SakkarahRomanticismo |
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Carlos II (III) Alguien nos ha comentado que el Síndrome de Klinefelter se acompaña de talla alta, de tipo eunucoide con extremidades largas y de ginecomastia, cosa que no tenía el Rey pero es que, aparte de las lesiones óseas propias de su raquitismo, podría tratarse de una variante de este mosaicismo con fórmula 46XY/47XXY con talla normal y sin ginecomastia y sin embargo, siempre con azoospermia, retraso mental, y a veces lesiones cardiacas y tiroiditis auntoinmunes.Durante los casi diez años que duró su matrimonio, la salud de don Carlos fue siempre deficiente y sobre todo, envejeció rápidamente. Puede decirse que pasó de la juventud a la senectud sin pasar por la madurez. Por eso don Gregorio Marañón le diagnosticó de Panhipofisarismo con progeria (senilismo). Otra patología frecuente fueron las alteraciones digestivas, atribuidas a su glotonería y a una mala masticación por su prognatismo familiar que con la edad se hacía más patente originando diarreas, vómitos y fiebres que los médicos trataban con las consabidas purgas, sangrías y dietas. También María Luisa tuvo bastantes cólicos y problemas intestinales a causa de las pócimas y al régimen de “friuras” o sea, alimentos fríos que le hacían tomar para concebir pues entonces no pensaban que el varón pudiera ser estéril y aun menos si se trataba del Soberano. Cuando murió la Reina el 12 de febrero de 1689 a consecuencia de una apendicitis aguda con reacción peritoneal y no de envenenamiento ni a consecuencia de un golpe en el vientre que se dió montando a caballo, el Rey quedó destrozado pues en verdad que la amaba mucho, pero como la vanidad del hombre es grande, Carlos II acogió con alegría la proposición que a los diez días del óbito real le hizo el Consejo de Estado para que se volviera a casar. Eligieron a Mariana de Neoburgo, una princesa cuyo único mérito era el que sus padres, los Electores de Sajonia habían tenido 23 hijos. Las nupcias se celebraron en Valladolid el 4 de mayo de 1690 pero a pesar de su valioso antecedente genésico, no hubo manera que llegase la suspirada descendencia y eso que ayudada por un trío poco recomendable, la Baronesa de Berlips, que el pueblo llamaba “La Perdiz”, Enrique Wise, “El Cojo” y el Dr. Galeen, varias veces simuló estar embarazada. Por otra parte le dió por intervenir en política y de modo muy directo en la posible sucesión del Monarca sobre todo después de la muerte de su suegra doña Mariana a consecuencia de un terrible “zaratán”, o sea, cáncer de seno en 1696. También intervino en los tristísimos y truculentos episodios del hechizamiento del Rey, vergüenza de la Iglesia, de la Medicina y de la Sociedad. Dr. Antonio Castillo Cotinuará... Comentarios » Ir a formulario |
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