le guíen el camino es largo y seguro
pero el viaje no puede ser inconteniblemente eterno como tú
José Luis Rodriguez Etiquetas: José-Luis-Rodriguez, poesía  Escucha… ¿En qué otro mundo de cerezas raras oí tu voz? ¿En qué planeta lento de bronces y de nieve, vi tus ojos hace un millón de siglos? ¿Dónde estabas? Fuiste agua hace mil años. Yo era raíz de rosa, y me regabas… Fuiste campana de pagoda, yo era nervio del ojo que miró a tu bronce. Nos hemos perseguido, alma con alma, atravesando cuerpos peregrinos de venas y latidos, por pieles de animales, por estambres, escamas, esqueletos, cortezas; por mil cuerpos y sangres diferentes, alma con alma, cincelando torres de espíritu con lágrima y sonrisa.
Agustín de Foxá Etiquetas: Agustín-de-Foxá, poesía  ¡Ten compasión, piedad, amor! ¡Amor, piedad! Piadoso amor que no nos hace sufrir sin fin, amor de un solo pensamiento, que no divagas, que eres puro, sin máscaras, sin una mancha. Permíteme tenerte entero... ¡Sé todo, todo mío! Esa forma, esa gracia, ese pequeño placer del amor que es tu beso... esas manos, esos ojos divinos ese tibio pecho, blanco, luciente, placentero, incluso tú misma, tu alma por piedad dámelo todo, no retengas un átomo de un átomo o me muero, o si sigo viviendo, sólo tu esclavo despreciable, ¡olvida, en la niebla de la aflicción inútil, los propósitos de la vida, el gusto de mi mente perdiéndose en la insensibilidad, y mi ambición ciega!
John Keats Etiquetas: Compasión  Autor de la imagen: Nemesio Rubio Nadie porfíe ni espere vencer efectos del hado, que el que ha de ser desdichado, entre los remedios muere.
*Villamediana, galante poeta de los amores reales* Etiquetas: Villamediana, poesía  ”La memoria de los pobres está menos alimentada que la de los ricos, tienen menos puntos de referencia en el espacio, puesto que rara vez dejan el lugar donde viven, y también menos puntos de referencia en el tiempo de una vida uniforme y gris. Tienen, claro está la memoria del corazón, que es la más segura, dicen, pero el corazón se gasta con la pena y el trabajo, olvida más rápido bajo el peso de la fatiga. El tiempo perdido solo lo recuperan los ricos. Para los pobres, el tiempo solo marca los vagos rastros del camino de la muerte.”
Camus Etiquetas: Memoria, pobres  En un derruido muro de la huerta del convento, en un agujero oscuro do silvia al pasar el viento.
Y como una dolorida queja a las piedras arranca, hay en el fondo escondida una calavera blanca.
De algun fraile soñador de vida ejemplar y bella, y dedicada al Señor, en el mundo unica huella.
Abre los ojos sin fondo como a visiones extrañas y del vacio en lo hondo forjan telas las arañas.
Humedo musgo grisoso recubre la antigua grieta donde, en supremo reposo descansa ignorada y quieta.
Pero hasta aquella escondida mansion la brisa ligera lleva murmullos de vida y olores de primavera.
Golondrinas que en sus marchas dejaron el patrio río, huyendo de las escarchas, de las brumas y del frío.
Cuando la luz del poniente filtra por el hondo hueco, y hace parecer viviente el craneo rigido y seco.
Desde las negras ruinas alzan sosegado vuelo y en sus vueltas peregrinas tocan las ramas y el suelo,
como buscando en el prado ya por la tarde, sombrio, el espiritu elevado que habitó el craneo vacío.
Jose Asuncion Silva
Etiquetas: Calavera  "A veces le decía: -Cuando den las doce, piensa en mí. Y si él confesaba no haber pensado, dirigíale abundantes reproches, que terminaban por estas eternas palabras: -¿Me amas? -¡Sí, te amo! -¿Mucho? -¡Ya lo creo! -¿No has amado a otra? ¡Vamos! -¿Crees haberme encontrado virgen? -exclamaba él riendo. Emma lloraba, y él se esforzaba en consolarla, alternando con chistes sus protestas cariñosas. -¡Oh! ¡Es que yo te amo -decía ella- hasta el punto de no poder vivir sin ti! Tengo algunas veces deseos de verte, y todas las cóleras del amor me desgarran. Y me pregunto: ¿Dónde estará? ¿Qué hace ahora? ¡Tal vez hablando con otras mujeres! ¡Y le sonríen...! ¡Se acerca a ellas! ¡Oh! ¿Es verdad que no te gusta ninguna más que yo? Las hay más bellas, ya lo sé; pero yo, yo sé amarte mejor. ¡Soy tu criada y tu concubina! ¡Tú eres mi ídolo, mi rey! ¡Tú eres bueno, tú eres hermoso, tú eres fuerte! Habíale oído Rodolfo decir tantas veces estas palabras, que no tenían ya nada de nuevo para él. Emma se parecía a todas las amantes, y el encanto de la novedad fue poco a poco cayendo como una vestidura y dejando ver al desnudo la eterna monotonía de la pasión, que tiene siempre la misma forma y el mismo lenguaje".
Flaubert Etiquetas: Flaubert Para algunos, mentir se ha convertido en un estilo de vida.
Sin advertirlo, han creado una red tan compleja de información falsa, que ya no saben como escapar del enredo y hallar la verdad.
Es probable que la mentira produzca cierta fascinación en los niños.
Además de aprender a evitar los regaños, pueden construir un mundo fantástico a su tamaño y engatusar a los demás.
Y de allí puede surgir un inocente "jugar a engañar" que, al ver las ganancias potenciales, se convierte en hábito.
Con la mentira podemos llamar la atención y producir admiración.
Poder ficticio, pero poder al fin.
Los mentirosos sostienen que aunque el deslumbramiento no es legítimo, de todas maneras lo disfrutan bastante.
Su posición es clara e implacable: la mentira como un instrumento para obtener ganancias secundarias.
También mentimos para huir de las obligaciones asumidas. Podemos enfermarnos, o inventar una calamidad doméstica o hallar un chivo expiatorio en nuestra imaginación.
Otra vez el provecho, a través de una falsificación que no siempre es delito y que produce alivio.
A veces, pareciera no existir antídoto contra esta tentación.
¿Quién no ha mentido alguna vez? Aunque se trate de mentiras piadosas (justificadas en la intención de no producir un daño innecesario), ¿Quién tira la primera piedra?
Las mentiras frecuentes pueden originar, al menos, dos problemas de consideración.
El primero, cuando se vuelve costumbre y se repite mecánica y sistemáticamente, sin mucho sentido: embaucar por embaucar.
Ya ni sabemos por qué lo hacemos.: mentirosos crónicos, megalomanía comportamental pura.
Y el segundo, cuando llegamos a creernos el cuento y a confundir verdad con embeleco.
Adoptamos una forma de autoengaño donde la existencia real y fantaseada se entremezcla peligrosamente.
No sólo terminamos siendo víctimas de nuestro propio invento, sino que además somos víctimas felices.
Esta farsa continua y autodirigida, obra como una píldora de "éxtasis", una megalomanía existencial que nos hace sentir, irracionalmente, más ligeros del equipaje.
¿Qué pasaría si desde hoy, sin excusas ni amagues, decidiéramos mostrarnos como en verdad somos y asumiéramos el riesgo de hacernos públicamente responsables de nuestras acciones, pensamientos y afectos?
¿Generaríamos tanto rechazo como creemos?
Dejar de mentir es un alivio.
Sin máscaras, el rostro se ve mejor, más relajado.
Ya dejaremos de vernos tan perfectos comos hemos querido aparentar, pero al menos auténticos.
Deben ser muy pocos los que nunca han mentido, si los hay.
De todos modos, puedes al menos ser veraz sobre los rasgos que te definen en esencia, y que no podrás disimular o enmascarar, sin sentirte traidor de tus propias causas.
Autor: Walter RisoEtiquetas: Mentira  ¿Cómo vive esa rosa que has prendido junto a tu corazón? Nunca hasta ahora contemplé en el mundo junto al volcán la flor.
Becquer Etiquetas: Rima, Becquer, rosa  Autor imagen: Paulo Franco Vengo del fondo oscuro de una noche implacable, y contemplo los astros con un gesto de asombro. Al llegar a tu puerta me confieso culpable, y una paloma blanca se me posa en el hombro.
Mi corazón humilde se detiene en tu puerta con la mano extendida como un viejo mendigo; y tu perro me ladra de alegría en la huerta, porque, a pesar de todo, sigue siendo mi amigo.
Al fin creció el rosal aquel que no crecía y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro: Yo tambien he cambiado mucho desde aquel día, pues no tienen estrellas las noches del destierro.
Quizás tu alma esta abierta tras la puerta cerrada; pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo, mírame dulcemente, sin preguntarme nada, y sabrás que no he vuelto ... ¡porque estaba contigo!
José Ángel Buesa Etiquetas: Buesa, regreso  Caigo caigo estrepitosamente estoy sentada en mi silla no tengo donde agarrarme horrible caigo, sostenme piedra que arrojó la montaña sosténganme órganos vitales estómago, intestino, útero no aflojen inflen su aire llénense de azúcares y cristales carguen mis cavidades de eso estoy hecha de espejos erráticos que fáciles se quiebran.
María Aranguren
Etiquetas: Prometeo, poesía, María-Aranguren  Sobre la nieve se oye resbalar la noche.
La canción caía de los árboles Y tras la niebla daban voces
De una mirada encendí mi cigarro
Cada vez que abro los labios Inundo de nubes el vacío
En el puerto Los mástiles están llenos de nidos
Y el viento gime entre las alas de los pájaros.
Vicente Huidobro Etiquetas: Noche, Huidobro, poesía  Qué otra cosa podría ver un explorador cansado dentro de los límites de un metro cuadrado de tristeza, sino Caminos que los limoneros acompañan, sino Colinas y ondulados Campos donde el vino ya se presiente;
Qué podría ver sinó Islas de Cristal, Ciudades plateadas, áureas, Amaneceres, Barcos Rojos que tripulaciones enloquecidas llevan sin rumbo;
Serpientes gigantescas, tigres, podría ver también ballenas blancas sumergiéndose también en un océano cálido; Podría ver dos mujeres de vestidos anaranjados sentadas junto a una pared incendiada por el sol;
Podría ver todos los días irrecuperables posándose como una bandada de pájaros imaginarios.
Bernardo Atxaga --- Original en Euskara ---
Esploradore nekatu batek zer ikus lezake tristeziaren metro koadratu baten mugetan, limoiondoz inguraturiko kaminoak ezpadira; zer ikus lezake ardo usaineko muinoak eta eskifaia eroek gidatu ontziak gorriak salbu;
lkus lezazke apika kristalezko irla batzuk, urre edo zilarrezko ziutate bat goizaldean; suge erraldoiak eta tigreak, ikus lezazke bale urdinak ozeano epel batetan murgiltzen; ikus lezazke bi emakume soineko laranjatsuaz eguzkiak sututako horma baten ondoan eserita;
Ikus lezazke egun berreskura ezin guzti horick txori imajinarioen multzokada lez pausatzen.
Etiquetas: Atxaga, poesía  Vas a partir, amigo. Ahora como nunca necesito tu mano. Vas a partir, defiéndeme del viaje de la ausencia.
Hemos andado tanto que todos mis caminos reconocen tu paso.
Un incendio de fieras ha estallado en mis sienes, hay en mi pecho fiesta de garras y de dientes.
Los ecos invalidan el grito calcinado y huracanes de lumbre clausuran el espacio.
No te hablo de aquel sueño que proyectó el espejo, ni de aquella promesa de sal crucificada; aéreo paraíso de tu anhelo que sustenta mi llanto congelado.
Es mi pie sin tu ritmo, mi pulso sin tu sangre, mi boca sin tu aliento, mi voz sin tu palabra.
Son oscuras canciones perdidas en tu canto, son mis ojos mirando sin mirada.
He perdido el contorno de mis ángeles, el perfil de mi sombra, los abismos de yerba, la sed enamorada.
No encuentro ese poema que le escribí a la vida con sonrisas, con pájaros, con jardines que cantan.
Vas a partir, ayúdame a reconstruir la imagen depurada; levántala en tus brazos, hazla toda de piedra dura y fuerte y palpable como muralla.
Llévate mi alegría. Recuérdame en la hora del silencio. Encuéntrame en el fresco sabor de las naranjas.
Olvida que tu fiebre alucinada naufragó en la razón del equilibrio. Desgarra los tejidos de la angustia de nuestro inexorable itinerario.
Aurora Reyes Etiquetas: Silencio, adiós, Aurora-Reyes  Conozco a una mujer: una quietud, una amarga fatiga de palabras, habita en el misterio de la luz que brilla en sus pupilas ensanchadas. Su alma tan sólo se abre ávidamente al cobre de la música del verso; ante la vida larga y sus deleites su gesto se hace sordo y altanero. Y con tanto sigilo, y con demora, qué extraño es su pausado caminar; no se puede decir que sea hermosa, pero es dueña de mi felicidad. Si ansío libertades y me siento orgulloso y feraz, la voy a ver: para aprender lo que es dolor sereno y dulce, en su delirio y languidez. Ella reluce en horas de zozobra y lleva los relámpagos asidos, y sus sueños contrastan como sombras del ardiente arenal del paraíso. Nikolai Gumiliov Etiquetas: Gumillov, poesía, ella  Pálida la palabra se rezaga con olor a partida sin regreso; un intento de hablar, un retroceso, llama que ya se enciende, ya se apaga.
Es el adios irrevocable daga hendida en la mejilla, como el beso de quien entrega al Justo, y queda preso de sus acciones, y al final las paga.
No sé cómo decírtelo; he venido en sequedad de espíritu vencido, con temor de algún día lamentarlo.
Llueve hoy en mí, y tal vez en ti mañana, lluvia que nos separa y nos hermana, y tan difícil hace articularlo.
Francisco Álvarez Etiquetas: Despedida, poesía, Francisco-Álvarez
 Me preguntas, Lesbia, cuántos besos tuyos llegarían a saciarme: tantos como las arenas de Libia o como las estrellas furtivas que en la noche contemplan sin moverse los amores de los hombres. Esos son Lesbia mía, los besos que podrían bastar al loco Catulo; tantos que el curioso no pueda contarlos ni el envidioso maldecirlos.
Catulo Etiquetas: Catulo, poesía  Has cerrado los ojos, nace una noche llena de falsos huecos, de ruidos muertos como de corchos de redes caladas en el agua.
Tus manos se hacen como un soplo de inviolables lontananzas, inaferrables como las ideas,
y el equívoco de la luna y el balancearse, dulcísimos, si quieres posármelas sobre los ojos, tocan el alma.
Eres la mujer que pasa como una hoja y dejas en los árboles un fuego de otoño. Giuseppe Ungaretti Etiquetas: Muerte, poesía, Giuseppe-Ungaretti  Qué otra cosa podría ver un explorador cansado dentro de los límites de un metro cuadrado de tristeza, sino Caminos que los limoneros acompañan, sino Colinas y ondulados Campos donde el vino ya se presiente;
Qué podría ver sinó Islas de Cristal, Ciudades plateadas, áureas, Amaneceres, Barcos Rojos que tripulaciones enloquecidas llevan sin rumbo;
Serpientes gigantescas, tigres, podría ver también ballenas blancas sumergiéndose también en un océano cálido; Podría ver dos mujeres de vestidos anaranjados sentadas junto a una pared incendiada por el sol;
Podría ver todos los días irrecuperables posándose como una bandada de pájaros imaginarios.
Bernardo Atxaga Etiquetas: Bernardo-Atxaga, poesía  El amor, a qué huele? Parece, cuando se ama, que el mundo entero tiene rumor de primavera. Las hojas secas tornan y las ramas con nieve, y él sigue ardiente y joven, oliendo a rosa eterna. Por todas partes abre guirnaldas invisibles, todos sus fondos son líricos -risa o pena-, la mujer a su beso cobra un sentido mágico que, como en los senderos, sin cesar se renueva... Vienen al alma música de ideales conciertos, palabras de una brisa liviana entre arboledas; se suspira y se llora, y el suspiro y el llanto dejan como un romántico frescor de madreselvas... Juan Ramón Jimenez Etiquetas: Amor, poesía  yo ya te procuraba.
Yo te he llamado cuando solo sonaba la voz del viento. Cuando el silencio llamaba a las palabras, yo ya te llamaba.
Yo te he enamorado cuando el amor era una hoja en blanco. Cuando la luna enamoraba las altas cumbres, yo ya te enamoraba.
Siempre, desde la nieve de los tiempos, yo, en tu alma.
Luis Cernuda Etiquetas: Cernuda, te-quiero  ¡Recibe en la frente este beso! Y, por librarme de un peso antes de partir, confieso que acertaste si creías que han sido un sueño mis días; ¿pero es acaso menos grave que la esperanza se acabe de noche o a pleno sol, con o sin una visión? Hasta nuestro último empeño es sólo un sueño dentro de un sueño.
Frente a la mar rugiente que castiga esta rompiente tengo en la palma apretada granos de arena dorada. ¿Son pocos! Y en un momento se me escurren y yo siento surgir en mí este lamento: ¡Oh Dios! ¿Por qué no puedo retenerlos en mis dedos? ¡Oh Dios! ¡Si yo pudiera salvar uno de la marea! ¿Hasta nuestro último empeño es sólo un sueño dentro de un sueño?
EDGAR ALLAN POE Etiquetas: Sueño, Allan-Poe  Para ser grande, sé entero: nada Tuyo exageres o excluyas.
Sé todo en cada cosa.
Pon cuanto eres
En lo mínimo que hagas,
Por eso la luna brilla toda
En cada lago, porque alta vive. Fernando Pessoa Etiquetas: Oda, Pessoa  El pesimista debe inventarse cada día nuevas razones de existir: es una víctima del «sentido» de la vida. En este «gran dormitorio», como llama un texto taoísta al universo, la pesadilla es la única forma de lucidez.
Para vengarnos de quienes son más felices que nosotros, les inoculamos -a falta de otra cosa- nuestras angustias. Porque nuestros dolores, desgraciadamente, no son contagiosos. Fuera de la dilatación del yo, fruto de la parálisis general, no existe ningún remedio contra las crisis del abatimiento, contra la asfixia de la nada, contra el horror de no ser más que un alma dentro de un salivazo. Aunque pudiera luchar contra un ataque de depresión, ¿en nombre de qué vitalidad me ensañaría con una obsesión que me pertenece, que me precede?. Encontrándome bien, escojo el camino que me place; una vez «tocado», ya no soy yo quién decide: es mi mal. Para los obsesos no existe opción alguna: su obsesión ha elegido ya por ellos. Uno se escoge cuando dispone de virtualidades indiferentes; pero la nitidez de un mal es superior a la diversidad de caminos a elegir. Preguntarse si se es libre o no: bagatela a los ojos de un espíritu a quien arrastran las calorías de sus delirios. Para él, ensalzar la libertad es dar pruebas de una salud indecente. ¿La libertad? Sofisma de la gente sana. En la Antigüedad, el filósofo que no escribía, pero pensaba, no se exponía al desprecio; desde que nos postramos ante la eficacia, la obra se ha convertido en el absoluto del vulgo; a quienes no producen se les considera «fracasados». Sin embargo, esos «fracasados» habrían sido los sabios de otros tiempos; ellos rehabilitarán nuestra época por no haber dejado trazas en ella. En un mundo sin melancolía los ruiseñores se pondrían a eructar. Emile Cioran Etiquetas: Amargura, Cioran  Por el huevo roto en el suelo Por el 5 de julio Por el pez en la pecera Por el viejo de la habitación nº 9 Por el gato sobre el muro
Por ti mismo
No por la fama Ni por el dinero
Tienes que seguir luchando
Cuanto te haces viejo Disminuye el atractivo
Es más fácil cuando se es joven
Cualquiera puede alcanzar Las alturas alguna que otra vez
La clave consiste en Resistir
Cualquier cosa que sirva Para que
Esta vida siga bailando Frente a Doña Muerte
Bukowski Etiquetas: Bukowski  Peregrino que vas buscando en vano un camino mejor que tu camino, ¿cómo quieres que yo te dé la mano, si mi signo es tu signo, Peregrino? No llegarás jamás a tu destino; llevas la muerte en ti como el gusano que te roe lo que tienes de humano... ¡lo que tienes de humano y de divino! Sigue tranquilamente, ¡oh, caminante! Todavía te queda muy distante ese país incógnito que sueñas... Y soñar es un mal. Pasa y olvida, pues si te empeñas en soñar, te empeñas en aventar la llama de tu vida. |
Rubén D |